Segundo encuentro

Escrito en Intercambios por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:22 pm

Somos amigos hace un año y este es el segundo relato que publicamos en esta página. Para acordaros, él es un español de 50 años y yo una sudamericana de 25 años. Nuestro contacto siempre fue por Internet, pero tenemos una atracción muy grande el uno por el otro. El relato de hoy, ocurrió en nuestro mundo imaginario y el escenario fue su casa.

Mientras tomaba un vaso de vino tinto sentado en su sillón, yo me puse delante de él y empecé a hacerme un strip-tease. A él le encanta cuando le preparo alguna sorpresa. Cada pieza de ropa que me quitaba, sentía en sus ojos el deseo de poseerme. Verlo tocando su polla por encima del pantalón me puso a mil… Comencé a acariciarme los pechos y pellizcarme los pezones al mismo tiempo que me acercaba a él contoneando mis caderas de forma muy sensual. Al llegar a su altura me di la vuelta y me doblé por la cintura mostrándole mi bonito culo casi a la altura de su cara. Apartó el hilito de mi tanga y comenzó a acariciar con sus dedos mi coñito hasta que los introdujo muy dentro y comenzó un mete saca que me excitaba aún mas. Entonces, sólo en tanguita, me dí la vuelta y me senté en sus piernas mientras el chupaba sus dedos llenos de mis jugos. Metí mis dedos en su vaso de vino y los lamí con la cara más cachonda que pude poner nunca.

Él no aguantó más y empezó a besarme, lamerme, chuparme… Pasaba sus manos por todos los rincones de mi cuerpo, su lengua bajaba por mi cuello hasta mis pechos. Mamaba mis pezones como si fuese un niño… los mordía, los lamía, los pellizcaba… mmmmm… como me excitaba sentir su boca en ellos. Me tumbó boca arriba y siguió bajando por mi vientre, donde se detuvo algún rato jugando con mi ombligo. Metía su lengua muy adentro, como si quisiese penetrarlo con ella. Una de sus manos entretanto estaba acariciando mi clítoris haciendo círculos sobre él. Sentía mi cuerpo estremecerse cada vez mas excitada. Pero yo quería verlo comiendo mi coño, que ya estaba completamente húmedo… Siguió bajando hasta que llegó a mi coñito calentito. Lo dio una lamida que vino del culito hasta el clítoris. Me estremecí otra vez de tan bien como lo hacía, jugaba con mi clítoris, lo mordía, lo chupaba. Besaba los labios de mi coño como si fuesen los de mi boca. Yo quería mas, mas, mucho mas. Quería que metiese su lengua en mi coño, quería correrme en su boca.

Entonces empezó meter su dedo en mi coño, mientras jugaba con mi clítoris. Mi respiración entrecortada lo excitaba mucho y tuvo que quitarse el pantalón, sino iba a reventar. Su polla estaba tiesa, dura, gorda, deliciosa. Pero yo no la quería todavía… quería que siguiese comiéndome el coño… quería gozar en su boca. Siguió comiéndome el coño, pero mientras lo hacía, empezó a meter su dedo en mi ano. Nunca había hecho eso antes y sólo aumentó mi excitación. Empezó a meterme el dedo en el coño y luego en el ano una y otra vez. No pude aguantar más y me corrí como nunca lo había hecho. Él lamió todos mis jugos y siguió metiéndome el dedo en mi culito que ya no ofrecía ninguna resistencia. Entonces me puso a cuatro patas y empezó a lamerme por detrás. Metía su lengua en mi agujerito mmmmm… qué delicia! De repente cogió su polla y puso el capullo en la entrada del agujerito. Aunque nunca me habían follado así, quería sentirla toda dentro de mí. Entonces le pedí: “Métemela”. Él sin pensar mucho empezó a meterme su polla maravillosa. Primero empujó suavemente su capullo hasta meterlo dentro y continuó bombeando y cada vez metía un poco más. Sentía un dolor, pero un dolor placentero. “No pares, no pares”, le pedía. Y él siguió con sus envestidas cada vez más fuertes. A cada envestida yo gemía más alto. Mis gemidos le ponían mas excitado. No aguanté más y me corrí otra vez, luego entre gemidos de placer entrecortados sentí como su polla se estremecía dentro de mí y como su leche caliente invadía mi culito. El también se corrió de una forma salvaje. Nos quedamos un rato descansando, estábamos exhaustos pero muy felices con lo que nos acabara de acontecer.

Sola en casa

Escrito en Varios por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:20 pm

Hoy estaba como cualquier día de verano en casa haciendo las cosas habituales. Siempre que estoy sola aprovecho para ir ligerita de ropa, por lo que llevaba puesto solamente un tanguita y el sujetador. Cansada de hacer las cosas de la casa decidí ir al chat, como hago siempre que estoy aburrida y quiero pasar un ratito agradable, sobre todo cuando quiero encontrar experiencias sexuales diferentes.

Se que si me pongo frente a la ventana de mi dormitorio mi vecino me va a ver y el simple hecho de pensarlo me excita y muchísimo. Así lo hice, cogí mi portátil y conecte al chat. Allí encontré a muchos hombres con ganas de sexo pero fue David quien consiguió excitarme de verdad. Comenzamos como es típico en los chats, qué llevas puesto, te comería esto, te comería aquello, estoy muy cachondo hasta el punto en que cuando me vine a dar cuenta tenía el tanguita empapado.

Cuando le dije a David que en la ventana de enfrente tenía un mirón pareció excitarle la ideo, me dijo que por favor me quitase la braguita y tocara mi coño. No sé por qué pero le obedecí al instante. Aquello me estaba provocando un morbo increíble. El hombre de la ventana estaba alucinado, su cara de placer me estaba volviendo loca y no podía dejar de meterme los deditos en el coño. Solo paraba para contestar a David. Fue cuando me pidió el teléfono. No dudé en dárselo y no había pasado ni tres segundos cuando recibo una llamada con identidad oculta. Lo cogí y era él:

- ¿Si?

- Soy David, dime, ¿Está mirándote tu vecino?

- No deja de hacerlo, y me está poniendo cachondísima.

- Dime, ¿Cuántos deditos tienes ahora en tu coño?

- Tres, mmmm… y que gusto, está empapado y me encantaría que hundieras tu boca en él, lo saborearas, lo lamieras y metieras tu lengua en mi agujerito, rodearas mi clítoris mientras yo magreo mis tetas, mientras somos observados.

- Mmmm… que bien cielo, no pares quiero correrme escuchando tu voz, sigue así zorrita.

- Ummm me encanta que me llames zorrita.

Nuestra conversación subía de tono conforme pasaban los segundos, yo me había desprendido de mi tanga y mis tetas sobresalían del sujetador. Estaba sentada en el sillón de mi dormitorio a la vista de mi curioso vecino, el cual había empezado a meneársela a mi costa. Me encantaba ver como se calentaba gracias a mí, gracias a mis sacudidas en el coño en el que introducía mis dedos y revoloteaban alrededor de él para notar la humedad. Una de las veces saboreé uno de mis dedos y eso pareció gustarle mucho al señor de enfrente, lo noté en la expresión de su cara.

- Mmmm… estoy saboreando mis juguitos cielo, están de vicio, me encantaría que pudieras probarlos.

