Chat Porno

Mi amigo el consolador

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Miércoles 29 Noviembre 2006 a las 11:58 am

Hola, es mi primera vez en este tipo de cosas… quiero que sepan que no estoy acostumbrada a hacerlo, pero que me encanta esta pagina, leo cada vez que puedo los relatos y me pongo muy cachonda!. Bueno empecemos mi nombre es Yuri tengo 19 años, soy de hermosillo sonora, México; mido 1.60, soy de piel blanca, delgada muy buenos pechos, y un trasero muy bien hecho, quizás malo que yo lo diga, pero estoy muy bien.
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Raras costumbres

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Martes 1 Agosto 2006 a las 7:38 pm

Parece que cuando se habla de sexo esto es solo patrimonio de los hombres y no es verdad. Las mujeres también tenemos muchas fantasías y en cuanto podemos las llevamos a la practica.

Por ejemplo, este verano estaba en la piscina con mi novio Raúl dándonos un buen chapuzón y sin que este se diera cuenta me que quede un ratito mas en el agua. Mientras el se secaba y tomaba el sol. Yo no tenia otra cosa que hacer que meter mi mano por debajo del bikini y masturbarme como siempre lo hago, frotándome el clítoris. Claro, la gente no se da cuenta porque estoy metida en el agua aunque mis movimientos son muy enérgicos. Si se dieran cuenta no sé lo que pasaría puesto que soy muy atractiva, de buen cuerpo. ¿Y que es lo que hago?. O ¿en quien pienso?. Pues me dedico a ver y a imaginarme cosas. Leí en una revista una vez que esto es patrimonio de los hombres.

Había un chico, fuera de la piscina leyendo, sentado; bueno mas que un chico era un hombre de treinta y tantos pero que me daba mucho morbo porque apenas tenia barriga. Y era bastante atractivo. Me imaginaba que me descubría, se tiraba de pronto al agua, llegaba hasta a mí y disimuladamente me metía un dedo en la vagina. Así hasta llegar al orgasmo que es lo que me termino sucediendo. Luego me imaginaba que quedábamos en la intimidad de su casa y me hacia el amor. El no paraba de eyacular.

Cuando me canse de este, me fije en el socorrista, el típico tío escultural con espaldas de nadador. Este, sumergía su cabeza en el agua y me lamía todo el bajo vientre, empezando por las piernas y luego en un rincón me sentaba follándome implacablemente. Raúl no se enteraba de nada.

Pero me canse pronto y me fije en un gordo, viejo y baboso que llevaba un tanga y me puse muy cachonda. Me imagine que se metía en el agua y yo llegaba le cogía su picha y le hacia una paja. Costaba que se le pusiera dura lo cual a mí me encantaba. Hasta que terminaba eyaculando. Pero es entonces cuando me sorprendía sentándome sobre él, besándome en la boca y follándome aunque la tuviese doblada. Y volvía a eyacular. Tuve un segundo orgasmo. Me pase. Jadee. No sé si alguien se dio cuenta.

Pero una mujer siempre es una mujer y me imagine que mi novio Raúl se metía en el agua y yo le hacia una soberbia mamada acuática. Luego me follaba a cuatro patas. El agua se quedaba impregnada de su esperma.

Yo seguía fantaseando y masturbándome cuando sucedió algo imprevisto. Vi a una chica que se metía en el agua y volvía a salir. Era una rubia. Me di cuenta de que Raúl se le quedo mirando. Me fije que tenia un culo más grande que el mío, mejores pechos, rostro más hermoso, mas alta, de hombros anchos, más corpulenta. Sentí que me excitaba. Soñé con que de pronto se lanzaba al agua y se abalanzaba sobre mí. Apretujándose. Bajándome mi bañador y el suyo. Estrujando sus tetas contra las mías. Besándome en la boca. Metiendo su lengua. Sintiendo su aliento sucio. Oliendo en cambio su delicioso perfume. Apretando su vagina contra la mía. Clítoris contra clítoris. Violándome sin serlo. Ella era mas fuerte que yo. Me decía al oído que yo era una pusilánime. Se formaba un remolino de agua a nuestro alrededor por el ímpetu de sus movimientos y de los míos.

La piscina entera se había dado cuenta. Y algunos tíos se la meneaban. Mi Raúl no. Cogía la toalla, la bolsa y se marchaba. Y aquello me gustaba. Se marchaba porque la mujer que me tenia atrapada era una bestia.

Así llegue al tercer orgasmo. Suspirando. Creo que una vieja se dio cuenta, je, je, je…

Cuando salí del agua, Raúl me dijo que llevaba una media hora metida. ¡Que pesados son los hombres!. Siempre están pendientes de ti. Sé que luego cuando estemos en el coche me va a pedir que lo hagamos pero la verdad es que yo ahora no tengo ni pizca de ganas. Le diré que estoy cansada y además es que es verdad.

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Haciéndome el amor

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Jueves 13 Julio 2006 a las 7:38 pm

Eran las 10.00 pm, me encontraba solo en mi casa, esos momentos que sientes la necesidad de sentir placer, una sensación de “necesito tener un orgasmo”. Y sin mas preámbulos, decidí filmar con mi video-cámara lo que haría a continuación, lo primero que hice fue conectar la video-cámara a mi televisión de tal manera que lo que estuviera filmando pudiera yo verlo al mismo tiempo, así sentiría aun más placer. Y claro la calidad del video seria mejor.

