Primero que nada este es el primer relato que voy a escribir, así que espero les guste. Los protagonistas es una amiga y yo, empezaré describiéndome, actualmente mido 1.77 aproximadamente peso 70 kg, delgado, moreno claro, ojos cafés. Ella mide 1.68, unas tetas muy ricas de esas que se antojan y un culito también muy rico.
Tenía yo en ese entonces 18 años, vivía en Veracruz, México. Un día estaba yo en el icq platicando con un amigo, y me dice: “Mira agrega a esta chica, es amiga de nosotros dile que me conoces”. Y yo le dije: “Aahh ya la voy a agregar”, para esto yo ya la había agregado antes, pero casi no me contestaba ni nada, entonces le mandé un mensaje diciéndole que yo conocía a este chico y me dice: “Aaahh no me digas”. A ella la llamaremos “Laura”.
Y así nos empezamos a llevar muy bien, y me cortaron el Internet, y un día andaba por su casa, le hablé y le dije si podía pasar a verla, me respondió que si y me dijo donde vivía, era prácticamente enfrente de donde yo le estaba hablando, llegué a su casa, (cabe mencionar que ella es 6 años mayor que yo, y vivía sola). Llegué y empezamos a platicar, me cayó súper bien, yo también le caí en bien, me prestó su computadora y estuve chateando un buen rato.
Al día siguiente yo estaba en exámenes en la escuela, salí temprano y la pasé a ver. Estuvimos todo el día platicando de esto y aquello, y me fui de su casa a las 6, pero le pregunté: “¿Que vas a hacer”, y me dice: “No sé”, quedamos que yo regresaría más tarde compraríamos un pomo (aquí en México un pomo es una botella de algún alcohol, bacardi, etc.) y así fue, regresé, ella creyó que ya no iba regresar. Ella me sirvió un trago, claro que ella me engañó porque nunca estuvo tomando o se servía muy poco. Y siempre me han dicho que tengo unos labios que se antojan besar y empezamos a platicar de eso, me di cuenta que si seguía el tema podría lograr algo, así que seguí.
Estuvimos acostados en su alfombra y acercando mi cara le digo que si están ricos mis labios, y nada más cerré los ojos a esperar a ver si ella hacía algo, y me besó, y luego empezamos a buscarnos con nuestras lenguas. Yo empecé a tocarle las tetas, que por cierto que rica las tenía, le quise quitar su playera y me hizo apagar la luz. Y se la quitó, y le empecé a chupar sus tetas tan ricas, le dije que nos fuéramos a su cuarto y así lo hicimos, ahí nos seguimos besando, y ella me sobaba mi paquete, que para entonces ya la tenía bien dura, yo no se si la tendré grande, pero siempre me dicen que está grande, entonces algo de razón han de tener… Así que me quité el pantalón y me la saqué, ella no dijo nada, simplemente se bajo a chupármela y ¡¡¡wow!!!... que rico la chupaba, después de un rato yo también quería chuparle su conchita, así que la desnudé y que belleza de conchita tenía.
Recuerden que era mi primera vez, así que lo primero que hice fue darle una lengüeteada desde el ano hasta el clítoris, lo que hizo que sacara un gemido riquísimo, creí que le hacía daño y dejé de hacerlo (ahora me arrepiento), el problema es que no traíamos condones, así que eso nada más quedó en que me la estuvo chupando y yo me vine en su boca. Pero no se lo tragó. Lo fue a escupir, y cuando regreso me dijo que quería sentarse en mi verga, nada más quería probar qué se sentía con una tan grande. Yo no me lo creí, pero le dije va pues, y así se sentó y me dijo: “Es que no me cabe”, así que yo le dije: “¿Como no?, y alcé mi cadera para llegar hasta el fondo y ella nada más pudo sacar un gran gemido. Y hasta ahí llegó esa vez… nos vimos todavía dos veces más.