- Ahhhhh y a mi que probaras mi enorme polla, dura y gorda, que te arrodillaras frente a mi y te la comieras como una putita.

- Seguro que te iba a encantar cielo, me encanta comer pollas, soy una experta.

- Joder nena, me estoy poniendo como una moto, tienes que ser la bomba en la cama.

- En la cama, en el coche, en los baños, donde quieras cielo, follar follo donde tu quieras.

- Joder que zorra eres.

- Me encanta serlo.

- Cielo, métete un dedito en el culo por favor, hazlo.

- Mmmm… como entra, que me gustaría que fuera tu polla la que entrase, la que me petase el culo y me lo llenase de leche calentita.

Yo intentaba subir la voz, quería que mi vecino me escuchase, quería que se corriera ya, para ver la expresión de su cara. La verdad es que ya era un poema verlo pero estaba tan excitada que necesitaba ver a un tío correrse. Supongo que la vista era de la mejor, una tía con las piernas abiertas en los apoyabrazos de sofá, con las tetas fuera y metiéndose los dedos en el coño y en el culo mientras se magrea las tetas.

- Nena, necesito oírte gemir, quiero oírte.

- Mmmm… ah ah si, cielo soy tuya, pídeme lo que desees, pero no se si aguanto más, aaahhh… mmm… joder me voy a correr.

- Yo también nena, venga puta, córrete, quiero escuchar ese tremendo orgasmo, quiero oírte zorra, yo también estoy a punto de soltar toda mi leche, ¿Donde te gustaría que te le echara?.

- Uffff… en las tetas y en la cara, me encantaría saborearla, tragar parte de esa leche.

- Me corro zorra, córrete tu también aaahhh… ooohhh… aaahhh…

- Ya, si ah aaahhh… aaaahhh…

- No dejes de meterte los dedos.

- Siii…

Por fin nos habíamos corridos y creo que mi vecino también. Me gustaba mirarle a la cara mientras me masturbaba, ver sus ojos de vicio clavados en cada uno de los puntos de mi cuerpo, deseándome. Me encanta despertar en él y en todos los hombres ese sentimiento de placer, excitación y morbo, sobre todo mucho morbo.

No es la primera vez que me masturbo delante de él, pero si la primera que lo hago frente a él y gozando con alguien al teléfono, y me ha parecido una experiencia muy gratificante.

Cuando hemos terminado nos hemos despedido y hemos quedado para volver a practicar sexo telefónico, os lo aconsejo, es muy excitante y provoca muchas sensaciones, y si encima tienes a alguien enfrente que te mira y te desea ya.

Mi mujer y un pibe

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:18 pm

Hola a todos, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina (tengo 35 años, mido 1.85, tez blanca, ojos marrones) y lo que les voy a contar me ocurrió en febrero de este año. Estoy casado con “Clara” hace 6 años y siempre tuvimos un buen sexo. Ella tiene 34 años y es profesora de Educación Física y profesora en un gym cerca de nuestra casa. Ella tiene un cuerpo fenomenal, por lo que en la calle todos voltean a mirarle la cola (lo cual me excita mucho y una de mis fantasías siempre había sido verla coger con otro hombre). Sus pechos no son ni grandes ni chicos.

El día de nuestro aniversario me propuso que vallamos a algún lado a bailar, lo cual acepte. Mis compañeros de trabajo me recomendaron un boliche que queda a 30 cuadras de mi casa. Al llegar la noche, mi mujer (que estaba hermosa, con un jean apretado y una remera que dejaba ver su ombligo) y yo nos fuimos en mi coche hasta el boliche.

Cuando entramos al boliche, mi mujer se fue a sentar y yo fui a comprar dos vasos de cerveza. Después de tomarnos los dos vasos, fuimos a bailar (yo mucho no sé bailar, pero acepté por ser nuestro aniversario). Después de bailar un tiempo, entre besos, abrazos y risas, Clara fue al baño y yo me fui a sentar. Cuando salió del baño, saludó a un chico de unos 19 años (que pensé que tenía) y se quedó un rato hablando con él. Cuando volvió a la mesa le pregunté quién era y de dónde lo conocía y me dijo que se llamaba Gonzalo y que lo conocía del gym. En ese momento empecé a imaginarme si había pasado algo entre ellos (ya que Clara siempre va al gym con una calza y una tanga bien metida en la raya, sin dejar algo a la imaginación). Una vez le pregunté por qué iba así vestida al gym y me dijo que nunca más le haga una escena de celos, que odiaba que haga eso y que si iba así era porque de esa forme estaba más cómoda. Por eso no quise preguntar nada más sobre ese Gonzalo. Él estaba vestido con un joggin negro y una remera roja ajustada. Volviendo al tema, después de estar un rato sentados se acercó Gonzalo y mi mujer nos presentó:

- Gonzalo, él es mi marido Juan. Juan, él es Gonzalo, un chico del gimnasio.

- Mucho gusto - respondimos los dos.

- ¿Te molesta si saco a bailar a Clara? - me preguntó él.

- No, no - le respondí.

- Clara, ¿Queréis bailar? - le preguntó.

Clara me miró y yo le hice una seña de que fuera. Entonces ella le dijo que sí.

Al principio, empezaron bailando un poco separados. Después de un rato de baile, Gonzalo se le fue acercando poco a poco, la agarró de la cintura y la acercaba más hacia su cuerpo. Yo esperaba una reacción de Clara pero ella no hizo nada. Mientras bailaban, Gonzalo empezó a apoyar a mi mujer con su bulto que comenzaba a crecer. Entonces mi mujer acerca su boca hacia su oído disimuladamente y se fueron más al fondo donde desde yo estaba sentado no los podía ver. Eso me excitó muchísimo. Cuando no los vi más, me levante y los perseguí escondiéndome entre la gente. Una vez que los encontré, me fui a un rincón a sentarme y mirarlos desde ahí. Ella bailaba dándole la espalda y le pasaba la cola por su bulto, que mostraba una gran erección. Después, él le da vuelta y le da un beso muy apasionado, el cual mi mujer lo aceptó. Mientras se besaban, Gonzalo bajó sus manos y empezó a tocar la cola de Clara y ella metió su mano dentro del pantalón de Gonzalo y le agarró su bulto. Estando un rato así, veo que mi mujer le saca la mano del pantalón, entonces yo me fui rápido hacia donde estuve sentado al principio. Cuando llegaron, mi mujer me dijo que valla a comprar unas cervezas. Yo acepte, y al volver ellos estaban sentados y hablando como si no hubiera ocurrido nada.

- ¿Te gusta como baila? - le pregunté a Gonzalo.

- Sí, baila muy bien - me respondió - tenéis mucha suerte de tener una mujer tan linda como Clara.

- Gracias - le dije.

- Voy al baño y ahora vengo - dijo Gonzalo.

Cuando se fue le pregunté a mi mujer:

- ¿Te gusta como baila?.

- Sí, se mueve muy bien.

- ¿Te gustaría seguir el festejo en casa?.

Como no respondía le dije que invitara a Gonzalo. Entonces ella me dijo:

- Si a vos no te molesta, me gustaría - me respondió - Para seguir bailando en casa - me aclaró después.