Sin mas rodeos, me deshice de mi camisa, mi pantalón y mi bóxer, quedando totalmente desnudo sobre la alfombra de mi cuarto de audio y video. Encendí las luces y las dirigí hacia mí, enfoque la video-cámara de tal manera que apareciera de frente desde mi vientre hasta mis piernas, en la pantalla de la TV, quería que la luz y el ángulo de la toma fuera la ideal, la posición que tenia era de rodillas, tome mi pene de varios ángulos, (mi pene mide 20 cm. de largo y es medio grueso, el color es moreno claro).

Ensayando como se vería mejor en la toma, mi pene al verse en la TV, empezó a ponerse enorme, duro y con ganas de reventarse, sobre mis piernas inicio la danza, el vaivén de la mano arriba y abajo sobre el cuerpo de la verga, desde el glande hasta el tronco, hice un enfoque al glande justo en el orificio, que ya tenia liquido claro, lubricante natural, pre-semen, con la intención de sentir aun mas.

Me aplique un poco de aceite para masaje, en la punta de mi verga (es uno de los lubricantes más exquisitos que existen para agasajar el pene), al pasar una o dos veces la mano derecha sobre el pene, sentí como ya tenia ganas de venirme, de tener un orgasmo, pero me detuve un poco, para admirarlo y enfocarlo desde un ángulo de perfil, de esa manera se miraría mas grande, mientras con mi mano izquierda sostenía mis testículos y los empujaba hacia abajo para dejar al descubierto la cabeza de mi verga, con la mano derecha que es la mas experta para hacerme sentir, frotaba de arriba abajo mi falo que de un momento a otro tendría un orgasmo, después de excitarme por alrededor de 20 minutos mi miembro estaba a punto de explotar.

El color que tomo es rojo brillante, las venas sobresalían en todo lo largo y ancho, finalmente me tire sobre mi espalda, mis manos presionaban mi verga con mucha fuerza, mis dos manos hacían temblar mi cuerpo, estaban como pegadas a mi verga, que sin mas remedio al fin se rindió y desde lo mas profundo de mis testículos broto un chorro de liquido blanco lechoso y tibio, con la viscosidad de la crema, y detrás del primer chorro, otro y otro mas, mis manos sin mas remedio, al sentir que mi verga explotaba al fin mis manos se cansaron y la mano izquierda recogió el semen, y la mano derecha hacia intentos fallidos por querer exprimirla aun mas.

Quede rendido sobre mi espalda, apague la video-cámara, y minutos mas tarde, mire dos o tres veces el video, de como disfrute masturbándome

Relatos porno

Webcam caliente

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Jueves 13 Julio 2006 a las 6:54 pm

La historia que os narro aconteció hace aproximadamente un año, por esos tiempos tenía una novia llamada Fátima, veintidós
años, rubia, alta, delgada, ojos verdes, muy guapa, muy atlética, era profesora de aeróbic, un culo duro y muy redondo, y el
pecho no muy grande, pero hermoso. Fátima vivía sola en un piso en el centro de Huelva, se había independizado de sus padres,
yo estaba bastante tiempo en su casa, sin llegar a vivir de forma permanente permanecía bastante tiempo en su piso.Hacíamos muchas cosas juntos, entre las cuales estaba el hablar a través de chats y por Messenger con bastante gente. Un día llegué a su casa con una cámara web, ella no le prestó casi ninguna atención, aunque chateaba y tenía sus amistades nunca había barajado esa novedad. Nada más instalar la cámara me dediqué a ver con quién podía hablar, era algo nuevo y con todo el mundo intercambiaba imágenes, incluso poco a poco mi novia también entraba en ese juego, al fin y al cabo no era nada grave, ver las caras de otras personas y de vez en cuando algunos cuerpos o partes de estos.
Fátima poco a poco se enganchó a esto, le gustaba la idea de poder contemplar a la persona con quien hablaba. Un día estando los dos, Fátima con su nick entró en una página atestada de gente con webcam, pronto mucha gente empezó a llamarla, esto me dio rabia pues veía que como era mujer la llamaban sin parar, fueron pasando varios chicos, pero ella los fue cortando a los pocos minutos, ella se impresionaba de lo fuerte que iba la gente pidiendo cosas relacionadas con el sexo y de la poca gente que había con ganas de entablar una conversación. Tras un rato desconectamos, los dos estábamos un poco insatisfechos.

Al día siguiente volví a conectarme, yo estaba sólo, estuve un rato igual que el día anterior, hasta que al cabo de un tiempo un hombre me quería agregar, se llamaba Paco y yo en principio pasaba de él, pero tras muchos intentos de su parte lo acepté, la imagen tardó un poco en cargarse, pero finalmente pude ver la imagen de un hombre de unos cuarenta años, moreno, algo gordito, no muy guapo, más bien parecía un hombre de estos típicos que la sociedad rechaza, que las mujeres no los quieren, de esos que no logra estar con ninguna hembra. Empezamos a hablar de muchas cosas, parecía buscar al igual que yo pasar el rato y conocer gente, unos minutos después me desconecté tras agregarlo en el messenger. Esa misma noche tras cenar me conecté, él estaba allí, hablé un rato con Paco y unos minutos después llamé a Fátima, se la presenté y ella ocupó mi sitio y empezó a hablar con él. Lo primero que le dijo de forma muy educada fue que era muy hermosa,

