Una sorpresa inesperada

Escrito en Bisexuales por Relatos Eroticos el Viernes 21 Julio 2006 a las 7:29 pm

Bueno este es mi primer relato para la web, espero que disculpen los errores de redacción u ortografía que pueda haber. Me dedique a escribirlo con mucho entusiasmo, aunque como es mi primer ejercicio con la escritura de textos supongo que tendrá algunos errores espero sus comentarios que creo que me pueden ser muy útiles para seguir cualificándome y también recomendaciones para la segunda parte.

Hola me llamo Carlos soy un joven de 20 años más o menos alto mido 1.70 tengo el pelo negro y los ojos grises soy delgado fibroso me gusta cuidar mucho mi cuerpo. Mis amigas consideran que soy guapo, generalmente tengo mucho éxito con las chicas que en menos de lo que canta un gallo caen derretidas a mis pies, no me puedo quejar. La experiencia que les voy a contar me sorprendió bastante. Para no alargar tanto el cuento pasemos al meollo del asunto como decimos en mi país.

Siempre he querido hacer plata por medio de cualquier negocio que surja, junto con Alejandro, mi mejor amigo de la universidad compartimos el mismo espíritu empresarial nos hemos montado en muchos negocios desde vender dulces en la U hasta intentar poner un pequeño local que desdichadamente tuvimos que cerrar, ya que a pesar de que nos iba bien nos quitaba mucho tiempo en el estudio. El último negocio que habíamos planeado con Alejandro era montar un negocio de manillas contratando a dos amigas que las fabricaban mientras nosotros nos encargábamos de distribuirlas y venderlas, según él era un negocio redondo que pronto nos llenaría los bolsillos de plata.

Nuestros primeros clientes fueron una institución de publicidad que estaba buscando gente para hacer manillas para promocionar una gaseosa que acababa de salir al mercado. Ese día me arregle con todas las de la ley me puse mi camisa polo que dejaba ver lo trabajado de mi figura, unos jeans levis que me quedaban a la perfección resaltando mi figura atlética, me puse delante del espejo y mientras me peinaba ensayaba caras para la entrevista, ya saben la imagen en los negocios es esencial. Cuando me termine de arreglar oí el pito de Alejandro y salí rápido, pues se nos iba a ser tarde para la cita, cuando me monte en el auto observe que Alejandro, también se había esmerado, aunque estaba más formal con saco y corbata, me reí y le dije que le íbamos a presentar a clientes jóvenes, pero el me dijo que el contraste era bueno, ya que el exponía el lado formal del proyecto mientras que yo mostraba la juventud y nuevas ideas; la mezcla perfecta, yo me reí y asentí.

Llegamos a la empresa de publicidad y preguntamos en la recepción por la señora Carolina Díaz, la recepcionista dijo que esperáramos un momento que ya venía a buscarnos. Esperamos diez minutos y oímos una voz a nuestras espaldas que inmediatamente la catalogué de seductora.

-¿Hola ustedes son los jóvenes de las manillas?

Cuando me voltee literalmente me quede mudo casi anonado por la visión, Carolina o Caro como nos pidió que la llamáramos luego, era una mujerzota quedé fascinado por su rostro tenía ojos verdes, pelo largo y cobrizo; su nariz era respingada en fin si se hiciera un casting de las caras más hermosas ella quedaría entre las primeras, inevitablemente mi mirada fue bajando hasta encontrarse con sus senos, éstos eran medianos parecían naranjas e inmediatamente pensé en lo rico que sería tocarlos apretarlos y lamerlos, seguí bajando hasta su pequeña cintura que remataban en unas piernas torneadas y bronceadas que dejaba ver la pequeña minifalda que traía, literalmente boquiabierto la mire a los ojos y ella dándose cuenta de mi turbación y acaloramiento me sonrió y me pico un ojo. Alejandro mucho más práctico y menos aturdido nos presentó.

Mucho gusto Alejandro y Carlos venimos de la “empresa” de manillas usted debe ser la señora Carolina dijo él

Ella se río mostrando una dentadura perfecta ante la formalidad de mi amigo y le dijo:

-Tranquilo no seas tan formal puedes llamarme Caro ¿les parece si subimos a la oficina de mi equipo para discutir su oferta?

Ambos asentimos y ella subiendo las escaleras nos guió a su oficina. Acá tengo que hacer una confesión la parte que más me excita de una mujer es su cola y Caro tenía un culo de ataque; apretado y levantadito invitaba sin palabras, creo yo, a cualquier macho que lo viera a clavarlo hasta hacerla gemir. Note que mi miembro se estaba poniendo tieso y procure pensar en otras cosas, ya que bussines are bussines.

Llegamos a la oficina de su grupo y me di cuenta que no era corriente, tenía una forma circular en su centro había un sofá, los computadores en que la gente trabajaba estaban en los costados, más parecía una sala que una oficina de trabajo había cuatro personas trabajando en sus CPU, ella nos invitó a sentar y dijo:

Juan y Vero vengan que llegaron los de la empresa de manillas

Verónica se paró de su computador a diferencia de Caro, ella era trigueña su pelo negro y lacio caía por sus hombros sobre un cuerpo tan perfecto como el de su amiga, a diferencia que tenía los senos más grandes y la cintura más ancha tenía una blusita que dejaba ver sus grandes atributos y un jean que resaltaba su culo, menos espectacular que el de Caro, pero también de muy buen ver. Juan era un joven de esos que se puede catalogar como niño bonito un poco más delgado que yo, con el pelo rubio corto y unos ojos azules, en fin el tipo no desentonaba con sus compañeras, era pinta.

Nos sentamos a hablar de precios, materiales diseños y cantidad durante media hora en la que Alejandro y yo tuvimos que usar toda nuestra labia ante las inteligentes preguntas de los tres, duramos dos horas exponiendo y regateando el precio, hasta que Caro dijo que estaba cansada y que si no quería un café los dos aceptamos y Caro le dijo a Verónica que los ayudará a traerlos, cuando salieron del campo visual enseguida comencé a hablar de las viejas

Eres muy afortunado por trabajar acá tienes dos compañeras preciosas, sabes si salen con alguien o están solas dije yo.

Juan rió y dijo despreocupadamente si están buenas, pero actualmente están solas no les trama llevar una relación larga.

Ante las miradas de censura de Alejandro que no consideraba bien mezclar el instinto y las ganas con los negocios seguí con la conversación.

Tú has salido con alguna de ellas deben ser una bomba

Eres un poco imprudente, pero no digamos que mis intereses van por otros lados, si supongo que deben ser muy buenas para esas cuestiones contesto Juan.

