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Bibliotecas

Escrito en Sexo Anal por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 5:09 pm

Me dispongo a ir a la biblioteca a ver si estudio un poco en pleno mes de julio. La biblioteca est� pr�cticamente vac�a, decido sentarme en unas de las mesas del fondo. Saco los apuntes pero la verdad es que no estoy muy centrado, menos a�n cuando veo que en la mesa de enfrente est� sentada la ni�a m�s linda que hab�a visto en mucho tiempo. No ten�a m�s de 20 a�os, de pelo moreno ojos marrones y una mirada entre inocente y provocadora.

Pasado un rato me doy cuenta que no puedo evitar dejar de mirarla, m�s de una vez me pilla observando sus preciosas largas y morenas piernas que deja ver bajo una falda blanca veraniega bastante corta. Con el fin de no parecer un pervertido decido dejar de mirarla e intento leer algo de lo que tengo encima de la mesa. Imposible, ahora la que me mira es ella, no deja de mover las piernas, las cruza y descruza sensualmente, mi pene est� ya tan erecto que me hago da�o con el cintur�n, me hierve la sangre. No puedo m�s, me levanto pas� por su lado, nos miramos, y decido ir al ba�o a tranquilizarme.

Una vez me hab�a tranquilizado salgo del ba�o y nada m�s salir de la puerta nos topamos de frente… mi coraz�n se dispara. Sonre�mos, nos miramos y pedimos perd�n como tontos. De alguna manera nos cuesta separarnos, estamos demasiado cerca, ella intenta ir por la izquierda pero no la dejo, me pongo en medio sin llegar a retenerla por supuesto. Entonces re�mos y un poco avergonzado decido irme. Ahora es ella la que no me deja, como si nos entendi�semos a la perfecci�n empezamos a besarnos, en unos segundos mi miembro vuelve a estar erecto. Acaricio su cintura, su cuello y finalmente rodeo sus firmes pechos. Ella se arrima y se percata de mi miembro erecto, suavemente desliza su mano hacia mi paquete y lo tantea con sutileza. Sin apartar su mano y presionando suavemente mi pene me susurra al o�do que vayamos al ba�o.

La sigo, entramos en uno de los ba�os de mujeres y continuamos bes�ndonos. Comienzo a tantear con fuerza sus firmes muslos hasta llegar a su co�o. Empiezo a acariciarlo y en pocos segundos noto como el tanga se va humedeciendo a la vez que su respiraci�n se acelera, le quito el tanga y contin�o tratando de excitarla lo m�ximo posible. Su co�ito perfectamente depilado comienza a chorrear ligeramente lo cual me excita much�simo, la agarro por la cintura y la subo al v�ter, me mira al principio con cara desconcertada pero enseguida me le el pensamiento y m me mira con cara de satisfacci�n. Levanto su falda y comienzo a lamer primero sus labios y despu�s el cl�toris. Noto como comienza a arquear levemente su espalda y agarra mi cabeza que en un impulso incontrolable hunde contra su ya lubricado co�o. Le introduzco primero un dedo en la vagina seguido de un segundo, tras el que gime ahogadamente sabiendo que en cualquier momento podr�a entrar alguien, sin dejar de chupar su cl�toris. Saco y meto mis dedos repetidamente hasta que por un momento su cuerpo se tensa y deja de moverse llegando al orgasmo.

Enseguida se baja y comienza a masajear mi pene con autentica maestr�a, al principio despacio y despu�s r�pido mientras me mira a los ojos. Entonces me besa e introduce mi pene en su todav�a chorreante co�o, siento el calor y la suavidad de sus paredes vaginales pregunt�ndome que estaba haciendo si no ten�a un preservativo puesto. De cualquier manera no me da tiempo a apartarme porque ella misma se separa y se agacha comenzando a chupar mi pene erecto. Sin duda la mejor felaci�n que nunca me hab�an hecho. Introduc�a todo el pene en su boca repetidas veces de forma que mi prepucio chocaba con su garganta. Parec�a que quer�a estar as� indefinidamente porque bajaba y sub�a la frecuencia y presi�n de sus movimientos de modo que parec�a completamente capaz de controlar mi orgasmo sin que yo pudiera hacer nada. Mi pene estaba completamente cubierto de su saliva la cual segregaba abundantemente lo cual no s� porque era lo que m�s excitaba. Cuando estaba apunto de estallar de hice un gesto de aviso pero ella continu� manteniendo mi pene dentro de su boca y moviendo su cabeza de atr�s adelante agarr�ndose a mi culo con el fin de tener un buen apoyo. Entonces tuve el orgasmo m�s intenso de toda mi vida llegando a eyacular gran cantidad de semen puesto que hac�a m�s de una semana que no me masturbaba. Sin dejar de mirarme me mir� y tras ense�arme el semen contenido en su boca se lo trag�.

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Nunca destaque por ser muy lanzada

Escrito en Primera vez por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 5:06 pm

Toda esta historia empez� cuando mi novio, con el que llevaba m�s de dos a�os se fue a estudiar al extranjero y decidimos dejarlo. Yo estaba muy mal y Jordi, un amigo m�o de un Chat me animaba constantemente, pas�bamos horas hablando y se portaba muy bien conmigo. Yo ya sabia, porque �l me lo hab�a dicho, que tiempo atr�s yo le hab�a gustado y mucho, pero estaba mi novio y�

Un d�a, cuando el dolor de la ruptura con mi chico ya iba dej�ndome respirar y vivir, comenc� a darme cuenta de que Jordi se estaba convirtiendo en mas que un amigo. En las conversaciones le sacaba temas sobre sexo y �l se sorprend�a mucho, pues me ve�a como una jovencita ya que era 8 a�os mayor que yo, pero yo ya tenia 20 a�itos y de ni�a no me quedaban rastros. Un d�a hablando me confes� que estaba muy excitado, que no era la primera vez y que acostumbraba a masturbarse mientras habl�bamos. A mi no me sorprendi�, pues yo tambi�n lo hab�a hecho. Pero todo qued� ah� y no s� muy bien por qu� nos fuimos alejando.