Entonces yo le dije que mi fantasía era verla con otro tipo teniendo sexo y ella no lo podía creer y me preguntó:

- ¿De en serio?

- Sí, pero nunca me animé a contártelo.

En ese momento llega Gonzalo y me dice:

- ¿Vos no bailas?

- No - le respondí.

- Nosotros nos vamos para mi casa, ¿Queréis venir? - le dijo mi mujer.

- Bueno, si a ustedes no le molesta.

- No, no nos molesta… vamos - dijo mi mujer.

Entonces salimos y nos subimos al auto. Clara se subió con Gonzalo atrás y yo conducía. En la mitad del camino, miro por el retrovisor y veo que mi mujer empieza a pasar su mano por encima del bulto del chico. Él enseguida me miró y yo hice de cuenta que no lo había visto. En ese momento escucho que le dice a Clara:

- Nos va a ver tu marido.

- No importa a él no le molesta - respondió ella.

Cuando llegamos a mi casa, mi mujer puso música y se puso a bailar sola, mientras yo fui a buscar unas cervezas. Cuando volví, ella seguía bailando sola y Gonzalo estaba en el sillón frente a ella.

- Baila con ella - le dije.

Entonces Gonzalo se levantó y empezaron a bailar. Esta vez fue Clara quien lo tomó de la cintura y lo acercó a su cuerpo. Mientras bailaban, él la rozaba constantemente. En un momento, mi mujer bajó su mano y la puso dentro de su pantalón. Gonzalo no sabía que hacer y me miró, entonces, yo le hice una seña como que no me molestaba y él se tranquilizó y empezó a tocar los pechos de Clara. Yo estaba totalmente excitado con lo que estaba viendo. Entonces, me paré y dije:

- Tengo una idea.

- ¿Cuál? - me preguntaron.

- Mi amor, ¿Por qué no le muestras a Gonzalo tu show?

- Bueno - me respondió y se fue a la pieza a ponerse su calza y su remera ajustada que siempre usa cuando me hace su show.

- Ven, sentarte. Vas a disfrutar del mejor show de streepteas de tu vida. Pero tenéis que estar relajado y gozar.

Nos tomamos unas cervezas y vino Clara.

- Prepárense, empieza el show - dijo ella y puso la música.

Empezó a contornear todo su hermoso cuerpo con sus manos dándonos la espalda. Cuando se dio vuelta, se sacó la remera, pero tenía puesto un corpiño rojo, y dándose vuelta nuevamente (moviendo su cola hermosa en forma sensual) se sacó la calza. Tenía puesta una micro tanga roja que me puso a mil. A Gonzalo también (me di cuenta por el tamaño de su bulto). Entonces mi mujer se nos acerca, se arrodilla delante nuestro y nos pasa la mano por el bulto a los dos. Después se paró, se sentó (dándole la espalda) sobre el bulto de Gonzalo y le pidió que le saque el corpiño. Yo pensé que él acababa en ese momento, pero no fue así. Clara empezó a mover su cola a lo largo del bulto de Gonzalo y este empezó a emitir un gemido, lo cual me excitó tremendamente. Ella se paró y dándonos la espalda, se sacó la micro tanga. Se dio vuelta y nos dejó a la vista una concha toda mojada y depilada.

- Ven - le dijo a Gonzalo tomándole de la mano.

Él se paró y empezó a bailar con ella apoyándole su bulto que parecía que iba a reventar. Ella le sacó la remera y le dijo:

- Veo que el gimnasio te está haciendo bien - ya que él tenía los pechos y el abdomen un poco marcados.

- Necesito que me cojas ya. Necesito chuparte la pija - le dijo mi mujer.

Él me miró con cara de asombro y yo le dije:

- Complácela.

Entonces mi mujer le bajó el pantalón, pero no el bóxer blanco que tenía puesto porque a mi mujer le gusta ver los bultos (me di cuenta cuando vimos una película porno) y este era uno grande.

- ¿Qué tenéis acá? - le preguntó Clara masajeándole el bulto.

- Un regalote para vos por tu aniversario - le contestó.

Después de acariciar ese bulto por un rato, le bajó el bóxer y se sorprendió al ver una verga de ese tamaño. Yo tampoco podía creer el tamaño de su verga.

- ¿Te gusta? - preguntó Gonzalo

- Sí, es enorme - respondió mi mujer y se la empezó a chupar desesperadamente.

Él me miró y le dije:

- Quédate tranquilo y disfruta de la puta de mi mujer.

Gonzalo cerró los ojos y empezó a gozar. Yo no aguanté más, me saqué el pantalón y empecé a hacerme flor de paja. Después de estar 5 minutos así, Clara le dijo a Gonzalo:

- Me gustaría que te pruebes algo, ¿puede ser?

- Sí, como no - le respondió.

Entonces Clara se fue a la pieza y trajo mi slip con trompa de elefante. Como fuimos a un sex shop, lo vimos, pero como no nos animamos a comprarlo, mi mujer me hizo uno a mi medida. Cuando se lo dio a Gonzalo, este se lo puso pero no le entraba en la parte donde se mete la verga y Clara le dijo:

- ¿Y? ¿Te entró?

- No, es muy chico el agujero - respondió él.

Yo no lo podía creer y mi mujer se levantó y fue a buscar una regla y un hilo.

- ¿Qué vas a hacer? - le pregunté.

- Quiero medirles la verga - me respondió.

Entonces se acercó a mí y me la midió. Los resultados fueron: 16 cm. de largo, 4cm. de ancho y 13 cm. de diámetro (alrededor de mi verga). Después se paró y fue a medírsela a Gonzalo y los resultados fueron: 18 cm. de largo, 5 cm. de ancho y 16cm. de circunferencia. Yo estaba sorprendido y le pregunté a Gonzalo:

- ¿Cuántos años tenéis?.

- 18 - me respondió.

Yo lo mire y le dije:

- No puede ser.

- Acá tengo mis documentos - me respondió - ¿Queréis verlo?.

- Bueno - respondí y agarré el D.N.I

Increíblemente era verdad.

- ¿Y? - me preguntó Clara

- Tiene razón - respondí yo sin terminar de entender como él con 18 años podía tenerla más larga y más gruesa que yo que tenía 35 años.

Clara continuó chupándole la verga desesperadamente hasta que dijo:

- No aguanto más, métemela toda en la concha.

Entonces Gonzalo la levantó, la sentó en el sillón y empezó a chuparle la concha y el clítoris. Clara gemía como una puta desesperada por pija y me dijo:

- Ven mi amor métemela en la boca que quiero otra pija.

Me levanté, me acerqué a ella y me la empezó a mamar como nunca. Ver a mi mujer así me puso a mil, por lo que no aguanté más y le llené la boca de leche. Gonzalo siguió chupándole la concha hasta que ella tuvo un orgasmo con el que se retorció toda.

- Ahora métemela, no doy más, quiero que me la metas ahora - le suplicó mi mujer.

Él se sentó en el sillón y ella se agachó apoyando la punta de esa verga en la entrada de su concha. Gonzalo la tomó de la cintura, se la metió de una y mi mujer gritó como yo nunca la pude hacer gritar. Después de estar un rato así le dije a Gonzalo:

- Ahora quiero metérsela yo.

