A falta de mujeres…..

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Miércoles 29 Noviembre 2006 a las 9:15 am

LES CONTARE UN DIA QUE ESTABA MUY URGIDO Y LO HICE CON UNA LATA DE ATUN

UN DIA ESTABA MUY URGIDO Y DESPUES DE HABERME COMIDO EL BISTEK CON EL QUE ME SATISFACIA, AL BUSCAR EN LA ALACENA SU SUSTITUTO, LO UNICO QUE ENCONTRE FUE UNA LATA DE ATUN, LE HICE UN AGUJERO PARA METER MI MIEMBRO Y HEMOS SIDO MUY FELICES, ESPERO ALGUN DIA PODERME CASAR CON ELLA PERO TAMBIEN HAY UNA LATA DE SARDINA QUE ME COQUETEA MUCHO CUANDO ABRO LA ALACENA Y TEMO QUE LA LATA DE ATUN LO DESCUBRA UN DIA ESTABA MUY URGIDO Y DESPUES DE HABERME COMIDO EL BISTEK CON EL QUE ME SATISFACIA, AL BUSCAR EN LA ALACENA SU SUSTITUTO, LO UNICO QUE ENCONTRE FUE UNA LATA DE ATUN, LE HICE UN AGUJERO PARA METER MI MIEMBRO Y HEMOS SIDO MUY FELICES, ESPERO ALGUN DIA PODERME CASAR CON ELLA PERO TAMBIEN HAY UNA LATA DE SARDINA QUE ME COQUETEA MUCHO CUANDO ABRO LA ALACENA Y TEMO QUE LA LATA DE ATUN LO DESCUBRA

Relatos porno 

Gaby, tú y yo.

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Miércoles 8 Noviembre 2006 a las 5:05 pm

