Una jefa morbosa

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Sábado 20 Enero 2007 a las 10:32 am

Saludos lectores de marqueze, soy un chico d madrid de 23 años, os voy a contar una historia que me ocurrio el año pasado con mi jefa donde tuve mi primera experiencia adorando unos pies femeninos

Saludos lectores de marqueze, soy un chico d madrid de 23 años, os voy a contar una historia que me ocurrio el año pasado con mi jefa donde tuve mi primera experiencia adorando unos pies femeninos, siempre mehe considerado algo fetichista de las mujeres maduras, de 40 a 50 años, sobretodo de aquellas que gracias a la genetica o a algun arreglito en la clinica de un cirujano se conservaban de maravilla, claro esta que su posicion social y su dinerito les ayudaba a ello.
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El expreso de noche

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Viernes 19 Enero 2007 a las 7:43 pm

Tengo 29 años y según mi marido y mis amigos estoy buena. Antes de casarme únicamente me había acostado con tres novios que tuve y nunca se corrieron dentro de mi vagina pero si dentro de mi boca.

Todo empezó, como te digo, cuando para realizar un examen de oposiciones tuve que viajar a Barcelona. Mi marido que tiene 27 años, no podía llevarme con el coche por razones de trabajo, por lo que tuve que coger el expreso de noche de Valencia - Barcelona ya que el examen era a las 10,30 de la mañana y no podía irme antes porque tengo tres hijos.

Antes de seguir tengo que deciros que esa experiencia u otra parecida no la había tenido con nadie. Todo empezó cuando mi marido se despidió de mí en la estación. Había mucha gente que iba a pasar el fin de semana a Barcelona y lo primero que hice fue ir a ver mi litera y, cosa incomprensible para mí, vi que eran seis, tres y tres, y cuatro de ellas ya estaban ocupadas por hombres, unos chicos jóvenes muy alegres.

Al poco de salir, estos jóvenes uno creo que se llamaba Jaime y el otro Daniel. Manuel el tercero y el otro no recuerdo sacaron una botella de whisky y otra de cola y en unos vasos de papel empezaron a prepararse unos cubatas. Me invitaron a beber con ellos. Primero me negué pero luego accedí a acompañarles y creo que bebí más de la cuenta, como suelo hacer.

Transcurrida cosa de una hora Jaime y Daniel me invitaron a ir al bar con ellos para ver el ambiente. Nos sentamos en una de esas mesas tan antiguas, yo al lado de la ventanilla, Daniel a mi lado y Daniel enfrente. Y ya todo fue seguido. Yo empezaba a ponerme caliente por lo que ellos me explicaban que pensaban hacer en Barcelona, follar y cosas así, al rato y tras tres cubatas más, noté como una mano me rozaba el culo primero y luego se introducía lentamente bajo mi falda.

A pesar de que la cafetería estaba llena de gente y quizá precisamente por el morbo que eso me daba, no dije nada y dejé que aquella mano me sobara el muslo. Seguimos hablando como si no ocurriera nada hasta que la mano llegó a mi braga y me acarició el culo por encima de la tela.

Mi cara de satisfacción animó al otro para que también metiera sus manos bajo la mesa y así me sobaron los muslos y nalgas hasta que, poniéndome muy cachonda me levanté de golpe, me fui a mi litera y me acosté.

Al llegar Jaime y Daniel, sin perder tiempo, se sentaron en mi litera después de cerrar la puerta. Uno, a pesar de mis débiles protestas, me levantó la falda hasta la cintura mientras el otro me desabrochaba la blusa. Al poco rato tenía mis tetas al aire me las acariciaba y me besaba los pezones. En este momento Manuel y el otro también se acercaron a mi sacándome sus pollas del pantalón y me las pegaron a la cara diciéndome:

- ¡Venga, putita, chúpanos las colas, venga que te gusta…tienes la cara de caliente, zorrita, venga, chupa…!

No me explico aún el porque pero lo hice, me metí las dos pollas a la vez en la boca y empecé a succionarlas con mi mejor voluntad. Mientras las chupaba, Daniel me arrancó las bragas de un tirón tras romperme las medias, tiró de mis piernas hacia él abriéndomelas al máximo y me introdujo de un solo golpe su gran polla en mi coño dándome en el acto un placer inmenso y corriéndome instantáneamente de gusto.

Jaime, ante la situación, intervino de la única manera que me asustaba pues, sin dejarme reaccionar del placer que llenaba mi cuerpo, me hizo levantar el culo, se sentó debajo y sin preparación alguna, apretándome fuerte los pezones de modo que incluso me hizo daño, con un gran golpe de su polla me la introdujo por el agujero de mi culo que aun era virgen.

Lancé un gran grito, pero en el acto mi boca se vio llena de una polla que me obligó a chupar para no ahogarme. En aquella postura lo único que tenía libre, y muy al aire, era mi coño. El tercero dándose cuenta, me la metió allí follándome los tres a la vez. Me corrí no se cuantas veces.

