Mi primer foto

Escrito en Varios por Relatos Eroticos el Martes 30 Mayo 2006 a las 4:56 pm

Me anime y les mando a pedido de mis visitantes mi primer foto que me saco… mi primer amateur!!

michuchi.jpg
No dejen de visitar mi pagina y agregenme a sus favoritos…

Relatos porno

Mi concuñada y yo

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Jueves 29 Marzo 2007 a las 12:28 pm

Soy un hombre normal en cuanto a mi vida sexual y cotidiana pero desde muy temprana edad y no se por que, he desarrollado un fetichismo obsesivo por la ropa interior de mujer. He llegado a buscar la forma de robar a una mujer sus panties y lo he logrado, incluso aun con su olor y sabor al cuerpo de la propietaria. Esta es una de esas historias. (más…)

Vecina muy guarra

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Lunes 26 Marzo 2007 a las 12:23 pm

Soy un hombre de 41 años, simpático, profesional, con un buen trabajo y una buena situación económica, mi única debilidad siempre han sido las mujeres y por ende he conocido muchas. Por las condiciones de mi trabajo no he podido mantener una relación estable, pues viajo frecuentemente, lo único que me ha quedado de un matrimonio es mi hija que en la actualidad tiene 21 años de edad.
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Espiando a un hetero

Escrito en Gays por Relatos Eroticos el Viernes 23 Marzo 2007 a las 12:19 pm

Tenía 18 años cuando mis tíos me invitaron a pasar un fin de semana en su finca a las afueras de la ciudad. No era un plan que me agradara mucho puesto que mis dos primos (sus hijos) aunque tienen la misma edad mía y los quiero, no me agradan mucho y los conozco poco. Ante la insistencia de mis tíos acepte finalmente la invitación. La finca era pequeña y tenía una casa para mis tíos, sus hijos y los huéspedes, y una zona social aparte, compuesta por la piscina, un baño para quienes la usaran y, justo detrás de ese baño, una habitación y otro baño privado para el señor que cuidaba la casa.

Llegamos a la finca y nos instalamos en nuestras respectivas habitaciones. Posteriormente salí a la piscina y me cambie en el baño antes de entrar al agua con mis primos. Mientras estábamos jugando en la piscina, vi con extrañeza a un hombre joven, de unos 23 o 24 años, que estaba limpiando la zona verde alrededor de la casa. Me fijé también en su torso, ya que él estaba sin camisa. Los músculos de su pecho, sus brazos y su abdomen estaban bastante marcados. Era delgado, atlético y no tenía ningún bello en su torso. Se notaba que llevaba ya algunas horas trabajando pues estaba bastante sudado. Desde donde estaba, él levantó la mano saludando a mis primos y ellos le respondieron. Posteriormente me contaron que se trataba de Joaquín, el nuevo encargado de cuidar la finca. No le presté mucha atención al tema y seguí disfrutando del agua.

Pasamos toda la tarde en la piscina hasta que mi tía nos llamo a comer. Mis primos entraron corriendo a la casa y yo me quedé en la piscina para recoger algunos implementos que habíamos utilizado. Para no entrar con la pantaloneta mojada a la casa, decidí secarme y cambiarme primero en el baño de la piscina, el mismo que queda detrás de la habitación de Joaquín.

Estaba ya en el baño y me había quitado la pantaloneta cuando escuché que, del otro lado de la pared, se abría el agua de una ducha. Era Joaquín quien tomaba un baño. Llegó entonces a mi mente un pensamiento extraño. Me imaginé al trabajador del torso perfecto duchándose desnudo. Se me ocurrió que debería tener unas piernas acorde con su marcado torso, también pasó por mi mente una imagen de sus partes íntimas. No se por qué llegó a mi este pensamiento. No se por qué me interesó por un momento la imagen desnuda de un hombre. Tal vez sería la oscuridad y el ambiente de la finca. Tal vez sería el cansancio de una tarde en la piscina y sus efectos en mi ahora relajado cuerpo. No lo se.
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Espiando a dos heteros

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Martes 20 Marzo 2007 a las 12:15 pm

Tenía 18 años cuando mis tíos me invitaron a pasar un fin de semana en su finca a las afueras de la ciudad. No era un plan que me agradara mucho puesto que mis dos primos (sus hijos) aunque tienen la misma edad mía y los quiero, no me agradan mucho y los conozco poco. Ante la insistencia de mis tíos acepte finalmente la invitación. La finca era pequeña y tenía una casa para mis tíos, sus hijos y los huéspedes, y una zona social aparte, compuesta por la piscina, un baño para quienes la usaran y, justo detrás de ese baño, una habitación y otro baño privado para el señor que cuidaba la casa.

