La ventana indiscreta

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 6 Abril 2006 a las 4:57 pm

Esto que os cuento sucedió hace cosa de unos meses entre mi hermana Laila, de 18 años y yo. Laila es muy bonita, es alta, delgada y con unos pechos del tamaño justo, esos que son grandes pero sin desbordar las manos. Su afición por el deporte le hace tener muy buen tipo. Yo me llamo Jose, soy normalillo, 26 años, alto, no gordo pero tampoco delgado. Vamos del montón.

Cierta noche estaba yo en mi habitación cambiándome de ropa para irme con mis amigos cuando de repente veo que se enciende la luz de la habitación contigua, la de mi hermana. Estas hacen esquina y se puede ver perfectamente quien está dentro de cada una. Me acerqué para ver por la ventana y me encontré con una grata sorpresa. Mi hermana se estaba cambiando de ropa. La curiosidad pudo mas que yo, así que me escondí entre las cortinas y me dispuse a mirar en la seguridad de mi escondite. Laila, que así se llama, comenzó a quitarse la ropa para irse a la ducha. Primero la camiseta, quedándose en sujetador. Sus tetas estaban bien paraditas dentro de esa prenda. Cuando se quitó el sujetador pude apreciar cuan bonitas eran. Luego fueron los pantalones. Llevaba un tanguita que le quedaba muy bien ya que marcaba la redondez de su culito. Finalmente se quito ésta, quedando totalmente en pelotas. Estaba divina. Mi polla comenzó a cobrar vida con esa imagen. No podía creer que me empalmara mirando mi hermana, pero el caso es que así era. Una llamada de mi madre a Laila la hizo ponerse una bata y salir a ver que quería, con lo que mi festival se quedo allí.

Desde entonces cada vez que veía que ella iba a su cuarto a cambiarse yo me iba al mío y me dedicaba a mirar. Era la inspiración de mis posteriores pajas. Esto me llevo a pensar si ella sería consciente de lo que hacía o si sabría que yo estaba allí, así que decidí regalarle también una sesión de desnudo mío. Un día que sabía que estaba allí fui yo el que comenzó a desnudarse, haciendo ruido y silbando para provocar que se acercara a mirar. Me despeloté completamente y comencé a acariciarme la polla para que creciera un poco. Efectivamente dio resultado ya que pude entrever como se movían sus cortinas. Estaba seguro que me miraba. Así pues me giré para que pudiera ver bien. Salí de la habitación con una bata y al pasar junto a la suya pude ver como disimulaba haciendo como que buscaba algo. La cosa funcionaba, tendría que seguir regalándole espectáculos a ver si conseguía que ella también lo hiciera ya que desde el primer día que la vi no podía quitarme de la cabeza el follármela, tenía incluso sueños con ella, se había convertido en una obsesión.

Los días pasaban y nuestros mutuos espectáculos se sucedían, pero la cosa no pasaba de mirar. Tenia que trazar un plan para llegar a más. Así que comencé a pasearme en calzoncillos con la excusa de que iba a ducharme cuando estábamos solos. Me frotaba un poco la polla para que me creciera y así pasear mis erecciones ante su vista. La cosa funcionaba ya que notaba como ella se fijaba en mi paquete cuando hacía esto.

Por otro lado ella comenzó también con esta practica de pasear en ropa interior con la excusa de ducharse. Por supuesto cuando no estaban nuestros padres. Recuerdo un día en que se fue a duchar. Tenía un sujetador muy abierto que realzaba mucho sus pechos y un tanguita de esos que se esconden entre los cachetes.

- Jose me puedes prestar tu champú, es que el mío se me ha terminado.

- Si claro, está en mi bolsa de deporte.

- Gracias.

- Vale, pero tápate un poco que con algo.

Con una toalla medio tapándose me dijo que no que estaba bien. Casi me la pifio. Tenía que ser más prudente. Esa noche nuestros padres salieron a cenar y nos quedamos los dos solos. Laila dijo que se iba a dormir, que estaba cansada. Yo le dije que me quedaría mirando la tele un rato. Cuando ella entró en su habitación yo me escondí en la mía y volvía a tener una sesión de striptease. Cuando terminó se acostó desnuda y apagó la luz. En eso que yo me disponía a irme de nuevo a ver la tele cuando comienzo a oír gemidos. Sin duda alguna se estaba masturbando. Yo comencé a excitarme, así que me fui a ver si pillaba alguna peliculilla fuerte en la tele con la que pasar el rato. Encontré una porno en una canal de esos nocturnos, así que sin pensarlo comencé a cascarme una monumental paja. En eso estaba yo dándole al manubrio cuando justo antes de correrme entra mi hermana en la sala y me pilla en plena faena, con tan mala suerte que me corro y uno de los lechazos va y le cae en la pierna.

