Las sorpresas de la vida

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Viernes 2 Marzo 2007 a las 11:49 am

Hoy quiero comenzar un nuevo capitulo de mi vida. Verán, yo soy un joven músico de 21 años de edad, vivo en San Juan y no tengo muchos amigos, no tengo un noviazgo estable, pero si tengo suerte para las mujeres. Después de todo, quien mejor que ustedes para confiar mis secretos. Casi siempre las mujeres que se me acercan son mujeres maduras, es decir, mujeres que están o han estado casadas. Laura acababa de salir de un difícil divorcio de un matrimonio que duró poco menos de un año. En el caso de las maduras ella no cae en esa categoría ya que solo tiene un poco menos de dos años de diferencia a la mía. Eso si, esta mujer ha estado estrujando sábanas desde joven, era toda una experta. Solía ser mi vecina hasta que se casó y se mudó a un pequeño apartamento que una noche logré visitar.
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MI DESPEDIDA DE SOLTERA

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Jueves 1 Marzo 2007 a las 4:07 pm

Todo empezó un viernes por la noche a una semana de casarme, era mi
despedida de soltera, esa noche me depile mi vagina me puse un hilo, una
minifalda y una blusa ya mi mejor amiga me había dicho que me contratarían
a dos hombre para que me hicieran el amor por ultima ves como soltera. Salí
de mi casa rumbo a la casa de mi amiga pare por la gasolinera y compre unos
preservativos ya que iba decidida a tener sexo esa noche.

Llegue a la casa de mi amiga comenzamos a tomar unas copas y en eso
llegaron los chicos y empezaron bailar todas estábamos como locas con eso hombres..
cuando de repente uno de ellos me toma y me recuesta en el suelo boca
abajo y me comienza a poner su pene en mis nalgas al principio yo tenia bien
cerradas mis pompas pero poco a poco fui abriendo las piernas y de repente
el me dijo bonitas nalgas y bonito hilo en ese momento el otro chico tenia
cerca su pene de mi boca lo tome con mis manos y me lo introduje en mi
boca y el enseguida lo saco y el chico que tenia encima me dijo vamos a la
habitación y yo no corta ni perezosa me levante y me fui con el.

En la habitación el me comenzó a besar y a desvestirme hasta dejarme
desnuda y mi sorpresa fue cuando le vi su penote le media como 21cm nunca
había tenido algo así dentro se puso el preservativo y me empezó a
penetrar al principio pensé que no iba a soportar todo pero mi sorpresa fue que lo
metió todo y yo pedía mas todavía así estuve penetrada como una hora tuve
varios orgasmos y el termino dentro de mi con el preservativo.

Me vistió y no fuimos de nuevo a la sala y en eso mi amiga me dijo que me
falta el otro chico pero que ellas quería ver como me lo hacían yo al
principio no quería pero al rato me volvía calentar y no me importo así me
penetro ahí frente a mis amigas muchas de ellas se comenzaron a masturbar
lo malo es que se vino muy rápido y así me la pase en mi despedida de
soltera.

Aqui les mando a algunas de mis amigas que estaban ese dia

Natasha
Follar con Natasha
Miren esta belleza. Ese culo es de oro y ella lo tiene bien reservado para un momento especial.
Anubisymegara
Follar con Anubisymegara
A estas dos chicas no se les ocurre otra cosa que toquetearse entre ellas. Lesbis calietnes.

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Una tarde de verano

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Lunes 19 Febrero 2007 a las 7:52 pm

Todo comenzó un cálido día de verano, me dirigía a abrir la piscina, ya que de eso se trataba mi trabajo; pero lo que yo sabia era lo que me depararía aquel soleado día. Como de costumbre comenzaron a llegar los clientes, y ahí estaba él; lo conocía de todos los días, ya que vivía en la urbanización de al lado de la piscina y era el primero en venir, pero jamás me había fijado en su manera de mirar, y me llamo verdaderamente la atención… Cuando se dirigió a mí con su amplia sonrisa, sentí en mi interior algo que nunca me había pasado con un casi desconocido. Durante todo el día, existía un coqueteo a distancia que crecía con cada una de las miradas y sonrisas que me dedicaba. Había algo en su manera de mirar que me llamaba un montón la atención, tenía una mirada súper interesante y me apetecía conocer que es lo que se escondía detrás de aquellos maravillosos ojos… que me penetraban con la mirada intensa y fija.