Uno a uno se fueron sucediendo, inundándome de leche la boca, el coño y el culo. La juerga siguió durante casi toda la noche follándome los cuatro por los tres agujeros de mi cuerpo. Fue algo morboso y que me encantó pero que por respeto a mi marido creo que no lo volvería a hacer. Y eso que él no lo sabe.

A las seis de la mañana echamos todos una cabezadita llegando a Barcelona a las 8,30h. En este momento recogí todo lo mío rápidamente y salté al anden desapareciendo entre la gente.

Antes de dormirnos me habían pedido el teléfono o la dirección y yo me negué a dársela. Jaime me besó en la boca y me dijo:

- Eres la mejor putita que me he tirado últimamente. Pensaré en tu cuerpo y pasaré años recordando este viaje.

Excitada me fui al examen y naturalmente lo suspendí. Todo volvió a la normalidad. Hay muchas veces que, recordándolo, me masturbo y también gracias a ellos mi marido, algunas veces, me da por el culo pues ahora lo tengo muy abierto y me gusta mucho.

El encuentro tan ansiado

Escrito en Transexuales por Relatos Eroticos el Miércoles 17 Enero 2007 a las 10:28 am

Mi primera fantasía se hizo realidad por fin este 1° de agosto del 2003 , luego de tantos inconvenientes para poder hacerlo .

LOS PRIMEROS PASOS Casi siempre , cada vez que quería tener un encuentro me sucedía algo que lo impedía . Pero esta vez no fue así , felizmente .
Maritza , una amiga de closet , me había recomendado a Edgar , un joven profesor de educación física , pues me decía que era muy rendidor y sobre todo que sabía tratar muy bien a las primerizas como yo .
Me incluyo en su msn hasta que un día entró al chat cuando yo estaba en mi mail . Me emocioné muchísimo , era la oportunidad que tanto esperaba .
Pues siempre debemos tener cuidado con las personas que nos harán el amor pues se han dado casos de chicas que han sido citadas y al final se han llevado una experiencia desagradable . (más…)

Mi compañera caliente

Escrito en Primera vez por Relatos Eroticos el Lunes 15 Enero 2007 a las 10:10 am

amigos espero que les guste mi relato … mi nombre es David
ella se llama Pamela, cuando enmpezamos de novios ella apenas tenía — años y habia sido criada en un ambiente religioso… asi que era un tanto dificil en las cosas de sexo. (más…)

Debut sexual con una madurita amiga de mama

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Domingo 14 Enero 2007 a las 10:25 am

Esta en mi historia real y contare como fui desvirgado por una mujer de 35 años cuando yo solo tenia 14.
Mi Madre tenia una amiga de su edad que frecuentemente nos visitaban ella tenia un hijo mayor que yo, con el que junto a otros jugábamos al fútbol en un terreno cercano a mi casa mientras ellas tomaban mate. Un día llego sola sin su hijo y yo quede con ellas, hablaban de problemas matrimoniales mientras lo hacían ella me miraba disimuladamente, yo con mi inocencia desviaba mi vista hacia abajo lleno de vergüenza, sus miradas estaban acompañadas de insinuaciones no compendiadas por mi ingenuidad, luego comenzó a contar que su esposo y su hijo se avían ido de pesca, y que tenia miedo de quedarse sola esa noche preguntándole a mi madre si yo no querría acompañarla argumentando que podía ocupar la cama de su hijo además me necesitaba para realizar unos mandados al día siguiente mi madre consintió, quiero aclarar que no vivía cerca de mi casa. No te preocupes Maria yo te lo cuidare y hasta que no vuelvan de la pesca no lo traeré, marchamos en su coche a su residencia. Cuando entramos se dio vuelta y me tomo de la mano allí pude notar realmente la tremenda diferencia corporal que había, yo un flacucho de 35 kilos y ella 70 o 75, unos pechos gigantes y un culo que me enorme, su estatura sobre pasaba la mía con creces. Recuerdo que me llevo al dormitorio y me dijo esta noche dormirás aquí te animas o preferís acostarte con migo digo por si tienes miedo abecés se escuchan ruidos estaños es por eso que no me animo a quedarme sola, yo no conteste nada pues algo de miedo tenia, termino diciendo nos duchamos y luego cenaremos queres, si respondí, mientras me bañaba ella entraba y salía con cualquier excusa y me observa hasta que se acerco y jabono mi espaldita diciéndome, no (más…)

La madre tan ardiente como la hija

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Domingo 14 Enero 2007 a las 10:21 am

Esto ocurre el 22 de diciembre del 2000, cuando yo me encontraba de compra en un concurrido lugar publico del centro de la cuidad.
Era una calurosa atardecer de verano víspera de navidad, en esa ocasión yo me encontraba realizando las compras para la navideña. Luego ingreso a una galería comercial. en el pasillo de esta galería, que estaba atestado de gente divisé a una joven pelirroja de 28 años a la que no la vi cara, pero era una escultural mujer maciza de pechos enormes, los muslos rotundos y, por supuesto, las nalgas desbordantes. Mas que me llamo la atención su grandioso culo embutido en un apretado pantalón pescador estilo jeans. era ideal para mi fetiche olfativo, me acerco bastante a ella por detrás simulo que se me a caído una moneda me agacho rápidamente penetro mi nariz a su culo le doy una olfateada y siento un olor fecal proveniente de su ano y que de muy excitadísimo, y luego ella ingresa una tienda de articulo de bebe. (más…)

El día que vi a mi mujer con otro

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Sábado 13 Enero 2007 a las 7:41 pm

El día que vi a mi mujer con otro tipo entrar a un motel creí que me iba a morir. Me dio un vació en el estómago verla en brazos de un hombre algo más fornido que yo y mucho mayor que ella, que de seguro se la tiraría con toda la maestría de su experiencia.