Bueno y así Laura después se bajó de mi verga, y ya no hicimos nada, por lo mismo que no teníamos condones y obviamente era mi primera vez y no quería cagarla en mi primera vez, ¿que frustrante hubiera sido eso no creen?. Y bueno pasó, nos vimos otro día, y estábamos en su cuarto viendo la tele y me dijo: “Estoy incómoda, ¿Te molesta que me quede en calzones?”, y yo le dije: “No para nada” (dentro de mi pensé, hombre como me va molestar) y ya se quedó en calzones y una playera, se acostó junto a mi, en eso la abracé la puse boca arriba y empecé a sobarle sus tetas por encima de la playera, y la verdad que ricas tetas tiene, y sus pezones empezaron a hacer reacción enseguida así que me dispuse a pellizcarlos y jalarlos un poco y su respiración se empezó a agitar, la agarré de la cara, y la empecé a besar, a que nuestras lenguas jugaran, y a morderle sus labios, y nos empezábamos a mover con ropa como si estuviéramos cogiendo para que sintiera mi verga en su concha.
Así seguimos durante un rato hasta que yo estaba seguro que ya estuviera bien caliente, le quité la playera y que tetas, se las empecé a comer, a sobar y chupar le pasaba la lengua alrededor de los pezones y luego una mordida suave en cada pezón, mientras ella me sobaba la verga, y me la apretaba encima del pantalón, ya ella desesperándose me quitó el pantalón, y la cabeza se asomaba por encima del bóxer así que me lo quitó rápidamente y me agarró la verga con toda su mano fuerte sobándolo de arriba hacia abajo, luego le pasó una lengüeteada por toda la verga para luego metérsela en la boca completita, y darle vueltas en su boca y subir y bajar la cabeza, no saben lo rico que se siente así el calor de la boca en la verga, así hasta que yo también quería, le dije que esperara un poco, le quité el short, y le abrí las piernas suavemente, tocándole los muslos, acariciándolos, besándoselos, mordiéndolos y le di un gran beso entre sus piernas, pero sobre la tanga para que sintiera, solo alcancé a oír un gran ¡Aaaaahhhhh!.
Así que le retiré su tanga y que rica conchita, ya la tenía depilada (yo se lo había pedido, y lo hizo un día antes) así que le di una lengüeteada desde el ano hasta su clítoris, y que rico gemía, gemía como puta, le metí la lengua más adentro y ese sabor agridulce y caliente es un manjar, así que seguí metiendo mi lengüita, y moviéndola adentro, pero me esperaba ese clítoris tan rico, lo empecé a chupar y ella empezó a respirar más fuerte y a gemir y me dijo: “Así cabrón, házmelo así más fuerte”, así que le empecé a morder el clítoris y meterlo a mi boca y ahí chuparlo muy, muy rico. Seguimos así hasta que ella ya no podía más y se vino en mi cara, que rico dije yo… Pero ahí no quedaban las cosas, ella agarró mi verga bien dura y se dispuso a comerla como una maestra, le dije: “Quiero que ahora te los tragues”, ella no me dijo nada simplemente se dispuso a chupar yo ya no aguanté más, así que le dije: Abre la boca” y me empecé a masturbar hasta que toda mi leche entró en su boquita, y tal como yo se lo había pedido se los comió. Desgraciadamente esa vez tampoco llevábamos condones, y para colmo no me podía quedar ya que llegaría su mamá.
Tiempo después me la encontraba en el Messenger y le decía que nos viéramos, pero ella me decía que estaba depre que no quería salir, más que nada le dio cruda moral ya saben, como se sentía como puta y todo eso, y así durante varios días, hasta que yo si quería verla. Así que la fui a buscar, obviamente no me abría estuve tocando hasta que finalmente me abrió, con una mala cara me decía que, qué hacía ahí, que me dijo que no quería ver a nadie, y ya pues ya estaba ahí, así que me invitó a pasar. Estuvo de mala cara durante un rato, hasta que con bromas se le quitó y ya nos la estuvimos pasando bien, en una de esas la empecé a besar, ¡y a fajar riquísimo! En fin me la empezó a chupar otra vez como solo ella lo sabe hacer, recorriendo todo el tronco hasta la garganta, y yo sobándole sus tetas tan ricas. Así que también le comencé a chupar su concha tan rica como siempre y mojada, pero ya no quería postergar más el tiempo, así que me desnudé me puse un condón, le agarré las piernas y las puse en mis hombros y se la metí suavecito hasta que topara con pared, empecé a bombearla más duro y ella sacaba gemidos bien ricos y me decía dame más duro, así estuvimos hasta que ya estaba a punto de venirme en que me detuve. La puse de perrito se la metí toda y a darle más duro, y que rico sentía al jalar todo su culote hacia mi verga hasta que ya no aguantaba y ya me iba a venir, me salí de ella y le eché en su espalda toda mi lechita, que rico.