Fátima comenzó una conversación con él, yo de mientras me fui a ver la televisión, de vez en cuando se escuchaba la risa de mi novia, se notaba que disfrutaba de la compañía de Paco.
Esa noche me quedé a dormir con ella, tras desconectarnos y acostarnos le pregunté por lo que le parecía Paco, ella sonrió y me dijo que era muy simpático, que no me debería de haber ido a ver la televisión, que podíamos haber estado los tres hablando, yo le respondí que para la próxima vez lo haría. Al día siguiente volvimos a conectarnos por la tarde, esta vez los

dos juntos, pasamos un buen rato hablando los tres, él era de Alicante, era comercial en una inmobiliaria. Las conversaciones se mantuvieron durante unos días, poco a poco se iba cogiendo confianza, si antes Fátima se ponía ropa menos sensual para hablar con Paco, ahora la confianza con él le hacía ir como si estuviera en casa, no lo hacía para excitarlo sino que al considerarlo como un amigo como alguien muy próximo ya no pensaba que le hiciera falta cambiarse de ropa para no excitar a algún pervertido de internet, solía llevar camisetas muy ceñidas a su cuerpo donde se le resaltaban
sus pezones, o camisetas con tirantas, en definitiva ropa más cómoda. Este hecho no pasó desapercibidamente para Paco, el cual siempre de una forma sutil y graciosa resaltaba la belleza de Fátima, lo cual provocaba en ella una risa vergonzosa, sin duda él sabía decir las cosas de una manera tan suave que parecía que no decía nada.
Una noche estaba viendo yo en la televisión un partido de fútbol, Fátima y Paco hablaban, de fondo se oía a veces la risa de mi novia, de vez en cuando acudía a ver cómo iba la conversación, la cual poco a poco fue girando hacia los gustos que se tenían sobre muchos temas, hasta que él le preguntó a Fátima cuales eran sus gustos sexuales, ella se quedó un poco parada,

no sabía qué contestar, yo estaba situado en una posición en la que Paco no podía verme, Fátima empezó a narrarle cosas íntimas, el ser una persona de una ciudad lejana le hacía abrirse, no había riesgo de que eso se supiese en nuestra ciudad, Paco sabía llevarla en la conversación y sabía hacer que dentro de la incomodidad ella estuviese cómoda contándole todas esas cosas.

Más tarde él empezó a halagarla, diciéndole que tenía un cuerpo hermoso, siempre aludiendo a lo poco que podía observar, ya que la cámara no dejaba ver mucho de su cuerpo, ella siempre le decía que no fuese así, que estaba casada, Fátima decía esto con una risa en su cara, como siguiéndole el juego, ella me miraba riéndose, Paco no podía advertir mi presencia. Estábamos

en pleno verano, hacía bastante calor, y en una de estas conversaciones Fátima dijo que tenía mucho calor, él entre risas le dijo que por él no había problema de que se quitase la camiseta, ella se echó a reír y le respondió preguntándole que si él no tenía calor, él le contestó que la verdad era que tenía mucho, pero que no estaba bien el quitarse la camiseta hablando
con una dama como ella, Fátima se echó a reír y le preguntó que si ella podía como que él no, Paco le respondió que era cierto, y seguidamente se despojó de su camiseta, tenía un cuerpo algo grueso, poco afortunado la verdad, Fátima se quedó

mirando un poco sorprendida. Al rato Paco le dijo que ya se la había quitado, preguntándole que ahora qué pasaba, ella le dijo que ahora que de qué, él le
respondió que le tocaba a ella para estar en igualdad de condiciones, la conversación se puso tensa, él repitió la frase, terminando preguntándole que a qué esperaba, ella me miró y después se despojó de su camiseta de tiranta, se quedó en sujetador, era negro, dentro estaban sus dos pechos redondos y medianos, se le resaltaba su prominente canalillo, su cuerpo atlético se podía contemplar en su parte superior, él se quedó mirando, estaba muy emocionado, y le dijo a Fátima que tenía
un cuerpazo, pidiéndole perdón por su franqueza y sus palabras directas, siguió diciéndole que hacía mucho tiempo que no veía
a una chica tan hermosa como ella, eso pareció halagarla mucho y siguieron hablando así. Pasaban los días y a ella le importaba poco chatear con él en sujetador, ya casi los había visto todos, a mí no me importaba mucho la situación,

consideraba a Paco un amigo. Una noche estábamos hablando los tres, cuando Paco nos confesó que le excitaba mucho Fátima, que no podía evitarlo, dicho esto se disculpó por el atrevimiento, mi novia sonrió avergonzada y seguidamente me pidió que me fuera para hablar con él a solas, me estaba hablando en clave, ella quería que me pusiese donde él no pudiese verme. Tras
esto empezaron a hablar y ella le dijo que quizás había sido culpa suya que no debía haberse puesto así y que no era para tanto, Paco le respondió que sí era para tanto, y a continuación bajó la webcam y apuntó hacia su entrepierna, con su pantalón de chándal negro, Fátima y yo nos quedamos alucinados mirando cómo se desarrollaba la escena, él se sacó su pene totalmente erecto, a Fátima se le salían los ojos de la pantalla, nunca había visto eso por la webcam, aunque el tío no estaba nada bien la situación morbosa del momento hacía que a Fátima le gustara el ambiente, hubo un silencio, él empezó a
acariciársela poniéndosela si cabe más dura.

