Sin proponermelo fui taxi-boy
Ese sábado al anochecer, estaba buscando como un gato en celo, alguna amiga mía que me ayudara a calmar mi calentura, pero a pesar de los llamados telefónicos que había realizado, no tuve suerte, ya que tres de ellas tenían compromisos, dos se hallaban indispuestas y otras tres no podían por lo avanzado del día, justificar y despistar a sus respectivos maridos con una salida a esas horas, así que decidí probar si no había perdido mi capacidad de cazador, intentando levantarme a alguna dama desconocida.