Yo iba a proseguir con mis preguntas, cuando volvieron con el café, lo tomamos y seguimos hablando mientras caía la tarde y la gente se iba para sus casas, ¿ojalá nos hubiéramos ido en ese momento? Finalmente nos propusieron un precio por nuestras manillas y dijeron que si queríamos lo podíamos discutir afuera en el pasillo y nos traían las respuestas, salimos rápidamente de la oficina y nos pusimos hablar del precio que superaba nuestras expectativas. Hasta que el tema recayó en las sensuales huries de la oficina Alejandro me dijo:

Men calme la arrechera que esto es un negocio que nos va dar buena plata no es bueno mezclar las dos cosas, además no me gusta como me mira ese tipo, parece que le gusto o algo por el estilo, seguro que es un marica y quiere que le dé por el culo o una porquería por el estilo.

Yo me reí de los temores de Alejandro, ya que él se preocupaba más que nadie por su reputación de macho que iba de acorde con su figura musculosa, sus ojos y pelo negro y su voz excesivamente varonil para la edad que tenía (19 años)

Tranquilo hombre me va a decir que Verónica no le gusta le conteste yo que conocía a la perfección su gusto por las mujeres trigueñas

Claro pero no es el lugar ni el momento firmemos esto y nos abrimos dijo

Yo cedí ante la vehemencia de mi amigo, ya que era lo que me había esperado y entramos, inmediatamente noté que algo había cambiado en la atmósfera del ambiente. No sé si lo habrán sentido cuando entran a unos lugares, donde hay una energía y tensión que hacen que los vellos de sus brazos se ericen. Juan, Carolina y Verónica estaban cuchicheando entre ellos soltando risitas burlonas que me inquietaron nos sentamos en los cojines del suelo y Caro dijo

Ya volvieron caballeros, Juan nos estaba contando las preguntas que estaban haciendo dijo picarescamente

Alejandro me dirigió una mirada asesina, mientras yo sentí que la sangre se me subía al rostro y balbuceando intente dar explicaciones

Heee, pasa que, pero, pero no se vayan imaginar nada malo sólo me parecieron unas niñas muy bonitas pero no tenemos ninguna intención de hacer nada sólo estábamos conversando un rato dije yo

Verónica se paro y dando una vuelta para que admiráramos mejor su cuerpo exclamo

–Lastima y yo pensaba que les gustábamos y les íbamos hacer una oferta.

Sentándose al lado de Alejandro y poniendo una mano en su pierna le dio un sensual beso en la oreja. Yo noté como la actitud de Alejandro cambio, mientras que un bulto de considerable tamaño se hacía en su pantalón y una mano casi instintivamente se dirigió al muslo de ella.

Ella se paro y rió.

Alto dijo Caro ¿no van a escuchar la oferta antes de tocar la mercancía?

Yo no entendía cual era el juego, broma o cachondeo y me iba poniendo medio furioso y les dije que pararan de burlarse que cuál era su juegito? Caro me miro y la muy perra puso toda la seducción de su mirada y voz diciendo:

-Muy fácil se nota que nos están comiendo con la mirada y tienen suerte pues a Juan les parecieron atractivos y como él es nuestro niño consentido le prometimos que trataríamos de darle gusto

Yo estaba un poco turbado pues no sabía que hacer mire a Alejandro que alzo los hombros y puso cara de no saber nada y pregunto con voz insegura

-No entiendo nada además sépanlo bien no soy ningún gay dijo poniendo su cara de seriedad.

Verónica se rió y dijo:

-Pero es muy fácil nosotras si quieres te la mamamos y les enseñamos cual es el sexo del bueno a cambio sólo les pedimos un favor que uno le haga una mamada a mi amigo y que uno de ustedes se dejé montar por él.

Juan nos miraba burlonamente, mientras que observe que su mano estaba en su entrepierna haciendo unos movimientos que claramente indicaban que se estaba preparando para la faena mientras Caro decía:

-Bueno niños ustedes decidan y rápido que ya se está haciendo tarde.

Mire interrogativamente a Alejandro que a leguas se veía que se debatía entre la lujuria que sentía por Verónica, pero el temor a cumplir la otra parte del trato. Fue lo que hicieron Caro y su amiga lo que nos impulso a aceptar, ya que pusieron una música insinuante y mientras bailaban se iban quitando la ropa mientras se daban besos y se acariciaban hasta quedar en ropa interior. A propósito Caro tenía un hilito dental rojo que me sedujo al instante, mientras Verónica tenía unos cacheteros que resaltaban su generoso trasero. Esto nos decidió de inmediato a aceptar Y Alejandro dijo:

-Bueno aceptamos, pero nosotros decidimos quien se la va mamar y a quien va culear tu amigo. Si les parece yo se la mamo.

Yo que no tenía ni la menor gana de ser penetrado proteste enseguida apoyado sorpresivamente por Juan quien se inclinó a mi favor y propuso tirar una moneda quien perdiera, también perdería la virginidad de su culito yo elegí cara y el sello Caro tiró la moneda y gane yo solté un grito de jubilo, mientras que Alejo intentó discutir el resultado pero no le pusimos cuidado. Entonces Juan me llamó y me dijo

-Bueno hombre ven a darme una buena mamada que la quiero tener lubricada para tu amigo.

Verónica al ver que Alejandro estaba renuente empezó a acariciarlo lentamente con sus manos quitándole el saco y desabotonándole la camisa, para terminar dejando a mi amigo con unos slip que revelaban una poderosa herramienta., Vero se arrodillo y empezó a lamer el pene de mi amigo por encima del slip blanco hasta que finalmente lo bajo con sus dientes soltando un grito de admiración cuando libero los 26 cm de polla que mi amigo tenía, lentamente empezó a mamarlo desde los testículos metiéndoselos totalmente en la boca para a continuación subir lentamente dándole lametones como si se estuviera comiendo un pirulito luego de jugar con el tronco un buen rato, empezó a lamer la cabeza dando pequeños toques con la lengua, hasta empezar a engullir lentamente la polla que por su tamaño no pudo abarcarla toda, finalmente Alejandro perdiendo los estribos la levanto y quitándole el brasier, comenzó a comerle las tetas de una manera descomunal pasando su ansiosa lengua por sus pezones y dándole pequeños mordiscos, mientras su mano bajaba a su humedad y de una le empezaba a dar dedo, mientras la iba empujando hacia el sillón para terminar la faena con una clavada que dejó a Vero con los ojos dilatados mientras chillaba de placer ante las salvajes embestidas de ese toro en celo.