Acabado el día, él se quedo hasta que la última persona había salido por la puerta, y entonces se decidió, vino hacia mí y me pregunto:

- ¿Te ayudo a algo?

A lo cual yo respondí:

- Si.

Le pedí que me ayudara a guardar el material en el cuartito del socorrista; era un cuartito pequeño, con una camilla y poco mas, pero era de lo más intimo. Se dispuso a ayudarme, y comenzó a recoger algunos de los corchos que estaban esparcidos por todo el suelo. Para mi sorpresa había unos cuantos dentro de la piscina, vamos que me tocaría ir a por ellos. Pero el se adelantó y descubrió su torso firme ante mí y me dijo, tranquila que ya me tiro yo y los recojo, a lo cual yo agregue rápidamente, un te ayudo. Y lo empuje al agua, y en unos segundos, después de un pequeño forcejeo, acabamos los dos dentro del agua, jugando igual que dos niños pequeños, al típico juego de tu me ahogas yo te ahogo, tu me coges yo te cojo…, pero a cada contacto físico que teníamos se encendía algo dentro de mí, a él le pasaba lo mismo. Era el morbo que me producía el juego, el estar al aire libre, con el peligro de que cualquier persona nos pudiera ver, me hacia estremecerme.

En uno de mis intentos por salir del agua, no se como acabe envuelta entre sus fuertes brazos y se hizo el silencio… un silencio muy misterioso, que acabó con húmedo y apasionado beso… nuestras lenguas se encontraban luchando en el interior de nuestras bocas, interaccionando con gran dulzura, sus caricias recorrían todo mi cuerpo, me producían escalofríos cada vez más fuertes, e intensos. Mis manos no podían estar quietas y comenzaron a buscar los secretos de aquel misterioso chico. Cada vez se hacia mas de notar el bulto de su polla, que había crecido pronunciadamente, y quería salir del bañador, estaba dura y grande, mis manos se apoderaron de ella, tomando totalmente el control. Me sentía la ama de todo, continuamos con la excitación al máximo… me estaba poniendo mala, sus manos comenzaron a investigar por la cara interna de mis muslos, acariciándolos, el tacto de sus manos mezclado con el agua producía una sensación distinta a todo lo que había probado, me apartó el bikini y acercó la mano a mi clítoris y comenzó a acariciarlo, sin demasida insistencia, aumentaba el ritmo a medida que yo también aumenta el ritmo de mi mano. Estábamos llegando a un punto donde no hay vuelta atrás. Con el placer que nos producíamos mutuamente, nos corrimos por primera vez.

Pero yo no quería que todo acabara ahí, quería seguir investigando mas a fondo el cuerpo de ese chico, salimos del agua y nos dirigimos hacia un lugar mucho más íntimo, donde estar los dos a solas.

Entramos en el cuarto del socorrista, y le dije que necesitaba ayuda que me estaba ahogando, que me estaba quedando sin respiración… él me dijo que eso se arreglaba fácilmente, me agarro de la cintura con una de sus manos y con la otra comenzó a acariciarme las tetas, jugando con mis pezones, lo que me producía un síntoma de placer inexplicable.

Comencé a besarlo por el cuello, subiendo hasta la ojera, dando pequeños mordisquitos, seguí besándolo por todo el cuerpo, lo tumbe en la camilla y comencé a descender por su torso desnudo, y entonces llegue a su pene, ahora estaba más grande que antes comencé a jugar con mi lengua por sus alrededores, me disponía a chuparsela y que quedara satisfecho, aunque por la cara de placer que ponía te aseguro que lo estaba, comenzó a suspirar, se le alteraba la respiración cuando me dedicaba a meterme su polla en la boca, alternando los movimientos cada vez más rápidos, para que el llegara, lo estaba notando, el estaba apunto… ufff… mmm… se le oía decir… me dijo que siguiera hasta el final, y los movimientos de mi boca se vieron acelerados y acompasados con los de mis manos, quería que el disfrutara y eso me estaba poniendo muy mojadita, cada vez esta mas calentita.