Lo curioso fue que el condón se le había quedado dentro, así que me vine afuera. Y ella se sacó el condón, seguía caliente, pero iba recibir visitas así que me tuve que ir.
Este historia sucedió en Lima - Perú, hace mucho tiempo, cuando mis padres deciden dejar la cuidad donde vivimos mucho tiempo, por tener un futuro mejor. Soy el segundo de 4 hermanos, los dos primeros varones y las dos últimas mujeres.
Como dije anteriormente llegamos a la ciudad de Lima, para forjarnos un futuro mejor, llegamos a vivir a un pueblo joven, a la casa de un familiar que no vivía allí, ya que el se encontraba de viaje en otro país. Como todo joven que llega a vivir a un sitio sin conocer a nadie, me sentía un poco incomodo, a veces renegaba de haber ido a vivir por allá, ya que había dejado, mis amigos en el sitio donde nací.
Bueno tuvo que pasar como 20 días para hacerme de amigos, no se me hizo muy difícil de conseguirlos ya que los conseguí por medio del fútbol. Me encanta jugar fútbol. Soy zurdo y juego de volante. Comencé jugando en un parque que esta al frente de la casa, los jóvenes y los tíos (tíos, le decimos a los hombres mayores de 35 años en Perú), se reunían a partir de las 3:30 p.m., de la tarde para empezar a jugar. Yo bajaba a esa hora para ver si me hacían jugar. Al principio nadie me escogía por que como era nuevo, no sabían como jugaba y pensaban que la iba a cagar (cagar es jugar mal, en jerga peruana). No me incomodaba al principio, es mas me reía y en voz baja decía: algún día me van a rogar para jugar. Tuve que esperar varios días para jugar allí, y lo hice para un equipo muy monse, eran tan monse que su chapa eran los muppets. Ellos (los muppets) jugaban solo por diversión, no les importaban si perdían o ganaban, aunque casi siempre perdían, raras veces eran los días que venían inspirados y con mucha garra ganaban un partido. Gracias a los muppets empecé a jugar fulbito (6 contra 6), con ellos hice mi debut, jugué tan bien ese día que los muppets ganaron varios partidos y de aquel día me empezaron a buscar para jugar campeonatos de fútbol y bulbito
Mis hermanas jugaban Voleyball, y jugaban muy bien, yo era su hincha de ellas; partido de voley que jugaban ellas, yo lo seguía. Ellas tenían muchísimas amigas, y me presentaron a varias de ellas. Muchas amigas de mi hermana eran simpáticas, de buen cuerpo y había de todo los tipos: blancas, negritas, chinitas, gringuitas, morochas, todas muy altas de 1.70 m para arriba. Me gustaba una zambita, no era bonita, pero si muy agraciada la chica, tenia unos ojos bonitos, y una sonrisa encantadora, muy buen cuerpo, bien formado, la estuve afanando regular tiempo, ella no me acepto porque se dio cuenta que mas me interesaba el fútbol que ella.
Paso el tiempo entre fútbol y voley, en el barrio unos amigos decidieron formar un club de fútbol y voley. Mis hermanas y yo formamos parte de ese club, los vecinos estaban entusiasmados también, y cada actividad que hacíamos ellos nos apoyaban. Con el dinero de las actividades compramos nuestros uniformes.
Las chicas del barrio iban hacer barra cuando jugábamos nosotros, y es allí que conocí a Carolina, una chica morocha de 19 años, muy agraciada, de pelo negro y de buen cuerpo, pero lo que más resaltaba de ella era su hermoso y lindo trasero. Que culazo que tenia la chica, y era la obsesión de varios amigos de poseerla. Ella se hizo amiga de mis hermanas y casi siempre llegaba a la casa. A veces cuando tocaban la puerta, yo salía a abrirlo y me encontraba con ella, con Carolina y con voz suave y sensual me decía: Están tus hermanas, yo le respondía: si, pero están en su cuarto - pasa. Ella pasaba contorneando su figura mientras yo miraba disimuladamente el tremendo culazo que tenia. Me estaba empezando a gustar, pero más podía el fútbol que ella, así que agarraba mis implementos y me iba jugar.