Una voz me llamó a mis espaldas diciendo:

-Espero que disfrutes el espectáculo, pero mi nene necesita atención ya, cuando me di la vuelta vi que Juan con su carita de niño bueno se había quitado toda la ropa menos los boxers blancos y se acariciaba libidinosamente sentado en el sillón, mientras que Caro a su lado me veía burlona pero seductoramente yo me acerque cabisbajo, pero Caro me reprendió:

-Con ánimo o sino nada de nada, aprovecha y haz un striptease, yo resignado en un bailoteo sin gracia empecé a desabotonarme la blusa y abrirme el pantalón, cuando finalmente me iba a quitar mis boxers Juan me detuvo y me hizo señas para que me acercara, abriendo las piernas yo me arrodille ante ellas, además del pene de mi amigo que había visto hace poco en acción nunca había visto un pene erecto tan cerca, era circuncidado y tenía sólo un poco de vello rubio, lo que me extraño fue el tamaño, ya que medía calculando a vuelo de pájaro 20 cm y era bastante grueso, pensé en Alejo y lo compadecí. Con pequeños gestos de repulsión me empecé a acercar y recordando las chicas que me lo habían mamado le empecé a dar pequeñas lambidas en la cabeza, saboreando por mi primera vez el sabor a macho que me pareció salado, pero extrañamente excitante. Él me cogió la cabeza y me dirigió a sus testículos que me hizo tragar mientras se los acariciaba con la lengua, para a continuación con una brusquedad que me sorprendió levantarme la cabeza y clavarme su polla en la boca como si fuera una vagina, me tocó respirar apresuradamente para no ahogarme, aunque lentamente le empezó a bajar el ritmo, mientras que empezaba a suspirar entrecortadamente.

Note que me bajaban el boxer mire para atrás y vi que Caro se metía entre mis piernas y lentamente me empezaba a lamer mi ano, dándome el primer y más excitante beso negro de mi vida, mientras su lengua dejaba los lamidos y se intentaba meter en mi agujero virgen su mano empezó a pajear mi pene, en ese momento la excitación volvió y me dio mucho morbo encontrarme mamando una polla, mientras que la chica más bonita que había visto me lamía el ano. Pronto sentí que su lengua bajaba lentamente por la zona que separa el ano de la polla, poniéndome los pelos de punta de la excitación, por lo cual acepte que uno de sus dedos empezará a jugar con mi agujero intentado dilitarme. Cuando comenzó a lamerme los huevos no note como su dedo conseguía penetrar,, mientras que Juan soltando gemidos se salió de mi boca y pajeandose soltó una generosa corrida sobre mi cara.

Cogiendo mi boxer me limpie el semen que escurría por mi cara, al tiempo que Caro me seguía follando el culo con su dedo entusiasmada Yo cogí mi camisa me limpie y dirigí mi atención hacia Caro ese tesorito que me estaba esperando, con cara de pícara después de darme todo ese placer. Juan me dijo:

¿Te gusta no? ¿En serio no quieres que te folle?

No jodas dije volteándome y sacando el dedo de Caro la recoste sobre el sillón abriéndole las piernas y por encima de su tanga empecé a comerle su concha para quitarme el sabor del pene y el semen de la boca y cambiarlo por el sabor de un sabroso coño, Caro gemía mientras acariciaba mi cabeza y decía entre susurros –así papi que mojadita estoy, soy tu perrita dame más lenguita y frases por el estilo que me calentaban y ponían mi polla a reventar. Subiendo lentamente por su ombligo me demoré jugando con su abdomen hasta alcanzar sus tetas cuyos pezones estaban turgentes y en punta pidiendo ser lamidos por fin probé una jugando con su aurolea rosadita para a continuación chuparla como si quisiera sacarle leche. Sentí que su mano bajaba hasta mis testículos y cogiendo mi polla la puso en la entrada de su húmeda concha. La empecé a meter lentamente ignorando las súplicas de ella que me pedía que la follara bestialmente, hasta que mis huevos chocaron con su culo, mientras nos morreabamos seguíamos disfrutando y yo me sentí venir entre los gemidos de ella.

Me recosté a su lado un poco mamado pero con mi polla un poco morcillona por la excitación y después de quedarme acariciando sus tetas, me levante y la recosté boca abajo y me acerque a su oído y entre pequeños mordiscos le dije:

Putica te gusto follarme el culo, ahora vas a ver

Sentí que se removía inquieta al tiempo que me decía. ¡¡¡¡¡Espera eso no es lo acordado¡¡¡¡¡¡ todavía soy virgen por hay, al tiempo que se intento quitar. Yo me posicione sobre ella impidiéndole con mi peso y comencé a restregar mi pene contra la raja de su culo para volverme a excitar, aunque todavía se resistía pero cada vez la sentía más relajada, lentamente fui bajando mi mano hasta llegar a su anito, con el que jugué con un dedito al ver que todavía no entraba me acerqué y le dije:

Si quieres lo podemos hacer por las buenas o las malas siente dije mientras le restregaba mi erecto pene contra sus nalgas ya lo tengo duro ¿lo puedes sentir no? Te lo puedo intentar meter a lo salvaje y me va doler y tal vez rompa tu traserito o me puedes dejar lubricarte y disfrutar los dos. En mi excitación me había olvidado de Juan que estaba junto a mí y tirándome del hombro me dijo:

¿Déjala en paz no oyes que no quiere?

Me iba a levantar a pegarle un traque a ese pirobo marica, cuando oí una voz que sorpresivamente me defendió.

Juan deja de ser tan marica y ve metete en tus cosas y déjanos en paz dijo Carolina

El tipo palideció y luego se puso rojo como un tomate para finalmente irse a molestar a Verónica y Alejo.

¿Bueno mi machito en que íbamos?

Definitivamente no entiendo a las mujeres, pero al carajo, la lógica no me iba a dar un culito tan rico para follarme.

¿Bueno putica muy santita? Te voy a reventar ese culito hasta que sangres si no te dejas lubricar.

Sentí como lentamente me abría las piernas y dejaba su ano a mi completo albedrío….

Continuará….

Abogado travesti

Escrito en Transexuales por Relatos Eroticos el Jueves 20 Julio 2006 a las 7:27 pm