El decidió que era su turno, y con un ligero movimiento me coloco a mi en su lugar y comenzó a besarme primero el cuello, me tenia a 100… mientras acariciaba mis tetas con una de sus manos y la otra comenzó a buscar entre mis piernas. Y encontró mi coño húmedo de excitación, que necesitaba más. comenzó a juguetear con sus dedos sobre mi vagina, y bajo su cabeza hasta el lugar, comenzó a lamerme de tal manera y a jugar con su lengua dentro de mí, que me estaba volviendo loca, que necesitaba más, lo quería todo para mí. Alternaba sus movimientos de lengua cada vez más intensos, que a mí me hacían retorcerme de placer, se me escapo algún que otro gemido… mmmm… le dije que continuara que no se parara, que si seguía así me iba a matar, sentía en mi interior la necesidad de ser penetrada por su polla en erección, él lo debió de notar, porque acto seguido, volvió a juntar sus labios con mis senos, succionando mis pezones duros.

Se dispuso a penetrarme, yo abajo y el arriba, comenzó poco a poco a metermela, pero yo quería más. Metió solo la puntita pero yo quería sentirlo completamente dentro de mí, así que le pedí que siguiera, que me la metiera más. El no lo dudo un solo momento, comenzó a penetrarme despacito, mi reparación ya agitada, comenzó a faltarme de tanta agitación, comenzó con un ritmo lento, la metía y la sacaba tranquilamente, pero fue aumentando el ritmo de entrada y salida a medida q nuestras respiraciones de alteraban, se oían gemidos… suspiros… la intensidad se agrando, la velocidad de penetración fue tal que me iba a hacer explotar, estaba llegando, estaba apunto de correrme, necesitaba mas, se lo pedí, la intensidad se intensifico y entonces vi las estrellas, con su polla dentro de mi lo note, era el momento, nos corrimos los dos a la vez, y nos fundimos en un único orgasmo de puro placer.

Después de todo, nos quedamos acurrucados los dos juntitos, abrazados, acariciándonos y dándonos pequeños besitos, me susurro al oído que lo había querido hacer desde la primera vez que me vio, lo cual yo acallé con un último beso. Es una de las cosas más maravillosas que me ha sucedido en la vida, es uno de eso recuerdos que guardas siempre para ti. Desde este verano no lo he vuelto a ver, se llamaba Raúl, y es el único recuerdo que tengo de él.

El encuentro menos esperado

Escrito en Varios, Confesiones por Relatos Eroticos el Domingo 11 Febrero 2007 a las 12:02 pm

Hace dos días tuve que viajar por cosas de negocio a Valencia y se me ocurrió llamar a Lore que también anda en lo mismo que yo para ver por que lados del país andaba y para mi sorpresa estaba en Caracas, a casi dos horas de donde estaba, así que cuadramos para vernos. Ella tenía que viajar para Mérida así que se vino para Valencia y ahí nos encontramos.
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El día que vi a mi mujer con otro

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Sábado 13 Enero 2007 a las 7:41 pm

El día que vi a mi mujer con otro tipo entrar a un motel creí que me iba a morir. Me dio un vació en el estómago verla en brazos de un hombre algo más fornido que yo y mucho mayor que ella, que de seguro se la tiraría con toda la maestría de su experiencia.

El hombre ya me la había arrebatado de mis narices una noche que salimos a bailar, y yo la deje ir sola al baño. Otro la saco a bailar cuando ella regresaba y no se negó, ni siquiera me consulto. La vi bailar, y en algunos lapsos desaparecer entre las sombras de la muchedumbre en la pista. Las luces estaban bajas, recuerdo, pero reconocía a mi noviecita por su silueta. Yo llevaba con ella saliendo ya casi cuatro meses, y mis amigos decían que al quinto mes podía quitarle su virginidad. Pero se me adelantaron esa noche. Yo que la estaba guardando en mi mente para después de casarnos, para hacerla mi mujer y amarla virgen, y ella se lo dio a otro la misma noche en que lo conociera. A mí me dolió mucho, así que empecé a hacer todo lo que ella quisiera con tal de que no me dejara.