Tiempo despu�s recib� un e-mail con una direcci�n y su nombre, dude, pens� que aquello pod�a ser una broma, pero m�s tarde me decid� a probar. La verdad es que nunca destaque por ser muy lanzada, pero en realidad Jordi me atra�a y quer�a volver a estar con �l y sobre todo conocerle, pues llev�bamos mas de 4 a�os hablando y jam�s nos hab�amos visto en persona. As� pues dos semanas m�s tarde met� un macuto al coche con algo de ropa y me dirig� a su casa.

Al llegar me abri� la puerta un chico rubio, de ojos grises y manos grandes que me invit� a sentarme y me dijo que Jordi estaba en la cama que ir�a a despertarle, no tard� mucho en regresar y me entretuvo con frases t�picas mientras Jordi se duchaba, algo que me ayud�, pues estaba bastante nerviosa. Cuando Jordi apareci� por el pasillo cre� desmayarme, el pelo rizado le rozaba suavemente los hombros y el polo azul destacaba todav�a m�s, si cabe, sus inquietantes ojos del mismo color. Nos fundimos en un abrazo y el chico rubio puso una excusa tonta para dejarnos solos.

Estuvimos hablando y bebiendo toda la tarde y a la hora de cenar Jordi fue a su cuarto a llamar por tel�fono para pedir unas pizzas. No s� que me pas� ni que me impulso a hacer eso, pero le segu� y al entrar apague la luz. Al ser verano todav�a entraba una tenue luz por los agujeritos de la persiana y el se gir�, sorprendido, al descubrirme quit�ndome la ropa. Dejo el tel�fono en el escritorio y vino a ayudarme. Empez� con dulces besos en las mejillas, en los labios, en el cuello, llego al ombligo y me mir�, tenia una sonrisa tierna, como de agradecimiento. Su dedo �ndice se paseaba por encima de mis braguitas rozando mi cl�toris y poni�ndome muy caliente, poco a poco se deshizo de ellas y pude ver como se le hacia la boca agua al ver mi co�ito reci�n rasurado. Me separo las piernas con suavidad, se humedeci� un dedo y sin m�s miramientos me lo introdujo; un escalofri� recorri� mi cuerpo y estuve a punto de caerme al suelo. Comenz� a moverlo lentamente dentro de m� y a m� los gemidos se me escapaban de los labios. Sin sacar su dedo de mis profundidades acerco su lengua a mi cl�toris, mientras yo me pellizcaba los pezones presa del calor de mi cuerpo. Su lengua manten�a un ritmo constante, pero su dedo empez� a apresurarse e introdujo dos m�s, yo me quej�, pero le dio igual…

- Voy a follarte con mis dedos, voy a follarte con mi lengua, voy a follarte con mi polla; me debes 4 a�os.

El o�r eso me excito much�simo, no s� muy bien si fue por su tono agresivo o porque me imagine la noche que me esperaba, y me corr� en sus dedos y en su boca, llen�ndole de jugos que demostr� que le volv�an loco. Me tumbe en la cama y vi su polla, tiesa, dura y grande, delante de mis ojos, confieso que me dio miedo, pues era demasiado grande y supe que me iba a hacer da�o. Comenc� a chuparla, la lam�, la succione� Jordi me miraba y me manten�a la cabeza en su polla incrust�ndomela hasta lo m�s profundo de mi garganta, yo le acariciaba los huevos y con la otra mano le pajeaba. Empec� a chuparsela m�s r�pido y su polla empez� a crecer dentro de mi boca, est�bamos muy calientes. Jordi me tumbo boca arriba y yo me incline para ver su miembro, ahora era descomunal. Lo mire con una mezcla de sorpresa y p�nico y el me beso en la frente.

- Tranquila, ir� despacio, cari�o.

Apoye la cabeza en la almohada y me dej� hacer. Empez� rozando su glande en mis labios y despu�s me penetro, muy poco a poco, mientras con un dedo me pellizcaba el cl�toris. Me encantaba, yo estaba quieta y entregada a �l, su polla fue entr�ndome lentamente y sus movimientos comenzaron a ser fuertes embestidas que hac�an que me volviera loca. Me miraba mientras gem�a y me pellizcaba los pezones y se volv�a loco. Me levanto y me puso a cuatro patas, ahora sus huevos chocaban con mi sexo y eso me excitaba much�simo.

- Jordi, por favor, no pares.

De pronto sent� un escalofri� en mi culito, me hab�a introducido un dedo que peleaba por hacerse un hueco en la estrechez de ese agujero.

- �Eres virgen aqu�?.

- Si�- le respond� a la vez que me incrusto otro.

Sus embestidas en mi vagina segu�an su ritmo, pero el culo me ard�a.

- Jordi, para, me estas haciendo da�o.

- Lo s� cari�o, pero ya veras como se pasa.

Y ten�a raz�n, ese ardor que sent�a no tardo en transformarse en calor y hacerme estremecer. Ah� est�bamos los dos gimiendo como locos cuando se abri� la puerta, yo me gire espantada y vi unos ojos grises alegres y una sonrisa bondadosa.

- �Puedo pasar? - se limito a preguntar.

Yo estaba muy excitada y solo quer�a seguir y llegar al cl�max, as� que Jordi me miro y yo asent� con un gesto de indiferencia. El muchacho se coloco delante de m� y me observaba. Jordi se hundi� entre mis piernas y me pasaba su lengua desde el culo hasta el cl�toris sin cesar mientras yo me retorc�a de placer, me gustaba sentirme observada. El rubio se acerco y me puso la polla firme frente a mis labios, yo dude y mire a Jordi. Le di una lametada y comenc� a chuparsela como una loca, mientras Jordi volv�a a penetrarme, ya no era yo y estaba muy bien. El chico me aparto la cara y se dirigi� donde Jordi, se acomodo mientras que Jordi se pon�a debajo de m� y en un segundo tuve dos pollas dentro de m�, Jordi me estaba follando tremendamente r�pido mientras que el otro me penetraba despacio el culo. No tarde en correrme mientras besaba apasionadamente a Jordi, quien no paro ni un segundo, por mas que se lo suplique, pues el sabia que en el fondo yo no quer�a. Los dos segu�an follandome muy r�pido, a la vez, Jordi anuncio que se iba a correr, era fant�stico sentir esas dos pollas dentro de m�. Nos corrimos los tres a la vez. Jordi y el rubito me llenaron de semen caliente mientras yo gritaba.