Hola, soy abogado. Esto me pasó al poco tiempo de recibirme. Fui llamado por el familiar de un preso que cumplía su condena de seis años de prisión. Necesitaba presentar un recurso para probar su buena conducta en prisión y
de esa manera lograr una reducción de la pena. Fui al penal para entrevistarme con el condenado, me interioricé de su
situación y al finalizar la charla, mientras guardaba los papeles, él me dijo que debía pedirme un favor. Cuando le pregunté qué necesitaba, me respondió que quería que le consiguiera una puta para la “visita sanitaria” de la siguiente semana. Me dijo que si sus compañeros de celda no lo veían visitado por una mujer lo violarían. Le dije que era difícil conseguir una
mujer que quisiera entrar en una celda para tener relaciones con él frente a varios reclusos. Me dijo que no era frente a todos, que se acondicionaba una celda para que el encuentro fuera íntimo, aún más, me dijo que él no quería tener sexo, sino solamente que sus compañeros creyeran que lo había tenido, para que lo respetaran porque de lo contrario sufriría vejaciones todo el tiempo y pensaba que en cualquier momento lo violarían. Le prometí que haría lo posible y me fuí. La verdad es que olvidé el tema y a la semana siguiente recibí un llamado de mi cliente recordándome lo prometido. Sintiéndome culpable salí en busca de alguna puta que se animara a ir a la cárcel para los “encuentros sanitarios”. Era bastante temprano y en la avenida no había ninguna, llamé a las que figuraban en los avisos del diario, pero ninguna quería ir.
Llamé a mi cliente y le dije que resultaba imposible conseguir alguna chica. Deseperado, él me dijo que si sus compañeros no lo veían entrar con una mujer en la celda sanitaria lo iban a violar. Sintiéndome responsable le sugerí que podía entrar un travesti, y aunque no tuvieran sexo, los demás creerían que había entrado su novia y no lo molestarían. Me preguntó si conocía un travesti y le dije que podía ir yo mismo, que entraría a la celda con él, charlaríamos un rato y luego me iría,
sus compañeros creerían que había estado con una mujer y asunto arreglado. Me dijo que le parecía peligroso pero que prefería eso a tener que soportar una violación. Como uno de mis hobbies es vestirme de mujer cuando estoy solo, tenía todo lo necesario. Me pareció que sería una manera de enmendar mi olvido. Me puse una tanga negra, pantys blancas, pollera corta negra, botas negras altas, prótesis en los pechos, corpiño negro y polera blanca, procedí a maquillarme, usé una base en la cara, sombra en los ojos, pinté mis labios y terminé poniéndome una peluca rubia. Completé el disfraz con lentes oscuros negros. Al mirarme al espejo pensé que me veía muy bonita. Tomé una cartera negra, bajé a la cochera y salí con mi automóvil hacia el penal. Al llegar y anunciar que iba para la visita sanitaria se desataron los problemas, el guardia me pidió los documentos, le dije que no tenía. Me pidió entonces la licencia de conducir, quise inventar una excusa pero me
había visto bajar del vehículo. Me dijo que podían detenerme por conducir sin licencia, se la dí al tiempo que le quería explicar que todo era una confusión. Él no me prestó atención sino que exclamó: ¡Ah, un puto! ¿Así que venís por
la pija que extrañás?, ¡degenerado de mierda te voy a dar pija! Al escuchar los gritos otro guardia se acercó y entre los dos me llevaron por un pasillo, mientras yo protestaba e intentaba explicar la confusión. Abrieron una puerta y me empujaron dentro, cerrándola inmediatamente. Escuché el grito :¡Fiesta! Y me di vuelta encontrándome frente a seis reclusos. Giré hacia la puerta pidiendo que me dejaran salir pero los seis se arrojaron sobre mí manoseándome y levantándome la pollera, alguno me pasó la lengua por el cuello, otros me sujetaron los brazos. Cuando el que parecía ser el jefe puso su mano donde suponía que estaba la vagina, sintió el bulto de mi pene y sonriendo dijo: ¡Ah! Putito! Me hicieron arrodillar y mientras me sostenían los brazos me obligaron a bajar la cabeza, sentí como me levantaban la pollera desde atrás y me bajaban rompiendo las pantys y la tanga, casi de inmediato sentí un dolor muy fuerte en la cola y un ardor que me hizo llorar, aquel bestia me había penetrado sin ningún tipo de preámbulos, casi enseguida sentí como acababa y me inundaba con su semen,
apenas sacó su miembro, otro de su grupo ya estaba dentro mío. La sitación me desesperaba, quería que aquello terminara enseguida, en ese momento uno de ellos pareció leer mis pensamientos porque me preguntó:

¿Querés que todo pase rápido?, llorando hice señas con la cabeza que sí.
-Entonces tragate esto - dijo, y metió su pene en mi boca.

Pensé en morderlo para defenderme pero en ese momento ya estaba terminando el segundo y otro me penetraba, los que habían terminado me sostenían para que sus compañeros pudieran cojerme. Recibí una bofetada y el que me había puesto el miembro en la boca me gritó:

-¡Chupá puta! Comecé a chupar, quería que todo terminara
Cuando él empzó a eyacular me ordenó que tragara, así lo hice. Noté que el miedo y el dolor iban pasando, algo se despertó en mí, en el fondo me estaba gustando, asi que empecé a chupar más fuerte y a balancearme hacia atrás y adelante.
Ellos se empezaron a reir y me decían :

¿Te gusta puta? ¿Querés más? y cosas por el estilo, yo empecé a decirles que sí, que quería más, que era su puta
y que ellos eran unos machos formidables. Cuando todos pasaron dos o tres veces cada uno, yo estaba agotada. Llamaron
al guardia, quien riéndose me llevó hasta el estacionamiento y me dijo:-
Adiós abogado.
No volví a ver a mi cliente, pero algo se haqbía despertado en mí, sigo siendo abogado, atiendo solamente casos de divorcio, pero a la noche salgo a la calle como travesti para prostituirme

Mi perro en casa

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 20 Julio 2006 a las 7:25 pm

Hola a todos.

Llevo mucho tiempo leyendo estos relatos tan interesantes hasta el punto que me he visto en el compromiso de contar una de mis experiencias zoofilias que yo personalmente he tenido, la titularé “Mi perro en casa”.

Vivo en una finca muy grande donde mi padre tiene muchos animales entre ellos perros. Con muchos de ellos he tenido experiencias sexuales de muchas maneras diferentes pero un día hice algo que para mí ha sido mi mayor experiencia.

Mis padres se habían marchado de casa, estaba yo solito y con unas ganas de echar un polvo de los grandes así que me propuse ir a ver a mi perrito pero quería que fuese algo especial, diferente…

Por ello mi mayor fantasía era llevar a mi perrito a mi casa, a mi cuarto y allí dejarme llevar. Note que el can estaba diferente, jamás había estado dentro de casa aunque se tranquilizó desde que empecé a masturbarlo. Empecé muy despacio, teníamos mucho tiempo por delante; de repente paré de tocarlo y me embadurné el ano con nata. Él desesperado comenzó a lamerme de una manera descomunal y comencé a masturbarlo de nuevo ayudándome de la nata. Lo hacia de manera que metía toda su polla dentro del bote y de ahí lo llevaba a mi boca, digamos que lo usaba como cuchara. Así estuve durante 15 minutos aproximadamente, era algo que no quería que acabara nunca. Ya, mas excitado que nunca gire al perro boca arriba con su pene completamente destapado y comencé a penetrarme de una manera que jamás lo había hecho. Recuerdo ver al perro como se babeaba de placer mientras me follaba. Su pene aun mas gordo seguía igual de duro e incluso todavía mas grande que en otras ocasiones.

Así seguimos durante 20 minutos, finalmente después de varias corridas en mi ano me deje correr en la boca.