Un día conversando con una de mis hermanas, me dijo: Hermano, Carolina viene todos los días a la casa, por que tú le gustas, y ella me ha dicho que tú eres muy guapo. Yo solo sonreí y le respondí a mi hermana: que pena, pero ella no es mi tipo. Le dije eso solo para salir del apuro, ya que si le decía que también me gustaba ella me hubiera comenzado a fastidiar. Esa noche me puse a pensar en ella en Carolina, en lo descortés que había sido algunas veces con ella. Pero la única manera de conquistarla a ella tendría que ser con la complicidad de mi hermana.
Un día ella llego como de costumbre a la casa por la tarde, yo me disponía a salir a jugar fútbol, pero al verla a ella, me quede y le dije: Hola Carolina, ¿Cómo estas?, bien gracias, respondió. Comenzamos a conversar en la sala un buen rato, le comencé a insinuar lo bonita que estaba y le dije:
- Tu enamorado debe estar orgullosa de ti, de tener una chica linda como pareja.
Ella me respondió:
- No tengo enamorado.
- No te creo - le dije
- Verdad, hasta ahora no hay nadie quien me guste.
- Y yo te gusto - le pregunte.
Ella no me quiso responder, solo sonrojo y empezó a reír. En eso entra mi hermana y le dice: Hola, Caro, has venido muy temprano hoy, ven pasa a mi cuarto. Ella se levanto y se fue al cuarto de mi hermana. Ya estaba anocheciendo, y Carolina sale del cuarto y cuando pasa por la sala me dice: chau, hasta mañana; yo me levante apresurado para abrirle la puerta y le dije muy cerquita al oído: me gustas mucho, me acerque para darle un beso, y ella me correspondió, ella separo su rostro del mío y me dijo: hasta mañana.
Yo estaba feliz por haberla besado, y dije: pronto sera mía. Después de cenar me fui a mi cuarto donde me puse a pensar en ella, hasta la soñé esa noche haciéndole el amor. Al otro día, desistí de ir a jugar fútbol, y estaba en casa esperando a Carolina, pero ella nunca llego, la espere varios días sin tener resultado alguno. Yo pensé que tal vez por el beso que le había dado, ella se había molestado y por eso no venia. Así que le pregunte a mi hermana: y ¿por que no viene Carolina? - Ella me respondió, es que estuvo ocupada en su casa, pero mañana viene.
Al día siguiente yo estaba en casa solo, mis hermanas habían salido con mis papas e iban a tardar mucho en llegar. Yo me quede al cuidado de la casa, por la tarde, tocan el timbre y yo pensé que era ella, salí corriendo abrir la puerta pero eran unos amigos que venían a buscarme para salir a pelotear, pero les dije que no podía que mejor mañana y se fueron. Al rato vuelven a tocar el timbre y era Carolina que venia a buscar a mi hermana, le dije: pasa, esta en su cuarto. Antes de dirigirse para el cuarto, le dije: me gustas mucho y le di un beso, ella solo sonrió y se dirigió al cuarto de mi hermana. Yo fui detrás de ella, Carolina entro y dejo la puerta semiabierta, yo aproveche en entrar y ella me dice: pero si no esta tu hermana, acaba de salir - le respondí. Pero no te preocupes, yo te puedo hacer compañía hasta que ella venga, van a demorar mucho. ¡Como que van a demorar! - me dice: Si no hay nadie en casa, estamos solitos.
Ella se puso un poco nerviosa, yo me pare le tome de las manos y le dije: no tengas miedo, estamos solos y la bese, ella solo se dejo llevar. Me gustas mucho le dije, ella me respondió que yo también le gustaba. Le dije: sentémonos en la cama, ella me obedeció, la bese y me eche encima de ella, me comencé a mover, mis manos comenzaron a acariciar cada rincón de su cuerpo.
- Quiero hacerte el amor - le dije
- Estas loco, y si vienen - me respondió
- Ya te dije que van a demorar.
- No, tengo miedo de hacerlo, es que nunca lo he hecho - me dijo. Además quiero llegar virgen al matrimonio.
- No te preocupes, no es malo hacer el amor, aun cuando son dos las personas que se quieren - y la bese, al mismo tiempo que le sacaba la blusa.
A Carolina, se le notaba nerviosa, temblaba, tengo miedo - me decía. Le saque el brasier con un poco de dificultad, ella dio un suspiro cuando agarre con mis manos sus duritos pezones, comencé a sobar los pezones con la yema de mis dedos, al mismo tiempo que la abrazaba, temblaba, se le veía que era su primera vez. Sácate tú también tu polo - me dijo, yo le respondí: sácamelo tú, ella me saco el polo y acerque mi cuerpo hacia el de ella, por dios, estaba ardiendo; la besaba y le acariciaba sus pezones. Comencé a sacarle el pantalón y me dijo:
- No lo hagas, tengo vergüenza.
