Fiesta con seis
Bueno, esto pasó en un verano cuando viaje a Miami. Yo habÃa ido a participar en un campeonato de basketball con el equipo de mi universidad. Esa vez nos hospedamos en un hotel 5 estrellas de la ciudad. En el primer partido me lesioné el tobillo derecho. No me lo llegué a fracturar pero me molestaba al caminar. Una noche todo el equipo decidió ir a pasear por la ciudad. Debido a mi lesión decidà quedarme en el hotel.
Cuando se fueron todos empecé a caminar por el hotel ya que estaba muy aburrido en el cuarto. Es en este recorrido donde me encuentro con un jugador de un equipo que también estaba participando en el campeonato de basket. Coincidentemente, también estaba lesionado pero a diferencia de mi su lesión era en la muñeca. Estuvimos como una hora conversando hasta que propuso ir a su habitación con unas cervezas a ver la televisión. A mi me pareció una excelente idea. Una vez ahÃ, prendimos el televisor y nos pusimos a tomar las cervezas. Como no habÃa nada en la tele, mi amigo puso el canal porno. Yo me sorprendà que pusiera ese canal ya que justo estaba pensando, mientras platicaba con él, que me encantarÃa que me cogiera ahà mismo.
Ambos estábamos echados viendo la tele cuando de pronto veo que se le comienza a parar la verga. Como estaba con buzo se le formó una especie de carpita. Yo me excité mucho y a mi también se me paró. El empezó a comentar que es una gran molestia tener la verga tan grande ya que cuando sufrÃa una erección no habÃa manera de mantener guardado tremendo falo. Entonces se bajó un poco el buzo y dejó al descubierto ese enorme pene. Mi corazón empezó a latir como loco. Él como si nada continuó hablando de sus entrenamientos y de no sé qué más, ya que en ese momento yo estaba muy caliente como para prestarle atención. Lo que sà noté es que consciente o inconscientemente empezó a masturbarse muy lentamente. Esto rebalsó el vaso de mi excitación. Con dos dedos le tapé la boca para que se callara mientras que con la otra mano le agarré el miembro. Para mi alivio y felicidad él no reaccionó mal y me dejó continuar. Al ver que tenÃa el camino libre para desbordar mis instintos, le quité la camisa que tenÃa mientras le daba un beso muy sensual.
Primero fue delicado y hasta tÃmido pero después fue un beso muy apasionado y salvaje. Luego le empecé a besar el pecho muy suavemente. De ahà fui recorriendo con mis labios todo su vientre. Al llegar a la verga descubierta no dudé en lamérsela muy despacio. Su verga estaba roja y muy dura. Empecé por la cabeza con delicados movimientos de lengua. De ahà me la tragué hasta donde pude y empecé a mamársela con mucha fuerza. En ese momento sentÃa como gotitas de semen se escapaban de su pene como señal de su gran excitación. Entonces me detuve para desvestirme. El me pidió que continuara mamándosela pero también que le mostrara mi rico culito. Asà formamos un 69 donde el me lamÃa el culo y me metÃa sus dedos. No me acuerdo cuántos fueron pero cuando me lo toqué sentà una amplia dilatación. Entonces, lubriqué bien su verga y me senté encima de ella. A pesar de la gran dilatación su verga no entró con facilidad. Una vez su verga en mi culo empecé a saltar encima de él mientras me tenÃa agarrado de la cintura.
Estábamos ya un buen rato en esa posición cuando de repente escucho abrirse la puerta del cuarto. Mi amigo, asustado trató de levantarse conmigo encima, lo cual hizo que nos cayéramos al suelo con su verga aún en mi culo. En eso entraron cinco compañeros de equipo de él. Nos quedamos helados. No sabÃamos que decir. Yo tenÃa aún su verga en mi culo cuando uno de ellos dijo: “Uy!, que rica visita tenemos. Creo que nos vamos a divertir esta noche.” Esas palabras me sorprendieron a la vez que me excitaron al máximo. En el suelo me puse en cuatro patas mientras que mi amigo me seguÃa metiendo su verga y otro se me acercaba para que le chupara la verga. No pasó ni dos minutos y mi amigo se vino en mi culo sin previo aviso. A pesar que me encantó la sensación de la fuerza de su eyaculación contra las paredes de mi ano, me saqué la verga que tenÃa en la boca y le dije: “Mi amor, lo quiero en mi boca.” Y mirando a los otros cinco agregué: “Quiero que todos se vengan en mi boca, me oyeron!”. Entonces, como por arte de magia las cuatro vergas restantes se pararon en un instante. Entonces uno se echó en el suelo y me pidió que me sentará en su verga. Lo cual hice sin vacilar. En esa posición, dándole la espalda, me vinieron dos vergas más a la boca, una a cada lado. Yo las mamaba desesperadamente pues nunca me habÃa pasado eso. Le dije a los otros dos que se acercaran y mientras me rompÃan el culo y mamaba dos vergas inmensas, agarré ambos penes con mis manos y empecé a correrles la paja.