Creo que esto me ha valido para disfrutar del sexo como quiero y con quien quiero. Ahora mismo tengo novia y un amante que lo visito siempre que puedo para que me eche “un cable”.

Espero que os haya gustado, un saludo.

Como perdí la virginidad

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Miércoles 19 Julio 2006 a las 7:20 pm

En primer lugar, decir que me llamo Vanessa, tengo 20 años y vivo en Madrid (España). En cuanto a mi físico, mido apenas 1,60 metros, soy delgada, de pechos grandes y culo demasiado pequeño. Tengo el pelo largo, liso y de colores variables (vamos, que me tiño a menudo…), aunque en la historia que relato lo tenía aún castaño claro. Mi piel es clara, incluso con alguna peca, ojos verdes y cara bastante redondita.

Lo que me dispongo a contar ocurrió hace cinco años, cuando contaba yo con quince añitos tan sólo. Me había criado en una familia de nivel económico medio-alto, yendo a colegio de pago y eso, por lo que era aún un poco mema e inocente, y ni que decir tiene, que aún sin estrenar. El caso es que saliendo por ahí con mis amigas conocí a un tipo de unos veinte años, con coche y bien parecido, que se interesó en mi, y fruto de mi inocencia, quedé prendada de tal muchacho mayor que yo y tan guapo… Así pues, al fin de semana siguiente, le volví a ver, y me pidió el número de móvil, para ponernos en contacto. A partir de entonces las cosas se precipitaron, empezamos a mandarnos mensajitos, quedábamos de vez en cuando, y yo cada vez estaba más enamorada. De esta forma, llegó un día en que me llevó en su coche a un descampado, según sus palabras, para estar más tranquilos. Comenzamos a besarnos y demás, como habíamos hecho en múltiples ocasiones. Él tocaba mi culito y yo el suyo, como siempre, sobándonos cuanto podíamos, hasta que algo cambió en la rutina, él dirigió su mano hacia mi tripa y la deslizó hacia abajo, llegando al botón de mi pantalón, cn intención de desabrocharlo. En principio no supe como reaccionar, extrañada, hasta que ví lo que trataba de hacer, entonces le dije que no, que no quería perder la flor (sí, lo dije así) todavía. Sin embargo, él respondió con serenidad, mirándome con dulzura a los ojos, y me dijo: “¿no me quieres?”, permanecí en silencio, sin saber qué responder, “porque no hago esto con cualquiera, lo intento contigo porque te quiero y estoy seguro de lo que siento, pero si tu no lo estás, entonces vámonos a…” en ese momento le interrumpí, pues había caido en su treta, y me había dejado camelar, respondiendo “Yo también te quiero, y estoy segura, asi que sigamos…”. Él sonrió y me besó apasionadamente. Continuamos donde lo habíamos dejado, me desabrochó el pantalón y me lo quité como pude. Entonces él comenzó a desabrocharse su pantalón y llevó mi mano hacia su pene, bajo sus slips. En principio me resistí, pero finalmente accedí y lo toqué y acaricié un poco. Él correspondió acariciando mi vagina bajo el tanga, y entonces dirigió mi cabeza hacia abajo, ahí si que me resistí. No podía hacerlo, me daba asco chupar el lugar por donde él orinaba, y así se lo hice saber. Reaccionó bien, y me dijo que no pasaba nada. Seguimos con besos, roces y caricias…

Unos instantes después, echó mi asiento para atrás, y me recostó, al tiempo que me quitaba la camisa, después el sostén y comenzaba a chuparme los pechos. Yo estaba nerviosa, pero también excitada y contenta. Ya estábamos casi desnudos, él con sus calzoncillos y yo con mi tanga, únicamente. Entonces él comenzó a deslizar hacia abajo mi tanga, y tras sacar su pene de sus calzoncillos, comenzó a introducirlo en mi vagina. Lo hizo despacio, pues a pesar de la lubricación natural, pues había soltado ya algo de flujo, mi nerviosismo complicaba la operación. El caso es que tras unos segundos de incertidumbre por mi parte, sentí algo de dolor, y después algo más (depués dime cuenta que había sangrado, pero en ese momento no me iba a fijar en ello). Grité como en las películas, un gemido, y comprendí que no eran exageraciones, sino que efectivamente lo que se comentaba habitualmente tenía lugar. Juanjo, que así se llamaba él, me dijo “tranquila, ya está dentro”, y entonces, al tiempo que me cogía con sus brazos, tumbado sobre mi, comenzó a menear su cadera, hacia arriba y hacia abajo, sintiendo yo como su pene, que me pareció enorme, se introducía hasta lo más hondo de mi para salir después, y volver a entrar poco después. Este movimiento se repitió muchas veces, y creo que fue ahí donde sentí el primer orgasmo de mi vida.

Pero esto no fue todo, una vez el hubo sacado su pene fuera de mi, echó el líquido sobre sus manos y comenzó a estenderlo sobre mis pechos. Yo, en ese momento, ya no tenía escrúpulos ninguno, sino que más bien estaba encantada. Él se movió a duras penas en el coche, y se dio la vuelta, comenzando a acariciar mi recien desvirgada vagina, así como el ano y la zona circundante. Poco después, sentí pasar su lengua por esa misma parte, así como introducir sus dedos en cuantos orificios tenía yo, sintiendo de nuevo ese placer tan… tan… único e indescriptible. Así, presa de la excitación, decidí que se hacía necesario corresponder a Juanjo por todo el placer que me estaba proporcionando, por lo que sin aviso previo, llevé mi mano hacia sus genitales. Acaricié todo cuanto pude, una y otra vez, y acerqué a dicha parte mi boca, mientras aún sentía la lengua de él en mi clítorix, entonces, tras besarle barriga, testículos y el pene, finalmente me decidí y pegué una lengüetada al pene. Aquello sabía extraño, ni bien ni mal para aquel momento, simplemente distinto a como lo imaginaba. Así seguí, cada vez más confiada, chupando e inundando de saliva toda la zona, hasta que llegué al glande, y decidí introducirlo en mi boca. Al principio sólo fue un poco, para no tardar en sacarlo, pero sin que Juanjo dijera una sola palabra, volví a introducir el pene en mi boca un poco más, lo metí y lo saqué otra vez, y otra, hasta que por fin noté como si rozase mi campanilla, pero no paré, en ese momento mi objetivo era que él lo pasara tan bien como yo lo hacía mientras me corría ante su mamada de vagina. Así seguí, jugueteando con su pene, como si lo hubiera hecho mil veces antes, hasta que fui sorprendida de nuevo, pues algo salió de aquel aparato. El pene me escupió en toda mi cara, manchando ojos, nariz y dientes. Fue en ese momento cuando volví a la realidad y al observar lo que estaba a mi alrededor quedé petrificada, y Juanjo también.

