Este relato es continuación de los que oportunamente enviara a nombre de "..Virginia".. y responden a la misma situación, absolutamente real.
Con Horacio nos seguimos viendo permanentemente. El placer, el goce, la plenitud sexual y emocional, continuaron siendo los reyes de esta relación.
Pero hubo algiunas circunstancias que nos cambiaron de eje, porque yo tuve una enfermedad que me obligó a una intervención quirúrgica ginecológica.
Luego de pasar por todo lo que normalmente ocurre en una circunstancia asÃ, llegó el alta y el volver a casa. Reposo, tiempo y más tiempo para reponerme fÃsica y emocionalmente.
Por suerte, y esto es muy importante, el resultado de la operación fue totalmente exitoso, pero deberé guardar cuidados por algún tiempo. Por ahora no habrá nada más que controles frecuentes.
Horacio, que aunque no les conté, a esta altura estaba solo porque su mujer estaba en un establecimiento de salud para adelgazamiento dado que tÃene complicaciones cardÃacas severas a causa de su obesidad incipiente, estuvo todo el tiempo conmigo, aún convaleciente.
Obviamente, si algo yo no podÃa hacer era eso que tanto disfrutaba y tanta necesidad tenÃa de volver a experimentar. El sexo, una de mis lujurias más apreciadas, estaba vedado por algunas semanas.
Pero yo no podÃa dejar que Horacio, quien más me amó en el mundo y a quien más amaba yo, no pudiera tener algho del placer que siempre nos prodigábamos mútuamente.
Fue anoche, precisamente, que yo estuve con él en el departamento que solÃamos compartir. Aún dolorida, aunque muy recuperada a pesar del poco tiempo que habÃa sido operada por una técnica de última generación, afortunadamente, nos encontramos a la tardecita. Yo estaba desde temprano, él llegaba en ese instante.
Su capacidad de dar amor y ternura estaba intacta y la mÃa también.
Nos besamos y nos abrazamos. Por primera vez desde la intervención, nos encontramos allÃ.
Comenzaron las caricias tÃmidas como si recién nos conociéramos. Él tenÃa miedo de lastimarme y yo tenÃa temor de excitarme demasiado.
Pero tenÃa que hacer algo pro él, y el amor fue más fuerte que cualquier prevención.
Con calma, sin apuro, le desprendà el pantalón y fuà metiendo mi mano tibia en su slip. Como siempre, noté que rápidamente se excitaba su pene, endureciéndose totalmente y tomando las dimensiones habituales. Horacio me acariciaba las piernas suavemente, con mucha precaución de no excederse.
Yo, entonces, le saqué el pene hacia afuera y pude ver nuevamente su tamaño impresionante y su potencia casi brutal. Me fuà acomodando recostándome a su lado en el diván amplio del living, cálido y semioscuro.
Mi mano se veÃa pequeña pretendiendo tomar a ese miembro impresionante.
No tardé en llevarlo a mi boca, para que él sintiera el calor húmedo, suave, sensual de mi lengua y mi boca toda alrededor de ese glande potente y a punto de explotar…
Entonces, asà estaba decidido de mi parte, siguió un largo rato de permanecer asÃ. Yo le chupaba su pene que ingresaba y salÃa de mi boca con una vehemencia inusitada.
Y él comenzó a rtorcerse de placer. ël me contó qué sentÃa: como desde el infinito, desde elinterior profundo de su cuerpo, una sensación inagotable de placer crecÃa y crecÃa. Yo noté su agitada respiración entrecortada. Él jadeaba y emitÃa sonidos casi guturales, su respiración parecÃa desaparecer en ahogos impresionantes, el placer crecÃa y crecÃa y ya estaba allÃ…
Él me lo relató, luego, paso a paso, como si tuviera necesidad de exteriorizar su goce como modo de compartirlo conmigo que, convaleciente aún nada podÃa hacer en ese terreno, como no fuera prodigarle más y más placer al hobre más amado.
Llegaba lentamente,inexhorablemnte, desde el infinito un placer que se hacÃa anunciar con sus gritos y su jadeo implacable. Ya llegaba, y la explosión se produjo acompañada de un borbotón increible de su tibio y denso smen en mi boca.
Me ahogaba, otra vez, como cuando por primera vez lo hicimos y yo era una inexperta muchachita recién casada pero infiel, hace ya más de 20 años.
Y luego un segundo, y un tercer borbotón intenso fuerte, voluminoso que me llenó la boca obligándome a tragar su semen sin pensarlo. Y siguió emitiendo ese lÃquido impresionante, viscoso, tibio y agridulce que me encantó, como si se tratara del más exquicito de los elixires.
Hacerlo una vez fu fantástico para Horacio y también para mÃ. Intentarlo pro una segunda vez en ese momento fue trabnajoso pero llegamos a lograrlo, con tanto o más placer para él y también para mÃ.
Al terminar, él me dijo ¿y vos? ¿no estás excitada? ¿Cómo podré calmarte esa excitación?
Debimos guardar compostura. Yo estaba, efectivamente excitadÃsima. Tanto quemibombacha estaba totalmente mojada. Pero hasta ahà fu donde nos animamos anoche. Hubo que hacer algún apronte higiénico, porque no estaba recomendado que m quedara con la vagina húmeda y sin una higiene adecuada. Horacio, con profundo amor y algo de lujuria, se ocupó de hacerlo. Una gran jarra de agua hervida, tibia, con algunas cucharadas de un producto quÃmico antiséptico. Él me colocó una "..chata".. y fue arrojando el lÃquido en un chorrito desde cierat altura, sobre mi vagina, inflamada mucho más de excitación que como consecuencia d mi estado. Con un paño secó mi vulva, abrió los labios y secó Ãntegramente mi vagina. Luego l dió un beso suave y pronto me cubrió para que ambos recuperáramos la calma.
Los dos disfrutamos, él sobretodo. Luego planeamos algunas cosas para dentro de pocos dÃas.
Les contaré esa expèriencia, tan pronto ocurran.
Ojalá este rlato sea leido y apreciado como yo quiero.
| Olga |
 |
| Olga dice que es la unica que se puede tragar un polla hasta el fondo. Tu que dices? |
|
| Keila |
 |
| Ya es un clasico entre nuestras chicas. Adorada por todos, la más cachondona. |
|
Relatos porno