Llegamos a la finca y nos instalamos en nuestras respectivas habitaciones. Posteriormente salí a la piscina y me cambie en el baño antes de entrar al agua con mis primos. Mientras estábamos jugando en la piscina, vi con extrañeza a un hombre joven, de unos 23 o 24 años, que estaba limpiando la zona verde alrededor de la casa. Me fijé también en su torso, ya que él estaba sin camisa. Los músculos de su pecho, sus brazos y su abdomen estaban bastante marcados. Era delgado, atlético y no tenía ningún bello en su torso. Se notaba que llevaba ya algunas horas trabajando pues estaba bastante sudado. Desde donde estaba, él levantó la mano saludando a mis primos y ellos le respondieron. Posteriormente me contaron que se trataba de Joaquín, el nuevo encargado de cuidar la finca. No le presté mucha atención al tema y seguí disfrutando del agua.

Pasamos toda la tarde en la piscina hasta que mi tía nos llamo a comer. Mis primos entraron corriendo a la casa y yo me quedé en la piscina para recoger algunos implementos que habíamos utilizado. Para no entrar con la pantaloneta mojada a la casa, decidí secarme y cambiarme primero en el baño de la piscina, el mismo que queda detrás de la habitación de Joaquín.

Estaba ya en el baño y me había quitado la pantaloneta cuando escuché que, del otro lado de la pared, se abría el agua de una ducha. Era Joaquín quien tomaba un baño. Llegó entonces a mi mente un pensamiento extraño. Me imaginé al trabajador del torso perfecto duchándose desnudo. Se me ocurrió que debería tener unas piernas acorde con su marcado torso, también pasó por mi mente una imagen de sus partes íntimas. No se por qué llegó a mi este pensamiento. No se por qué me interesó por un momento la imagen desnuda de un hombre. Tal vez sería la oscuridad y el ambiente de la finca. Tal vez sería el cansancio de una tarde en la piscina y sus efectos en mi ahora relajado cuerpo. No lo se.

Terminé de secarme y me vestí de nuevo. Estaba ya dispuesto a salir, cuando mi mente volvió a comandar mi cuerpo y lanzó otro pensamiento: El orificio de ventilación en la pared que separaba a mi baño de la ducha de Joaquín. Era una pequeña ventana ubicada en la parte superior de la pared. Estaba muy alta, a dos metros del suelo para cumplir su función de ventilar y no interferir con la privacidad de ambos baños. Esas ideas que me llegaban, parecían producto de mi subconsciente, como si estuviera tratando de discurrir la forma de ver desnudo a Joaquín. En ese momento me quedé pensativo, un temor recorrió mi cuerpo por lo que estaba pensando. No sabia que debía hacer: salir del baño y olvidarme de todo eso o… con algo de debilidad en las piernas por el temor que sentía, y con una confusión que nunca había experimentado, me subí al sanitario con cuidado de no hacer ningún ruido.

Lentamente me incorporé hasta que mis ojos quedaron en el borde inferior de aquella ventana de ventilación. Lo pensé nuevamente y me decidí: en un siguiente impulso terminé de erguir mi cuerpo y de esa forma me asomé lentamente a la ducha de Joaquín. Lo primero que vi fue su cabeza. La llave de la ducha estaba justo en la pared en la que yo me apoyaba y Joaquín estaba parado bajo el chorro de agua, mirando hacia el piso mientras pasaba sus manos por su torso. Eso ayudó a que él no pudiera verme. Mi adrenalina subía poco a poco ante el temor de ser descubierto. Hubiera podido irme ya. Ya había cumplido mi objetivo de verlo mientras se duchaba. Pero algo me detenía, no entendía por qué, pero quería ver todo su cuerpo, no solo su cabeza desde arriba.