De repente Paco le preguntó a Fátima si no le importaba, siguió acariciándose pasando de caricias a masturbarse, ella todavía parecía impresionada, miraba atónita, la mano de él subía y bajaba sobre su pene, Fátima estaba inmersa en una situación muy morbosa y excitante. Al rato Paco le pidió que se despojase del sujetador para poder terminar de masturbarse, mi novia se quedó petrificada, él se lo volvió a suplicar, Fátima me miró y seguidamente ella dejó caer su sujetador al suelo, sus dos bonitos pechos estaban al aire, desnudos, siendo vistos por Paco, el cual siguió masturbándose cada vez más rápido, bramaba mientras su mano subía y bajaba, hasta que de su pene empezaron a salir chorros de semen que iban cayendo sobre su abdomen, dejándolo bañado de su semen, tras esto hubo un silencio y a continuación se cortó la imagen. Fátima me miró entre un poco avergonzada y conmocionada aún, no sabía si me iba a enfadar por lo hecho, la miré con una sonrisa tranquilizadora, dándole a entender que no se preocupase que no pasaba nada.
Al rato nos acostamos, comentamos lo ocurrido, ella seguía disculpándose diciéndome que no sabía que le había pasado, para seguidamente meterse debajo de la sábana y empezar a mamarme la polla, quería resarcirse del daño realizado, estuvo chupándome y lamiéndome el pene durante un rato largo, para después írselo metiendo en la boca todo lo que le entraba y sacándoselo a continuación, para hacer esto durante bastante tiempo, hasta que finalmente me corrí en su boca, ella se lo tragó, tras esto ella salió de debajo de la sábana, me pidió de nuevo disculpa, y poco después nos quedamos dormidos.

No supimos nada más de él hasta pasados unos días, todos estábamos cortados, y la situación se iba haciendo tensa, así que poco a poco fuimos perdiendo el contacto, hasta que dejamos de hablar con él.

Me hizo masturbarme ante sus amigas

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 4:41 pm

La historia comenzó un día de verano del año pasado. Me encontraba en una librería cuando sonó mi teléfono móvil. Era Noemí, una amiga que estaba ofreciendo una despedida de soltera a una de sus amigas. Me pidió que la visitara para pedirme un favor. Llegué como a los 20 minutos, pues me encontraba relativamente cerca y no había mucho tráfico esa tarde. En cuanto entré, las miradas de todas se posaron en mi cuerpo. Eso me extrañó, pues no soy un modelo profesional o un actor de cine. Soy un tipo completamente normal, delgado y en buen estado físico, pero completamente dentro del promedio. Eran unas 15 chicas. Todas ex compañeras de Noemí, de la universidad. Después de un “Hola” general, se hizo un silencio total.

“Que pasa aquí”, pensé.

Y así de la nada, Noemí soltó:

- Queremos ver como te masturbas frente a nosotras.

- ¿Qué? ¿De que demonios hablas?

Mi sorpresa fue tanta que todas comenzaron a reír.

- Eso, que queremos ver como te masturbas.

- ¿Pero como me pides eso? ¿Porqué? ¿No entiendo?…

Mi confusión era mayor cada vez.

- Mira, el stripper que contraté no llegó. Ya se nos acabaron los juegos y también se nos acabó el alcohol, así que ya te darás cuenta que queremos divertirnos. -Dijo. - Además, Tu eres muy abierto, y me debes varios favores. Me dijiste que si te presentaba Verónica mi compañera del trabajo harías lo que yo quisiera, así que me estoy cobrando el favor.

Después de varios minutos de pensarlo, me dije “¿porqué no? Creo que me la voy a pasar fenomenal”.

- Está bien, pero necesito algo de alcohol yo también. Esto que me pides no es muy normal.

Me tomé un vaso de ron de un solo trago (necesitaba algo del valor que solo el licor puede dar en un momento como ese).

- ¿Y sabes que? - Dije, algo más decidido ya. - Necesito algo de motivación extra. Alguna de ustedes tiene que quitarse la blusa y la falda o el pantalón.

Tú Sonia. Siempre he tenido fascinación por tus senos. Y tú, Susana, tienes las mejores caderas y nalgas de todas.

- Estás loco!!! - Dijo Susana.

- Vaya, si voy a hacer mi espectáculo frente a todas, por lo menos ayuden en algo!.

- Vamos Susana! Las animaban las demás.

- Está bien, pero comienza tú a hacer lo tuyo y nosotras te seguimos.

Me desabroché el pantalón y me bajé los boxers solo unos centímetros. Me sentía realmente extraño y apenado, pero esto ya había llegado al punto de no retorno. Me senté en una de las sillas libres, saqué mi pene y comencé a masturbarme lentamente, frente a todas, pero seguía flácido. Realmente estaba muy nervioso, pero sentir las miradas de todas sobre mi pene hizo que comenzara a excitarme. Todas comenzaron a corear que continuara y a aplaudir divertidas. La estaban pasando muy bien y yo estaba cada vez menos nervioso. Por fin, Sonia se quitó lentamente la blusa, dejando un tremendo par de senos enmarcados en un sostén de media copa que los hacía verse más deseables de lo que hubiera podido imaginar. Para entonces mi pene ya era una roca y yo ya estaba disfrutando del momento.