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Viendo una pelicula en casa de Fran

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 5:04 pm

Fui a ver una pel�cula a casa de Fran y lo mejor no fue la pel�cula. Era un s�bado noche, pero el d�a estaba lluvioso y no apetec�a ir a la calle. Por lo que llam� a mi amigo Fran para ver si ten�a alg�n plan para hacer.

- Fran, �Vamos a salir a alg�n lado?, porque el d�a esta mal�simo - le coment�.

- Ya lo veo Alberto, vente a mi casa y vemos una pel�cula - me respondi�.

- Venga, me ducho y tiro para tu casa - le dije.

Llegue a casa de Fran, llame a la puerta y me abri� su hermano Juan.

- Hola Juan - le dije - �Esta tu hermano? - continu�.

- Pasa Alberto. S� esta ah� poniendo la pel�cula. Vamos a verla los cuatro - me respondi�.

Me qued� extra�ado quien pod�a ser la cuarta persona, pero al pasar al sal�n v� a la novia de Juan, una chica muy guapa, bajita, con unas tetas perfectas y un buen culo.

- Hola Vero - le dije - Al final nadie saldr� hoy - le comente.

- Hola Alberto. Si con este d�a no me extra�ar�a que no saliese casi nadie - me respondi�.

Empez� la pel�cula y a la hora, se pod�a observar que ni Vero ni Juan estaban atentos a la pel�cula, se pasaron todo el tiempo meti�ndose mano. Al rato, porque cada vez Vero y Juan montaban mas jaleo…

- Que bien te lo estas pasando hermano - le dijo Fran a Juan, algo molesto por no poder ver la pel�cula.

- Si - respondi� Juan entre risas - Es que Vero me lo hace pasar muy bien hermanito - continu� diciendo.

- Ahora vas a ver como disfruta a�n mas tu hermano - le dijo Vero a Fran, mientras agachaba su cabeza y bajaba los pantalones a Juan.

Quedando el pene de Juan a la vista de todos totalmente erecto, Vero comenz� a besarlo y a lamerlo.

- Ahora mira como disfruta - dijo Vero.

Empez� a chuparle el pene a Juan, el cual disfrutaba extremadamente. Juan reflejaba una cara de placer y apenas pod�a mantener los ojos abiertos. Fran y yo nos quedamos perplejos observando como Vero le chupaba el pene a Juan, con nuestros penes erectos (apretados bajo los pantalones), y sintiendo enormes deseos de estar en el lugar de Juan. As� estuvieron unos minutos, hasta que Juan no aguant� m�s y exploto.

- �Ahh, me voy!, toma mi leche mi ni�a - exclam�, mientras se corr�a en la boca de su novia, la cual le hab�a realizado una felaci�n impresionante.

- �Ahora quien me va a satisfacer? - se pregunt� en voz alta Ver�nica.

Juan, estaba exhausto y nos mir� a Fran y a m�. Vero se acerc� a m� y me baj� los pantalones, mi pene estaba totalmente erecto y no dud� en llev�rselo a la boca. Mientras Vero me hacia una mamada incre�ble, Fran se le acerco por detr�s y la empez� a desnudar, una vez desnuda, le empez� a lamer la vagina, la cual estaba muy mojada. Al percatarse de esto, Fran no se lo pens� y agarr�ndola por el culo la penetro. Quedando ella a cuatro patas follada por su cu�ado y chup�ndome el pene, estuvimos unos minutos. Al rato, me hizo tumbarme y empez� a botarme, mientras le pidi� a Fran que la enculara. Fran, se lami� el dedo y se lo introdujo por el culo, viendo que Vero ya hab�a sido enculada antes por lo abierto que tenia el ano, empez� a introducirle su pene. Ella gem�a de placer, mientras yo la follaba debajo y le lam�a sus preciosos pechos y Fran, su cu�ado, la enculaba por detr�s, con una facilidad tremenda. Ella disfrutaba y gem�a de placer, en realidad, todos disfrut�bamos como locos.

- Ahora, m�temela por el culo t� Alberto - me dijo.

Fran se la saco y yo me levante para encularla, el camino estaba hecho y no me result� dif�cil penetrarla. Mientras le daba por el culo, la agarraba fuerte y notaba como disfrutaba. Ella mientras se la chupaba a Fran el cual se acab� corriendo en sus pechos. Al minuto, ya no aguant� m�s y me corr� en su culo, del cual sal�a toda mi leche.

- Me hab�is hecho gozar mucho - dijo con voz apagada, debido a lo cansada que hab�a quedado.

- Nosotros hemos disfrutado much�simo - dije, mir�ndola como hab�a quedado empapada de leche por todos lados.

- Habr� que repetirlo esto, �no? - pregunto Vero.

Todos asentimos, incluido Juan, que no parec�a importarle que nos hubi�semos follado a su novia. Nos vestimos y nos pusimos a ver el final de la pel�cula.

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Señora con hambre

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 5:01 pm

Despues de leer un buen numero de relatos publicados en esta web algunos de ellos excelentes, me he animado a participar ya que mis experiencias han sido numerosas y variadas, pensaba hacerlo de forma cronol�gica desde mi juventud pero prefiero empezar con uno mas cercano en el tiempo aunque con menos riqueza de variaciones por los prejuicios de la protagonista.

Estaria yo por los 45 años y con un fisico aceptable debido a la practica deportiva por mi trabajo tenia mucho contacto con el publico, facilitando tr�mites burocr�ticos. Una ma�ana requiri� mis servicios una se�ora tan bien vestida como entrada en a�os de entrada aparentaba entre 65 y 70. La atend� en los tr�mites que necesitaba y la se�ora se enroll� cont�ndome cosas de su vida, no hab�a que ser muy avispado para darse cuenta de que se encontraba muy sola. La entrevista termin� sin m�s y quedamos para otro d�a a fin de continuar con los tr�mites. A la ma�ana siguiente volvi� y empez� a manifestar su admiraci�n por el trato recibido y volvi� a largarme el rollo sobre su vida.