Paramos al instante y nos vestimos corriendo. Fuera del coche, asomado a la ventanilla, se encontraba un hombre con cara de alucinado, era un hombre de mi calle de unos treinta años, y lo reconocí al instante, él a mi también, y por lo que supe después le excité a más no poder… pero esa es otra historia que ya contaré en otro momento. El caso es que Juanjo y yo nos fuimos de allí, llenos de vergüenza, al menos yo, porque cuando en el coche le dije “¿qué se habrá pensado de mi?”, él me tranquilizó diciendo, “pues probablemente nada, pues la chica que le esperaba en su coche parecía dispuesta a hacer lo mismo por él que tú por mi…”

Me cojieron entre 30

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Martes 18 Julio 2006 a las 7:18 pm

Tengo la suerte de ser tan linda como caliente. Pero en verdad hace unas noches llegué muy lejos. Es un caso real. Me calenté muchísimo viendo un concurso de vergas grandes en un club de la zona roja. Los ganadores tenían unas tuberías bestiales. Al salir me metí en el bar de junto y parece que me pasé de tragos. Escuché una canción súper estimulante y antes de lo controlable me subí a la barra del bar y empecé a moverme tocándome toda.

El lugar estaba lleno de hombres, que al verme empezaron a aplaudir y gritar. Me entusiasme tanto con la fantasía del show que me agachaba mucho para que se me subiera la minifalda. Desabotoné mi blusa, la lancé y empecé a bailar en sostén. Luego me agaché de espaldas al público, me saqué el panti y lo lancé también. Cuando me rompí el sostén con una cuchilla mis pechos saltaron y se movían con furia al ritmo de la canción. Eso descontroló a los hombres. El bar tender y otro tipo me derribaron rápidamente acostándome en la barra.

En ese momento vi más de una docena de tipos venir hacia mi. Traté de resistirme, pero alguien me sujetó las manos hacia atrás y enseguida empezaron a sobarme las tetas, eran muchas manos peleándose el lugar. Al rato dos tipos se pegaron a amamantarse uno de cada seno.

Me mordían y lamían los pezones con locura y otros me sobaban la concha. Yo pataleaba, pero enseguida el pataleo se convirtió en una seña de invitación. „Aaaah, aaaah‰ -empecé a jadear con tono de gatita dulce mientas abría mucho mis piernas con unas ganas terribles de tragar por la vagina.

Me acostaron en una mesa más baja, obviamente para culearme. „Culeénme todos, Dénme verga, dénme verga‰ ˆgritaba como endemoniada cuando me llevaban en el aire.

Tenía la concha toda babosa y para mi sorpresa uno de los ganadores del concurso de vergas estaba frente a mi. Era un trigueño guapísimo de cabello ondulado y ligeramente fornido. Me haló por los muslos hasta la orilla de la mesa mientras otros dos me chupaban las tetas. Yo les sobaba la cabeza animándolos a seguir porque siempre me ha enloquecido a morir que me chupen los pezones.

El guapo sacó su vergota y me la puso en la entrada de la concha. No me cabía. Yo gritaba y él empezaba a empujar. Aún así no entraba. Era harto gruesa como una gran boa. Otros dos tipos me sujetaron uno cada pierna abriéndomelas mucho para estirar mis labios vaginales. El tipo ya impaciente me aferró por la cintura y empujó con todo. Me la encajó a la fuerza. Sentí que me rasgaba los labios vaginales. Los otros me levantaron la cabeza para que viera como me entraba y salía semejante boa que me maltrataba hasta el vientre.

Me dolía mucho. „Noooo por favor‰ ˆexclamé. Pero me silenciaron con otra pinga dura y gorda en la boca. „Chupa puta, chupa verga‰ ˆgritaba uno mientras me la metía con furia hasta la garganta. Poco a poco todo empezó a gustarme, aún cuando me dolía. Tuve que estirar mucho mi boca también para empezar a mamar esa verga que me ahogaba. Yo soy muy buena mamando como una salvaje, así que el tipo se me vino rápido en la boca y me llenó la cara y las tetas de leche. Mis terneritos me las lavaron con whisky, mientras el otro todavía me daba por la vagina.

„Más duro, más duro, más duro‰ ˆpedía yo, a pesar de que no aguantaba ese garrote sacudiéndome las entrañas. Otros dos tipos empezaron a mamarme las tetas riquísimo. En ese momento me solté en leche pegajosa gritando como una desquiciada: „Dénme verga, dénme verga todos! Cójanme todos que soy su perra culiona∑.Así, verga, así, así!‰ En ese momento se me corrió el guapo adentro, sentí su chorro hirviendo correr por mis entrañas. „Ya te preñé puta‰ me dijo dándome un beso y sacándome su monstruo pegajoso.

Los tipos enloquecían al escucharme y vitoreaban todos a la vez. Luego, me ataron las manos a la espalda y me sentaron encima de un negro de verga morada muy larga y dura como espada. Cerré mis ojos casi al desmayo cuando me lo encajaron. Empezaron a turnarse para mamarme las tetas. Me ardía pero al rato de menearme en círculos me gustó el asunto. El negro me sacudía hacia de abajo hacia arriba con violencia. Cada vez que me cansaba me ayudaban a sacudirme hacia arriba y abajo y me daban a beber algo de whisky. Mis pezones estaban hinchadísimos y crecidos al máximo, pero mis tetas duras e inflamadas pedían más lengua. Así soy yo.

De pronto una voz gritó „Por el culo, dénle por el culo a esa perra mamona. Mira que nalgotas más buenas tienes perra‰. Y me pusieron en cuatro, acostada encima de un rubio de verga extrema también. Aún con mis manos atadas atrás tuve que culearmelo bien rico, mientras otro negro empezó a meterme el dedo por el culo, y en menos de lo que creí me tumbo sobre el tipo que yo estaba cabalgando y me empezó a clavar su polla también. No me entraba tampoco.

Yo nunca había cogido por atrás, y este tipo me hizo ver las estrellas cuando me la dejó entrar hasta la mitad y después toda. Casi lo sentía en mi estómago. Sentí que me moría con ese negro dándome por el culo en unos mete y saca alternados conel que me daba por delante. Empecé a chillar. Me daban durísimo en esa penetración doble. Me corrían las lágrimas. “Chilla perra, chilla” decía el negro que me daba por el culo. Yo tenía algo de asco pero no podía parar. Cada vez que me dejaban la boca libre pedía más polla.

Era de muerte lenta. Se turnaron y me voltearon boca arriba y así me seguían dando entre los dos. Luego cambiaron dos más, dos más y así sucesivamente. A veces me cansaba acostada y me culeaban de pie, a veces de dos en dos. A veces tres, cuando uno me daba por la boca. A veces llegaban a ser cinco, cuando dos me chupaban los pezones.

