Viejos son los trapos
Yola era viuda y probablemente vino a España con sus dos hijos para alejarse de sus trágicos recuerdos y porque su ciudad, Koenisberg, en Prusia Oriental había quedado en poder de los rusos. Se amoldo a nuestra tierra mejor que sus chicos, quienes acabaron por casarse con muchachas alemanas e irse con ellas a su país. Ella no quiso volver. Aquí tenía su trabajo y su casa y no se entendía nada bien con sus nueras.
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