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Brasil me pone cachondo

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 1 Marzo 2007 a las 11:44 am

Mi nombre es Javier, y he tenido la suerte de vivir por lo menos una vez una experiencia de sexo en grupo, fue ya hace unos años pero revivir esas imagines me sigue excitando mucho. Tenia entonces 21 años y mi novia Adriana 20, al final de curso nos fuimos a pasar unos dias de vacaciones en Brasil, conseguimos una referencia de una casa en Recife y nos fuimos para allí. No fue difícil dar con la mujer que nos alquilaría una casa pequeña cerca del mar por unos dias, luego de llegar a un acuerdo económico, llamo a su sobrino para que nos llevara a ver la casa y decidir que hacíamos, la mujer habia sufrido un accidente y tenia una pierna rota y no pudo acompañarnos.
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Dia de San Valentin caliente…

Escrito en Primera vez por Relatos Eroticos el Miércoles 28 Febrero 2007 a las 10:34 am

Hola me llamo arturo esto paso un 14 de febrero , hace 2 años yo tenia 16 años y ella 15 y fue en mi casa donde la desvirgue a mi novia daniela y yo habíamos llegado a mi casa para que yo le entregara un oso que le había comprado, en mi casa se encontraban mi mamá y mi hermana.

daniela… y yo nos dirigimos a mi cuarto y serramos la puerta hay comenzó todo, la senté en mi cama, ella bestia con una minifalda verde y una blusa blanca que pararía que iba reventar por lo grande de sus pechos, en ese momento yo le empecé a agarrar sus piernas y ella me beso, mientras poco a poco yo subía mas mi mano asía su puchita la cual ya me había dedeado antes, entonces mi mamá me llamo y me pregunto que estábamos haciendo y yo le dije que estábamos jugando en la computadora ella me dijo que iba a salir con mi hermana a la casa de mi abuela y por un regalo para papá, en cuanto ellos se fueron yo regrese a mi cuarto y la bese y empezamos un faje como locos ella me agarro el pene y me empezó a masturbar y mientras tanto yo la calentaba metiéndole los dedos en su puchita.

después de eso su puchita se mojo tanto que ella me dijo hazme lo que quieras en ese momento la recargue en mi ropero y comencé a subir esa cortita falda y a bajar esa tanga, la cual me dejo como recuerdo de esa vez, pero bueno en ese momento ella me dijo ya comete este culito que estoy que ardo en deseo entonces de solo un empujón le metí toda mi verga y ella me enterró las uñas en la espalda y gemía como loca después la cargue y la acosté en mi cama y ahí mela cogi asta que se vino en mi pito. (más…)

La alumna, una maestra (I)

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Martes 27 Febrero 2007 a las 7:54 pm

Hola a todos, luego de leer muchas historias a cuál más jugosa, he decidido por fin contar algo que espero les agrade. La historia es absolutamente verídica y solamente me reservo el nombre de la protagonista pues no cuento con su autorización para hacerla pública.

Todo comienza hacia el principio de 2002 cuando María se inscribe en la última materia correspondiente a la carrera de abogado por lo que debía pasar todo un año conmigo. Para aquel tiempo, María contaba con 30 años, era divorciada y con un hijo. Cuando la vi por primera vez me pareció soberbia. Una latina maravillosa, no demasiado alta pero con un cuerpo espléndido del que resaltaban unos senos duros, no excesivamente grandes pero totalmente proporcionados que salían de unos provocativos escotes de camisa que habitualmente utilizaba. La cintura bien marcada denotaba una firme cadera y unos glúteos mas que apetecibles y se adivinaban una piernas bien torneadas debajo de los ajustados jeans. Todo ello en el marco de una simpatía muy particular que redoblaba la belleza natural de su rostro.

En fin, María me cautivó de inmediato. Lo cierto que siendo su profesor no podía dejar de mirarla y de dirigirle constantemente insinuaciones a las que respondía sonrojándose y sonriendo. Pasó un tiempo hasta que un día muy lluvioso le ofrecí acercarla a su casa a fin de que no se mojara. Mientras íbamos charlando la conversación se hizo más íntima y en cuanto legamos a la puerta de su apartamento ya habíamos quedado en salir a tomar algo en otro momento. Ese momento se produjo días después y concluyó como imaginarán en una maravillosa encamada que confirmó todas mis expectativas.