Ella no me despreciaba pero tampoco me daba el respeto que yo me merecía, se iba con cualquiera que le gustaba y gozaba sin pena la muy perra. En aquel entonces, yo era muy joven y todavía tenía mis sentimientos nobles e inocentes. Mientras yo le escribía poemas, ella retozaba con otros. Incluso a veces con mis propios amigos. Yo la seguía y como aquí tenía comida y techo, se quedaba mientras encontraba con quien perderse o que la perdiera.

Es muy guapa, siempre lo ha sido, con un trasero precioso y unas piernas morenas hermosas, una mata de pelo liso que cae en gajos hasta su cintura de avispa. Tenia las tetas del color y tamaño del durazno, no tan pequeñas y bien firmes. En sus ojos, mas que nada, se veía que era bien zorra. Y los machos que reconocían en ella la lujuria y las ganas de follar constantemente se la gozaban a plenitud, se la bebían, se la almorzaban, se la comían, y a veces la venían a buscar bien de noche un par de machos en un carro y se la llevaban por el fin de semana. Después volvía, toda despeinada y con las telas de su vestimenta desgarradas, toda zarandeada, ultrajada, con una mirada de saciez a quedarse en mi casa. Entraba y salía cuando quería, y si lo quería me buscaba, casi siempre para pedirme dinero o para decirme que un amigo suyo venia a quedarse con ella.

Yo le rogaba y le pedía que por favor no trajera a desconocidos al hogar, que respetara un poco, y ella sacaba una penca de cuero grueso que tenía detrás de la puerta del armario y me azotaba. Yo bramaba de dolor, y ella me afligía con mayor potencia. Yo me arrodillaba en cuatro como una perra, y ella con su flageo me laceraba la piel. Después de unos cuantos azotes, se iba a buscar un pene ortopédico de nueve pulgadas y me follaba el culo por lo menos quince minutos. Algunas veces cuando llegaba a casa me invitaba a su recamara, y me traía un regalo, a veces un macho bisexual que me clavaba rico, y otras veces a una hembra hermosa para sodomizar entre ambos. Ella era la que cazaba, y siempre establecia las reglas a los demás, como si fueran clientes, les decía que la experiencia valía tanto y tanto otro. Algunos se negaban a pagar, y se la metían igual, yo la oía sofocada contra el borde de la cama, embestida. Ella se dejaba prostituir y a veces era perra gratuita, pero en la casa no hacia falta dinero. Además, yo trabajaba cuatro días por semana y aportaba algo. Nos dedicamos a ver hasta que grado de humillación podemos llegar.

A veces soy yo quien trae a un amigo, y ella en vano sale corriendo, porque sabe lo que le espera. La llevábamos al sótano, y la sodomizamos. Ella sabe que yo la dejo hacerme lo que quiera y que haga también lo que se le venga en gana, siempre y cuando sea mi puta esclava una vez al mes. Creen que hacemos mal? Incluso mi mujer quiere que le escriban a xxxx@xxxx.com, el email que ambos compartimos y nos digan lo que piensan. Aunque no creo que cambiemos mucho, estamos a merced de la sugerencia de otros.

La hice mi mujer en ley, porque la quiero asegurar un poco mas, degradarla y que me humille y me siga trayendo a todos los machos y hembras que quiera. Cada vez que la escucho desgarrada por una verga suculenta, y me vengo a montones sobre mi mano, soy consciente de que nací para ser cornudo y para ser infiel, y que no me voy a negar a ser quien soy por todas las normas que quiera imponer la sociedad. Yo seguiré feliz haciéndola feliz a ella, y ella me hace muy pero muy feliz con su felicidad.