- Mi amor, nada te va a pasar confía en mí, además estamos solos.
Ella se dejo llevar por el placer que tenia y logre sacarle el pantalón. Tenia un calzoncito blanco puesto, se lo saque y lo olí. Que rico huele - le dije - tiene aroma de mujer. Ella me volvió a decir: tengo miedo. Yo mismo Flash, me desnude en un dos por tres y me acerque a ella diciéndole: lo que yo te haga tu tienes que hacérmelo. Ella me dijo: ya. Comencé a besarla y baje hasta el cuello, la besaba y eso le excitaba a ella, baje hasta sus hermosos senos que estaban paraditos y comencé a chuparlos; estuve un buen rato chupándole y besándola. Le dije: ahora te toca a ti.
Ella sin titubear me hizo lo mismo, parece que le estaba empezando a gustar. Después de unos minutos le dije: voltéate. Ella con un poco de temor me dijo: que me vas hacer. Solo quiero que sientas algo rico - le dije. Carolina me dio la espalda con un poco de temor y yo me eche encima de ella. Mi miembro erecto quedo entre sus nalgas y comencé a moverme la mismo tiempo que le besaba la nuca, y le mordisqueaba el lóbulo de su oreja. Ella solo decía en voz baja: ay, que rico, comencé a bajar por los hombros, besándolo, succionando y mordisqueándolo, comencé a bajar por la espalda y ella que seguía diciendo: que rico se siente. Seguía besando y mordiendo despacio y seguía bajando hasta las nalgas, con mi lengua viperina comencé a recorrer sus nalgas y algunas veces le mordía suavemente.
Carolina estaba tan excitada que las piernas que las tenían juntas las separo. Yo continué bajando y besando los muslos, me acerque hacia su conchita virginal que estaba muy húmeda. Le comencé a meter la lengua en ese huequito inexplorado y al mismo tiempo que saboreaba su fluido, le chupaba y ella se contorneaba. Le dije voltéate, ella me hizo caso y de nuevo volví a comerle el coño. Mi mano jugaba con su clítoris que ya se había pronunciado. ¿Quieres que te la siga chupando? - le dije, ella movió su cabeza diciéndome si. Le lamí un buen rato, estaba sobreexcitada y demasiado lubricada, y le digo. Ahora chupamela a mí.
Carolina con un poco de vergüenza (lo note en su expresión), bajo hacia mi pene sin titubear. Con una mano agarro el miembro y se lo metió a la boca. Se le veía inexperta y un poco torpe cuando me lo chupaba, a veces me hacia doler con sus dientes. Estuvo mamando verga un buen rato y me dijo: es demasiada carne para mi boquita. Yo sonreí y la bese. Le dije: échate aquí mi amor. Ella se volvió a echar sobre la cama y yo me coloque encima de ella, mi verga trataba de buscar el huequito virginal de Carolina. El rostro de ella mostraba algo de dolor, al momento que mi verga comenzó a penetrar la conchita de ella.
- ¡Ahhh, me duele!, por favor no sigas, tengo miedo.
- Mi amor, relájate, así es la primera vez, pero después te va a gustar - le dije.
Ella sudaba, temblaba y me abrazaba, me duele, decía, mientras que mi pene abría paso a través de su conchita.
- Por favor, ya no puedo mas, sácalo, me duele demasiado - me dijo.
Le saque el miembro de la su conchita, apenas había entrado el glande, la bese y le dije: cálmate mi amor, así es la primera vez.
- Si, pero me duele - dijo ella.
La bese, acaricie sus pechos, y le lamí su vientre hasta llegar en la entrada de su concha, le lamí y le chupaba sus flujos, el olor de su conchita me excitaba, ella con sus manos, me agarro la cabeza y me lo empujaba con fuerza hacia su concha.
- Solo hazme esto, me gusta - me decía.