Viuda desde hacia casi 30 a�os y sin ninguna aventura en todo este tiempo. La verdad es que no me extra�� mucho ya que no era ninguna belleza, la escuch� con paciencia y solt�ndole de vez en cuando frases cari�osas y atrevidas que ella recib�a con sumo agrado. Esta vez le dije que el papeleo se demorar�a unos d�as a pesar de lo cual al d�a siguiente volvi� a presentarse y a la primera frase amable que le solt� despu�s de que ella hablara de que ya no estaba para despertar ning�n tipo de atracci�n.

- Que va mujer si todav�a esta usted para excitar a un hombre.

- �Usted se excitar�a conmigo? - me dijo acerc�ndose hasta casi tocarme.

En aquellos momentos no pens� nada, record� mis experiencias de jovencito con mujeres maduras y cogiendola por la cintura me pegu� a ella d�ndole un morreo de campeonato. Sagrario (As� se llama) no se cort� un pelo y agarr�ndome la cabeza me meti� la lengua hasta la campanilla, mientras nos bes�bamos mis manos bajaron por debajo de sus pistoleras (tremendas) y le fui levantando las faldas hasta meter mis manos por debajo de sus nalgas. �Sorpresa! carai con la se�ora, iba sin bragas y se hab�a puesto unas medias abiertas por el centro de las que dejan al aire la parte de la vulva y el ano. Al darme cuenta de la calentura que acumulaba Sagrario, me lanc� a meterle mano sin ning�n tipo de recato, le abr� la camisa y desabroch� el sujetador (cierre delantero) un par de tetas medianas cayeron como dos bolsas de manteca, blancas y fl�cidas, pegu� mis labios a sus pezones mientras sobaba con mis manos su carne tremola.

Ella no hacia nada, solo gem�a y fing�a que aquello iba contra su voluntad.

- No por favor! yo no quer�a llegar a eso. Solo quer�a un poco de cari�o.

Yo pensaba “ser� zorra viene sin bragas y no quer�a eso” sin embargo yo me mostraba comprensivo.

- No hacemos mal a nadie y usted tiene derecho a disfrutar de la vida.

La coloqu� de espaldas inclinada sobre la mesa quedando el culo expuesto en todo su esplendor: Blanco, bastante grande con celulitis a raudales. Yo hacia rato que me hab�a sacado la polla pero ella no la hab�a querido tocar, me dijo que solo hab�a practicado sexo con su marido y siempre con la luz apagada �Y nada de guarradas! o sea que entre la educaci�n sexual de la se�ora y el lugar donde est�bamos opt� por ir al grano. La ten�a tal como he dicho, sobre la mesa y de culo, encar� la polla con cierto cuidado ya que despu�s 20 a�os sin haber sido penetrada recibir un ap�ndice de mas de 20 cm. pod�a ser doloroso.

Me ayud� de los dedos para separar sus labios vaginales y entr� el glande sin ning�n problema, segu� ganando terreno entre sus constantes gemidos y recriminaciones a los que no hice el menor caso ya que me hab�a dado cuenta de que le encantaba quejarse de todo y enterr� el nabo al completo iniciando el vaiv�n del placer, la verdad es que yo estaba disfrutando de lo lindo con aquella mujer tan poco atractiva y con aquellas carnes tan blandas, en uno de los bombeos se me sali� del todo y al volver a meterla equivoqu� el agujero y le met� todo el glande en el ojete del culo. La bronca que me peg� fue tremenda.

- Por aqu� no so guarro, pervertido!.

La saqu� de inmediato y se la volv� a meter por delante mientras me disculpaba.

- De verdad ha sido sin querer.

- !Una mierda! �Que se cree que soy tonta?.

No par� de abroncarme, pero yo a lo mi�, la agarr� por la cintura y empec� a bombear con fuerza para acabar cuanto antes con aquel polvo tan peculiar. Se sosten�a a duras penas con los codos sobre la mesa y sus colgantes tetas se columpiaban deslizando los pezones. Sus quejas, las tetas, el tacto de sus muslos y una mezcla de olor a sudor y co�o hicieron un efecto determinante en mi excitaci�n y me corr� con verdadero frenes� nos limpiamos con papel higi�nico y me desped� con toda la cortes�a que pude, aunque de buena gana la habr�a mandado a paseo ya que no par� de refunfu�ar en ning�n momento. Usted no sabe tratar a una mujer! No me ha gustado nada! Etc., etc.

Cuando se larg� me qued� pregunt�ndome como pod�a hab�rmelo montado con aquella cascarrabias. La verdad es que al principio me cautiv� la idea de hacer feliz a alguien con tanta carencia de afecto y placer pero despu�s.

En fin supongo que ya puesto el motor en marcha es dif�cil parar. Pens� que no volveria a verla. �Que iluso! a la mañana siguiente ya me llamaba por tel�fono invit�ndome a su casa.

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Ginecologa lesbi

Escrito en Lesbianas por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 4:59 pm

Hac�a d�as que sent�a un escozor en mi zona vaginal. Al comienzo no le di importancia, pero poco a poco me preocup� porque en todo momento, incluso dormida, sent�a ese ardor que s�lo calmaba cuando pon�a mi mano sobre mis labios vaginales. Una amiga me recomend� a una ginec�loga a la que ella acud�a. Hice la cita y me present� puntual. Iba bien arreglada, con una falda amplia que dejaba ver mis piernas bien formadas, y una ropa interior nueva, casi transparente, que destacaba mi figura. A la hora indicada me hicieron pasar. El consultorio peque�o, pero acogedor, me hizo olvidar mis temores. La doctora vest�a un mandil m�dico que permit�a adivinar un cuerpo esbelto. Era bonita, no muy alta, sonriente, de cabellos sueltos y claros.