El cumpleaños de mi amiga

Escrito en Varios, Confesiones por Pornografo el Sábado 14 Octubre 2006 a las 8:49 pm

Quiero contarles lo que me ocurrió el fin de semana pasado. Fui con un amigo a una fiesta donde festejábamos el cumpleaños de una amiga de mi oficina, llegué y como siempre me dispuse a ver las mujeres del lugar, y no vi nada que me llame la atención, me senté con mis amigos. Entre cerveza y cerveza vi salir del baño a una amiga que hace 7 años que no veía, estaba muy hermosa, me quedé fijamente viéndola un buen rato, ella notó que la estaba mirando y me reconoció y con una sonrisa me saludó y me hizo la seña que fuera a donde estaba, y sin pensarlo me paré y me acerque, en el pequeño trayecto no dejé de verle las piernas tan hermosas, una vez que llegué, nos saludamos con un beso en la mejilla, no había lugar para sentarme a su lado, así que me arrodillé, así estuvimos un rato charlando hasta que una amiga de ella me cedió su lugar y pues ahí me quedé hablando con ella, y cuando tenía oportunidad mi vista se dirigía a sus pechos, ella me hablaba y yo no le prestaba atención, yo sólo asentía con la cabeza, sin saber ni que onda… Bailamos un rato, para esto yo no sabía si tenía pareja o no y se lo pregunte y ella me contestó que tenía un año y medio con su novio al cual quería mucho y que estaba todo bien, me dijo que él se fue con sus amigos de viaje, y por eso fue sola, y yo le dije que qué suerte la mía, soltando una risa los dos, pero en mi mente estaba el pensamiento de que ” te voy a coger ” así seguimos hasta que ella me dijo que ya se tenía que ir a lo cual ni tarde que perezoso me ofrecí a llevarla lo cual ella me dijo que no me molestara, pero le insistí y aceptó, ya una vez en el auto, empezamos a hablar de tiempo atrás, claro me convenía esa charla para hacerle recordar lo que habíamos hecho, me sorprendió al decirme que esa vez la había pasado muy bien, que fui el primer hombre que le había excitado, sin tener penetración, a lo cual me motivó a meterle más ganas y empecé a preguntarle cosas del sexo a lo cual ella media sacada de onda me contestaba lo que le preguntara, mi pensamiento estaba a que me la tenía que coger, no quería que llegáramos a su casa pronto. Hasta que le dije que hace cuánto que no tenía sexo, se dio vuelta de golpe y pensé que me iba a decir que qué me importaba, pero me dijo que tenía como 1 año que nada, que su novio le insistía mucho pero que ella no accedía por temor a que esa relación fuera de puro sexo, entonces le dije ” un año ” y ¿cómo paras tú calentura? ella me dijo ” oye, te estas metiendo mucho en mi intimidad ” yo solo sonreí. Recuerdo que el semáforo se puso en rojo, así que me di vuelta para quedar de frente, y sin más me le abalancé y la besé en la boca esperé que ella me diera una cachetada, pero sorpresa empecé a notar que ella me contestaba y su respiración se hizo muy fuerte, una mano mía la tomó de una teta, le metí la mano por todos lados, hasta que toque su vagina y ella me saco la mano y se me quedó viendo a los ojos y le pregunté que qué pasaba a lo cual ella me dijo que quería terminar aquello que nunca hicimos, a lo cual sin decirle nada me enfilé rumbo a un hotel alojamiento por la zona de belgrano, casi ni le dije nada hasta que llegamos al hotel, en cuanto pagué, me metí y ella estaba sobre la cama dándome la espalda y me acosté a un lado y le empecé a besar el cuello, mi mano tocaba su cola, en mi desesperación por cogerla, la desvestí rápido ella se me quedaba viendo, así que ella desnuda y yo aun vestido, me puse a recorrer su cuerpo con mi lengua, duré un buen rato chupando sus tetas riquísimas, mi lengua se fue hacia su ombligo y de ahí a su rica vagina… Mi lengua recorría los bordes, lo cual ella me empezó a tomar de la cabeza, yo mientras con mi lengua le seguía lamiendo los alrededores, sin introducirla en su vagina, después me di vuelta y nos pusimos en la forma del 69 ella me la apretaba con una mano muy fuerte y sentía el calor de su boca, sentí la sensación de acabar, pero me corrí para que no pasara eso tan rápido, aun no me la cogía, así que me reincorporé y nos empezamos a besar, mi mano estaba en su vagina húmeda, le empecé a meter un dedo, luego dos, mientras nos besábamos notaba que ella ya estaba lista para lo demás, así que puse sus piernas en mis hombros y se la coloqué en la entrada de su conchita, ella me miraba a los ojos, y sin decirle nada se la metí de un solo golpe y ella gritó tan fuerte que me asustó, y se la saqué, pero ella me dijo que no había problema, sólo que ella es media estrecha pero que le encantó así que nuevamente se lo coloqué y para dentro, ella gritaba, pero me decía… sigue… sigue… aaaaaaaa así qué lindo, aaaaahhhhhh como deseaba este momento, sigue… aaaaa . Ella me tomó de la cintura y me encajó las uñas y había notado que tenía un gran orgasmo, sus uñas las tenía encajadas en mi cintura y su cadera la movía para adelante para atrás, hasta que perdió fuerza, pero yo aún no terminaba, así que la puse en la posición de ” a perrito ” y se la metía y sacaba con mucha rapidez, sentía que ya no aguantaba más y con una mano le abrí la cola y descargué mi leche en su culito y en los pelos de su vagina, me acosté encima de ella, los dos con una respiración a todo lo que daba… ahí nos quedamos un buen rato, me levanté al baño a lavarme, y cuando salí del baño, noté que tenía mucho sueño, estaba casi dormida, así que tomé un cigarro y me salí al aire, ahí me quedé pensando en que en cuanto me repusiera la iba a coger de nuevo pero de otras maneras.