Luego de ese día nos convertimos en amantes durante largo tiempo. De todas las experiencias que vivimos, recuerdo muy bien que una noche yo salía de mi gimnasio y recibo su llamada pidiéndome que pase un momento por su casa. Yo sabía que eso era una invitación a una maravillosa encamada pero me encontraba algo escaso de tiempo y francamente cansado de la actividad física. Sin embargo accedí y me encontré media hora mas tarde en la puerta del apartamento. María bajó y luego de un largo beso me pidió que subiera ya que estaba sola. Para acentuar su deseo me mostró que tenía puesta una minifalda sin bragas. Ven, me dijo agarrando mi mano y llevándola a su conchita que estaba por cierto bastante húmeda. Al instante olvidé mi cansancio y nos montamos en el ascensor que recorría los 6 pisos hasta su puerta. Los manoseos y las palabras que me dijo produjeron un inmediato efecto en mí y cuando llegamos arriba, yo ya estaba con mi pija durísima esperando entrar en esa cueva húmeda y caliente.

Ingresamos al departamento y allí nomás nos comenzamos a quitar la ropa. María me bajó los pantalones y tomó firmemente mi garrote al tiempo que se agachaba y le comenzaba a dar una espléndida sobada. Por cierto siempre lo hacía maravillosamente bien. Cuando ya estaba a punto de correrme en su boca, ella se paró y luego se dobló sobre una mesa de roble que había en la estancia dándome la espalda mientras que con una mano se tocaba la raja y gemía suavemente. Abrió ligeramente sus piernas y recostándose sobre la mesa me pidió que la cogiera. Yo acerqué mi pija a esos labios y dado el estado de excitación no tuve ninguna dificultad en introducirme hasta el fondo de su vagina al momento.

Luego de un instante, quedándome quieto, le dije en voz alta que quería dársela por el culito cosa que no habíamos hecho hasta ese momento. María me dijo que hiciera lo que quisiera y de inmediato se tomo ambas nalgas con sus manos y me ofreció un ano redondo y oscuro sin temor alguno. Al principio pensé que debía dilatarlo pero el morbo fue mayor y extrayendo mi polla llena de sus jugos de la vagina, la apunte al agujero y empuje suave pero firmemente. Este respondió enseguida y una vez que hubo pasado la cabeza la hundí hasta el fondo. ¡Me estas matando! ¡Esta muy dura! Mientras me decía esto ella misma empujaba su culo hacia mí de una forma deliciosa. Todo fue tan increíblemente bien que enseguida nos vinimos. Ella gemía pidiendo y yo le vaciaba una cantidad increíble de leche que no dejaba de salir de mi pingo. ¡Por Dios esto es una enema mi amor! Sigue por favor y cosas por el estilo. Una vez que me hube tranquilizado algo comencé a retirarme hasta que al salir la cabeza aún hinchada se oyó un ¡chop! María se dio vuelta y me preguntó si me había ensuciado al ir tan adentro. Yo acaricié su ano que estaba aún dilatado mientras ella comenzaba a besarme de nuevo como si nada hubiera pasado aún.

Un instante después estaba tratando de revivir a mi polla con la boca cosa que consiguió con algo de esfuerzo. En eso me dijo: No es la primera vez que lo hago por el culo pero la verdad es que ha sido la mejor. Como pudimos nos fuimos yendo al dormitorio donde se recostó en la cama y volvió a alzar las piernas bien abiertas mientras me decía. Ahora elige la raja o el culo de nuevo. Que difícil era elegir! Pero dada la novedad, volví a apoyarme en su agujero que ahora estaba húmedo de mi leche y de un solo movimiento entré hasta la mitad. Luego lo saque por completo viendo que el ano quedaba abierto y se mostraba su interior inundado. María hacía ciertos movimientos que sacaban la leche para afuera y la metían de nuevo. Ese panorama hizo que el mete y saca fuera completo. Entraba hasta el fondo, salía todo, entraba a su vagina, salía y nuevamente atrás. María gritaba de gusto y se corrió dos o tres veces antes de que yo nuevamente estallara, esta vez en el fondo de su vagina que latía y me apretaba el pene cada vez.

Luego descansamos y fue cuando me dijo que a partir de ese día cada vez que la cogiera tendría que hacerlo como hoy. Me acompaño hasta la puerta y con un suave beso me despidió mientras que con una mano se sostenía los jugos que escapaban aún de su culito y su raja. Mañana quiero verte de nuevo, me dijo. Y así fue.