Joaquín cerró la llave del agua y sacudió su cabello. Estuve atento a esconderme si él llegara a elevar su mirada. Retrocedió un poco y tomó la toalla. Secó primero su cabeza. En ese momento, Joaquín me dio una vista privilegiada de la parte frontal de todo su cuerpo. Tal como lo imaginaba, sus piernas eran fuertes y marcadas como su torso. Sus caderas y su cintura eran pequeñas y… me fijé en su verga, mis ojos pasaron por las partes íntimas de Joaquín y llamaron mi atención.

No era la primera vez que veía a un hombre desnudo: había visto a mis amigos de la liga y a los de mi equipo de fútbol cuando estábamos en los lockers. Pero era la primera vez que yo le imprimía un poco de malicia y morbo a la desnudez de un hombre. Además, nunca había visto un pene como el de Joaquín: era grande, sin ser de un tamaño exagerado. Estaba rodeado por pelos un poco escasos y colgaba sobre dos guevas redondas y no muy grandes. Nunca me había fijado en el pene de un hombre. Nunca había sentido deseos de observar a un hombre desnudo. Pero en ese momento, sintiendo los intensos latidos de mi corazón repicar en todo mi cuerpo, con los ojos abiertos a mas no poder y con un poco de temblor en mi cuerpo, estaba allí, viendo desnudo a un hombre mayor que yo. Un hombre fuerte, viril. Un hombre que, de haberse enterado de mi imprudencia, seguramente me hubiera atacado con sus fuertes puños. Allí estaba yo sin saber por qué y, sin darme cuenta, había retirado una de mis manos que me servía de apoyo en la pared, y estaba acariciando con ella mi pene… que estaba en erección.
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Cristina

Escrito en Infidelidad por Relatos Eroticos el Sábado 17 Marzo 2007 a las 4:30 pm

Este relato es continuación de los que oportunamente enviara a nombre de &quot..Virginia&quot.. y responden a la misma situación, absolutamente real.

Con Horacio nos seguimos viendo permanentemente. El placer, el goce, la plenitud sexual y emocional, continuaron siendo los reyes de esta relación.
Pero hubo algiunas circunstancias que nos cambiaron de eje, porque yo tuve una enfermedad que me obligó a una intervención quirúrgica ginecológica.