Gracias a Cuentos Porno

Any y su mamá

Escrito en Confesiones por Relatos Eroticos el Lunes 24 Julio 2006 a las 7:55 pm

Any tiene que volver a Santa Fé. Va a viajar con vos hasta Buenos Aires, ¿Sabés?- me dijo mi esposa, ese domingo de finales de enero de más o menos 6 años atrás, un rato antes de que emprendiera el regreso, luego de la visita  de ese  fin de semana en la Costa.

Laura y su madre Beatriz, estaban allí desde el 2 de enero y yo viajaba, en auto, todos los fines de semana hasta que, en febrero, tomaría mi licencia anual en el trabajo.

Ana Laura (Any) morocha, 1,75 mts, bonita de cara, físico agraciado, 26 años, abogada e hija del hermano de Laura, había ido a mediados de mes para visitar a la abuela y, pasar unos días en la playa, aprovechando la feria judicial que se terminaba y la obligaba a volver a su trabajo. A la hora de salida se presentó encajada de prepo en jeans negros y blusa ajustada que resaltaban los símbolos cada vez más excluyentes de la sexualidad femenina: culo  y tetas. Y ella los tenía generosos y pimpantes.

Todo bien. Yo, entonces de 45 años de edad, la había tenido alzada de pequeña  y en casa, en la Capital, estaba mi hijo menor de modo que no estaría solas con ella esa noche.

En el viaje si bien no pude evitar, alguna inquietud, cada vez que mis ojos se apartaban de la ruta la cosa no pasó de eso y de alguna fugaz erección.

Como sucede con frecuencia, lo previsto dista mucho de lo que realmente sucede: al llegar a casa, encontré una nota fijada con imán a la puerta de la heladera:

“Voy a pasar la noche en la casa de Claudio, en la heladera te dejé pollo y ensalada. Mañana nos vemos en la cena. Un beso Cesar.”

-          Bueno, vamos a cenar solos. – fue la obviedad que le comenté

“Y a dormir, también” pensé pero sin considerar la posibilidad de intentar ningún acercamiento. Más bien con la convicción de tener que controlar eventuales impulsos deshonestos.

Cenamos, hablamos sobre temas variados y acordamos que la despertaría a la mañana para llevarla a la terminal de ómnibus en Retiro.

-      Mejor, acostate en la pieza de Cesar que es más cómoda que las otras – le dije a modo de despedida.