Con mas de un tio es mejor

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Lunes 26 Febrero 2007 a las 11:40 am

Somos un matrimonio de 27 y 25 años, yo me llamo Celia y mi marido José. Somos bastante atractivos. El es alto y delgado, poco vello en el cuerpo, un culito que me enamora y una polla que sin pasar de los 16cm, se endurece con facilidad y me trabaja el coño de maravilla. Yo soy un poco más bajita que él, con muchas curvas en el cuerpo, cintura estrecha, anchas caderas, culo salido y muy buenos pechos.
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Universitarios Calientes

Escrito en Gays por Relatos Eroticos el Martes 20 Febrero 2007 a las 11:16 am

Ya era casi por la tarde. No había tenido la oportunidad de acercarme a él y decirle lo bello que estaba. Su pelo negro, su piel clara y sus ojos azules. Después de haberle hecho el amor por primera vez el día anterior, no habíamos podido decirnos nada. Nos besamos, nos abrazamos, nos quisimos… y después me fui corriendo hacia mi casa y él para la suya. Llegué esta mañana con nerviosismo, pero él ni siquiera reparó en mí.
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Señora de las 4 decadas

Escrito en Primera vez por Relatos Eroticos el Martes 20 Febrero 2007 a las 10:29 am

Esta aventura sexual me paso a los 15 años, esta fue mi primera vez a los 15
años.

Soy de Mexico, radico actualmente en Puebla, ésta historia no es choro ni mentira. En aquel tiempo mi papa se dedicaba a los equipos de control industrial. Cuando me cambie de casa para estar mas cerca del negocio… Vi una vieja que se cargaba unas tetas y un culo de poca, para mi mala suerte yo solo tenia 15 años y ella 40 yo siempre he dicho que las mujeres de 40-45 años son las mas buenas. una semana despues de que me habia instalado en mi casa, la vi pasar con esos pantalanes de mesclilla bien pegaditos y una de esas blusas entalladas en las que se marca el brasier y yo echaba a volar la imaginacion cogiendome a esa vieja.
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Una tarde de verano

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Lunes 19 Febrero 2007 a las 7:52 pm

Todo comenzó un cálido día de verano, me dirigía a abrir la piscina, ya que de eso se trataba mi trabajo; pero lo que yo sabia era lo que me depararía aquel soleado día. Como de costumbre comenzaron a llegar los clientes, y ahí estaba él; lo conocía de todos los días, ya que vivía en la urbanización de al lado de la piscina y era el primero en venir, pero jamás me había fijado en su manera de mirar, y me llamo verdaderamente la atención… Cuando se dirigió a mí con su amplia sonrisa, sentí en mi interior algo que nunca me había pasado con un casi desconocido. Durante todo el día, existía un coqueteo a distancia que crecía con cada una de las miradas y sonrisas que me dedicaba. Había algo en su manera de mirar que me llamaba un montón la atención, tenía una mirada súper interesante y me apetecía conocer que es lo que se escondía detrás de aquellos maravillosos ojos… que me penetraban con la mirada intensa y fija.

Acabado el día, él se quedo hasta que la última persona había salido por la puerta, y entonces se decidió, vino hacia mí y me pregunto:

- ¿Te ayudo a algo?

A lo cual yo respondí:

- Si.

Le pedí que me ayudara a guardar el material en el cuartito del socorrista; era un cuartito pequeño, con una camilla y poco mas, pero era de lo más intimo. Se dispuso a ayudarme, y comenzó a recoger algunos de los corchos que estaban esparcidos por todo el suelo. Para mi sorpresa había unos cuantos dentro de la piscina, vamos que me tocaría ir a por ellos. Pero el se adelantó y descubrió su torso firme ante mí y me dijo, tranquila que ya me tiro yo y los recojo, a lo cual yo agregue rápidamente, un te ayudo. Y lo empuje al agua, y en unos segundos, después de un pequeño forcejeo, acabamos los dos dentro del agua, jugando igual que dos niños pequeños, al típico juego de tu me ahogas yo te ahogo, tu me coges yo te cojo…, pero a cada contacto físico que teníamos se encendía algo dentro de mí, a él le pasaba lo mismo. Era el morbo que me producía el juego, el estar al aire libre, con el peligro de que cualquier persona nos pudiera ver, me hacia estremecerme.