- Bueno - me dijo secándole la verga a mi mujer, y agregó - Vamos a la cama para estar más cómodos.

Nos fuimos al cuarto, con mi mujer agarrándole la verga. Cuando llegamos, Gonzalo me pidió que me acostara boca arriba y le dijo a Clara que se metiera mi verga en su concha mirándome de frente, ella lo hizo y él se arrodilló atrás de ella y le incrusto su gran miembro en el culo. Mi mujer pegó un grito increíble y me agradecía por esta fantasía que le estaba cumpliendo. Como Gonzalo le había dilatado el agujero de la concha, mi miembro le producía menos excitación de lo común a Clara. Después de estar unos 10 minutos así, Clara y yo tuvimos un orgasmo increíble y ella le pedía a Gonzalo que no parara que estaba gozando como nunca la habían hecho gozar. Yo a todo esto estaba sentado en un sillón al lado de la cama mirando el gran espectáculo que me estaba dando mi mujer.

Él siguió agrandándole el agujero del culo hasta que tuvo un orgasmo que le llenó el culo de leche. Clara se sacó la verga del culo y la empezó a chupar limpiándola de arriba a bajo. Cuando terminó de limpiarla, esa terrible verga estaba nuevamente al palo, por lo que Gonzalo la acostó sobre la cama (boca arriba), le abrió las piernas y le volvió a introducir ese enorme miembro. Siguieron cogiendo así por unos 10 minutos, hasta que mi mujer tuvo otro orgasmo, después de esto, Gonzalo le dijo:

- Voy a acabar.

- Lléname la concha de tu leche papi - le respondió Clara.

Entonces Gonzalo tuvo un orgasmo largándole toda la leche adentro. Ella ya tenía tanto líquido dentro que le chorreaba por las piernas.

- Muchas gracias por haber venido - le dijo mi mujer muy agitada.

- ¿Cómo? ¿Ya está? - preguntó Gonzalo.

- ¿Queréis seguir? - preguntamos Clara y yo.

- Que, ¿Ustedes no?

- Yo no puedo más, estoy re agotado - contesté.

- Yo también estoy agotada, pero quiero que me dejes agotada del todo - dijo Clara.

- Bueno, entonces arrodíllate y empieza a sobarme este vergón que tanto te gusta - dijo sacudiéndose ese terrible miembro.

Él se acostó boca arriba en la cama y le dijo:

- Empezar a cabalgar este caballo puta mía.

Clara agarró ese vergón y apoyó la punta en la entrada de su concha y él la tomó de la cintura y se la metió de una. Ella empezó a cabalgar como una loca sobre esa verga. Estuvieron 5 minutos así y los dos acabaron juntos. Gonzalo le sacó la verga del culo y le dijo que se la limpiara con la boca. Ella se metió hasta donde pudo en la boca y se la chupo con lo último que le quedaba de energía.

- ¿Listo? ¿Estás agotada del todo? - le preguntó Gonzalo.

- Sí, no doy más, me sacaste hasta la fuerza para pararme - le respondió Clara muy agotada y chorreando leche de su concha.

Después de cambiarnos, Gonzalo me dijo que lo que nos había sucedido esa noche lo publique en esta página y a mi mujer y a mi nos pareció buena idea.

Sueño

Escrito en Varios por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:16 pm

Quiero abrir los ojos pero no puedo, parece como si tuviera los p�rpados pegados, como si fueran de plomo; no se si estoy so�ando o estoy delirando, o tal vez simplemente no quiero despertar. Te siento a mi lado, pegada a m�, pero en realidad no est�s. Te has ido. Yo si estoy aqu�, sin poder moverme. Yo si estoy aqu� pero mi mente no; ha volado hacia ti busc�ndote desesperadamente, y la dejo ir.

Por fin te encuentro. Est�s hermosa, como siempre. Reci�n te has dado una ducha y caminas por la habitaci�n envuelta en una diminuta toalla que apenas te cubre. Pasas frente a m� y recoges algo del suelo, o s�lo lo finges. Al inclinarte me ense�as tus nalgas redondeadas, firmes, de piel perfecta. Alcanzo a ver un poco m�s all� de tus nalgas, veo o me imagino parte de tus labios vaginales y tu vello p�bico y me excito de inmediato. Eso era lo que quer�as: excitarme.

Me levanto de la cama, me acerco por detr�s y te abrazo. Te beso suavemente y siento como mueves tus caderas pegando las nalgas a m�, restreg�ndote, ofreci�ndote. R�pidamente suelto la toalla que te cubre y quedas totalmente desnuda, sin pudor alguno. Urgido, te cargo, te llevo a la cama y me tiendo a tu lado dispuesto a saborear cada cent�metro de tu cuerpo. Te beso la cara, el cuello, los hombros, poco a poco, despacio resisti�ndome a avanzar. Sin prisa llego a tus pechos y veo tus pezones r�gidos, erectos, apuntando a mi boca, como tent�ndome. Paso el dorso de mi mano sobre ellos y se ponen m�s duros a�n, acerco mi boca y los beso, los toco con la punta de la lengua y te oigo gemir, sigo besando tus pezones, los chupo, hasta los muerdo suavecito, me lleno la boca con ellos mientras mi mente se concentra en su sabor y mi lengua se enrosca en cada uno.

Sinti�ndote vibrar, dejo tus pechos por un momento para regresar despu�s. Bajo por tu vientre plano, armonioso y beso tu ombligo. Sigo bajando, llego a tus caderas y acerco mi cara a tu pubis. Tu vagina est� h�meda, no la he tocado pero lo s�. Aunque quiero tocarte paso de largo y llego a tus piernas. Siempre me han gustado, son fuertes, lisas y delgadas, tentadoras. Las beso, t� las abres y las levantas un poco para incitarme, para dejarme ver. Me resisto a regresar, tortur�ndome. Arribo a tus pies y los beso, son perfectos, femeninos bien cuidados. No puedo m�s, regreso r�pidamente besando tus piernas y de nuevo las abres para m�. Me ense�as tu vulva con los labios entreabiertos como invit�ndome a entrar; no me puedo resistir, me acerco, paso la mano sobre ella y la siento palpitar, meto mi cabeza entre tus piernas, beso tu vagina suavemente; con la lengua toco tu cl�toris, das un respingo y te abres m�s.

Como si estuvieras lejos oigo tu voz apagada que me dice: �M�teme la lengua�; yo obedezco y la introduzco en ti; siento tu sabor mientras t� me atrapas la cabeza con los muslos y te arqueas. Me encanta tu olor y tu humedad me excita tremendamente; luego de un rato de gozar tu sabor siento que est�s a punto de terminar y ahora, tortur�ndote a ti, me alejo. Me pides que siga y tu mano baja para tratar seguir d�ndote placer, metes un dedo en tu vagina y me vuelves a pedir que siga. Yo estoy que no puedo m�s, siento mi pene a punto de estallar as� que te complazco, me subo sobre ti y con la mano dirijo mi verga ansiosa a tu abertura vaginal, empiezo a met�rtela despacio, siento como resbala suavemente en tu humedad hasta el fondo. En ese momento siento que te amo m�s a�n, que eres plenamente m�a y yo tuyo.