FANTASIAS ENTRE CYBER-AMANTES Continuación de una fantasía al encontrar al hombre adecuado para dejar volar la imaginación, en un armonioso y excitante trío que ya se habían conocido antes.
Hola corazón:
He leído tus líneas y me has dejado no sólo con la boca abierta, ya que tengo el vibrador en ella, mi largo y grueso vibrador, chupándolo como si fuera tu pene mientras leo y vuelo a leer lo que escribiste, también con la imaginación desbordada. Estoy completamente húmeda después de un largo y pronunciado orgasmo porque claro que tuve que poner en acción las manos y otras ideas. . . ¡Qué forma de escribir!. Pensando en ti me he imaginado muchas cosas, deliciosas y excitantes.
Me abriste el apetito corazón, me hiciste imaginar mil cosas con Gaby, contigo, conmigo y con juguetes. Imagínate, diversión completa para tres, Gaby, tú y yo disfrutando como locos de nuestros cuerpos.
Pensé e imaginé con una total y absoluta intensidad, dejando volar libremente la imaginación, e imaginé que estábamos en un club, habíamos pasado un rato agradable, bailando y contorsionando nuestros cuerpos con música de salsa, uniendo los tres cuerpos al roce de nuestros traseros. Salimos del club y nos vamos a tu depa, ya algo mareados y más excitados que nunca. Llegamos, servimos una copa de champange para cada uno, fría y hago que Gaby se siente en uno de los sillones y abra sus piernas, quiero ver como le das un largo y rico beso, como disfrutas uniendo tu lengua a la de ella, chupando sus labios, succionándolos, refrescándote con su aliento ya acelerado, pegando tu virilidad a su cuerpo, mientras yo por detrás tuyo comienzo a chupar y humedecer tus testículos, me gustan tus bolas, grandes, rasposas y velludas, duras y listas para ser absorbidas por mi boca siguiendo un camino que me lleva hasta tu hoyito, saboreándolo y excitándolo al mismo tiempo que tu devoras a Gaby, usando manos y lengua. Estamos perdidos el uno en el otro y Gaby con nosotros. Tenerte en mi boca, tomar tu pene en mis manos, halándolo, mordisqueándolo, sintiendo cómo tiemblas al sentir mis uñas acariciándote, penetrándome con él hasta la garganta, apretándolo con las manos para sentir toda su dureza… Qué deliciosa sensación sentir el calor del cuerpo de ella, estremeciéndonos, compartiendo nuestros más íntimos placeres. Pero no me conformo con eso amor, quiero más, quiero ver como devoras sus pechos, mordiendo sus pezones mientras tal ardor la hace abrir las piernas. Hoy quiero sentir el sabor de los jugos de una mujer, quiero llenarme con ellos y con tu semen, quiero vivir la experiencia total de la satisfacción en grupo de nuevo.
Cuando estás completamente duro te hago sentarte y voy dejando caer poco a poco gotas de champange, las cuales voy recogiendo con mi lengua. Estoy en cuclillas frente a ti y tengo a Gaby acariciando mi conchita pues mi culo está al aire y ella va dejando caer gotas frescas en mi hoyito, lubricándome más si es posible en esta agradable posición en donde ella ha tomado mi conchita como si fuera el mayor de los manjares y tú frente a mí con tu pene libre para acercármelo, preparándome para invadirlo lentamente y dejarte el camino abierto. Gaby pasa su lengua de mi coño a mi culito, y regresando a mi conchita, metiendo primero un dedo impregnado de su saliva, dilatándola, chupando su dedo que ha puesto en mi boca para que yo misma disfrute de mi sabor . . . Me aferro a tus piernas y bajo mi cabeza hasta besarte la punta de tu pene, otro beso, más húmedo, más largo y jugando con tus testículos, metiéndome uno a uno en la boca, chupándolos, regresando a tu pene y succionándolo . . . qué rico, ella penetrando mi vagina y tú mi boca. Recorro todo tu pene con mis labios, con mi lengua, te introduzco, te acaricio, chupo, siento el sabor de las primeras gotas de tu excitación, y al mismo tiempo mi cuerpo tiembla en las manos de Gaby….
Ahora tomas sus senos entre tus manos, los acaricias, chupas esos rosados pezones mientras ella gime de placer entre tus manos y conmigo entre sus piernas. Esto es toda una fiesta, es el momento que he estado deseando esta noche, la quiero en mi boca, quiero acariciar su conchita, le abro las piernas y chupo su clítoris, abro con mis manos sus labios internos y dejo entrar mi lengua que busca frenética su vagina, metiendo un dedo y otro, haciéndola sentir como si mi mano fuera un pene desesperado por penetrarla hasta lo más profundo mientras devoro su clítoris, y así ya lubricados mis dedos, quiero penetrarle el culito, rosadito y listo para dejar entrar el gran pene que tienes, duro y firme.
Cambiamos de posición, te acuestas y ella se sienta sobre tu pene que ya la espera con ansias, lo mete en su vagina de una sola vez y comienza a cabalgarte al mismo tiempo que yo pongo mi conchita en tu boca, dejando que la saborees chupando y succionando mi clítoris, penetrándome con tu lengua, llegando hasta mi coño para dejarlo listo; ella pasa tu pene ya lubricado con sus jugos desde su vagina a su culito con los movimientos ascendentes y descendentes. Dejas que ella te cabalgue hasta que estás a punto de terminar junto con el orgasmo que le llega y la sacude completamente. Yo ya me he corrido en tu boca pero quiero que siga la fiesta, así que cambiamos de posición, ella en cuatro frente a mí, de espaldas, dándome su culito para saborearlo por detrás, y tu parado listo para penetrarme en mi culito; mientras acercas tu gran pene, yo pongo mis labios en su agujerito, formamos un trío espectacular. Me halas de los costados acercándome hasta el punto en que la grande y roja cabeza de tu pija comienza a empujar entrando lentamente y arrancándome gemidos de placer, dándome oportunidad a acoplarme a ella; yo mojo uno de los dedos de mi mano con la saliva de la misma Gaby y comienzo a meter el dedo en su vagina y el vibrador lubricado en su culo. . . mmm . . . qué ricura, los tres acoplados al mismo ritmo, bailando al son del placer. Meto y saco mis dedos de la conchita de Gaby y al mismo tiempo el vibrador en su coñito, sus movimientos me dejan ver que está a punto de dejarse ir en un orgasmo que la transporta a las nubes y después, inesperadamente, dejándose el vibrador en el culo, toma otro y lo lleva hasta el interior de mis piernas penetrándome enloquecida en el mismo baile que estás tú corazón; tú en mi coñito y ella en mi vagina con el vibrador y la lengua chupando mi clítoris.. Bailamos, bailamos y seguimos bailando, los tres acelerando el movimiento así como suben nuestras sensaciones. Es todo un placer, sincronizados para disfrutar. En cuanto la respiración de Gaby nos anuncia que llega a su nuevo orgasmo, siento como dejas entrar completamente tu pija, chocando tus testículos con mis cachetes y siento tu descarga acompañada del grito de placer.
Ya no puedo más, tu leche me ha inundado y comienza a chorrear por mis cachetes, Gaby sigue metiendo el vibrador hasta el fondo de mi conchita y moviendo su lengua sin parar y me llevan al límite del deseo; me pierdo en tan impactantes sensaciones y siento como si yo misma eyaculara por la forma en que expido tanto líquido de mi conchita. Todavía no termino de sentir los espasmos de placer cuando la bocas de Gaby y la tuya están chupándome completamente. Siento tu lengua dentro de mí, chupando y saboreando mis jugos, Gaby limpia y moja mis pechos con su boca hasta que dejo de vibrar. ¡El mejor orgasmo que pude haber imaginado! No pude quedarme con las ganas y guiándolos a acostarse uno al lado del otro, me hinqué entre los dos, a la altura de sus caderas y dejé libre mi boca, saboreando la dulzura de tu pene chorreado y su vagina acuosa de tantos jugos, de tantos orgasmos. Me deleité con tan sensuales sabores hasta que de nuevo el calor comenzó a llenarnos de movimiento. Pero bueno, eso es parte de otra historia. . .

Relatos porno 

En el avion

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Lunes 6 Noviembre 2006 a las 4:57 pm

