Pies muy cachondos
Llegué al edificio harto conocido. Toqué el timbre del departamento donde iba por los pies más dóciles, hábiles y profesionales que alguna vez me habían cogido. Los de mi amiga Gina.
Era mi cumpleaños, y pensaba regalarme con los pies, bonitos, tentadores, siempre dispuestos de mi propia profesional del sexo. Así es le como gusta que la llamen. No soy puta, prostituta ni ramera, dice. Soy una profesional del sexo, mi tarea es darle placer a los hombres como me lo pidan, para eso estudio, practico y me perfecciono. Y vaya si es así, sabe hacer de todo y como se lo pidan, con una muy selecta clientela, entre la que hay dos o tres mujeres además. Hasta un matrimonio de mediana edad, donde él coge y ella saca fotos. Le pagan muy bien. Se cotiza muy bien. Tiene 34 años y es muy elegante, en la calle no la diferencias de otra elegante mujer que ande de compras.
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