Tus piernas se levantan y rodean mi cadera entrelazando los pies como para no dejarme ir. Yo me quedo quieto un momento gozando la sensaci�n que me produce estar dentro de ti, sintiendo el contacto de tus labios vaginales con mi pubis, sinti�ndote empapada y oy�ndote decirme lo mojada que est�s. Inmediatamente reanudo el movimiento. Entro y salgo de ti cada vez m�s r�pido. T� me agarras las nalgas para dirigir mis embestidas. Con un movimiento r�pido cambias de posici�n y te subes sobre m�. T� mandas ahora. Tengo a plena vista tus pechos y los tomo con ambas manos. Te balanceas sobre m� de adelante hacia atr�s. Veo tu cara en gesto de placer, que es igual al del dolor. Te escucho gemir y aumentar la velocidad de tus caderas sobre m�. Yo ya casi no aguanto, trato de pensar en otra cosa. Oigo cuando gritas �Ya, me vengo� y yo me dejo ir. Cuando eyaculo dentro de ti siento que desfallezco y mi mente se pone en blanco, ya no escucho nada. T� me clavas un poco las u�as en los hombros mientras te sigues moviendo en un largu�simo orgasmo. Por fin te quedas quieta y te recuestas sobre mi pecho. Todav�a estoy dentro de ti y siento el palpitar de tu coraz�n como si fuera el m�o. Cierro los ojos y empiezo a quedarme como dormido.

Es delicioso sentirte as� de cerca, pegadita a m�, pero, en realidad, no est�s. Trato de abrir los ojos y no puedo. Yo s� estoy aqu� pero t� no. Yo s� estoy aqu� pero mi alma no. Se ha ido contigo y me han dejado s�lo con tu recuerdo y con este sue�o h�medo que no puedo controlar. No importa. A fin de cuentas no se si estoy durmiendo o estoy muriendo.

El perro de mis vecinos

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:16 pm

Hola a todos, me llamo Rosa y tengo 25 años, esto que voy a contar algunas personas pueden verlo como algo triste, o otros como algo excitante. Partiré por lo más importante en este relato, que es lo que lleva ligado todo lo demás, ósea partiré contando como soy físicamente. Tengo el pelo negro bastante largo, ojos verdes, y la verdad es que soy algo gordita, soy como la gordita simpática que todos quieren tener como amiga solamente. Eso es lo que a llevado que asta hace poco, como 5 meses, allá al fin perdido mi virginidad, no con un hombre, sino con un perro.

Siempre he intentado adelgazar, con dietas y nutricionistas, bajo de peso bastante y ando toda contenta, pasa el tiempo y engordo de nuevo, y más que antes, por lo que he optado por no hacer dietas ni nada y mantenerme como estoy hoy. Siempre he soñado con encontrar al hombre de mi vida, esa sensación mágica que uno imagina, pero no pasa de ser una fantasía que los hombres de los que me he enamorado a lo largo de mi vida han logrado borrar. Todo esto me llevo a una depresión fuerte, pero que supere con una fuerza interior que desconocía por completo, y que termine de superar hace como 1 año.

Siempre me masturbo, lo hago con frecuencia, pero no he logrado nada mas que un pequeño orgasmo, lo que me desilusiona bastante y me deja insatisfecha. Asta que un día navegando por Internet encontré fotos de mujeres cogiendo con perros, lo que encontré extremadamente loco e imposible, un montaje pensaba yo, la curiosidad pudo mas y empecé a buscar mas información sobre el tema y me logre contactar con gente que ya lo había hecho, encontrando relatos y lo que mas me a excitado, videos de mujeres con perros. Al verlo en movimiento se notaba claramente que no era un montaje, que se podía hacer… Recuerdo haber buscado mucho material sobre el tema y haber estado muy caliente, habría querido inspeccionar a un perro en ese momento pero en mi casa no tenemos ninguno, vivo con mi padre y mi madre, ellos nunca han querido tener perros porque dicen que destrozan en patio.

Luego de un tiempo, un verano, nuestros vecinos iban a salir de vacaciones por unas semanas y nos pidieron a nosotros de favor que le cuidáramos la casa, a lo que mis padres accedieron. Los vecinos tienen un perro pastor alemán muy grande y al que con solo verlo causa temor, nosotros le damos los restos de comida que nos sobran para no botarla a la basura, por lo que para el perro no somos desconocidos, es mas, pudimos descubrir que el perro era muy cariñoso y manso. Yo me pase algunas películas por mi mente con la posibilidad de hacerlo con el perro que deseche al instante, me daba miedo, y mis padres podrían verme, lo que me daba mas miedo aun. Además me daba un poco de asco y no me acostumbraba a la idea.

Un fin de semana me llamaron unas amigas para salir a una fiesta, yo fui encantada, en la fiesta tome bastante alcohol, y baile mucho, pero paso el tiempo y me tuve que ir de la fiesta, un amigo me paso a dejar a la casa en su auto ya que yo estaba borracha y me podría pasar algo. Me despedí de el y se fue, me di media vuelta y allí estaba el portón de mi casa, no recuerdo bien lo que pensaba en ese momento, pero estaba excitada ya que le fui mirando la entrepierna a mi amigo todo el viaje, y asta le toque el muslo. Y recordé que la casa de nuestros vecinos estaba vacía, y que el perro estaba allí, camine hacia el portón de la puerta de mis vecinos y me senté allí, estaba excitada y pensaba en el perro, y en lo que había visto en Internet sobre la zoofilia. Asta que me decidí a entrar, no se como logre encaramarme en la reja y pasar hacia el otro lado, pise el suelo del patio y me caí al suelo, me levante un poco adolorida y busque al perro, no estaba, empecé a rastrear el patio asta que lo encontré, estaba metido en su pequeña casita.

Cuando me vio salió de ella moviendo la cola, yo le comencé a acariciar el lomo, la expectativa de que estaba apunto de ser penetrada me hacia tiritar de los nervios, y mi vagina se hacia agua. El perro se echo al suelo de espaldas dejándose acariciar el estomago, y allí estaba su pene, comencé a tocárselo, y a tocarle los testículos mientras que con una mano seguía acariciándole el estomago para que no se levantara. Recordé lo que había visto en Internet, a mujeres chupándole el pene a un perro, y no me resistí a hacerlo, me lo metí a la boca y empecé chupar, tenia mucho pelo el que se metía en mi boca, pero luego de un rato sentí que algo salía de la funda del pene del perro, deje de chupar y lo toque, el pene había comenzado a salir de la funda, eso de veras me excito, y se lo chupe de nuevo, el pene creció a un tamaño tremendo, casi no lo podía meter en mi boca, pude tocarle la bola que se les forma en la base, que estaba tremendamente gorda.