Me puse de pie para mirar más de cerca ese par de montes, símbolos de perfección, obras de arte y para no perderme detalle de los movimientos de Sonia al dirigir sus manos a su espalda y quitarse el sostén. Al quitarse la prenda, estaba yo tan cerca de ella que percibí un leve temblor en sus senos al estar libres. Eso hizo que me elevara la temperatura aún más!. Me encontraba completamente embobado con sus senos cuando las voces de las demás me hicieron voltear. Susana se estaba bajando los pantalones. Traía unas panties blancas increíbles y sus nalgas eran realmente muy, muy ricas. Con los pantalones hasta los tobillos, se dio media vuelta dándome un espectáculo que jamás olvidaré. Ese par de nalgas que siempre me había imaginado como algo perfecto era mejor todavía.

Yo escuchaba los gritos de todas las chicas como algo muy lejano. Estaba completamente hipnotizado. Para entonces ya mi mano iba de arriba a abajo cada vez más rápido. Mis huevos querían explotar por la excitación. Las miradas de todas en mi pene hacía que me excitara más y más. Para entonces mis pantalones ya estaban en mis tobillos y yo me encontraba hincado en el suelo, turnando la mirada de los senos de Sonia y sus pezones totalmente erectos, a las miradas de todas y a las nalgas de Susana. Sazonaba mi excitación el saber que me estaba masturbando frente a tanta chica y mirar a cada una a los ojos, que los abrían cada vez más por su propia excitación era una experiencia tremenda. Una de las chicas (no recuerdo cual), comenzó a quitarme la ropa y en un momento quedé completamente desnudo.

- Siii!! Adelante!! La animaban las demás.

Susana ya se había quitado las panties para entonces, pero seguía de espaldas. Por ningún motivo me iba a perder de la oportunidad de mirar a Susana semi desnuda de frente! Así que comencé a moverme en su dirección, pero la chica que había comenzado a quitarme la ropa minutos antes me detuvo. Las manos de todas me tenían atrapado. Una me tenia agarrado del pecho, otra me sobaba las nalgas y otra más me apretaba los huevos. Todas se estaban divirtiendo de lo lindo y yo más. Sonia comenzó a apretar sus senos uno contra otro y Susana se agachó (siempre de espaldas a mi), aumentando el espectáculo visual. La visión de su raja la tengo grabada en granito dentro de mi mente. Eso fue demasiado. Una explosión de semen salió disparada, cayendo sobre la chica que tenia frente a mi. Los gritos aumentaron. Era un desorden total el lugar. Caí rendido en el suelo con mi pene apuntando aun al cielo. Aunque yo había terminado (y rendido, por cierto), la diversión para ellas no iba a terminar aún.

- Quién quiere masturbarlo de nuevo! - Gritó Noemí.

- Eh! Esperen! Estoy totalmente agotado!

Inmediatamente, el grupillo de cinco o seis de las chicas que eran de las más entusiastas se abalanzaron sobre mi pene para reiniciar la tarea. No estaba seguro que mi equipo me fuera a funcionar con solo un par de minutos de descanso, pero la vista de Sonia, que seguía con los senos al aire, y de Susana, que se estaba bajando los pantalones de nuevo, me prendió, sorprendiéndome a mi mismo. “Esta noche me voy a morir” - Pensé. Cinco pares de manos se turnaban a masturbarme, a veces varias al mismo tiempo. Estaban como locas. Los apretones a mis huevos, nalgas, abdomen y pecho me estaban volviendo loco. Sin pensarlo dos veces, metí mis manos bajo la blusa de una de las chicas y me aferré a sus senos como si fuera una tabla de salvación. Con una sonrisa pícara, entrecerrando los ojos, volteando hacia arriba después y pasando su lengua por sus labios me dio a entender que fue la decisión correcta. Sus pezones competían en dureza con mi pene, ahora revitalizado por muchas manos expertas. Llegó Noemí por detrás de ella y de un tirón le quitó la blusa. Yo no solté sus senos ni un segundo.

- Gracias! - Le dije a Noemí, que me devolvió el agradecimiento guiñando un ojo.

Otra explosión llegó en ese momento. Volví a disparar una carga que cayo sobre alguna de ellas. Hasta ahí llegué. Ya no podía más, pero había tenido los dos mejores orgasmos que pudiera recordar. Tenía que agradecerle a los dioses toda la vida por ello.

Todas lo pasaron muy bien esa noche, yo me llevé una experiencia irrepetible y Noemí se quedó satisfecha por haber dado una despedida de soltera que no iban a olvidar. Solo volví a ver a Susana y a Noemí y reímos recordando aquellos tiempos que nos divertíamos sin importarnos nada.

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Concierto para Emilio

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 1:51 pm

Observaba con detalle sus zapatos, los calcetines negros, la postura de sus pies cruzados y en punta bajo la silla, las prominencias redondeadas de sus rodillas.., le contemplaba absorta… Estaba hablando por teléfono… apoyado sobre la mesa en su despacho, fumando ¿cómo no? al mismo tiempo. Ese cigarrillo formaba parte de su cuerpo, humeaba y lo envolvía en una nube de misterio, ahora era capaz de percibirlo con claridad. Los ojos verdes, se le cerraban al reír, y el bigote, ya canoso, escondía esa sonrisa que otros rasgos de su rostro se empeñaban en delatar: los hoyuelos de sus mejillas, y alguna que otra pata de gallo.