- Pasa - me dijo, d�ndome un beso en la mejilla - �En qu� te puedo servir?

- Hace varios d�as que siento un escozor en mis partes y eso me preocupa.

- �Qu� tipo de escozor?

- Es como un cosquilleo que me hace latir la vagina y s�lo se calma cuando pongo mi mano, fuerte, sobre ella.

- �Es agradable, o mortificante?

- Por momentos me agrada, es como si algo vibrase en mi interior y me hace suspirar.

Ella sonri� y me indic� echarme en la camilla, levantar mi falda y bajar mi truza. As� lo hice y ella se acerc�. La vi inclinarse sobre mi sexo desnudo y observar. Al hacerlo, su cabello cay� sobre mi bajo vientre produci�ndome una sensaci�n agradable. Ella continu� observando mientras sus cabellos me hac�a unas cosquillas deliciosas.

- �Es aqu� donde te late? - me pregunt� mientras tocaba con un dedo mis labios exteriores.

El contacto me hizo dar un peque�o brinco, pero comenc� a sentir algo indescriptible. Un cosquilleo invadi� todo mi sexo y, sin quererlo, comenc� a moverme lentamente. Ella segu�a tocando y preguntando:

- �Es aqu�, o ac�? �Sientes ahora ese escozor?.

- S�, all�, un poco m�s adentro.

- �Te molesta o te gusta?

- Me gusta, me siento en el quinto cielo. Siga, que me parece que su masaje me hace bien.

Ella continu� sus caricias, cada vez m�s intensas, y yo me mov�a cada vez con mayor rapidez. No pod�a evitar juntar mis piernas y aprisionar su mano. Era como si algo nunca vivido hubiese despertado en m�.

- Siga, siga, me calma, creo que eso es lo que necesitaba - le dec�a mientras mi cuerpo se agitaba.

- �Te gusta? �Quieres m�s?

- S�, mucho m�s - le contest� mientras abr�a mis ojos para verla.

Ella estaba sonrosada, los ojos semicerrados, la lengua la ten�a entre sus labios y jadeaba acompasadamente. Ya no pude resistir. Me mov� sin control y ella baj� la cabeza y bes� mi vulva h�meda y palpitante.

- �Te calma?

- S�, sigue, m�s r�pido; qu� rico es esto; mi co�o va a explotar. Mete tu lengua, ch�pame todo, me siento mojada, algo late en mi interior, qu� rica lengua.

Mientras hablaba mi mano derecha se pos� sobre su nalga izquierda; sent� la tela de su mandil m�dico y algo tidio y suave bajo �l. No pude evitarlo y mientras me mov�a y gritaba pidiendo m�s, acarici� su piel, su colita tibia y tersa; ella suspiraba y me dec�a:

- Tranquila, rel�jate y goza, ya s� lo que tienes y lo que necesitas. Yo te voy a curar.

Lanc� una cantidad inmensa de jugos que ella absorbi� complacida. Al finalizar la consulta me cit� para despu�s de dos d�as. All� estuve, puntual, pero eso se los contar� en mi pr�xima.

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La ventana indiscreta

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 4:57 pm

Esto que os cuento sucedió hace cosa de unos meses entre mi hermana Laila, de 18 años y yo. Laila es muy bonita, es alta, delgada y con unos pechos del tamaño justo, esos que son grandes pero sin desbordar las manos. Su afición por el deporte le hace tener muy buen tipo. Yo me llamo Jose, soy normalillo, 26 años, alto, no gordo pero tampoco delgado. Vamos del montón.

Cierta noche estaba yo en mi habitación cambiándome de ropa para irme con mis amigos cuando de repente veo que se enciende la luz de la habitación contigua, la de mi hermana. Estas hacen esquina y se puede ver perfectamente quien está dentro de cada una. Me acerqué para ver por la ventana y me encontré con una grata sorpresa. Mi hermana se estaba cambiando de ropa. La curiosidad pudo mas que yo, así que me escondí entre las cortinas y me dispuse a mirar en la seguridad de mi escondite. Laila, que así se llama, comenzó a quitarse la ropa para irse a la ducha. Primero la camiseta, quedándose en sujetador. Sus tetas estaban bien paraditas dentro de esa prenda. Cuando se quitó el sujetador pude apreciar cuan bonitas eran. Luego fueron los pantalones. Llevaba un tanguita que le quedaba muy bien ya que marcaba la redondez de su culito. Finalmente se quito ésta, quedando totalmente en pelotas. Estaba divina. Mi polla comenzó a cobrar vida con esa imagen. No podía creer que me empalmara mirando mi hermana, pero el caso es que así era. Una llamada de mi madre a Laila la hizo ponerse una bata y salir a ver que quería, con lo que mi festival se quedo allí.

Desde entonces cada vez que veía que ella iba a su cuarto a cambiarse yo me iba al mío y me dedicaba a mirar. Era la inspiración de mis posteriores pajas. Esto me llevo a pensar si ella sería consciente de lo que hacía o si sabría que yo estaba allí, así que decidí regalarle también una sesión de desnudo mío. Un día que sabía que estaba allí fui yo el que comenzó a desnudarse, haciendo ruido y silbando para provocar que se acercara a mirar. Me despeloté completamente y comencé a acariciarme la polla para que creciera un poco. Efectivamente dio resultado ya que pude entrever como se movían sus cortinas. Estaba seguro que me miraba. Así pues me giré para que pudiera ver bien. Salí de la habitación con una bata y al pasar junto a la suya pude ver como disimulaba haciendo como que buscaba algo. La cosa funcionaba, tendría que seguir regalándole espectáculos a ver si conseguía que ella también lo hiciera ya que desde el primer día que la vi no podía quitarme de la cabeza el follármela, tenía incluso sueños con ella, se había convertido en una obsesión.

Los días pasaban y nuestros mutuos espectáculos se sucedían, pero la cosa no pasaba de mirar. Tenia que trazar un plan para llegar a más. Así que comencé a pasearme en calzoncillos con la excusa de que iba a ducharme cuando estábamos solos. Me frotaba un poco la polla para que me creciera y así pasear mis erecciones ante su vista. La cosa funcionaba ya que notaba como ella se fijaba en mi paquete cuando hacía esto.