Deje de chupar y el perro se levanto e inmediatamente se lanzo encima de mí a tratar de montarme con una fuerza terrible, pero me agarraba de la cabeza o de los costados, me baje los jeans que tenia puestos completamente junto con mi calzón y me puse en 4 patas, el perro metió su hocico entre mis piernas por detrás y me pego algunas lamidas, fueron solo segundos después los que hicieron falta para que me agarrara de la cintura, sentí el pene del perro resbalando por mi entre pierna, pero era muy grande, llegaba casi a mi ombligo por lo que no encontraba donde penetrarme, trate de sacarme al perro de encima para intentarlo otra vez, pero no hubo caso, así que gatee un poco como una niña de Internet me había contado lo hacia ella, y el pene se fue hacia atrás muy cerca de mi vagina, seguí gateando cuando de pronto siento el pene del perro entrar en mi conchita, entro muy poco, el perro me agarro mejor de la cintura y empujo, el pene entro completo y me desvirgo, dolió mucho, pero el alcohol que tenia en la sangre me hizo aguantar.

El perro comenzó a mover su cadera, y a metérmela más profundo, y luego comenzó con un mete y saca rítmico, al comienzo no sentí nada de placer, solo dolor, pero cuando comenzó a hacerlo de forma rítmica empecé a sentir placer, me sentía en la gloria, el perro lo hacia con mucha fuerza, tuve un orgasmo tremendo solo con unas cuantas embestidas del perro, empecé a moverme hacia atrás cuando el perro empujaba hacia delante al mismo ritmo del perro, lo que hizo que me llegara mas profundo con su exquisito miembro, tuve otros 2 orgasmos cuando el perro se bajo de mi cadera, no me había quedado pegada con el no se porque motivo, cuando salió el pene de mi interior salió junto con mucho liquido… y yo seguí en 4 patas masturbándome, cuando siento de nuevo que el perro me toma de la cintura, con las manos me apoye nuevamente en el suelo para que no me botara, esta vez me la metió de inmediato, y comenzó de nuevo con su tarea, lo sentí mucho más delicioso que antes, esta vez no sé cuantos orgasmos tuve. empecé a sentir mi vagina tensa y como con algo enorme, el perro termino de bombear y giro una pata por encima de mí, quedamos trasero con trasero, había quedado pegada esta vez. Cualquier pequeño movimiento que el perro hiciera me llenaba de placer y algo de dolor, apoye la cabeza en el suelo y me quede esperando que el perro se soltara.

Sentí como si una eternidad hubiera pasado, cuando al fin el pene salió, esta vez hizo un sonido muy chistoso, como un ¡Plap! Junto con liquido que callo al suelo. Quede exhausta, y me di cuenta que el sol ya estaba saliendo, el cielo estaba comenzando a ponerse azul, ya estaba amaneciendo, eso me asusto ya que estaba en el patio delantero de la casa, cualquier persona que pasara por allí me vería claramente, pero como era día domingo no había nadie saliendo de su casa para el trabajo. Me senté en el suelo y me levante apenas, mis piernas tiritaban, cuando siento que el perro se apoya en mi, el perro quería seguir haciéndolo, así que abrí la puertecita que da al patio de atrás de la casa, y sobre el pasto escondida cerca de un manzano me puse en 4 de nuevo. El perro no dudo en móntame de nuevo, gatee un poco y me la metió de nuevo. Lo hice de nuevo de golosa solamente, porque estaba cansada, igual disfrute enormemente como me la metía, tuve mas orgasmos, el perro termino se giro, y quedamos pegados, pero esta vez el perro comenzó a tironear asta que el pene se zafo junto con un sonido mas fuerte que antes, pero no me dolió cuando se salió.

Me tire al suelo exhausta al limite, cuando el perro comenzó a tratar de lamerme la vagina, yo solo abrí las piernas recostada de espaldas en el pasto y deje que el perro hiciera lo que quisiera, fue extremadamente relajante, tenia la vagina muy dilatada y el perro metía la lengua muy profundo, después pareció cansarse y se echo en el suelo a lamerse su pene. Yo me levante y me puse el pantalón, salte el muro que da a mi casa, y entre por la puerta trasera, fui directo a la cama y me dormí de inmediato.

Desperté como a las 4pm, mi mama se asusto mucho por lo tarde que había llegado a casa, yo le dije que la fiesta había durado mucho. Ese día quede muy adolorida, como a los 4 días después tenia unas ganas locas de hacerlo de nuevo, solo pensaba en eso, me las ingenie para hacer algún plan. Les dije a mis padres que saldría a una fiesta, pero era una mentira, salí y espere en una esquina de la calle una hora prudente para entrar a la casa de mis vecinos, a eso de la 1am entre, mis papas habían dejado esta vez al perro en el patio de atrás, así que ingrese a el, y allí me estaba esperando mi perrito, movía la cola feliz y me olorosaba.

Me desnude completamente esta vez, ahora el perro parecía solo querer cogerme, no pude chupársela como la otra vez, así que me puse en 4, y el perro me monto, no tenia el pene parado así que estuvo un rato intentando metérmela, asta que tubo un tamaño aceptable y me la metió. Esta vez no sentí ningún tipo de dolor, era placer absoluto. Cuando el perro termino de cogerme quedamos pegados, lo que duro sus 10 minutos, después el perro se dedico a lamerme la vagina. Durante los días que pase recuperándome de la primera cogida con el perro había fantaseado con probar hacerlo también por el ano, y no me iba a quedar con la duda de cómo se sentía, pero me daba miedo quedar pegada por el ano, así que lo primero que hice fue intentar masturbar al perro, lo que no dio mayor resultado, lo que quería era agrandar el pene del perro para que así la bola de la base creciera y por el tamaño no pudiera entrar a mi ano, así que aprovechando que el perro estaba quieto, metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a chuparle el pene, el que creció bastante, mientras se lo chupaba me metía un dedo en el ano, lo que nunca había hecho, se sentía raro, pero me metí 2 dedos y cabían sin problema, cuando ya el perro comenzó a desesperarse por montarme y el pene estaba grande, me puse en 4, el perro me monto y me ensartó de inmediato en la vagina, lo que yo no quería, con mucha fuerza logre sacarlo de encima y me agache un poco mas, el perro me monto de nuevo, el pene bailaba por mis nalgas, y tal como leí en muchos relatos no me lograba apuntar, lo tome con una mano y lo dirigí a mi ano, entrando solo la punta.

El perro empezó a mover su cadera y en cada empujón me la metía mas adentro, me dolía, pero como había leído también en algunos relatos, el dolor se fue pasando y me empezó a encantar, con una mano me masturbaba mientras el perro me daba por el ano, me estuvo dando por el culo un rato asta que decidí sacarme el pene del ano y meterlo en mi vagina nuevamente, ya que el pene se estaba poniendo muy grande y comenzaba a dolerme, lo agarre con una mano y me lo saque del ano, me levante un poco y me lo metí en la vagina. No sé cuantas veces fui cambiando el pene del perro de agujero, pero me corrí muchas veces, y el perro también… cuando el perro se canso se echo en un lado del patio y yo me quede acostada en el suelo descansando. Creo que asta dormí un poco, pero comenzó a hacer frío y me desperté, tome mis ropas, me vestí y salte el muro hacia mi casa no con mucha facilidad, el ano me ardía un poco.