Se le notaba más delgado, su piel y su aspecto mostraban un gran cansancio, agotamiento… Fui desnudándole con la mirada, miles de pensamientos  bailaban en mi mente. Nunca le había dedicado tanta atención. Nunca antes había sentido esa  curiosa y morbosa fijación por él. Su aspecto, tan formal de siempre: camisas impecables, corbatas clásicas, pantalones con raya perfecta. Llevaba colgada una etiqueta de persona familiar y seria. ¿Quién iba a decir que  tras ese aspecto tan discreto se escondía un hombre fogoso, voraz, apasionado…!

Traté de concentrarme en el trabajo, de desoír las señales que me anunciaban el retorno de la locura , de esa dependencia enfermiza…pero gozosa, de años antes. El tic en el párpado, el sabor picante en la lengua, y la ligera molestia en los riñones… No quería sumirme otra vez en esa esclavitud, sabia que no podría evitarlo. Los acontecimientos me impulsaban, aun sin ser consciente, a aquellas intimas y ceremoniosas dosis de concupiscencia.

Coincidimos en el ascensor a las 8:30h. Esa mañana le vi realmente mal. Unas enormes ojeras, y más delgado que nunca…

—¿Emilio; te encuentras bien?.

—Sí, estoy bien me dijo con unos ojos que gritaban… ¡estoy desesperado!…

—A ti te pasa algo— Le dije preocupada…—  Perdona la franqueza, pero tienes un aspecto lamentable! Sabes que puedes confiar en mi—  Le dije con un ligero apretón en el brazo.

Me miró… Sonrió sin alegría.

—Gracias por preocuparte, pero son cosas mías, que no tienen más importancia… Creo que puedo llevarlo solo… eres muy amable… Gracias de nuevo.

No volvimos a hablar más del tema, pero sí cruzamos algunas miradas, escrutadoras por mi parte, otras, pretendidamente tranquilizadoras por la suya… Tres días después, se acercó a mi mesa para entregarme el correo, y aprovechó  la ocasión para decirme.

—Comemos juntos hoy, y te cuento mi problema?

—Si claro, de acuerdo… me tienes preocupada! Le respondí.

Elegimos un rincón discreto en una cafetería próxima a la oficina. Frente a frente, con un plato de Raviolis, una ensalada, unos ojos cansados, la piel opaca y unos dedos más amarillos que nunca de tanto cigarrillo, empezó a contar…

—Sabes que estoy solo desde poco más de una semana?

—Sí, lo sé…

—No me vas a creer, pero estoy así desde hace 12 días exactamente, bueno, ya estas viendo que cada día peor…

—¿Pero que te pasa Emilio?. ¿A que se deben tus ojeras?

—¡Estoy agotado, exhausto de tanto sexo!— Me respondió.

Me quedé de piedra… Yo suponiendo ingenuamente que se trataba de la salud, o de su familia… ¿Pero por sexo? No, no  esperaba eso, y menos de él.  Así que le pregunte con los ojos abiertos como platos…

—¿Por sexo?… ¿Pero en que demonios te has metido?.

—Es que no sé como empezar, Laura,  no sé que vas a pensar de mí…— me dijo

—Anda. Suéltalo ya!, te escucho.

—Me he liado con una vecina— Así inició su confesión.

—Todo empezó una tarde- continuó- en la que yo esperaba el autobús cerca de casa, para recoger el coche que estaba en el taller. Pasó ella en su coche… me miró, paró, y me preguntó —¿Donde vas? ¿Y tu coche?…

Le expliqué la situación y me dijo, anda sube que te llevo… El trayecto no le venia de paso, pero por lo visto no tenia otra cosa mejor que hacer, así es que me subí… Llevaba una faldita corta, color crema… y la chica está bastante bien, es bajita pero tiene un buen cuerpo. Miré instintivamente a sus piernas. Ella se dio cuenta y me dijo —¿Te gustan?— Sorprendido de su espontaneidad,  le respondí que sí, que tenia unas bonitas piernas… Ella se rió, y para más descaro se subió más aun la corta faldita y dijo.
—Tócalas si quieres, veras que suaves…—  Yo me corté entonces, me reí como si se tratara de una broma y dejé el tema… No me atreví a seguir mirándola. Llegamos al taller, le di las gracias y allí acabo todo.

Pero al día siguiente… llamó a  mi puerta. Yo iba en pantalón corto y sin camisa, ya sabes el calor tan sofocante que está haciendo. Abrí sin pensar en quien podía ser. Era ella!!. Me pregunté muy sorprendido, y ligeramente turbado—¿Qué querrá esta ahora?— Estaba viendo un partido de fútbol y no me apetecía para nada esa interrupción, pero aun así… la atendí con corrección. Me pedía si tenia cinta de embalar, que la necesitaba urgente y se le había terminado. Le dije que creía que sí, pero que la tenia en una caja en el altillo de un armario. Así es que entró hasta el dormitorio, que es donde estaba el armario. Se quedó al pié de la escalera mientras yo intentaba localizar el dichoso rollo. Entonces ante mi sorpresa me mordisqueó la pantorrilla, riendo muy divertida…. Yo le dije —Pero quieres parar que me voy a caer!.— Por fin di con la maldita cinta y le dije: anda, toma!.

Guardé la escalera ignorando, no me fue fácil, sus jueguecitos y me senté en el sofá. Ella no se iba, así que  le ofrecí  tomar algo, —Sírvete lo que quieras-  Entonces se plantó frente a mí, y me dijo. —¿De verdad puedo tomar lo que quiera?— Le dije —sí con toda libertad—. Lo que hizo, entonces, fue desabrocharse la camisa… subirse la falda y como una gata en celo se sentó sobre mí, y me besó.