Yo seguí lamiendo esa conchita, y mi mano sin querer comenzó a buscar su clítoris para frotarlo, ella me decía que rico, sigue, sigue, yo continué sobándole el clítoris y luego le introduci un dedo en su conchita, ella dio un suspiro. ¿Lo sientes? - le dije, ella asentó la cabeza. Ahora te lo voy a meter - le dije. Mi miembro estaba durísimo como una estaca, ella un poco asombrada me dice: no creo que entre todo eso en mí. No te preocupes - le dije. Tu solo relájate.
Ella abrió las piernas y me volví a echar encima de ella, con el miembro en mi mano comencé a buscar esa conchita, Carolina estaba mojadita, y comenzó hacer presión de mi pene con su vagina. Ella gritaba, me decía en voz baja: me duele, me duele, yo le alcance una almohada y le dije: si sientes el dolor mas fuerte muerde la almohada. Ella me dijo que si. Comencé a metérsela, siempre despacio con el fin de no lastimarla, ella cuando sentía dolor mordía la almohada, al fin pude metérsela toda y ella pego un grito de dolor, al mismo tiempo que una lagrima rodaba por su mejilla, no lo se si seria de dolor o felicidad. Yo le dije:
- Ya entro todo mi amor.
Ella con un gesto de dolor y felicidad me dijo: me has hecho sufrir.
- Ahora vas a sentir lo mas rico - le dije
Comencé a moverme lentamente, a medida que iba aumentando la velocidad, vi que se le volteaban los ojos del placer que estaba sintiendo. Seguí moviéndome y ella sudaba, y gemía, apretó con sus piernas en mi cintura y al mismo tiempo que me clavaba sus uñas en mi espalda y me decía:
- Ya no sigas más que me voy a orinar.
Yo le conteste:
- Hazlo y te vas a sentir relajada.
- No, tengo vergüenza hacerlo, voy a mojar la cama y tu hermana se va a dar cuenta. Ya no sigas por favor - me decía.
Yo pare de hacerlo, me levante de la cama y le dije a ella sígueme. Ella temerosa me dijo:
- Como voy a salir desnuda.
- No hay nadie en la casa. Nos vamos a mi cuarto - le dije.
Ella se paro y me siguió, la abracé por la espalda y le comencé decir susurrando al oído: hoy día te voy hacer llegar al cielo. Ella sonrió y me beso.
Llegamos a mi cuarto y la eche en la cama, la comencé a besar, y con mi mano le comencé a tocar su conchita, seguía mojadita. Le puse mi miembro en su cuevita y se la metí, ella se quejaba, pero ya no le dolía mucho. Comencé a moverme despacio, para después hacerlo mas rápido, ella comenzó a sentir lo que era el placer y me decía: así papi, que rico, sigue así, dame mas, mas…
Yo continuaba con un loco poseído, la besaba, le mordisqueaba sus pezones, le mordía los labios. Ella me dijo de nuevo: ¡papi!, ¡me voy a orinar!, ¡no sigas!...
Yo le respondí:
- Haz lo que te plazca, además estas en mi cama y puedes orinarte aquí.
Comencé a moverme rápidamente, ella, cansada y gimiendo me decía: ¡ya no puedo mas!, ¡me voy a orinar!, ¡me voy orinar! y que da un grito: ¡ay!, ¡ya no!, ¡ya no!, ¡ya no sigas por favor!, yo siento un chorro espeso y caliente que me moja todo el miembro y parte de la cama. Ese es tu primer orgasmo mi amor, te gusto ¿verdad?, ella me dijo si, pero déjame descansar un ratito. Yo le dije todavía no, yo estaba a punto de reventar y le dije: ahora vas a sentir algo rico y calientito dentro de ti. Comencé a tener sexo con ella, ella, Carolina me besaba, y yo también, siento que estoy por venirme y se lo hago saber a ella, ella me abraza con todas sus fuerzas y yo le digo: Carolina, ¡se me viene!, ¡se me viene!, ha, ¡bésame!, ¡bésame!, e inundo toda su conchita con mi semen. Ella me dice: ¡ah!, que rico papi.
Tumbados los dos en la cama, le dije que me había gustado hacerle el amor, ella me dijo que a ella también y que siempre me tendrá presente, y que nunca se va arrepentir de haberme entregado a mí. Me dio un beso, se paro y se fue al cuarto de mi hermana a cambiarse, yo me puse un short y fui a verla. Ella estaba lista para irse y le dije te acompaño hasta afuera. Al llegar a la puerta le di un beso, y le dije: mañana te espero. Ella me sonrió y me dijo chau.