Luego de 3 días volvieron los vecinos a la casa, por lo que mis aventuras terminaron por un tiempo. Tiempo que tuve para pensar muchas cosas nuevas para hacer, asta que llego el día en que mis vecinos saldrían a una fiesta en la noche y dejarían la casa sola, esa era mi oportunidad, dije que saldría como la otra vez a una fiesta, después me pase a la casa de los vecinos, allí estaba esperándome mi perrito otra vez. En el patio de mis vecinos tenían hartas sillas, las que puse mirándose de frente y en fila, logrando así una especie de cama, después de excitar al perro chupándosela, me senté y me tire de espaldas, me costo hacer que el perro entendiera lo que yo quería, pero al final lo logre, afirme las patas delanteras del perro con mis manos y me metí su pene en mi vagina, en posición misionera, y el perro comenzó a mover su cadera, en esta posición no me la metía muy profundo, pero podía sentir mejor el pelaje del perro con mi piel, abrace al perro con mis piernas y el cumplió su labor, fue una noche de mucho placer, el perro al correrse saco su pene de mi interior, dejándome mi entrepierna y alrededores llenos de semen el que recogía con mis dedos y me lo metía en la vagina masturbándome, pero el perro no quiso que yo siguiera haciendo eso y me lamió todo su semen que tenia en mi cuerpo. Fue una noche de placer extremo, pero corta, ya que el miedo a que llegaran mis vecinos hizo que me fuera a mi casa temprano.

Desde esta vez no lo he hecho mas, no he tenido otra oportunidad de hacerlo, y lo deseo con intensidad. Tener un perro puede ser muy bueno para las mujeres como yo, las que no somos muy agraciadas físicamente y a las cuales los hombres no cotizan mucho, es algo mucho mejor que masturbarse o usar consoladores, yo deseo tener muchos perros cuando al fin tenga mi propia casa, los que satisfagan mis necesidades de sexo, aunque se desee igual el amor de un hombre, por lo menos no te sientes tan sola.

Espiando a mi cuñada

Escrito en Voyerismo por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:14 pm

En las vacaciones de verano, Cristina, mi cu�ada soltera de 19 a�os nos visitaba desde hace a�os, pero esta ocasi�n fue diferente, ella hab�a crecido y se convirti� en un culo de mujer. Ella es blanca de facciones hermosas, unos senos redondos firmes enormes, acinturadita y muy nalgona, es chaparrita y luce muy voluptuosa. Este verano decid� que estrenara el cuarto reci�n construido con el fin de rentarlo, hice algunas adaptaciones que me permiten observar lo que sucede en el cuarto y en su ba�o.

La iluminaci�n es tenue y permanente, la decoraci�n es muy c�lida e intima y algunos espejos me permiten observar desde mi estudio.

Yo solo esperaba ver ese hermoso cuerpo mientras se ba�aba o cambiaba de ropa, pero lo que pude ver supero por mucho mis fantas�as.

Despu�s de recibirla me retire a trabajar en algunos pendientes a mi estudio, ella se instalo en el cuarto disfrutando los detalles y disposici�n de los muebles, orientados hacia los grandes espejos de todas las paredes, buscaba los interruptores pero solo serv�an para prender algunas luces pues hay 3 luces permanentes que me permiten ver siempre lo que pasa ah� adentro. Puso la radio y se dispuso a desempacar sus maletas, se desnudo dejando ver por primera vez la blancura de su piel, lo plano de su vientre lo velludo y negro que tenia ese triangulo entre sus piernas era una panocha deliciosa lucia carnosita, se quito el brassiere y conoc� esos hermosos pezones rosaditos paraditos y de un color rosa igual a su labios eran peque�os pero muy erectos, su ombligo era grande y redondo, se dio la vuelta para levantar sus pantis y se agacho, hay! dios m�o empinada me permiti� ver su bultito pachoncito y la entrada a esa puchita rosita, y ese culito ese asterisco rosita peque�o y apretadito, pinche chamaca! que buena esta!.

Se puso una camiseta grandota a manera de camis�n, pens� que se acostar�a y terminar�a el show. Pero que equivocado estaba, era solo el comienzo. De un peque�o bolso saco unas tijeritas y una crema para depilar, se acost� en el sill�n reclinable frente al espejo tras el cual observaba, prendi� la l�mpara y se abri� de piernas! se iba a depilar! claro una puchita tan peluda se le iba a salir del bikini!. Empez� por recortar lo largo del vello y cada vez se ve�a mejor su puchita ahora notaba lo carnoso de sus labios y la forma abultadita de su cl�toris, dejo las tijeras y se coloco la crema, se recost� con las piernas bien abiertas para dejar a la crema hacer efecto, y esos fueron unos minutos deliciosos, ah� estaba mi cu�ada abierta de piernas mostr�ndome su puchita abierta a trav�s del espojo, si ella hubiera sabido que la observaba, se muere de la pena.

Yo estaba con eso a reventar, mi erecci�n me invitaba a masturbarme y a tomar algunas fotos, se incorporo y se retiro la crema, delineando un triangulito arriba del monte, ahora lucia un co�ito depilado divino se ve�a la forma de su puchita abultadita carnosa como patita de camello, ahora sobresal�a el cl�toris, �Que grande se ve�a!.

Se paro, tomo un bolsito rosa de su maletita y saco para mi sorpresa un consolador enorme, se recost� nuevamente en el sill�n abri� sus piernas y empez� a acariciar su cl�toris con el vibrador, casi me vengo, pero eso lo hice cuando se lo meti� en esa puchita que yo consideraba virgen, que delicia ver como se revolcaba, mientras el vibrador hacia lo suyo. La muy cachonda se empinaba para verse en el espejo mientras se lo met�a fren�ticamente, estallo en un grito y un orgasmo fant�stico, yo me vine igual que ella que quedo tirada con el culo abierto y ensartada por ese monstruo de consolador.

Lucia hermosa, escurr�a su pucha desee como nunca poder pasar mi lengua por ese culito. Despu�s de algunos minutos se meti� al ba�o, se ducho y se fue a dormir.

Ahora estaba convencido que val�a la pena haber construido ese cuarto, me esperaba un nuevo d�a y una nueva visi�n, mi meta era cojerme a mi cu�adita, pero esa y lo que paso en los siguientes d�as son otras historias.

Mi transexual favorito

Escrito en Transexuales por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:13 pm

Esta experiencia que os cuento la viví gracias a un anuncio que me contestaron, en la Revista Gente Libre. Era una carta que me la enviaba un transexual de Barcelona, que quería que nos conociéramos. Pensé que de un lugar tan lejano a donde yo vivo me resultaría prácticamente imposible que nos llegásemos a encontrar, a no ser que fuera en vacaciones. Pero casualmente pude ir a Barcelona con motivo de un encuentro de Rugby de mi equipo. Llamé a Candela que así se llama ella.

Por la foto que me había enviado en Top Less, se veía que poseía un cuerpo muy exuberante, dos pechos grandes y duros, gracias a la silicona. Unos ojos azules preciosos y una tez morena cautivadora. De cintura para abajo un minúsculo tanga que no dejaba adivinar nada. Tenía 25 años y era bastante alta, además de muy femenina. Cuando hablé con ella y le dije que en una semana podríamos conocernos noté como la embargaba la alegría. Estuve haciéndome pajas toda la semana pensando en el encuentro con ella.

El partido lo jugaríamos el sábado al medio día, y el autobús saldría de vuelta el domingo muy temprano. Por lo que quedé con ella para comer. Quedamos en un restaurante. Llegué cinco minutos antes de la hora a la que habíamos quedado. No tuve que esperar mucho, ya que casi al momento de llegar yo se presentó ella.