Vi ante mi sorpresa que no acabaría ahí, por lo que le dije, aun más sorprendido que deseoso —Vecina, lo que va a suceder… no debería suceder…—  Pero puedes imaginar  lo que ocurrió, pues todo y más, y mucho mas  Y desde entonces llevo un ritmo endiablado… esta última noche 4!!! Y así estoy…!

Cuando concluyó el relato de su aventura, debí probablemente, respirar muy hondo porque me dijo:

—¿Estas bien Laura?, Apenas has probado los ravioles!

Un solo granito de arena era suficiente para construir una playa en mi retorcida cabeza. Le observaba tras del cristal de su despacho Mi mente no paraba de imaginarle… Le veía entre las sabanas, arrebujado entre sudores y pasión… Me imaginaba a su vecinita despeinando ese pelo moreno que empezaba a platearse por las sienes… Miraba sus manos que pocas horas antes habían sido expertas amantes, tocando y sintiendo la pasión del sexo… Le imaginé desnudo… Le imaginé jadeando. Le imagine sobre ella, y debajo… y le imaginé abrazando y besando… Dios! Cómo me estaba poniendo!

Sabia que disponía de dos horas de libertad para mí, hasta que llegaran mis hijos. De camino a casa, nerviosa y excitada… compré velas, no estaba segura si las tenia… hacía tanto tiempo…! Y por experiencia sabia que tenia que ser completo si no, no me calmaría… Repasé en mi memoria los objetos que me eran precisos, y los localicé mentalmente en casa… Sí, estaba todo.

Llegué y me metí en la ducha, después de haber dejado sobre la moqueta de mi habitación, las tres velas, la cubitera con agua tibia para calentar el consolador. El vaso de whisky lleno de hielo, el conjunto de ropa interior de satén negro, los zapatos de tacón… y el collar largo de perlas. Estaba todo… Salí del baño, mojada y untada en aceite, dejando en el suelo las huellas de mis pies… Fui hasta el equipo de música… saqué del estuche, el antiguo vinilo “El Bolero de Ravel”, exactamente 14 minutos y 33 segundos, para mi concierto de desenfreno. La moqueta me acogió cálida, demasiado para el calor que hacía, pero estaba tan excitada, tan nerviosa… Con la piel húmeda, aun, me vestí con ese precioso y sexy conjunto, me calcé los zapatos. Encendí las velas y me arrodillé frente al espejo con la cabeza vacía de otros  pensamientos…

Mi ceremonia era para Emilio… sería él quien me tocara, sus dedos serían las perlas del collar. El aliento fresco y ardiente de los besos, el whisky de mi vaso… Su sudor, el aceite que impregnaba mi cuerpo… Y su miembro, el que descansaba templándose en el agua, a mí lado, en ese enfría botellas…

El metro de perlas enredado en mi mano como una telaraña me acariciaba con dedos expertos… esta vez si haría lo que yo quisiera, no me obligaría a nada, por muchos susurros en mi oído. El espejo me devolvía una imagen bella… Pronto apareció él, tras de mí, sus labios besaron mi cuello, unas gotas de whisky rodaron por mi escote… como si el beso quisiera precipitarse por el abismo de mis pechos… luego bajó el tirante del sostén y destapó mi pecho tibio… Los dedos se enredaron en el pezón que pronto se manifestó altivo, poderoso.  Empezaba la locura… El sabor picante de mi lengua degustaba los besos ardientes que el whisky me ofrecía, y las perlas, sus dedos anhelantes, se deslizaban por el vientre, la cintura y se metían donde el calor de sexo humedecía el satén negro del minúsculo tanga… Las oleadas de lujuria empezaban a acosarme…!

La braguita retirada a un lado y los dedos, sacando de mí, temblores de placer… El metro de dedos perlados se introducían en la vagina… uno tras otro, entraban a pares, dos más, dos más y dos más… Hasta que la oscura y húmeda cavidad  quedó llena de blancas  bolitas nacaradas. Me acerqué al espejo. Pegada a él, besaba labios de cristal de sabor ardiente, que me quemaban  la garganta hasta mi esófago… La pelvis bailaba, y de eco… el crujir de aquellos dedos metidos en mí… Jadeos, besos embriagadores, y luego, el delirio lento del metro de placer, deslizándose suavemente, por encima de un clítoris rabioso.

Una, una más, otra… así hasta un metro de dedos mojados, respingos de placer y crispación… todo fuera!. Entonces la imperiosa necesidad del sexo por poseer, y esos susurros de pasión… El hombre se imponía, tenia el consuelo al alcance de la mano. Mojado, tibio… Acerqué la cubitera, y cogí el clavo que me taladraría, bebí el agua que lo cubría… Metido en la boca, miraba desafiante la imagen  lasciva del  espejo… lengua, labios… brillos… gritos al oído nublando mi cabeza… Acomodé el consolador en el suelo, la moqueta lo sujetaba, sabía como hacerlo. Pronto se hundió en mí, desapareciendo en mi encendida cavidad… Miraba el espectáculo que tantas veces me hizo temblar… Tantos minutos de concupiscencia entre aquellas paredes… Los brillos de las velas reflejadas en el sudor de mi cuerpo… La música culminaba, y la locura hecha pasión desencajaba mi boca en un grito de placer… gutural, profundo. Otro beso intenso quemándome las entrañas,  resbalando por el abdomen, y dedos perlados estirándome los pezones, pellizcos… tirones. El consuelo se metía hasta el fondo, mojado por flujos que lloraba mi cuerpo… La fricción, el chapoteo acompañaban a la música que aceleraba al mismo ritmo que mis contracciones. Más susurros al oído… la voz de Emilio, dura esta vez, dominante y exigente, me pedía más y más… Otra vez lo estaba haciendo, acabaría con los pezones heridos, y sangrantes… tenia que acelerar el orgasmo… Ya llegaba, y sabía que allí se acabaría todo… Las contracciones del útero… seguidas, seguidas. Latiendo por encima de la sensatez… más, más…