Pretextando algo de cansancio, subí a la planta alta, me dí una ducha rápida y me acosté.

Ana Laura siguió mis pasos poco después. Escuché, cuando unos 20 minutos después salió del baño y entró en el cuarto de Cesar, al lado del mío. No percibí ruido de puerta al cerrarse.

Transcurridos unos minutos me llamó:

-     Tío, no puedo cerrar la cortina de la ventana. Está trabada, ¿me ayudas por favor? –

Me calcé el pantalón de pijama y fui. Estaba “vestida” con una camisa larga que no alcanzaba a cubrir del todo su bombacha. Se me aceleró el pulso.

Subí a una silla y destrabé la cortina de enrollar.

-   ¡Gracias tío!! – dijo y se dio vuelta como para buscar algo en el placard, dejando a  mi vista su trasero, redondo, casi irrespetuoso en esa redondez. Simétrico, relleno, pasmoso y disponible.

Fue más de lo que podía controlar, olvidé los propósitos de buen comportamiento, anulé la breve distancia que nos separaba y la tomé por ambas tetas y la atraje hasta pegar su cuerpo al mío.

-    ¿Que hacés, tíoooo??… ¡soltame! – pero no hizo el menor ademán de separar su culo  de mi bulto que luchaba por salir del pantalón.

Le besé en el cuello, sin soltar su teta izquierda y fuí bajando mi mano derecha hasta acariciarle la almeja por arriba del calzón. No atajó, con sus manos, la exploración de la mía en su entrepiernas

-          No podés hacerle esto a la tía!! – protestó sin énfasis.

-          A la tía, no le va a pasar nada. A vos seguro que si. –

-          A mi no. Yo sólo me acuesto con mi novio, ¿sabés? – rebatió tibiamente.

-    Pero el no está ahora y vos ya estas mojadita, nena. Cuando no hay pan, buenas son las tortas – se había dado vuelta y apoyado la espalda contra una  puerta del placard. Esquivó mis labios. Comencé a desabotonarle la camisa. Levantó ambas manos para detenerme:

-          Dejame…¡No quiero!..No que desnudés! –

Bajé entonces al calzón; soltó la camisa para impedir que se lo bajara.

-    Bueno, muñeca, ya me convenciste que sos una buena chica e hiciste lo posible para defender tu virtud. Ahora vamos a disfrutar, ¿Si? – Mientras le decía esto, le metí una mano debajo de la camisa y rodeé y acaricié su pecho. Eso pareció liberarla: aceptó el primer beso y, después de algunos “no” de práctica, dejó que mi mano restante se introdujera en la bombacha en procura de la cachucha, “transpirada”.

Perdió rápidamente las dos únicas prendas que vestía, la acosté y no ofreció resistencia cuando le abrí las largas piernas y comencé a lamerle y apretar con mi labios su abultado clítoris. Gimió complacida.

-          Fijate que en el cajón de la mesita de luz debe haber preservativos de Cesar. Si no, los tengo en mi pieza – le pedí ya urgido por cojerla.

-          Acá no hay –

Cambiamos de dormitorio, saqué un condón y se lo ofrecí:

-          Me lo pones, vos? – le propuse.

-    Me da “calor”!! Nunca lo hice – comentó, mientras rompía la envoltura. Si no mintió, el instinto le indicó como hacerlo de la mejor forma: se sentó en la cama, enfundó mi pija rígida, le pasó primero la lengua en la punta y luego se la metió en la boca y me dio una mamada que me puso a mil. Le saqué el juguete de la boca y la acosté de espalda. Con el embale que tenía se la puse de una hasta el fondo y seguí bombeando como un poseído mientras ella suspiró, se quejó, gimió, exigió:”¡¡dale no te quedes!! y al final, a la hora del climax, casi gritó “ sii tiiitoo,… ¡uy! tío,…síiii tíiiioooo… “.

Así se fue el primero.

La cojí tres veces más esa noche. La última vez, con el último aliento, ya de madrugada, la convencí que se pusiera en cuatro y luego de bombearla un poco por la cachucha, cambié de agujero y le hice ese culo alucinante que tiene. No lo inauguré, pero fue un placer superlativo.