Yo estaba volando recientemente regresaba a casa en un vuelo de airlines, Mi asiento estaba en el final del avión era de los de tres puestos. Yo supe que en el vuelo no iba a haber mucha gente. Me quedo leyendo una revista y de repente sin darme cuenta oigo “discúlpeme” yo necesito el asiento de la ventana”. Era una mujer muy atractiva de unos 28 a 30 años pelo largo, blanca, delgada como de 1.75 de estatura, en sus manos usaba uñas largas pintadas de color mate llevaba falda, medias con tacones altos abiertos, yo me levanté para dejarla entrar. Cuando ella se sentó, yo le pregunté si quería una almohada, y ella me dijo “sí” gracias”. Yo buscando la almohada para dársela la vi muy detalladamente y yo vi unas piernas largas delgadas enfundadas en finas medias, color crema ligera, llevaba falda un poco mas arriba de las rodillas que dejaba ver las lindas piernas enfundadas en ese suave y fino nylon. Yo me senté y mire abajo de sus piernas para ver los pies ella estaba llevando unos tacones altos abiertos de unos 10 cm que dejaba mostrar claramente los dedos de los pies enfundados en las lindas medias, el color mate de sus uñas se transparentaba con las medias. Yo debo de haber estado mirando fijamente para anhelar esas piernas y pies, cuando yo oí que ella aclara su garganta y dice esa es mi almohada y afligido le dije aquí esta su almohada” “muchas gracias”. Ella se apoyó contra el avión cuando nosotros nos fuimos. Yo seguía mirando fijamente sus piernas y pies en medias. Yo debo tener un gran llamativo por las medias ver las piernas y pies con medias es mi pasión, de repente me di cuenta que ella estaba mirándome y mirando sus piernas y ella me preguntó: “esta todo BIEN”? ella se rió tontamente sabiendo lo que yo estaba mirando. Nosotros intercambiamos nombres y entonces Yo estaba admirando sus piernas largas bonitas y me dice “”Qué le gusta de ellas por cuánto tiempo las a mirado le gustan las medias”? y yo le respondí que Sí, que yo pienso que las pantymedias y las medias de nylon hacen ver las piernas y pies de las mujeres muy bellas, sensuales, acariciables y muy elegantes. Entonces yo le pregunté audazmente si le gustaría un masaje en los pies. Y me dice “Aquí en el avión”? ella examinó. “El asiento del medio esta vacío, y el piloto ha apagado las luces, nadie verá Aquí”", con eso ella desabrochó su cinturón del asiento y se quito los zapatos dejando ver sus hermosos pies transparentados con las medias sus pies eran perfectos y se volvió hacia mí, ella estiro sus piernas y los puso en mi. Yo tomé sus talones despacio y empecé a dar masaje a su pie ligeramente. Ella cerró sus ojos y ronroneó como un gatito. Su otro pie se anidó en mi pantalón y yo sé que ella sentía en mi rápidamente mi pene poniéndose duro, porque ella movía el talón alrededor de mi pantalón. Después de unos minutos un sobrecargo vino y vio lo que yo estaba haciendo y me pregunta si ella pudiera ser luego. ella dijo que sus pies se cansaron le dolían un poco. Yo me reí con ella y dije efectivamente. Entonces ella bajó una manta y se la dio a mi amiga que dice “yo pienso que usted necesitará esto”. Mi nueva amiga tomó la manta y lo extendió alrededor de su área hacia sus pechos, dejando sus piernas y pies libres para mí. Yo regresé a dar masaje a su lindo pie se veían bonitos transparentado con las medias y entonces yo decidí que subsecuentemente nadie estaba prestando atención y nosotros éramos los últimos en el avión, yo solté mi boca a su pie y lamí y chupó sus dedos del pie. Ella tenía sus ojos cerrados y era cada vez más excitante y susurra ” eso se siente tan bien” yo le tome el otro pie y empecé en ese pie. Yo estaba en el cielo masajeando y acariciando ese pie en media. Yo sentía algún movimiento y yo buscaba para ver que ella tenía ambas manos bajo la manta y en su falda. Yo mire bajo la manta y efectivamente ella había desabotonado su falda y había estado sosteniendo su pantymedia y había bordeado con una mano y tocando su clítoris con la otra. Yo volví a poner la manta abajo y continué lamiendo y chupando sus lindos pies el olor de las medias me excitaba más. Yo trabajé sus tobillos y lamí tanto sus piernas de nylon cuanto yo pude. Su cuerpo se mojaba y entonces ella tenía un orgasmo. Después de un par de minutos ella abrió sus ojos y sonrió a mí. Sus dedos del pie en nylon todavía estaban en mi regazo que toca mi pene duro bien erecto. Ella meneó sus pies contra mi pene y entonces dijo: “gracias era lo que yo necesitaba, cuándo nosotros aterricemos yo cuidaré de usted”, “tiene usted un vehículo en el aeropuerto”? le dije que sí, yo dejé mi automóvil aquí. Y me dice “tiene usted el derecho sobre mi después de que nosotros aterricemos”"? usted”"? tiene libre hasta la tarde”. Ella contestó. Entonces el piloto anunciando que el avión estaría aterrizando pronto, le ayude a colocar sus hermosos pies en los zapatos, luego nos enderezamos y nos preparamos. Nosotros fuimos a mi vehículo y finalmente nos pudimos abrazar y darnos un beso apasionado. Yo empecé a buscar un hotel pequeño y encontrar uno, entonces yo me detuve en un mini mercado para comprar algunos condones. Y ella dijo ” buena idea creo que estoy ovulando es mejor que los uses para mayor protección”. Nosotros entramos en el cuarto y nos caímos en la cama ella desabrocho mis pantalones y me quito mi ropa interior y procedió chupar y lamer mi pene. Yo estaba listo para explotar cuando ella se hecho hacia atrás y grito “Yo lo quiero en mí, yo quiero sentirlo en mí, ponga su pene en mi” Ella se ponía de pie, se quitó su blusa y sostén, entonces su falda. Ella dejo solo sus pantymedias, entonces ella pegó sus uñas largas al frente de sus pantymedias y rasgó un agujero en ellos y dijo: ” Yo lo quiero ahora dentro de mí yo necesito su pene en mí” Entonces yo me quité mi camisa y calcetines y la miraba y le dije que yo debo ponerme un condón. Y me dice ” No, yo quiero sentirle el pene, yo quiero sentir el semen en mí, quiero, su esperma, póngalo en mi vagina”. yo subí hacia la cama y puse mi pene cerca de su vagina , ella puso su mano en mi pene el toque de su mano con las uñas largas me éxito mas y lo guió en ella y exigió que yo la penetrara. Y le dije que necesitaba ponerme un condón. Y me dijo “QUE!, sigue, penétrame”, estaba empezando a sentirlo simplemente. yo necesito ponerme un condón, como usted dijo que estaba ovulando….! “”No vuelva a poner su pene en mí yo quiero sentir su esperma en mí, penétrame duro y acaba en mí, yo quiero sentirle entrar en mí muy profundo”". yo volví y se lo metí profundo en ella y empecé bombeando, ella puso sus piernas de nylon alrededor de mi parte de atrás y apretó duro. Nosotros estábamos haciendo el amor como dos animales y yo sentía que ya quería acabar le pregunté y me dijo: “Haga usted lo quiere en usted” “Dios sí, empuje más profundamente, hágale entrar profundo”. Con eso yo empecé a brotar mi semen en ella, ella me tiró más cerca y empujó su vagina hasta que finalmente nosotros colapsamos en la cama. Nosotros nos besamos cautelosamente durante algún tiempo nos acariciábamos sentir el roce de las medias con mi cuerpo era algo espectacular y charlamos durante algún tiempo. Entonces ella empezó a acariciar mi pene me excitaba mucho las uñas largas mientras yo admiraba sus lindos pies con medias, lo chupó y me lo puso duro de nuevo. Ella abrió sus piernas y dijo que la penetrara de nuevo. Nosotros gastamos el resto de la mañana hasta que nosotros tuviéramos que irnos. Yo le dije que me gustarían verla de nuevo y repetir lo mismo incluyendo lamer sus pies con medias. Y me dijo que “sí me gustaría verlo de nuevo, aquí esta mi tarjeta me llama en la oficina”". y dice que ella siempre usa medias con tacones abiertos y sandalias de tiritas de tacón alto que a ella también le fascinaban las medias y le excitaba mucho mostrar los pies con medias”. Con eso nos despedimos, nosotros nos besamos y prometimos repetir esta experiencia.