No lo podÃa creer, a mis cortos 20 años estaba cumpliendo con mi más anhelada fantasÃa sexual: hacerlo con 5 tipos a la vez. Era una escena muy excitante. Yo ya no sentÃa el culo de tanta culeada. De tanto mamar las vergas pude meterme a la vez las dos a la boca. Todo esto volvió a excitar a mi amigo que estaba exhausto viendo como sus compañeros me trataban como a una perra. Entonces, con la verga nuevamente erecta, se acercó, se puso delante de mÃ, me echó un poco para atrás sin molestar mi labor succionadora y me empezó a meter su pene por mi culo donde aún tenÃa una verga fornicándome. Eso me asustó un poco pero el estaba decidido a metérmela. Yo, interrumpiendo la majestuosa mamada que le hacia a sus compañeros, le dije que lo deseaba y que no se detuviera hasta que toda su verga entré en mÃ, sin importar cuánto grite de dolor. Entonces, con un gesto de fricción en el rostro agarró su verga con la mano y la encajó en el poco espacio que aún quedaba entre el perÃmetro de mi ano y la verga de su otro compañero. Eso me dolió en el alma pero no grité ya que tenÃa la boca llena de vergas.
Estaba en un éxtasis total, estaba siendo cogido por 6 extraños a la vez! Mi gran excitación me hacÃa desear con cada vez mayor locura el semen de todos. Por ello empecé a moverme arriba y abajo con mayor rapidez, mis manos hacÃan movimientos cada vez más rápidos y violentos a las vergas que sujetaban y mi boca era ayudada con vibraciones de mi lengua a saciar mi apetito por semen. En eso, de improviso, siento en mi oreja un chorro caliente de lechada proveniente de uno de las vergas que tenÃan mis manos. Entonces, para no desperdiciar esa codiciada eyaculación, interrumpà la mamada a sendos penes y me acerqué a la boca aquel miembro que estaba expulsado mi esperado manjar. Mis labios reemplazaron la labor de mi mano aplicándole a esa verga fuertes movimientos hacia adelante y hacia atrás lo cual provocaba chorros más violentos y más cargados de leche. Yo no me los tragué de inmediato pues querÃa sentir y saborear todo su delicioso sabor. No terminaba de venirse el primero cuando el que me la metÃa por el culo me hizo a un lado para poder pararse y me ofreció también su rica lechada. Y como si los seis estuvieran conectados fÃsicamente, todos se pararon al frente de mi esperando su turno. Ni bien acabé de tragarme el semen del segundo, un tercero me agarró la cabeza por la nuca y como si mi boca fuera una vagina empezó a eyacular directamente en mi garganta.
Luego, los otros dos se acercaron, me pusieron sus miembros en la cara y me ofrecieron toda su caliente y rica lechada. Yo mantenÃa mi boca bien abierta para evitar que ninguna gota se escapara de mÃ. Finalmente, mi amigo me llamó y yo obediente fui gateando a su encuentro donde empecé a saborear toda su rica lechada. Y no sé por qué la suya me gustó más, no sé si será porque combinada con las demás sabÃa mucho mejor o porque sentÃa una fuerte atracción por él. De lo que sà estoy seguro es que esa noche de enero quedará gravada en mi memoria como la experiencia que terminó con mis dudas sobre mi tendencia sexual. Ahora sé que mi destino es satisfacer a todo hombre, para lo cual mi culo, mi boca y todo mi cuerpo estarán prestos a cumplir con esa misión.