Por otro lado ella comenzó también con esta practica de pasear en ropa interior con la excusa de ducharse. Por supuesto cuando no estaban nuestros padres. Recuerdo un día en que se fue a duchar. Tenía un sujetador muy abierto que realzaba mucho sus pechos y un tanguita de esos que se esconden entre los cachetes.

- Jose me puedes prestar tu champú, es que el mío se me ha terminado.

- Si claro, está en mi bolsa de deporte.

- Gracias.

- Vale, pero tápate un poco que con algo.

Con una toalla medio tapándose me dijo que no que estaba bien. Casi me la pifio. Tenía que ser más prudente. Esa noche nuestros padres salieron a cenar y nos quedamos los dos solos. Laila dijo que se iba a dormir, que estaba cansada. Yo le dije que me quedaría mirando la tele un rato. Cuando ella entró en su habitación yo me escondí en la mía y volvía a tener una sesión de striptease. Cuando terminó se acostó desnuda y apagó la luz. En eso que yo me disponía a irme de nuevo a ver la tele cuando comienzo a oír gemidos. Sin duda alguna se estaba masturbando. Yo comencé a excitarme, así que me fui a ver si pillaba alguna peliculilla fuerte en la tele con la que pasar el rato. Encontré una porno en una canal de esos nocturnos, así que sin pensarlo comencé a cascarme una monumental paja. En eso estaba yo dándole al manubrio cuando justo antes de correrme entra mi hermana en la sala y me pilla en plena faena, con tan mala suerte que me corro y uno de los lechazos va y le cae en la pierna.

- Eh, esto, lo siento, no quería molestar. Es que no tenía sueño y me vine a ver la tele. Perdona, te dejo con lo tuyo.

- Lo siento, pensaba que estabas durmiendo y yo …..

- Nada, nada, perdona.

Y se fue a su cuarto. Yo estaba rojo de vergüenza, mi hermana me había pillado en plena faena y encima le tiro un lechazo en la pierna. Una vez me calme me dispuse a ir a disculparme, cuando llego a la puerta de su cuarto oigo gemidos. Me acerqué sigilosamente y veo que estaba en la cama espatarrada haciéndose un dedillo. Yo me quedé mirando por la rendija de la puerta en la seguridad del oscuro pasillo. Hizo algo que me dejó de piedra. Tomó los restos del lechazo que dejé en su pierna con un dedo y comenzó a chuparlo mientras con la otra aceleraba el ritmo de su masturbación. Ahora es la mía dije. Así que entre en su cuarto sin avisar y ella pegó un brinco y se tapó con la sábana.

- Pero que haces, no sabes llamar antes de entrar.

- Lo siento, es que yo venía a disculparme por lo sucedido antes, pero …

- Ni peros ni ostias, siempre hay que llamar.

- Eh, eh, cálmate, que tu tampoco lo hiciste al ir a la sala.

- Hombre, claro, solo falta que tenga que llamar para entrar a la sala.

- Bueno vale, que no es para tanto.

- ¿Que no es para tanto?

- También me pillaste tú en plena faena y no te monté un cirio por ello. A demás que no es nada malo masturbarse, que no somos los únicos que lo hacemos.

- Ya sé que no somos los únicos, pero no es muy normal que los hermanos se vean haciendo según que cosas.

- Bueno y que, no pasa nada, no hay nada de malo en ello, a demás bien que te gusta mirar por la ventana cuando me desnudo.

- Eh, eh, para, que tu también lo haces, o crees que no te veo mover las cortinas.

- Pues razón de más.

- Bueno, quizás.

- Pues eso, ya que estábamos los dos en plena faena ya puestos vente al comedor y nos masturbamos viendo la película.

No podía creer lo que acababa de decir, pero el caso es que ella no puso mala cara ni nada.

- Si claro eso es lo que quisieras tu, verme masturbarme.

- Claro como si tu no disfrutaras también mirándome a mí, lo que pasa es que eres una puritana mojigata.

- Yeee, para, de eso nada, yo soy tan liberal como tu, venga vamos a la sala, que narices.

En eso que seguimos mirando la peli porno y yo me comienzo a excitar de nuevo, así que ni corto ni perezoso me la saco y me empiezo a masturbar. En eso que Laila también se anima y comienza a masturbarse. Estando los dos en plena faena nos quedamos mirando y le digo;

- Oye y si nos lo hacemos el uno al otro.

Tomé la iniciativa y comencé a hacerle un dedillo. Ella pareció resistirse pero a los pocos segundos, quizás por el calentón que llevaba no opuso resistencia.

- Siiii, sigue, sigue, que gusto.

- Toma claro, ahora veras, te voy a pegar una comida de coño que vas a flipar.

Antes de que pudiera decir nada comencé con mi frenética actividad provocándole un placer tal que no podía ni renegar. Solo gemía.

- Siii, siiiii, que gusto, que gusto…

- Si ummhhh que coñito más rico tienes, y que jugoso, mira como lo tienes de mojado.

- Ufff, es fantástico, nunca había sentido nada igual.

- Joder, normal, pero yo mira como estoy. Ven ponte en 69 como en la película y así nos daremos placer los dos.

Como la mamaba, que gusto, parecía una verdadera experta. Estábamos los dos como poseídos por la lujuria. Yo estaba por venirme ya, así que se lo hice saber. Ella ya había tenido un orgasmo bestial pero yo no, así que cuando iba a correrme se lo dije y ella coge y aumenta la mamada recibiendo toda mi leche en su boca.

- Joder que corrida, que gusto.

- Desde luego, esto hay que repetirlo mas veces.

- Bueno, bueno, eso ya lo veremos, no se si es buena idea hacer estas cosas.

- Coño que si es bueno, es cojonudo, a demás, que hay de malo, sólo es darnos placer el uno la otro, como si nos masturbáramos cada uno por separado, pero con mas gusto.