Con mi tia

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Sábado 4 Noviembre 2006 a las 4:51 pm

Me fui de vacaciones con mis tíos y con mis primos ya que mis padres tenían que trabajar. Yo estaba muy contento porque mi tía me ponía más cachondo que la música de los caballitos. Era bajita, morena, culona, buenas tetas y un arte que no se podía aguantar. Ya en el apartamento aprovechaba cualquier despiste de la gente para entrar a su habitación y lamerle las bragas y ver el resto de su ropa interior, la verdad es que me ponía a cien.
Tras varios días con la verga siempre erecta, por verla en la playa en bañador y no poder sobarla, llegó el día crucial. Mi tío se puso enfermo con la gota y mis primos se quedaron durmiendo por lo que aproveché para bajarme a la playa a solas con ella.
Allí, hizo una cosa que no había hecho hasta entonces, dejó sus enormes tetas colgantes al aire libre. Yo iba a meterme al agua pero viendo el panorama me quedé a su lado. MC, que es como le llamo yo, notó que yo no hacia más que mirarle los pezones que los tenia cachondos por lo que cerró los ojos y se tumbó a tomar el sol bajándose un poco más el bañador, casi hasta el coño. Yo estaba erecto total por lo que me metí al agua y desde allí la estuve mirando durante un buen rato. No tuve más remedio que correrme en el agua porque de lo contrario tendría que haberme corrido en su cara y no era lo correcto en esa situación.
Esa misma noche mis tíos y mis primos decidieron salir a dar un paseo, pero yo puse la excusa de que me dolía la cabeza para quedarme solo en la casa y poder tener fantasías sexuales con MC y con su ropa interior. Cuando se fueron cogí un par de bragas y un sujetador, me metí en la bañera llena de agua templada, y empecé a soñar…………..
De repente oí la puerta del baño, Era MC, pero no se había dado cuenta de que yo estaba en la bañera, se abrió de piernas, se bajó las bragas y comenzó a mear. Cuando quitó la vista de su coño peludo, y la levantó me vio pero ella con un gesto de lo mas natural continuó con su tarea. Yo no sabía que hacer. Empecé a frotarme como si me estuviese bañando pero creo que no coló y cuando ella se levantó se acercó a mi y me dijo, viendo las bragas, “¿te gustan mis braguitas?”.
Yo me quedé bloqueado y empecé a tartamudear. MC se quitó los zapatos y se metió vestida a la bañera conmigo, se empezó a quitar su ropa mojada y a lanzarla por el baño y me dijo que le chupase el coño.
Ohhhhhhhh, era lo mejor que me podía pasar. Mientras yo le comía el chocho peludo ella se corrió dos veces. Luego se puso a cuatro patas y me empezó a comer la verga, era maravilloso, yo le cogía el pelo mojado con una mano y con la otra le apretaba uno de sus pezones. Los tenía tremendos……..
Cuando acabó de chupar se puso boca arriba y se la empecé a clavar por su enorme agujero, mete y saca, mete y saca, hasta que no pude más y me corrí sobre sus tetas y su abdomen. MC me dijo que era lo mejor de las vacaciones y siempre que pudimos, los días restantes repetimos estas fantasías reales sexuales por lo que, como ella me dijo, ya no necesitaba correrme en sus tangas ni en sus sostenes….

