Todo comenzó un cálido dÃa de verano, me dirigÃa a abrir la piscina, ya que de eso se trataba mi trabajo; pero lo que yo sabia era lo que me depararÃa aquel soleado dÃa. Como de costumbre comenzaron a llegar los clientes, y ahà estaba él; lo conocÃa de todos los dÃas, ya que vivÃa en la urbanización de al lado de la piscina y era el primero en venir, pero jamás me habÃa fijado en su manera de mirar, y me llamo verdaderamente la atención… Cuando se dirigió a mà con su amplia sonrisa, sentà en mi interior algo que nunca me habÃa pasado con un casi desconocido. Durante todo el dÃa, existÃa un coqueteo a distancia que crecÃa con cada una de las miradas y sonrisas que me dedicaba. HabÃa algo en su manera de mirar que me llamaba un montón la atención, tenÃa una mirada súper interesante y me apetecÃa conocer que es lo que se escondÃa detrás de aquellos maravillosos ojos… que me penetraban con la mirada intensa y fija.
Acabado el dÃa, él se quedo hasta que la última persona habÃa salido por la puerta, y entonces se decidió, vino hacia mà y me pregunto:
- ¿Te ayudo a algo?
A lo cual yo respondÃ:
- Si.
Le pedà que me ayudara a guardar el material en el cuartito del socorrista; era un cuartito pequeño, con una camilla y poco mas, pero era de lo más intimo. Se dispuso a ayudarme, y comenzó a recoger algunos de los corchos que estaban esparcidos por todo el suelo. Para mi sorpresa habÃa unos cuantos dentro de la piscina, vamos que me tocarÃa ir a por ellos. Pero el se adelantó y descubrió su torso firme ante mà y me dijo, tranquila que ya me tiro yo y los recojo, a lo cual yo agregue rápidamente, un te ayudo. Y lo empuje al agua, y en unos segundos, después de un pequeño forcejeo, acabamos los dos dentro del agua, jugando igual que dos niños pequeños, al tÃpico juego de tu me ahogas yo te ahogo, tu me coges yo te cojo…, pero a cada contacto fÃsico que tenÃamos se encendÃa algo dentro de mÃ, a él le pasaba lo mismo. Era el morbo que me producÃa el juego, el estar al aire libre, con el peligro de que cualquier persona nos pudiera ver, me hacia estremecerme.
En uno de mis intentos por salir del agua, no se como acabe envuelta entre sus fuertes brazos y se hizo el silencio… un silencio muy misterioso, que acabó con húmedo y apasionado beso… nuestras lenguas se encontraban luchando en el interior de nuestras bocas, interaccionando con gran dulzura, sus caricias recorrÃan todo mi cuerpo, me producÃan escalofrÃos cada vez más fuertes, e intensos. Mis manos no podÃan estar quietas y comenzaron a buscar los secretos de aquel misterioso chico. Cada vez se hacia mas de notar el bulto de su polla, que habÃa crecido pronunciadamente, y querÃa salir del bañador, estaba dura y grande, mis manos se apoderaron de ella, tomando totalmente el control. Me sentÃa la ama de todo, continuamos con la excitación al máximo… me estaba poniendo mala, sus manos comenzaron a investigar por la cara interna de mis muslos, acariciándolos, el tacto de sus manos mezclado con el agua producÃa una sensación distinta a todo lo que habÃa probado, me apartó el bikini y acercó la mano a mi clÃtoris y comenzó a acariciarlo, sin demasida insistencia, aumentaba el ritmo a medida que yo también aumenta el ritmo de mi mano. Estábamos llegando a un punto donde no hay vuelta atrás. Con el placer que nos producÃamos mutuamente, nos corrimos por primera vez.
Pero yo no querÃa que todo acabara ahÃ, querÃa seguir investigando mas a fondo el cuerpo de ese chico, salimos del agua y nos dirigimos hacia un lugar mucho más Ãntimo, donde estar los dos a solas.
Entramos en el cuarto del socorrista, y le dije que necesitaba ayuda que me estaba ahogando, que me estaba quedando sin respiración… él me dijo que eso se arreglaba fácilmente, me agarro de la cintura con una de sus manos y con la otra comenzó a acariciarme las tetas, jugando con mis pezones, lo que me producÃa un sÃntoma de placer inexplicable.
Comencé a besarlo por el cuello, subiendo hasta la ojera, dando pequeños mordisquitos, seguà besándolo por todo el cuerpo, lo tumbe en la camilla y comencé a descender por su torso desnudo, y entonces llegue a su pene, ahora estaba más grande que antes comencé a jugar con mi lengua por sus alrededores, me disponÃa a chuparsela y que quedara satisfecho, aunque por la cara de placer que ponÃa te aseguro que lo estaba, comenzó a suspirar, se le alteraba la respiración cuando me dedicaba a meterme su polla en la boca, alternando los movimientos cada vez más rápidos, para que el llegara, lo estaba notando, el estaba apunto… ufff… mmm… se le oÃa decir… me dijo que siguiera hasta el final, y los movimientos de mi boca se vieron acelerados y acompasados con los de mis manos, querÃa que el disfrutara y eso me estaba poniendo muy mojadita, cada vez esta mas calentita.
El decidió que era su turno, y con un ligero movimiento me coloco a mi en su lugar y comenzó a besarme primero el cuello, me tenia a 100… mientras acariciaba mis tetas con una de sus manos y la otra comenzó a buscar entre mis piernas. Y encontró mi coño húmedo de excitación, que necesitaba más. comenzó a juguetear con sus dedos sobre mi vagina, y bajo su cabeza hasta el lugar, comenzó a lamerme de tal manera y a jugar con su lengua dentro de mÃ, que me estaba volviendo loca, que necesitaba más, lo querÃa todo para mÃ. Alternaba sus movimientos de lengua cada vez más intensos, que a mà me hacÃan retorcerme de placer, se me escapo algún que otro gemido… mmmm… le dije que continuara que no se parara, que si seguÃa asà me iba a matar, sentÃa en mi interior la necesidad de ser penetrada por su polla en erección, él lo debió de notar, porque acto seguido, volvió a juntar sus labios con mis senos, succionando mis pezones duros.
Se dispuso a penetrarme, yo abajo y el arriba, comenzó poco a poco a metermela, pero yo querÃa más. Metió solo la puntita pero yo querÃa sentirlo completamente dentro de mÃ, asà que le pedà que siguiera, que me la metiera más. El no lo dudo un solo momento, comenzó a penetrarme despacito, mi reparación ya agitada, comenzó a faltarme de tanta agitación, comenzó con un ritmo lento, la metÃa y la sacaba tranquilamente, pero fue aumentando el ritmo de entrada y salida a medida q nuestras respiraciones de alteraban, se oÃan gemidos… suspiros… la intensidad se agrando, la velocidad de penetración fue tal que me iba a hacer explotar, estaba llegando, estaba apunto de correrme, necesitaba mas, se lo pedÃ, la intensidad se intensifico y entonces vi las estrellas, con su polla dentro de mi lo note, era el momento, nos corrimos los dos a la vez, y nos fundimos en un único orgasmo de puro placer.
Después de todo, nos quedamos acurrucados los dos juntitos, abrazados, acariciándonos y dándonos pequeños besitos, me susurro al oÃdo que lo habÃa querido hacer desde la primera vez que me vio, lo cual yo acallé con un último beso. Es una de las cosas más maravillosas que me ha sucedido en la vida, es uno de eso recuerdos que guardas siempre para ti. Desde este verano no lo he vuelto a ver, se llamaba Raúl, y es el único recuerdo que tengo de él.