- Bueno, bueno, me voy a dormir, ya hablaremos del tema.

Esa noche dormí de un tirón, había sido la mejor corrida de mi vida hasta el momento.
La semana siguiente nuestros padres volvieron a salir de cena, así que pensé que se repetiría la sesión masturbatoria del otro día. Cual fue mi sorpresa que al salir de ducharme me encontré a Laila en la sala espatarrada viendo una peli porno y masturbándose. Mi polla se puso como un resorte inmediatamente. Ella se quedó mirando y dijo;

- Jose, Jose, ven aquí, que mi conejito quiere decirte algo.

- Pues no lo oigo.

- Si, si escúchalo, acerca tu boca y verás.

Comencé a comerle el coño como un poseído, le chupé toda la raja para dedicarme luego a su clítoris. Se retorcía de placer y tras un genial orgasmo se derrumbó presionado su coño contra mi boca.

- Bueno ahora me toca a mí.

- Vale, que quieres, una mamadita o una pajilla.

- Ya puestos me gustaría que me lo hicieras con las tetas.

- Pues acércate y ponla en medio.

Que cubana más magnífica. Me corrí casi al instante llenándole los pechos de leche. Después proseguimos viendo la película y se me ocurrió una idea.

- Laila me gustaría que me volvieras a masturbar, hoy estoy excitadísimo.

- Pues acercare y te lo hago.

- Si pero es que me gustaría que me lo hicieras de una forma especial.

- ¿Que quieres?

- Me gustaría que me dejaras masturbarme metiéndola entre tus piernas, como si te follara a lo perrito.

- Bueno vale, pero de meterla nada, no me engañes o termino con estos juegos.

- No mujer, tranquila que yo no te haría nada que tu no consintieras.

Así pues ella se puso a cuatro patas y yo comencé a meterla entre sus piernas como si me la follara a lo perrito. Comencé a meter y sacar pero apuntando hacia arriba, para que mi polla le frotara el clítoris. El placer que sentía era indescriptible, también para ella que gemía sin cesar. Cuando noté que me iba a correr se lo hice saber y ella me pidió que se lo tirara en la boca, como la escena que estaba en marcha en la película. Se lo trago todo entre gemidos y lametones a mi polla, me dejó el capullo reluciente. Despues cogio y se metió mi polla hasta el fondo. Que placer el sentir su gruta húmeda y caliente envolviendo mi polla. Comenzó a cabalgarme de una forma frenética. Pegaba unos saltos que hacían que la penetración fuera total. Estuvimos así unos minutos hasta que noté que ella llegaba al orgasmo, era fantástico sentir los músculos de su vagina apretar mi polla mientras tenía el orgasmo, así que cuando se calmó aceleramos el ritmo y el que se corrió fui yo.

- Me corro, me corro.

- Si, si dame tu leche. Córrete dentro, quiero sentir tu caliente leche en mi interior.

- Ahhhhh, si toma corrida, toma.

- Aagghhh que gusto.

Fue la mejor corrida de mi vida. Cuando nos calmamos ella se levantó y sobre mí y abrió las piernas.

- Je, je, je, mira como chorrea corrida por los labios de mi coño, me encanta sentirla caer y rozar mis piernas.

- Pues si quieres te lo vuelvo a llenar, que yo me he quedado con ganas de más.

- Si ven que, te la chupo para que se te ponga dura y te corres otra ve dentro de mí.

- Si, si chupo, chupo.

- Agghh, uffff, mira como crece en mi boca, siiiiii, siiiii.

- Venga ponte a cuatro que te la meta.

- Si empuja fuerte, empuja, quiero sentir tus huevos rebotar contra mi coño.

- Toma, toma.

- Que gusto, si no pares.

- Es fantástico sentirla entre tus jugos y mi corrida.

- Venga dale fuerte y córrete.

- Siiiii, siiiii toma mi leche en tu coño, toma.

- Dame, dame, pero no la saques, quiero sentirla dentro.

- Ufffffffff. Té lleno el depósito de leche. Aaaggghhh.

Cuando se la saque fue maravilloso ver las chorreras que salían de su coño. Ella al verlo comenzó a jugar con él metiendo y sacando la corrida con sus dedos mientras mi semiflácida polla jugaba con su clítoris. Así seguimos hasta que se volvió a correr. Que espectáculo más fantástico, digno de una película porno.

Cuando nos relajamos nos fuimos a duchar juntos, allí lo volvimos a hacer para finalmente irnos a dormir cada uno a su cama no sin antes despedirnos a través de la ventana que hizo comenzar esa lujuriosa relación de sexo, porque si algo nos quedó claro era que lo nuestro era sexo, no amor, para el amor ya teníamos nuestras respectivas parejas, pero el placer que sentíamos al follar juntos era mayor de lo que se pueda imaginar.

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La clinica dental

Escrito en Intercambios por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 4:54 pm

Mi nombre es Alberto, y toda esta historia comenz� cuando fui a hacerme una revisi�n dental con mi pareja Laura. Ella fue la que me concert� la cita y me acompa��, ya que yo le ten�a mucho miedo a los dentistas. Lleg� el d�a de la cita, era un viernes a �ltima hora de la tarde, en la sala de espera solo est�bamos Laura y yo (�ramos los �ltimos) y est�bamos haciendo tiempo hasta que terminaran con la persona que se encontraba en la consulta. Habl�bamos de temas sin mucha importancia, para que yo me relajara ya que estaba muy tenso por mi fobia a los dentistas.

De pronto apareci� el ayudante de la doctora que a la vez hac�a de secretario y que era su esposo. Era un hombre de unos treinta y tantos a�os sin llegar a los cuarenta al igual que Laura y yo. El era atractivo, moreno con el pelo engominado y muy agradable. Nos coment� que pas�ramos por la oficina para rellenar la ficha personal, mientras su esposa terminaba con el paciente con el que estaba y de esa manera agilizar�amos las cosas.