 

Relatos Porno

Relato fetichista

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Lunes 30 Octubre 2006 a las 4:51 pm

Mi nombre es Romina y tengo ahora 19 años. Esto que voy a contarles sucedió hace 2 años atrás, en mi casa, acá en Buenos Aires. Mi hermano se llama Patricio y tenía en ese entonces 19 años. Mis padres se habían ido de viaje a Europa, por lo cual en la casa sólo estábamos él y yo.
Él era estudiante en la universidad, estaba en primer año. Un día vino con sus cinco de sus compañeros, porque tenían que hacer un trabajo para la facultad. Cuando vinieron sus amigos aquella tarde, yo los miraba a distancia con curiosidad. Los escuchaba hablar, ya que mientras yo miraba tele en el comedor, ellos estaban en la cocina. Hablaban de fútbol y de mujeres. Todavía no me había dado a conocer, no me habían visto. Yo mido 1,59 metros, peso 54 kilos, mi piel es de tez blanca, mi pelo lacio negro y mis ojos azules. Para aquella edad ya tenía formado el cuerpo que tengo ahora, el cual me deja conforme. Lo que más me gusta de mi cuerpo son mis pechos. Mis medidas son ahora las mismas que hace 2 años. No cambiaron en nada. Son exactamente 104-62-88. Los chicos más grandes siempre me llamaron la atención, me gustan mucho los hombres, y me gusta seducirlos y calentarlos. Reconozco que soy de la clase de mujer que le gusta calentar a los hombres. Cuando sucedió esto era casi verano, fines de noviembre, y hacía bastante calor. Yo tenía puesto una remera muy corta y ajustada, que dejaba mi ombligo al aire, y marcaba mucho mis grandes pechos. También vestía una pollera bastante corta y apretada. Entonces decidí entrar en escena. Entré a la cocina, abrí la heladera y me serví un vaso de agua. Noté que cuando apenas entré, ellos dejaron de hablar.
- Hola - dije secamente sin mirarlos, como sin darles importante, y mirándolos tan solo de reojo.
- - Todos contestaron mi saludo y me miraban como idiotas. Rápidamente yo volví al comedor y seguí viendo la tele. Luego escuché comentarios como el siguiente:
- - - Che, ¿cuántos años tiene tu hermana? - Tiene 17. ¿Por? - contestó la voz de mi hermano. - Está buenísima. Muy linda, de verdad. - Sí, es verdad, está buena - agregó otro de los amigos de mi hermano.
- - Más o menos a la hora después, sonó el teléfono. Mi hermano tenía que irse por un instante hasta la casa de mi abuela, que vive a dos cuadras. Tenía que ir a buscar unos papeles porque mi abuela se iba y después no podría ir a buscarlos. Les dijo a sus amigos que lo esperaran, que en 10 o 15 minutos estaba de vuelta y seguían.
- - - No hagan nada con mi hermana, pajeros - les dijo entre risas, en chiste.
- - Sus amigos se rieron y apenas se fue mi hermano, se acercaron al comedor. La verdad que ninguno era feo, eran lindos chicos. Me gustaban, y me encantaba su actitud de pajeros. Se sentaron a mirar la tele conmigo, sin decir nada, y mirándose entre ellos. Yo sabía que estaban haciendo gestos entre ellos. - - En el programa que estábamos mirando, había una mujer en bikini, con unos generosos pechos casi al desnudo.
- - - Yo tengo mejores pechos que esos - dije para el asombro de los jóvenes. - Estoy de acuerdo con vos, sí que sí - contestó uno de ellos. - ¿Te gusto? - le pregunté. - Obvio. Sos una diosa - replicó él.
- - Acto seguido me acerqué a él y empezamos a besarnos apasionadamente. Los otros cuatro no lo podían creer, estaban asombrados. Me senté sobre sus rodillas, y él me tomó de la cintura. Yo le tocaba el bulto, y sentía cómo se agrandaba rápidamente. Él empezó a besarme por el cuello, mientras me pedía que le hiciera una paja. Así lo hice. Abrí el cierre de su pantalón (era un jean), y le agarré la verga con mi pequeña mano. Empecé a frotarle la pija sin pausa, mientras nos besábamos. Los otros no lo podían creer. Estaban muy calientes también, hasta que uno de ellos se acercó a nosotros y me puso su palo en la boca. Empecé a chupársela y otro también se acercó y puso su pene en mi otra mano, y me amasaba mis grandes tetas con sus dos manos bien abiertas. La situación quedó así: le estaba haciendo la paja a dos de ellos, uno con cada mano. Tenía otra pija en la boca sin parar de chupar, y los otros dos estaban haciéndose una paja mirándonos. De pronto me levanté, y les dije: - - - Miren, en 10 minutos vuelve mi hermano, o sea que no tenemos nada de tiempo. Me hubiese gustado que tuviéramos más, pero se dio así. Les propongo algo para terminar rápido con esto. - Pónganse los 5 formando un círculo y háganse la paja. Yo voy a estar arrodillada esperando que acaben y me llenen toda de leche - agregué.
- - Sin perder instante, formaron un redondel adelante mío y empezaron a masturbarse. Lo hacían de una manera rápida, violenta, acariciándome la cara y el pelo.
- - - Miren que tienen que acabar todos más o menos a la vez. Pónganse de acuerdo - les dije mientras daba ocasionales lengüetazos a sus penes.
- - Cada tanto también les daba una mano. A los pocos segundos, los dos primeros se vinieron. Uno lo hacía por el lado derecho de mi cara, y el otro derramaba su carga sobre el lado izquierdo. Los otros seguían la escena con fascinación. En poco tiempo mi lado derecho de la cara, estaba con una especie de pomada blanca, me había dejado la mejilla derecha llena de leche. El de la izquierda, lo hizo entre mi ojo izquierdo y la nariz. La cantidad era mayor que la del primero, y pronto su descarga empezó a descender por mi mejilla izquierda hasta doblar por mi barbilla. Yo sacaba la lengua intentando atrapar algo de aquel hermoso líquido masculino. Los dos que habían acabado, se hicieron a un costado. En menos de un minuto, otros dos más explotaban en una oleada de semen. Ambos lo hicieron sobre mi boca, la cual no daba abasto a la hora de tragar toda esa marejada de leche. Pude tragarme sólo una parte, el resto rebalsaba por las comisuras de mi boca, ahora tenía el paladar, la lengua, y mis labios llenos de esperma. Me sentía la mujer más afortunada y feliz del mundo. Esos dos también se hicieron a un costado, y sólo quedaba uno por terminar. Los demás se subieron los pantalones y se sentaron en el sofá a mirar.
- - - Ahora vas a ver lo que es bueno - me dijo el restante mientras estaba por acabarme en la carita.
- - Justo cuando terminó de decir esas palabras, acabó. Un primer disparo de semen dio sobre mi pómulo izquierdo, cruzando mi cara en forma diagonal. Yo seguía con mi boca abierta al tope, y justo el segundo disparo, entró en mi boca. Sentí como un golpe de tan fuerte que venía. Lentamente saboreé el gusto de su leche, mientras él seguía haciendo un desastre con mi rostro. Sin duda alguna, fue el que más cantidad me entregó.
- - - Mirá cómo te dejé, diosa. Estás llena de leche - dijo él.
- - Se subió los pantalones y se sentó con los demás, justo cuando sentimos el ruido de la puerta de entrada cerrarse. Mi hermano había vuelto. Yo no había llegado ni a limpiarme, y velozmente salí corriendo y me encerré en mi habitación. Imagínense si mi hermano me veía así, irreconocible bajo un mar de semen. Ja.
- - - Ya volví, loco - dijo mi hermano sin sospechar nada, y con los papeles en mano. - Se portó bien mi hermana - agregó. - No sé, ni la vimos. No apareció - contestó uno. - Mejor. Je - dijo mi hermano - Igual no les hubiera dado bola, es muy chica todavía - siguió diciendo Patricio.
- - “¿Demasiado chica?”, me pregunté a mí misma en mi habitación, desde donde escuchaba todo tras la puerta.
- - - Mirá como quedó “la demasiada chica” - me dije en voz alta a mi misma, mirándome al espejo.
- - No dejé pasar la oportunidad, y me saqué una foto así, cubierta en esperma de cinco calientes hombres, para después excitarme mirando esa foto de mí misma bañada en semen.