Luego de pasar por todo lo que normalmente ocurre en una circunstancia así, llegó el alta y el volver a casa. Reposo, tiempo y más tiempo para reponerme física y emocionalmente.
Por suerte, y esto es muy importante, el resultado de la operación fue totalmente exitoso, pero deberé guardar cuidados por algún tiempo. Por ahora no habrá nada más que controles frecuentes.
Horacio, que aunque no les conté, a esta altura estaba solo porque su mujer estaba en un establecimiento de salud para adelgazamiento dado que tíene complicaciones cardíacas severas a causa de su obesidad incipiente, estuvo todo el tiempo conmigo, aún convaleciente.
Obviamente, si algo yo no podía hacer era eso que tanto disfrutaba y tanta necesidad tenía de volver a experimentar. El sexo, una de mis lujurias más apreciadas, estaba vedado por algunas semanas.
Pero yo no podía dejar que Horacio, quien más me amó en el mundo y a quien más amaba yo, no pudiera tener algho del placer que siempre nos prodigábamos mútuamente.
Fue anoche, precisamente, que yo estuve con él en el departamento que solíamos compartir. Aún dolorida, aunque muy recuperada a pesar del poco tiempo que había sido operada por una técnica de última generación, afortunadamente, nos encontramos a la tardecita. Yo estaba desde temprano, él llegaba en ese instante.
Su capacidad de dar amor y ternura estaba intacta y la mía también.
Nos besamos y nos abrazamos. Por primera vez desde la intervención, nos encontramos allí.
Comenzaron las caricias tímidas como si recién nos conociéramos. Él tenía miedo de lastimarme y yo tenía temor de excitarme demasiado.
Pero tenía que hacer algo pro él, y el amor fue más fuerte que cualquier prevención.
Con calma, sin apuro, le desprendí el pantalón y fuí metiendo mi mano tibia en su slip. Como siempre, noté que rápidamente se excitaba su pene, endureciéndose totalmente y tomando las dimensiones habituales. Horacio me acariciaba las piernas suavemente, con mucha precaución de no excederse.
Yo, entonces, le saqué el pene hacia afuera y pude ver nuevamente su tamaño impresionante y su potencia casi brutal. Me fuí acomodando recostándome a su lado en el diván amplio del living, cálido y semioscuro.
Mi mano se veía pequeña pretendiendo tomar a ese miembro impresionante.
No tardé en llevarlo a mi boca, para que él sintiera el calor húmedo, suave, sensual de mi lengua y mi boca toda alrededor de ese glande potente y a punto de explotar…
Entonces, así estaba decidido de mi parte, siguió un largo rato de permanecer así. Yo le chupaba su pene que ingresaba y salía de mi boca con una vehemencia inusitada.
Y él comenzó a rtorcerse de placer. ël me contó qué sentía: como desde el infinito, desde elinterior profundo de su cuerpo, una sensación inagotable de placer crecía y crecía. Yo noté su agitada respiración entrecortada. Él jadeaba y emitía sonidos casi guturales, su respiración parecía desaparecer en ahogos impresionantes, el placer crecía y crecía y ya estaba allí…
Él me lo relató, luego, paso a paso, como si tuviera necesidad de exteriorizar su goce como modo de compartirlo conmigo que, convaleciente aún nada podía hacer en ese terreno, como no fuera prodigarle más y más placer al hobre más amado.
Llegaba lentamente,inexhorablemnte, desde el infinito un placer que se hacía anunciar con sus gritos y su jadeo implacable. Ya llegaba, y la explosión se produjo acompañada de un borbotón increible de su tibio y denso smen en mi boca.
Me ahogaba, otra vez, como cuando por primera vez lo hicimos y yo era una inexperta muchachita recién casada pero infiel, hace ya más de 20 años.
Y luego un segundo, y un tercer borbotón intenso fuerte, voluminoso que me llenó la boca obligándome a tragar su semen sin pensarlo. Y siguió emitiendo ese líquido impresionante, viscoso, tibio y agridulce que me encantó, como si se tratara del más exquicito de los elixires.
Hacerlo una vez fu fantástico para Horacio y también para mí. Intentarlo pro una segunda vez en ese momento fue trabnajoso pero llegamos a lograrlo, con tanto o más placer para él y también para mí.
Al terminar, él me dijo ¿y vos? ¿no estás excitada? ¿Cómo podré calmarte esa excitación?
Debimos guardar compostura. Yo estaba, efectivamente excitadísima. Tanto quemibombacha estaba totalmente mojada. Pero hasta ahí fu donde nos animamos anoche. Hubo que hacer algún apronte higiénico, porque no estaba recomendado que m quedara con la vagina húmeda y sin una higiene adecuada. Horacio, con profundo amor y algo de lujuria, se ocupó de hacerlo. Una gran jarra de agua hervida, tibia, con algunas cucharadas de un producto químico antiséptico. Él me colocó una &quot..chata&quot.. y fue arrojando el líquido en un chorrito desde cierat altura, sobre mi vagina, inflamada mucho más de excitación que como consecuencia d mi estado. Con un paño secó mi vulva, abrió los labios y secó íntegramente mi vagina. Luego l dió un beso suave y pronto me cubrió para que ambos recuperáramos la calma.
Los dos disfrutamos, él sobretodo. Luego planeamos algunas cosas para dentro de pocos días.
Les contaré esa expèriencia, tan pronto ocurran.

Ojalá este rlato sea leido y apreciado como yo quiero.

Olga
Follar con Olga
Olga dice que es la unica que se puede tragar un polla hasta el fondo. Tu que dices?
Keila
Follar con Keila
Ya es un clasico entre nuestras chicas. Adorada por todos, la más cachondona.

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Verano inolvidable

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Sábado 17 Marzo 2007 a las 12:11 pm

Era mi primer verano fuera de casa. Estaba estudiando primer curso en la universidad y la oportunidad de un trabajo en la costa, en el pueblo de mis abuelos, durante dos meses me sonaba a gran oportunidad de divertirme y ganar algo de dinero para el invierno. Por suerte mis tíos tenían sitio en casa y mi alojamiento era más cómodo de lo que habría sido si hubiera tenido que pagármelo yo.
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