Después de catorce culeadas distintas perdí la cuenta de todos los que me daban por el culo, por la chucha y por la boca. Me desataron las manos pero casi no me podía sostener con ellas. Ellos se encargaban del resto. Llevaba más de una veintena de hombres sacudiéndome toda con sus vergas. Me marcaron todo el cuerpo y las tetas a chupetadas. Las tenía rojas a punto de sangrar. El culo y la vagina me sangraron un poco, y aún así cuando tenía aliento yo todavía gritaba: “Más duro, más duro. Dénme más”.

Lo que más me encantaba era sentir todas esas vergas golpeándome dentro del culo y sacudiéndose dentro de mí como culebras.

No puedo creer que fui tan puta de culearme con 30 desconocidos. Toda la noche montando y tragando verga de la buena y recibiendo las mejores mamadas de tetas que me han dado.

Al último que me monté era un joven medio chino precioso. Lo monté con ganas. Tenía un pecho lindísimo y cogimos como cuarenta minutos sin parar. El me apretaba el cuello casi a grado de asfixia y me lamía los pezones mientras yo cabalgaba con velocidad eléctrica. Juntos soltamos nuestros líquidos calentísimos y caí sobre su pecho rendida, mientras los otros se alejaban del lugar. Me besó los labios en el momento que entraban los primeros rayos de sol. Eres grandiosa -me dijo-, lo que tienes de puta lo tienes de linda‰ y me sacó de allí a toda prisa en su auto.

Las amigas intimas

Escrito en Lesbianas por Relatos Eroticos el Lunes 17 Julio 2006 a las 7:16 pm

Hola me llamo Macarena, tengo 12 años y les voy a contar mi experiencia que llevo hoy en dia con una amiga llamada Constanza y su hermana se llama Valentina son gemelas.

Todo empezo cuando ella me invito adormir, Pues Constanza me empizo a mirar y yo como de constumbre mis tipicas bromas de decirnos ‘mamita’, empesamos acercarnos mas y mas hasta que ella me beso, yo le respondi torpemente luego me beso y yo se lo respondi apasionadamente.

Bueno continuábamos como amigas, hasta que o un dia la invite a dormir, Valentina se quedo dormida mas temprano como de contumbre, y yo con constanza empesamos a besarnos ella luego empezo a subise lentamente ensima mio, luego empezo a moverse lentamente y luego me empezo a sacar la tanga lentamente yo para seguirle la corriente ise lo mismo. Nos empezamos a tocar y a besar.

Después de una semana que no nos veiamos, yo empeze a necesitarme necesitada y empeze a masturbarme, al principio solo me tocaba la vulva luego meti mi dedo me senti al principio rar y segui hasta que ya me habia quedado dormida.

Al siguiente cuando me iva a duchar y senti la necesidad de tocarme, pero no lo asi que con el chorro de la ducha me empeze a masturbar.

Ahora estoy escribiendo esto ya que tengo la necesidad de contar y o mejor dicho preguntar si soy lesbiana o no?

Bueno ahora me voi a entrener duchándome…

Un culo filipino

Escrito en Sexo Anal por Relatos Eroticos el Lunes 17 Julio 2006 a las 7:12 pm

Era una joven cercana a los 30 años, de origen filipino. La conocí en una reunión de abogados a la que me invitaron por ser integrante de la asociación de licenciados en un poblado del Sur de California de los Estados Unidos.
Noté que ella se fijaba mucho en mí. Y me extraño, ya que los filipinos en Estados Unidos, no tienen mucha relación con los chicanos, [estadounidenses de origen mexicano] y por lo regular se mantienen al margen de todo lo relacionado con latinos en este país. Siempre fue muy amable, muy atenta, a lo que el licenciado [yo] necesitaba. Me imaginé que por ser una “figura pública” se desmayaba por que no me faltara nada durante las reuniones. En una sesión le pasé una nota invitándola a almorzar. Se me hizo apropiado, de alguna manera, pues agradecerle personalmente sus finas atenciones. Cuando salimos ella tenía muchas preguntas profesionales, las cuales fui contestando una por una. Sucede que fue a la misma universidad en la que estudié leyes. Eso la
emocionó bastante y la plática se centró de cómo fue mi vida en los dormitorios de la escuela. De con quién salía y hasta con quién dormí. Aunque no lo dijo, si quería saber cuál era mi estilo o que me gustaba hacer en la cama. Quería saber todos los detalles.
“Quiero saber que hay detrás del traje y la corbata de un famoso como tú”, dijo con un todo familiar, que rompió el formalismo y el respeto de una persona como yo merecía en ese tiempo de mi vida.
Los detalles se los platiqué de una forma no morbosa, sino le dije que yo era el tipo de hombre, no machista, que disfrutaba dar placer, antes de recibirlo.
Le conté que crecí entre mujeres, y fueron mujeres maduras las que me enseñaron el arte de la sexualidad en todos sus ámbitos y por eso no fui muy buscador de un placer personal, sino el dar placer.
Me dio a entender que a ella le gustaba explorar todas las posibilidades en la sexualidad ya que durante sus años en la escuela se cansó de estar con jovencitos que solo fornicaban y eyaculaban precozmente dejándola insatisfecha. Le dije que ese no era mi caso.
“Lo sé”, dijo. “Ya hice mí tarea sobre ti. Conocí con quienes estuviste y me platicaron de ti. Pero no sabía que vivías por aquí. ¡Qué alegría me da!, expresó.
Después de almorzar me dijo que si tenía tiempo de ir a una cena familiar entre filipinos. Le contesté que no había inconveniente, siempre y cuando no hubiera malas caras al ver llegar a un chicano a su hogar. Me dijo que ella se encargaba del asunto.Dos días después, viernes por la tarde, llegué a su casa. Todos hablaban inglés y tagalo. Cuando me vieron llegar presumieron de algunas palabras en español, como si yo no hablara inglés. Les dije que era de Los Ángeles y que hablaba inglés.Por fin cambiaron su actitud y la conversación fue mantuvo cordial. Su mamá presumía que sabía hacer comida afrodisíaca, por lo que tuviera cuidado ya que me veía muy guapo. Le dije que no se preocupara.