El sabor del sexo

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Miércoles 2 Agosto 2006 a las 6:44 pm

Después de varios años de pareja sentía que ya no excitaba de manera tan virulenta a Juan, mi marido. No reparé en el asunto porque pensaba que era normal que la vitalidad de un hombre fuese decayendo con el tiempo, por lo que cuando estaba muy excitada, le provocaba haciéndole una felación o insinuándome con falditas cortas. Pero no conseguía la erección enorme que años atrás me volvía loca.

La situación fue cambiando cuando comenzó a pedirme sexo anal y que hiciéramos un trío con otra mujer o muchas otras cosas a las que yo no estaba acostumbrada. Después de muchas negativas a sus intenciones, dejó de tener apetencia sexual, al menos conmigo. Esto ya me enfadaba, pero no decía nada. Empecé a masturbarme para apaciguar mis frecuentes excitaciones, hasta que un buen día, me llegó el rumor de que estaba siendo “corneada” con una compañera de trabajo, a la que mi marido comenzó a visitar con frecuencia. Me habían comentado que esta chica era muy caliente y que, al parecer, hacía todo tipo de cosas que le pedían. Había tenido relaciones sexuales con la mayoría de los compañeros de mi marido y con alguna compañera.

No quise entrar en discusiones y me decidí en recuperar a mi marido. Para ello empecé a idear planes. Lo primero que se me ocurrió fue hacer el famoso trío con ella. Desistí. Pensé en ganarlo yo solita y después ya lo haríamos en grupo.

Me reunía asiduamente con mi peluquera habitual con la que me unía una buena amistad, llegando a convertirnos en confidentes de nuestras relaciones y problemas. Ella me dijo que era recomendable que cambiara los hábitos en el sexo, ya que eso con el tiempo aburría a los hombres y hacía las relaciones demasiado monótonas. Yo le decía, creyendo que estaba diciendo que lo dejara hacerme el sexo anal, que no quería porque me daba miedo el dolor que podía sentir. Me dijo que me depilara totalmente mi vagina y que usara tangas con ropa muy ajustada para provocarlo. Esto me pareció buena idea y quise llevarla a la práctica.

En casa me dispuse a ducharme y en la bañera, con mi sexo enjabonado, me afeité la vagina. Puse un espejo en el suelo para ver el resultado. No quedé satisfecha porque por la zona baja quedaban vellos a los que no llegaba a ver afeitándome. Llamé a mi amiga y le comenté lo sucedido, ofreciéndose a ayudarme. Me dijo que pasara por su peluquería a la hora del cierre y que ella me terminaría de hacer el “trabajito”.