El hombre ya me la había arrebatado de mis narices una noche que salimos a bailar, y yo la deje ir sola al baño. Otro la saco a bailar cuando ella regresaba y no se negó, ni siquiera me consulto. La vi bailar, y en algunos lapsos desaparecer entre las sombras de la muchedumbre en la pista. Las luces estaban bajas, recuerdo, pero reconocía a mi noviecita por su silueta. Yo llevaba con ella saliendo ya casi cuatro meses, y mis amigos decían que al quinto mes podía quitarle su virginidad. Pero se me adelantaron esa noche. Yo que la estaba guardando en mi mente para después de casarnos, para hacerla mi mujer y amarla virgen, y ella se lo dio a otro la misma noche en que lo conociera. A mí me dolió mucho, así que empecé a hacer todo lo que ella quisiera con tal de que no me dejara.

Ella no me despreciaba pero tampoco me daba el respeto que yo me merecía, se iba con cualquiera que le gustaba y gozaba sin pena la muy perra. En aquel entonces, yo era muy joven y todavía tenía mis sentimientos nobles e inocentes. Mientras yo le escribía poemas, ella retozaba con otros. Incluso a veces con mis propios amigos. Yo la seguía y como aquí tenía comida y techo, se quedaba mientras encontraba con quien perderse o que la perdiera.

Es muy guapa, siempre lo ha sido, con un trasero precioso y unas piernas morenas hermosas, una mata de pelo liso que cae en gajos hasta su cintura de avispa. Tenia las tetas del color y tamaño del durazno, no tan pequeñas y bien firmes. En sus ojos, mas que nada, se veía que era bien zorra. Y los machos que reconocían en ella la lujuria y las ganas de follar constantemente se la gozaban a plenitud, se la bebían, se la almorzaban, se la comían, y a veces la venían a buscar bien de noche un par de machos en un carro y se la llevaban por el fin de semana. Después volvía, toda despeinada y con las telas de su vestimenta desgarradas, toda zarandeada, ultrajada, con una mirada de saciez a quedarse en mi casa. Entraba y salía cuando quería, y si lo quería me buscaba, casi siempre para pedirme dinero o para decirme que un amigo suyo venia a quedarse con ella.

Yo le rogaba y le pedía que por favor no trajera a desconocidos al hogar, que respetara un poco, y ella sacaba una penca de cuero grueso que tenía detrás de la puerta del armario y me azotaba. Yo bramaba de dolor, y ella me afligía con mayor potencia. Yo me arrodillaba en cuatro como una perra, y ella con su flageo me laceraba la piel. Después de unos cuantos azotes, se iba a buscar un pene ortopédico de nueve pulgadas y me follaba el culo por lo menos quince minutos. Algunas veces cuando llegaba a casa me invitaba a su recamara, y me traía un regalo, a veces un macho bisexual que me clavaba rico, y otras veces a una hembra hermosa para sodomizar entre ambos. Ella era la que cazaba, y siempre establecia las reglas a los demás, como si fueran clientes, les decía que la experiencia valía tanto y tanto otro. Algunos se negaban a pagar, y se la metían igual, yo la oía sofocada contra el borde de la cama, embestida. Ella se dejaba prostituir y a veces era perra gratuita, pero en la casa no hacia falta dinero. Además, yo trabajaba cuatro días por semana y aportaba algo. Nos dedicamos a ver hasta que grado de humillación podemos llegar.

A veces soy yo quien trae a un amigo, y ella en vano sale corriendo, porque sabe lo que le espera. La llevábamos al sótano, y la sodomizamos. Ella sabe que yo la dejo hacerme lo que quiera y que haga también lo que se le venga en gana, siempre y cuando sea mi puta esclava una vez al mes. Creen que hacemos mal? Incluso mi mujer quiere que le escriban a xxxx@xxxx.com, el email que ambos compartimos y nos digan lo que piensan. Aunque no creo que cambiemos mucho, estamos a merced de la sugerencia de otros.

La hice mi mujer en ley, porque la quiero asegurar un poco mas, degradarla y que me humille y me siga trayendo a todos los machos y hembras que quiera. Cada vez que la escucho desgarrada por una verga suculenta, y me vengo a montones sobre mi mano, soy consciente de que nací para ser cornudo y para ser infiel, y que no me voy a negar a ser quien soy por todas las normas que quiera imponer la sociedad. Yo seguiré feliz haciéndola feliz a ella, y ella me hace muy pero muy feliz con su felicidad.

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