Venía con unos vaqueros muy ceñidos, que marcaban una estupenda y femenina figura y una ancha camisa que ocultaban sus grandes pechos. Nos besamos como si nos conociéramos de toda la vida y nos sentamos a comer. La velada fue muy divertida, pues parecía que fuésemos dos amigos que llevaban mucho tiempo juntos y salían a comer. Le hablé de mis experiencias y ella me contó que trabajaba en una farmacia de una farmacéutica separada que había conocido antes de transformarse. La señora le había ayudado, eso sí se lo había cobrado follando con ella.

De todas formas me dijo que le estaba tan agradecida que hacerlo con ella le daba bastante placer. Pero que lo que en realidad buscaba era un hombre con el que hacerlo. Que estuviera seguro de lo que se hacía. Me dijo que había tenido varias experiencias con hombres. La primera fue con un chico al que no le comentó nada de su sexo, y que cuando estaban a punto de hacerlo, él chico al darse cuenta, le golpeó y casi la mata. Esta primera experiencia le hizo que se lo pensara bastante. La siguiente fue al contestar a un anuncio de un periódico de relaciones que hay en Barcelona. Fue con un hombre mayor y sólo sirvió para masturbarlo, ya que el tipo quería ser follado, y ella me comentó que follar follaba a chicas. Pero a los hombres no, que ellos la follaran era lo que le gustaba. Por último desistió de encontrar algún chico al que gustarle, así que mantenía relaciones con algún que otro transexual e incluso con alguna chica, ya que estas eran más comprensivas. Hasta que contestó a mi anuncio, en el que había puesto muchas esperanzas. La animé, diciéndole que lo que le había ocurrido no era para desesperarse, que quizás si se anunciara, poniendo su foto le lloverían cantidad de cartas de las que elegir la que quisiera para lo que quisiera.

Como se dio cuenta de que había surgido un brote de amistad entre nosotros, bastante profundo decidimos irnos a su casa. Por el camino nos fuimos besando, acariciándonos y mordisqueándonos.

Así que cuando llegamos a su casa yo estaba empalmado y creo que ella también. Nos desnudamos, quedándose ella sólo con un minúsculo tanga, donde se notaba el bulto de una polla, que precisamente no era pequeña. Nos fuimos al dormitorio y una vez ya desnudos se puso a chuparme la polla, con verdadera pasión. Disfrutaba ella más con la mamada que me estaba haciendo que yo mismo. Tuve que apartarla, ya que de la forma que me estaba chupando la polla me la iba a consumir sin piedad, y lo que yo quería era resistir para no decepcionarla, pero a ella no parecía importarle, se abalanzó de nuevo sobre mi polla y hasta que no me corrí no paró de chuparla, y una vez eyaculé, continuó haciéndolo. Tragó todo mi semen con voracidad. Tuve que apartarla casi de un empujón.

Pero ella estaba encendida y no había forma de pararla. Su polla ya estaba empalmada y era bastante grande. La tumbé sobre la cama y me puse a chuparle la polla, a la vez que le pellizcaba sus gordos pezones. Ella gemía ahora y temblaba de placer. Se tocaba las tetas con fuerza y me decía todo tipo de cosas. Con tanto meneo mi polla estaba otra vez dura, así que tal y como estaba, tras calzarme un condón, levantándole las piernas se las separé y dirigí mi polla hacia su culo. Ella me lo pedía sin parar de decir:

- Fóllame, fóllame, haz que me sienta una hembra.

- Métemela por el culo.

- Así, así, fóllame hasta dentro, méteme hasta los huevos.

Con todo este parlamento me apasioné aún más y tras colocar la punta en su ano, comencé a metérsela poco a poco, ella la sentía entrar, y me apretaba con sus manos tirando de mi culo hacia ella, obligándome a dejar de actuar con suavidad para metérsela de un solo golpe hasta que mis cojones chocaron con su culo. Su polla chocaba con mi barriga sentía yo la dureza de su polla, ella dejó de apretarme el culo para comenzar a masturbarse. Lo hacía, mientras yo la besaba y mordisqueaba sus pechos y pezones.

No pudo resistir más y se corrió salpicándome su esperma, que casi me llega a la cara de la fuerza con que fue expulsado. Yo seguí follándola, ella sentía las embestidas de mi polla penetrándola hasta lo más profundo de ella y me suplicaba que no parase:

- Sigue así, cabrón, clávamela hasta el fondo de mi culo.

Resistí cuanto pude, hasta que acabé corriéndome y llenando el condón con una buena dosis de semen. Saqué mi polla aún dura del preservativo y empezó de nuevo a comérsela con una fuerza bestial, nos pusimos a besarnos y magrearnos de nuevo. Disfruté de sus duras tetas y acabamos los dos haciendo un 69. Pero a ella le costaba empalmarse, mientras que yo estaba dispuesto a follarla de nuevo. En esta ocasión aguanté hasta que su polla volvió a endurecerse. La puse a cuatro patas y la ensarté de nuevo por su cálido y acogedor culo. Mientras la follaba le mordía su cuello, magreaba sus pechos y por último le masturbaba, ella gritaba de gusto diciéndome:

- Fóllame mas, fóllameeee… cabrón, métemela.

Me costó mucho trabajo correrme en esta ocasión, de hecho lo conseguí gracias a una paja que me hizo ella con sus tetas. Fue fabuloso, pero me dejó agotado durante unos minutos, pero como vi que ella estaba empalmada seguí haciéndole una paja bestial a dos manos hasta que se corrió como una loca. Tras esta última corrida, nos quedamos abrazados y besándonos con un apasionamiento renovado, la estuve besando y masajeando con mucha ternura, haciéndola sentir muy bien, le masajeaba las tetas, el agujero de su culo y su polla., le chupaba el culo y acto seguido la polla, entonces ella se coloco detrás de mi y a la vez que me hacia una paja alucinante y brutal me masajeaba muy despacio el agujero del culo con sus dedos, era alucinante me susurraba al oído:

- Veras que gusto, te vas a volver loco.

- Me vas a suplicar que no pare.

La verdad es que yo no podía más, entonces mientras me seguía pajeando de una manera experta, se agacho y empezó a lamerme el culo con su lengua, intentando con esta penetrar mi agujero y recorriendo de arriba abajo mi culo llegando hasta mis huevos, a la vez que con su otra mano me masajeaba los huevos sin parar. Fue de locura, me corrí como una bestia derramando litros de esperma, ella en un giro rápido se coloco delante de mí, se metió mi polla dentro y se trago todo lo que pudo, lo que no podía tragar se le derramaba por su boca hacia sus pechos, la imagen era maravillosa.

Fue una experiencia enriquecedora para ambos. Estuvimos toda la tarde y toda la noche juntos. Nos encontrábamos muy a gusto los dos, hasta que llegó el momento de la despedida. Fue muy triste, pero seguimos escribiéndonos bastante a menudo. Ella acabó conociendo a un chico y acabaron viviendo juntos. Hoy en día vive en París con él y siempre me manda una felicitación por Navidades. Son muy felices.

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