Puntualmente llegué sobre las 8 de la tarde. Cerró el establecimiento y quedamos dentro las dos. He de confesar que me daba un poco de vergüenza enseñarle el sexo tan mal afeitado, pero me animó diciendo que ella tenía uno igual y que no pasaba nada entre mujeres. Me desnudé de cintura hacia abajo y, sentada en el sillón que tenía en la zona de lavado de cabezas, abrí mis piernas, posibilitando que ella me enjabonara con facilidad. Sentía un poco de morbo de verme en esa postura, pero no le di importancia. Ella comenzó a rasurar mi sexo muy delicadamente. Comentaba que no entendía como mi marido no se sentía atraído por esa belleza y yo me ruborizaba. Me puso de pie, pidiéndome que me diera la vuelta y que inclinara mi cuerpo hacía adelante para poder llegar mejor a la zona baja de mi vagina y al culito, que también tenía algunos vellos.

Mientras me rasuraba, noté que pasaba disimuladamente su dedo por mis agujeros. Esto hacía estremecerme y, a duras penas, ahogaba mis gemidos. Cuando terminó, me secó y me dio un beso en el culito. Me dijo que ya estaba en condiciones de ser “devorada”. Estaba súper excitada, pero no quería creerlo. Nunca tuve sexo con otra mujer y también sabía que ella solo había estado con su marido, por lo que no pensé en nada más hasta que ella me dijo que tenía que comprobar si me lo había dejado bien fino y me tocó la vagina, notando mi humedad. Puso cara de asombro y me preguntó si estaba excitada por ella o porque estaba pensando en la follada con mi marido. Yo le dije que por ambas cosas, ya que sus manos habían tocado delicadamente mi sexo y nadie lo había tratado así, pero ya se me pasaba. Me disculpé y le dije que ya me marchaba, cogiendo mi ropa para vestirme. Ella me la retiró de las manos y se puso de rodillas delante de mí, comenzando a lamer mi rajita que estaba ya goteando jugos.

Debo reconocer que nadie me había hecho sentir tanto placer con su lengua. Tuve un descomunal orgasmo que ella agradeció pasando su lengua por los labios recogiendo todos mis jugos que caían por mis piernas. Se levantó, me besó y me dijo que no sabía que le había pasado, pero que sintió una atracción muy fuerte y que, por favor, la disculpara. Le dije que no había de qué disculparse porque yo lo había disfrutado. Me vestí y me marché a casa.

No podía dejar de pensar en lo acontecido. Constantemente tocaba mi chochito tan pelado. Lo abría y sacaba jugos que luego chupaba de mis dedos. Mientras esperaba a mi marido, se me ocurrió darle mejor sabor al sexo y se me ocurrió meter algo sabroso en él. En alguna ocasión había visto en películas porno como había mujeres que se metían bolas chinas en el chocho y la mantenían dentro cuando paseaban, pero yo quería algo con sabor. Me fui a la cocina, lavé dos fresas, las más grandes que encontré y me las metí lo más profundo que pude. Era muy placentero. Con un poco de mermelada de fresas, unté las paredes de mi vagina por su interior, no mucha cantidad para que no se saliera demasiado, me coloqué el tanga y seguí esperando muy excitada.

Cuando llegó Juan, le besé como normalmente lo hacía, se marchó a la ducha mientras yo preparaba algo de cena y, cuando volvió, reparó en que llevaba puesto un camisón transparente y el tanga. No llevaba sujetador y mis pezones estaban erguidos. Él me miró extrañado y acarició mis pechos. Cenamos tranquilamente y, al postre, le dije que tenía una sorpresa, me puse de pie y, subiendo el camisón y apartando el tanga le enseñé chocho depilado. Él dijo que era muy sugerente y que quería verlo de cerca. Por fin el plan estaba funcionando. Me dijo que nos fuésemos a la cama y me negué, diciendo que allí sería como siempre y que yo quería sentir nuevas sensaciones, así que lo haríamos allí mismo, en el salón, sobre la mesa. Ya la tenía erecta. Lo tendía sobre la mesa, una vez recogida la cena y le hice una mamada más alocada que nunca, besándole los testículos y levantando sus piernas para poder llegar a su culito, cosa que no había hecho nunca. Esto le produjo impresionantes espasmos y gemidos que a mí me aumentaban la excitación, si es que era posible.

Cuando metí un dedito en su culo y lamí, como un helado, su instrumento durísimo, no lo pudo soportar y llenó mi cara, mis pechos y mi boca de su añorado semen, en una cantidad que nunca ví. Su pene había bajado de manera considerable, pero seguía jadeando como un perro cansado. De manera insinuante, me subí a la mesa y le ofrecí mi fruta. Comenzó a lamer y lamer con fruición. Qué sabroso, mi amor, decía. Sigue y verás que bueno, cariño, este es tu postre. Cierra los ojos y cómetelo todo, por favor, le decía entre jadeos. Cuando más énfasis le ponía a la mamada de chocho, más intentaba yo expulsar las frutas, hasta que, con mis propias manos, abrí mis labios vaginales y le pedí que metiera la lengua todo lo más profundo que pudiera, hasta que tocó algo extraño en el interior. Sorprendido me preguntó qué era. Le dije que absorbiera y que se lo comiera para adivinarlo él mismo. Así lo hizo hasta comer las dos fresas. Quedó entusiasmado. Le pedí que me follara y pude notar como su polla estaba como jamás la había notado de dura y parecía que había aumentado unos centímetros. De esta forma estuvimos follando al menos dos horas, cambiando frecuentemente de posición y en una de estas, le pedí que me dilatara el culito con cuidado y que desvirgara su ansiado agujerito. Lo hizo con la mayor de las delicadezas y yo lo disfruté con locura.