Al día siguiente Ana Laura siguió viaje, como previsto, a Santa Fé.

En junio, del mismo año, viajamos mi esposa y yo a Santa Fé. Laura debía acompañar a la madre a una serie de chequeos médicos. Mi suegra ocupa la casa más cercana a la calle, mientras al fondo del terreno, en otra unidad de dos plantas, vive la familia de Ana Laura.

En la tarde del segundo día de nuestra estadía, ni bien salieron las dos mujeres, rumbo a una clínica, abrió la puerta de la cocina, que da al jardín posterior, Ofelia la madre de Ana Laura, que era Ana Laura algo añejada (más o menos de mi edad) es decir una “bestia” capaz de provocarle  erección a una momia egipcia.

-     Hola, Ofelia, ¿qué haces? – le dije a modo de saludo.

-          Así te quería agarrar, animal!!! Solo. – me increpó por toda respuesta.

-          ¡Epa! ¿Que hice para merecer tanta bronca? –

-          Ahh! ¿No sabés? Te culiaste a  la nena, pedazo de bruto! -

-          ¿A Any? Bueno, tampoco la violé; quedamos solos esa noche y no pude aguantarme estar con semejante mina y sin testigos….ella tampoco pataleó mucho que digamos…..ni diez minutos le duró el disfraz de figurita difícil…y disfrutó tanto o más que yo a la hora de tenerla adentro..-

Mientras le decía eso me fui acercando a Ofelia que retrocedió hasta que la detuvo la pared.

-          ¡Sos un boludo crecido!! ..que necesidad de aprovecharte de una jovencita como tu sobrina..¿Porque no buscas, para trampear, mujeres para tu edad?-

¿Me estaba provocando? Me pareció que algo de eso había:

-          ¡Tenes razón!….Pensándolo bien, ahora la situación es calcada a la de esa noche: estamos solos, y vos sos tanto o más linda que tu hija, tenemos más o menos la misma edad, decime ¿sos de patalear vos, si te apreto un poco? –

-          ¡No te hagas el vivo, eh! …Mirá que José está en casa. –

-          ¿Si? ¿Y que está haciendo? Si no me equivoco, a esta hora, suele dormir la siesta. Decime, ¿tiene sueño pesado tu José? – ya la tenía agarrada de la cintura.

-          No se…un poco….pero…¡soltame!..-

-          Bueno, vamos a ser prudentes, vení preciosa…dejame que te muestre como juego con las muñecas como vos.. y sin hacer mucho barullo,… -

La apreté a mi cuerpo y comencé a besarla por el cuello y, de a poco, llegué a sus labios. Dejó que la besara, le acariciara tetas, levantara la pollera y, primero el culo y luego la conchita recibieron la visita de mis manos. Ya ahí era ella que besaba con ansiedad. Hubo los acostumbrados “Noo” de compromiso, mientras, con las lenguas trenzadas y las manos ansiosas, nos íbamos arrimando a la cama del dormitorio más cercano. Se dejó caer de espaldas en ella y me facilitó el sacarle la bombacha, levantando levemente la cola.

Empezamos a coger como dos “angelitos”. Ofelia gimió y ronroneó como gata satisfecha. Acabó con un largo suspiro y los ojos dilatados de placer. Yo la seguí de inmediato, en éxtasis, vertiendo toda la leche en su cueva “incendiada”.

-          Sos un gran hijo de puta. Te vine a retar y vos me cojiste….Ni te preocupaste de

averiguar si podías acabarme adentro,..desgraciado! – protestó Ofelia, provocando un

principio de inquietud en mi.

Luego confesó que tomaba la píldora.

Tuve algunos otros “encuentros” con madre e hija. El primero el día siguiente, con Ofelia, en un telo para disfrutar la una del otro, sin los condicionamientos de potenciales interrupciones “complicadas”. Ofelia, sin limitaciones, es de la mejor que puede sucederle a un hombre en una cama.

Pero esas son otras historias de miserias humanas, que tanto deleitan a los humanos.

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