Caí desplomada en la cálida moqueta… exhausta de tanto placer… tranquila y sonriente. Riéndome de las horas perdidas en el diván del psicólogo. Esta vez no se lo diría a nadie. No permitiría que un estirado facultativo decidiera por mí. Porque Emilio me había hecho recuperar esos minutos de pasión, que como única secuela, me dejaban los pezones irritados y una leve… pero dulce borrachera.

La masturbacion de Laura la ardiente

Escrito en Autosatisfaccion por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 1:49 pm

El siguiente relato es 100% real y sucedio hace aproximadamente un mes, cuando mi novia (Laura) y yo (Valdi) fuimos a recoger unos examenes medicos que hacia una semana antes habian sido realizados a laura. Laura es una mujer increiblemente bella con unos pechos que siemplemente son increibles, dulces hermosos y con un pezon rosita esquisito. Tiene unas nalgas preciosas duritas y muy paraditas, sin decir que es preciosa y delgadita en una sola idea una mujer que quien sea quisiera tenerla. Bueno a lo importante estabamos esperando los analisis y la doctora que nos los hiba a dar tardaba en desocuparse tanto que Laura me dijo que se habia desesperado y era mejor irnos. Nos subimos en el carro y yo que mientras esperabamos no perdia momento de verla y admirar su belleza hiba ya bastante caliente con la esperanza de que me dejara mamarle sus pechos o masturbarla camino a casa (debo decir que teniamos en ese momento mucho que no teniamos intimidad y la sola idea de verla desnuda me hacia exitarme a niveles inimaginables). Bueno en el camino yo jugaba con su pierna empezando con la rodilla empezaba a subir mi mano dibujando peque�os circulos en su muslo, poco a poco mi mano empezo a estar tan cerca de su conchita que yo sentia el calor de sus juguitos que ha esta altura ella empezaba a sacar, pero como repito que en ese momento teniamos tiempo sin intimidad por algunos problamas que habiamos tenido, me rechazaba al sentir mi mano casi en su rajita, pero asi fueron pasando las calles, y yo intentaba acariciar sus pechos primero solo rozandolos sintiendo como sus pezones se ponian duritos como roca, sin embargo tambien rechazaba esto, pero yo ni tardo ni perezoso seguia insistiendo, volvi a intentar lo de la pierna pero ahora mas decidido y al llegar a su conchita esta ya estaba super mojada podia sentir ese calor de sus jugos y la humedad en el calzon de Laura sin embargo mis embates eran no tan fuertes y le tocaba siempre de rozon su rajita, hasta que por fin llego lo esperado Laura se encontraba ya tan caliente me dijo � Si vas a tocarla tocala bien, en ese momento mi mano se concentro totalmente en su rajita hacia movimientos como dibujando su rajita de arriba a bajo, podia sentir como Laura se estaba calentando mas y mas hasta que calles adelante me dijo sabes Valdi quiero que me hagas cositas, diciendo eso se habrio su pantalon y me dejo ver un calzon hermoso dejandome de esta manera el camino libre. Yo meti la mano y pude comprobar que estaba super mojada casi escurriendo entre sus piernas, meti mi dedo en su concha y empezaba alternar entre meterle el dedo y masajear a su clitoris que por cierto ya estaba muy parado, la maniobra era dificil por que recordaran que venia manejando nuestra camioneta y en ese momento hiba por Avenida Vallarta en la Ciudad de Guadalajara, Mexico, ella se ponia mas caliente con la masturbacion tanto que si le hubiese pedido follar aun manejando lo hubiera aceptado, llego un momento que la faena se hizo dificil por el manejo y deje de masturbarla, ella estaba tan caliente que me dijo enseguida �No me vas a seguir haciendo
cositas, en eso yo que a estas alturas ya se me antojaba comerme su panochita y su ano, le dije que esperara a que nos estacionaramos, lo hicimos e inmediatamente volvi al ataque meti la mano que ya practicamente nadaba en sus jugos y meti mi otra mano de tal forma que con una le acariciaba el clitoris y con la otra le metia mi dedo asu cosita, estuve asi
como por 5 minutos mientras ella gemia con cada metida de dedo, los ojos los tenia cerrados de placer, y yo veia como gozaba al introducir mi dedo y masajear su clitoris, de pronto empezo a punsar su cosita y acto seguido esperaba su gemido indicando que se venia, se vino pero como pocas veces la he visto me agarraba con sus manos haciendo precion en mi espalda.

Despues de esa masturbacion, hemos tenido otras relaciones super exitantes que contare en mi proximo relato, gracias

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