En uno de mis intentos por salir del agua, no se como acabe envuelta entre sus fuertes brazos y se hizo el silencio… un silencio muy misterioso, que acabó con húmedo y apasionado beso… nuestras lenguas se encontraban luchando en el interior de nuestras bocas, interaccionando con gran dulzura, sus caricias recorrían todo mi cuerpo, me producían escalofríos cada vez más fuertes, e intensos. Mis manos no podían estar quietas y comenzaron a buscar los secretos de aquel misterioso chico. Cada vez se hacia mas de notar el bulto de su polla, que había crecido pronunciadamente, y quería salir del bañador, estaba dura y grande, mis manos se apoderaron de ella, tomando totalmente el control. Me sentía la ama de todo, continuamos con la excitación al máximo… me estaba poniendo mala, sus manos comenzaron a investigar por la cara interna de mis muslos, acariciándolos, el tacto de sus manos mezclado con el agua producía una sensación distinta a todo lo que había probado, me apartó el bikini y acercó la mano a mi clítoris y comenzó a acariciarlo, sin demasida insistencia, aumentaba el ritmo a medida que yo también aumenta el ritmo de mi mano. Estábamos llegando a un punto donde no hay vuelta atrás. Con el placer que nos producíamos mutuamente, nos corrimos por primera vez.

Pero yo no quería que todo acabara ahí, quería seguir investigando mas a fondo el cuerpo de ese chico, salimos del agua y nos dirigimos hacia un lugar mucho más íntimo, donde estar los dos a solas.

Entramos en el cuarto del socorrista, y le dije que necesitaba ayuda que me estaba ahogando, que me estaba quedando sin respiración… él me dijo que eso se arreglaba fácilmente, me agarro de la cintura con una de sus manos y con la otra comenzó a acariciarme las tetas, jugando con mis pezones, lo que me producía un síntoma de placer inexplicable.

Comencé a besarlo por el cuello, subiendo hasta la ojera, dando pequeños mordisquitos, seguí besándolo por todo el cuerpo, lo tumbe en la camilla y comencé a descender por su torso desnudo, y entonces llegue a su pene, ahora estaba más grande que antes comencé a jugar con mi lengua por sus alrededores, me disponía a chuparsela y que quedara satisfecho, aunque por la cara de placer que ponía te aseguro que lo estaba, comenzó a suspirar, se le alteraba la respiración cuando me dedicaba a meterme su polla en la boca, alternando los movimientos cada vez más rápidos, para que el llegara, lo estaba notando, el estaba apunto… ufff… mmm… se le oía decir… me dijo que siguiera hasta el final, y los movimientos de mi boca se vieron acelerados y acompasados con los de mis manos, quería que el disfrutara y eso me estaba poniendo muy mojadita, cada vez esta mas calentita.

El decidió que era su turno, y con un ligero movimiento me coloco a mi en su lugar y comenzó a besarme primero el cuello, me tenia a 100… mientras acariciaba mis tetas con una de sus manos y la otra comenzó a buscar entre mis piernas. Y encontró mi coño húmedo de excitación, que necesitaba más. comenzó a juguetear con sus dedos sobre mi vagina, y bajo su cabeza hasta el lugar, comenzó a lamerme de tal manera y a jugar con su lengua dentro de mí, que me estaba volviendo loca, que necesitaba más, lo quería todo para mí. Alternaba sus movimientos de lengua cada vez más intensos, que a mí me hacían retorcerme de placer, se me escapo algún que otro gemido… mmmm… le dije que continuara que no se parara, que si seguía así me iba a matar, sentía en mi interior la necesidad de ser penetrada por su polla en erección, él lo debió de notar, porque acto seguido, volvió a juntar sus labios con mis senos, succionando mis pezones duros.

Se dispuso a penetrarme, yo abajo y el arriba, comenzó poco a poco a metermela, pero yo quería más. Metió solo la puntita pero yo quería sentirlo completamente dentro de mí, así que le pedí que siguiera, que me la metiera más. El no lo dudo un solo momento, comenzó a penetrarme despacito, mi reparación ya agitada, comenzó a faltarme de tanta agitación, comenzó con un ritmo lento, la metía y la sacaba tranquilamente, pero fue aumentando el ritmo de entrada y salida a medida q nuestras respiraciones de alteraban, se oían gemidos… suspiros… la intensidad se agrando, la velocidad de penetración fue tal que me iba a hacer explotar, estaba llegando, estaba apunto de correrme, necesitaba mas, se lo pedí, la intensidad se intensifico y entonces vi las estrellas, con su polla dentro de mi lo note, era el momento, nos corrimos los dos a la vez, y nos fundimos en un único orgasmo de puro placer.

Después de todo, nos quedamos acurrucados los dos juntitos, abrazados, acariciándonos y dándonos pequeños besitos, me susurro al oído que lo había querido hacer desde la primera vez que me vio, lo cual yo acallé con un último beso. Es una de las cosas más maravillosas que me ha sucedido en la vida, es uno de eso recuerdos que guardas siempre para ti. Desde este verano no lo he vuelto a ver, se llamaba Raúl, y es el único recuerdo que tengo de él.

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