Le dije que ya no necesitaría ninguna puta en la calle, ya que la tenía en casa para su total disposición. Él, extrañado por verse descubierto, dijo “ahora seré solo para ti, la única mujer con sexo de frutas”.

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Los pies de un negro desconocido

Escrito en Fetichismo por Relatos Eroticos el Martes 1 Agosto 2006 a las 10:42 am

Mi obsesión por los pies me llevó a tal grado de lamerles los pies a un hombre en un cine porno, sin importar las consecuencias. Ese día estaba aburrido y no sabía para donde ir, así que me puse a lujuriar a los manes que pasaban por enfrente de mí y así, por lo menos fantasear con ellos en mi imaginación. Imaginando como estaría a esa hora del día sus pies. Me imaginaba sentirle el olor rico a pies, unos pies sudados, un olor a macho. Pero como deseaba en ese momento descargar un poco de pasión me dispuse a ir a un cine donde se presenta películas porno. Cuando entré había una tanda de locas caminando de un lado a otro con ganas de tener una verga en la boca.

Después de ver ese panorama me decepcioné, así que pensé que sería mejor haberme ido a mi casa. Pero para no perder lo que había pagado, me dispuse a que me quedaría un rato hasta que me cansara. Busque una banca y me senté en una parte bastante oscura. Observaba la película para que me entrara la arrecherra y así hacerme una paja en el nombre de algún man.

Mientras me pajeaba sentí que se sentó al lado una persona, así que guarde mi verga porque pensé que era una loca de esas que estaban sedientas de placer igual que yo. Luego, cuando miro con el rabo del ojo noto que era un negro, pero no era un negro cualquiera. Era un negro grande y fuerte, bien macho. Después de un rato noto que él se quita el sweter, por que hacía calor. En ese instante mi corazón comenzó a latir cada vez más. El no miraba hacia donde estaba sentado, su mirada estaba concentrada en la película, al menos pensé eso. Después de un rato siento que el se baja el ziper del pantalón y se saca poco a poco la pinga, era una pinga descomunal, era sumamente grandota. Noto como se masturbaba sin importarle que estuviera yo allí. No sabía como sentarme, por que eso me ponía a millón.

Para tantearlo le hice señas para ver si me podía sentar a su lado y sin dudarlo me movió la cabeza con afirmación. Así que me senté al alado de él. No me día cuanta cuando ya tenía en mis manos ese pesazo de verga. Él me hace señas de que se la mame y sin pensarlo mucho me lo metí delicadamente a la boca. Tenía un olor a sudor, un olor muy singular al de las mayorías de los hombres. Mis labios jugueteaban con ese pedazo de verga. Le mamé toda la verga, incluso le lamí las chacaras (testículos) el sabor de ese macho era espectacular. Luego guía mi cabeza con sus manos y me hace que le huelas los pelos de la verga, me susurra y me pregunta: ”¿Te gusta como huele?”, le respondí que si que era fenomenal.

Después de un rato de tener allí ocupado con su verga me dice: “bésame los pechos”, ni un instante dudé y obedecí. Como hacía calor podía sentir el sudor bajarle desde su cabeza y seguir por el abdomen. No solo le bese los pechos sino que mis labios recorrieron cada parte de su cuerpo marcado por cada unos de sus músculos, sintiendo ese sabor masculino. Estaba rico tan rico, que mi labios, como dirigido por un imán llegaron a las axilas de él. Era un olor indescriptible que me volvía loco. Lo único que hacía era cerrar los ojos del placer que le producía todo lo que yo le hacía.

Posteriormente, vuelvo a la verga de él. Sentí de pronto unos chorros leche en mi boca. Él pensó que iba a sacar la verga, así que me agarró la cabeza para que no sacara la verga de la boca. Estaría loco si desperdiciaba esa leche paterna. Fueron varios pulsaciones de leche hasta que pude retirar esa verga de mi boca. Fue sensacional lo que me acaba de ocurrir. Claro está para él también, porque me dijo que esa mamada esta deliciosa.

Después de eso él se recuesta en la banca y saca sus pies de sus botas de construcción. Le pregunto si le dolían los pies y me contestó que sí. Me dijo que estaba trabajando y fue allí para distraer su mente. Que acaba de salir de trabajar. Como yo quería saborear unos pies, no sabía como decirle que quería lamerlo. Así que le dije que si quería que le hiciera un masaje y me dijo que estaba bien. De manera que él subió unos de sus pies en mi muslo y le comencé a masajearlo con las medias puestas. El olor de las medias era tan masculinas que quería sentir el mismo olor de sus pies. Por lo que le quité las medias y poco a poco mis labios comenzaron a recorrer dedo por dedo de ese rico pies. Calzaba como un once de zapatos, porque estaban grande. Emanaban un olor que no puedo describir, ya que solo el que vive esa sensación lo puede decir. Sus pies eran ásperos como los de un verdadero macho.

Así que nuevamente comenzó la arrecherra. Lo único que hacia era cerrar los ojos del placer que le producía esa sensación que para el era algo novedoso. Bueno, al menos eso fue lo que me dijo, que nadie antes había hecho eso. Mi nariz se introducía entre sus dedos para sentir ese olor peculiar de un verdadero hombre. Mis labios pudieron recorrer cada parte de ese exquisito pie masculino. Fueron como una hora de masaje, besos y caricias en esos pies negros. Pies que pudieron complacer lo que estaba buscando con ese día tan caluroso. Mientras disfrutaba de esos pies, él se masturbaba con gran fuerza hasta que pudo venirse nuevamente. Solo me pidió que me quería echar la leche en la boca para que no se desperdiciara.

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