“Yo no me preocupo, sino por mi hija”, dijo. “Ella es la que necesita de alguien que la haga sentir. Qué sepa lo que es ser amada”.
No dije más. Terminamos de cenar y pedí entrar al baño. Fui y escuché como hablaban entre ellas tagalo. Ahora si comprendí lo que los sajones han de pensar cuando los chicanos hablamos español frente o cerca de ellos, ¿estarán hablando de mí? Me arreglé el cabello, me refresqué la cara. Ya eran casi las 10:30 pm. Ya es hora de irme a casa. Salí del baño y ella me esperaba. Le dije que ya me tenía que ir. Me despedí y di las gracias por todo y me fui a mi hogar, que era mi propia oficina. Tenía arreglado una delas oficinas como dormitorio. . Como a las 11:30 pm, escuché que alguien tocaba la ventana del cuarto. No hice caso y luego escuche que alguien tocaba la puerta de atrás de la oficina. Pregunté quién era. Y para sorpresa mía era la chica filipina. Le abrí lapuerta. Entró muy rápido y le pregunté qué hacía ahí tan tarde. Su respuesta fue colgarse de mi cuello y puso sus piernas detrás de mi amarradas y me beso apasionadamente, como queriéndome devorar. Acepté su gesto. Venía dispuesta a experimentar todo lo que sabía de mí.“Ya sé de lo que era capaz y quiero que me hagas el amor a la luz de la luna y las estrellas”, dijo.Me quedé pasmado. Ella se quitó la blusa y se postró frente a mí sus pequeños senos, típicos de las mujeres orientales. No quiso esperar nada del masaje erótico, ni la masturbación anal ni vaginal que siempre doy en mis sesiones intimas. Ya venía caliente, ardiente. Como que lo que sabía de mi y su fantasía de hacerlo bajo la luna y las estrellas la habían hecho que se mojara y casi escurría de las ganas. Le empecé a tentar sus tetas y empecé a besar sus pezones de forma sensual. Ella tomó mi cara y empezó a dirigir movimientos rígidos, como si estuviera en lucha contra alguien mucho más fuerte que ella. Quería sentir dolor,
dureza, fuerza, no tanto sensualidad. Eso era su deseo, y como buen cumplidor que soy, participé en hacerle realidad su fantasía.
En la oficina succioné sus senos, su vagina su culo hasta hacerla gritar de placer.¡Ahahahahahahahahahhah! ¡Chúpame toda! Gritaba. ¡Acábame! Después mis dedos entraron casi en su totalidad en su vagina. Pedía rudeza. Pero ella no me tocó nada. Ella totalmente encuerada y yo en mis pijamas. Ya con erección. Era los tiempos en que mi impotencia todavía no se desarrollaba. Cuando ya casi se venía por segunda vez. Paró y se volteó y puso mi mano en su culo, y luego en su vagina y con rudeza ya manifestada dirigía cada movimiento para sentir placer. Me pedía un dedo, dos, tres o cuatro en cada orificio. El pulgar lo pedía en el culo todo el tiempo.
Terminada de de mojarse, lamía toda mi mano, saboreando cada uno de mis dedos.Una vez ya empapada de sudor por haber sido penetrada por delante y por detrás por mis dedos, me dijo:“Lista para ir a la luna y las estrellas”. Se vistió rápidamente y salimos de la oficina. Me aventó las llaves de su carro y manejé. Tomé la carretera hacia las montañas de Malibú, pasé una base naval por la costera y el Océano Pacifico y me acordé de una playa privada que a esas horas de la noche no había nadie. Entré al estacionamiento. Y se bajó del carro, disparada corrió
hacia la arena y se paró frente a las olas. El cielo totalmente estrellado. Ninguna luz de la ciudad se veía, ya que estábamos prácticamente frente a mar abierto. La luna llena era sólo nuestro único testigo. Las luces de los pocos carros pasaban desapercibidas porque estábamos ya casi a una milla de donde estaba la carretera que estaba arriba de nosotros. Una oscuridad era total. Llegue a ella, y se aventó al paso de las olas. Quedando completamente empapada. Se paró frente a mí y me metió una zancadilla. Se montó en mí y agarró mis manos y me las puso en sus senos. Empezó a rozarme con su vientre mi verga.
Empecé a quitarle la blusa empapada dejando a relucir sus pequeños senos. Mis manos empezaron a masajear sus pechos, sus hombros. Se acomodó para que succionara sus senos uno por uno. Mordisqué sus pezones y ella gimió de dolor y placer. Logrando que pudiera alcanzar su pantalón el cual se lo pude desabrochar. Me tomó tiempo por estar empapado, ya que era de mezclilla y se pegaba a su piel. Tuve que revolcarme, rodando sobre la arena, exprimiendo sus senos mientras
que mis manos sacaban el pantalón de sus piernas. Estábamos como una lucha libre de campeonato por quitar el pantalón y pantaleta. Por fin lo logré. Ya estaba completamente encuerada. Se paró, brincó de gusto. Una ola nos llegó y nos empapó a los dos. Ella se montó sobre mí. Empezó a quitarme la ropa. Lo logró. Me dejé llevar, ya que tenía contra mí lo húmedo de mi ropa y lo agresivo de sus movimientos. Por fin estábamos los dos bien empapados. Ella empezó a mamar mi verga, salada por el agua de mar. Totalmente tiesa por lo fresco de la noche, lo frío del agua y la estimulación que ejercía con su lengua y sus mordiscos.
Se acomodó para un 69 y empecé a succionar su panocha. A besar sus labios vaginales. Mis nos dedos pulgares empezaron a penetrar su ano. Dilataba su culo con lo mojado de su vagina Y mi saliva que lograba untar en ellos. Ella sintió lo que estaba haciendo y empezó a lamer su mano, echándole saliva y me pidió que hiciera lo mismo para que ella misma me ayudara a
dilatar su culo. Ella no succionaba mi verga, simplemente la lamía. Y ella pedía que le succionara su vagina.

“Chúpame, absorbe, chúpame, absorbe corazón, sí, sí, sí, sí, sí, sí sí, méteme tus dedos en mi culo, rómpeme, absorbe, rómpeme, absorbe, rompe, absorbe., así, así, así, así, así, así, Ay, Ay Ay Ay, me vengo, ve vengo, me vengo, Ay, Ay Ay

Sentí en mis labios y en mi lengua sus ricos jugos cuando de repente una ola nos agarró y nos metió al mar. Logré salir del mar nadando, totalmente encuerado. NO supe dónde quedo ella. Le grité, para saber dónde estaba. No contestó, me preocupé, pero de repente sentí que se montaba sobre mi
espalda y como lucha me tumbó al piso. Tomo mi verga y se la metió en su vagina. Cabalgó por un buen rato. Después,
se acomodo en cuatro y me dijo; “Métemela por el culo. Vente dentro de mí…”,  me lamió la verga. Luego me acomodé, le lamí el culo que estaba lleno de arena y de agua salada. Le limpié con la lengua lo que pude. Con  mis dos decíos pulgares tenté y sentí que ya estaba preparado. Acomodé mi verga y lentamente le empecé a meter.
“Ah papi, así, así despacito, y ahora más duro, más duro, más duro, ábreme, ábreme son toda tuya”, gritaba. “rómpeme, rómpeme, rómpeme. Si, Sí, sí, sí,
así así, empuja,  empuja, empuja, empuja empuja…

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