Una vez terminados los tr�mites burocr�ticos regresamos a la sala de espera; tras unos minutos o�mos como David que es como se llama el marido de la doctora, desped�a en la puerta al paciente que nos precedi�, acto seguido se person� y me dijo que ya pod�a ir pasando a la consulta, Laura me dio un beso y me dijo que estuviera tranquilo que no pasar�a nada, con un miedo de mil demonios entre en la consulta y puede comprobar que la doctora era una mujer de m�s o menos nuestra edad, era hermosa, con el pelo rizoso, moreno y largo aunque lo ten�a recogido con un coletero para que no le molestara mientras trabajaba, lo que m�s me llam� la atenci�n es que llevaba puesta una bata blanca ajustada que dejaba notar su ropa interior, y la ten�a con los primeros botones desabrochados pudi�ndose ver perfectamente el canalillo que formaban sus hermosos y turgentes pechos.

Nos presentamos, ella se llama Blanca, me dijo que me echara en el sill�n, y comenz� a hacer una revisi�n para ver que era lo primero de lo que me tratar�a. Despu�s de un buen rato de estar con la boca abierta y de no perder detalle de su escote por el rabillo del ojo, comenzamos a escuchar unos ruidos extra�os que nos parec�an suspiros y gemidos. Cual fue mi sorpresa cuando entraron en la consulta a Laura con David completamente desnudos y meti�ndose mano por todos los lados. Mi primera intenci�n fue levantarme para pedir explicaciones a de lo que estaba viendo, pero Blanca no me dej�, dici�ndome que si no me gustaba lo que estaba viendo, que a ella no le importaba ver a su marido follando con otras mujeres y que a �l tampoco le importaba si ella follaba con otros hombres.

Tard� unos minutos en terminar con lo que me estaba haciendo en la boca, mientras pod�a observar como Laura le propinaba una mamada como solo ella sabe hacer a David, y poco despu�s se cambiaron y ahora era �l el que le estaba comiendo el co�o a mi compa�era, la cual no hac�a nada m�s que gemir de puro placer que le estaba dando. Blanca me coment� que no me moviera que ya quedaba muy poco para terminar, mientras se quit� la bata blanca mostr�ndome un cuerpo espectacular, torneado y moreno que solo estaba cubierto por una mascarilla en la boca, unos guantes de l�tex, un sujetador de encaje negro y un tanga haciendo juego. Yo no me lo pod�a creer lo que estaba sucediendo y pensaba que era en un dulce y morboso sue�o, pero no era as�. Laura me dec�a entre suspiros y con voz de lujuria, que era lo que siempre hab�a querido, que la viera follando con otros y que yo hiciera lo mismo, terminando de decir esto dio un grito y se corri� como una perra en celo, apoy�ndose contra un peque�o armario que hab�a en la consulta le ofreci� toda su trasera a David y le dijo que la follara el culo, cosa que �ste hizo de inmediato. Yo pod�a ver a mi compa�era como se retorc�a de placer, mientras su amante le bombeaba el culo como un poseso; al rato David explot� en una monumental corrida que inund� todo el culo de Laura y le chorreaba toda su lefa por las piernas cuando se la sac�.

Una vez terminado el trabajo, Blanca sin mediar palabra y sin dejarme levantar del sill�n empez� a tocarme mi endurecid�simo paquete por encima del pantal�n, haciendo alusi�n al terrible empalme que ten�a. Mordisqueaba mi polla sin sacarla de su prisi�n, ella estaba agachada y ofreciendo todo su culo a quien lo quisiera, fue cuando Laura, se arrodill� detr�s de ella le quit� el tanga y empez� a comerle el culo y el co�o con una lascivia que hasta a m� mismo me sorprend�a. Blanca despu�s de correrse en la boca de Laura empez� a desnudarme, dej�ndome en cueros en pocos segundos.

David observaba todo desde un lado sentado en un sill�n mientras se recuperaba. Laura se tumb� boca arriba en el suelo y le dijo a Blanca se arrodillara sobre su boca que quer�a comerle el co�o mientras ella me daba una buena mamada, as� estuvimos un buen rato hasta que decid� que ellas hicieran un sesenta y nueve y en esa posici�n Blanca me dejaba su ano a la vista, no pudi�ndome resistir empec� a chup�rselo y a meter primero un dedo, despu�s otro hasta que se lo dilat� bien, mientras Laura lo estaba viendo todo desde abajo y de vez en cuando me gui�aba un ojo a modo de aprobaci�n mientras le segu�a comiendo el co�o a Blanca. Una vez dilatado su culo, arrim� mi dur�sima polla a la entrada de �ste y comenc� a met�rsela poco a poco hasta el fondo, prosiguiendo con un bombeo que empez� suavemente y termin� siendo una follada salvaje.

En aquella sala solo se o�an gemidos, suspiros y obscenidades propiciadas por el placer, hab�a el ambiente un olor a sexo que a�n me excitaba m�s, mientras segu�a con la follada del culo de Blanca observ� como David se la estaba meneando viendo el espect�culo que est�bamos dando los tres y cuando yo estaba a punto de correrme �l se acerc� y me dijo que se iba a correr tambi�n, nos corrimos a la vez yo dentro de aquel caliente culo y �l sobre las nalgas de su esposa. Cuando le saqu� mi polla del culo empezaron a chorrear tanto mi corrida desde el interior como la de David desde las nalgas y Laura se lo estaba comiendo todo desde su privilegiada posici�n, sin dejar escapar ni una sola gota de aquella leche espesa y caliente.

Despu�s de que nuestras hembras se corrieran una en la boca de la otra, nos vestimos los cuatro, y decidimos irnos a cenar a un restaurante. Mientras cen�bamos coment�bamos lo sucedido y fue cuando me enter� que Blanca y Laura ya se conoc�an, las hab�a presentado una amiga que ten�an en com�n y con la que mantuvieron relaciones de tr�o l�sbico en varias ocasiones, y que todo lo que hab�a pasado hoy hab�a sido premeditado entre ellas, David hab�a sido tambi�n c�mplice a �ltima hora, ya que su esposa se lo coment� ese mismo d�a por la ma�ana, a lo que �l no se opuso porque son asiduos de los intercambios, tr�os y org�as.

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