- Eh, esto, lo siento, no quería molestar. Es que no tenía sueño y me vine a ver la tele. Perdona, te dejo con lo tuyo.

- Lo siento, pensaba que estabas durmiendo y yo …..

- Nada, nada, perdona.

Y se fue a su cuarto. Yo estaba rojo de vergüenza, mi hermana me había pillado en plena faena y encima le tiro un lechazo en la pierna. Una vez me calme me dispuse a ir a disculparme, cuando llego a la puerta de su cuarto oigo gemidos. Me acerqué sigilosamente y veo que estaba en la cama espatarrada haciéndose un dedillo. Yo me quedé mirando por la rendija de la puerta en la seguridad del oscuro pasillo. Hizo algo que me dejó de piedra. Tomó los restos del lechazo que dejé en su pierna con un dedo y comenzó a chuparlo mientras con la otra aceleraba el ritmo de su masturbación. Ahora es la mía dije. Así que entre en su cuarto sin avisar y ella pegó un brinco y se tapó con la sábana.

- Pero que haces, no sabes llamar antes de entrar.

- Lo siento, es que yo venía a disculparme por lo sucedido antes, pero …

- Ni peros ni ostias, siempre hay que llamar.

- Eh, eh, cálmate, que tu tampoco lo hiciste al ir a la sala.

- Hombre, claro, solo falta que tenga que llamar para entrar a la sala.

- Bueno vale, que no es para tanto.

- ¿Que no es para tanto?

- También me pillaste tú en plena faena y no te monté un cirio por ello. A demás que no es nada malo masturbarse, que no somos los únicos que lo hacemos.

- Ya sé que no somos los únicos, pero no es muy normal que los hermanos se vean haciendo según que cosas.

- Bueno y que, no pasa nada, no hay nada de malo en ello, a demás bien que te gusta mirar por la ventana cuando me desnudo.

- Eh, eh, para, que tu también lo haces, o crees que no te veo mover las cortinas.

- Pues razón de más.

- Bueno, quizás.

- Pues eso, ya que estábamos los dos en plena faena ya puestos vente al comedor y nos masturbamos viendo la película.

No podía creer lo que acababa de decir, pero el caso es que ella no puso mala cara ni nada.

- Si claro eso es lo que quisieras tu, verme masturbarme.

- Claro como si tu no disfrutaras también mirándome a mí, lo que pasa es que eres una puritana mojigata.

- Yeee, para, de eso nada, yo soy tan liberal como tu, venga vamos a la sala, que narices.

En eso que seguimos mirando la peli porno y yo me comienzo a excitar de nuevo, así que ni corto ni perezoso me la saco y me empiezo a masturbar. En eso que Laila también se anima y comienza a masturbarse. Estando los dos en plena faena nos quedamos mirando y le digo;

- Oye y si nos lo hacemos el uno al otro.

Tomé la iniciativa y comencé a hacerle un dedillo. Ella pareció resistirse pero a los pocos segundos, quizás por el calentón que llevaba no opuso resistencia.

- Siiii, sigue, sigue, que gusto.

- Toma claro, ahora veras, te voy a pegar una comida de coño que vas a flipar.

Antes de que pudiera decir nada comencé con mi frenética actividad provocándole un placer tal que no podía ni renegar. Solo gemía.

- Siii, siiiii, que gusto, que gusto…

- Si ummhhh que coñito más rico tienes, y que jugoso, mira como lo tienes de mojado.

- Ufff, es fantástico, nunca había sentido nada igual.

- Joder, normal, pero yo mira como estoy. Ven ponte en 69 como en la película y así nos daremos placer los dos.

Como la mamaba, que gusto, parecía una verdadera experta. Estábamos los dos como poseídos por la lujuria. Yo estaba por venirme ya, así que se lo hice saber. Ella ya había tenido un orgasmo bestial pero yo no, así que cuando iba a correrme se lo dije y ella coge y aumenta la mamada recibiendo toda mi leche en su boca.

- Joder que corrida, que gusto.

- Desde luego, esto hay que repetirlo mas veces.

- Bueno, bueno, eso ya lo veremos, no se si es buena idea hacer estas cosas.

- Coño que si es bueno, es cojonudo, a demás, que hay de malo, sólo es darnos placer el uno la otro, como si nos masturbáramos cada uno por separado, pero con mas gusto.

- Bueno, bueno, me voy a dormir, ya hablaremos del tema.

Esa noche dormí de un tirón, había sido la mejor corrida de mi vida hasta el momento.
La semana siguiente nuestros padres volvieron a salir de cena, así que pensé que se repetiría la sesión masturbatoria del otro día. Cual fue mi sorpresa que al salir de ducharme me encontré a Laila en la sala espatarrada viendo una peli porno y masturbándose. Mi polla se puso como un resorte inmediatamente. Ella se quedó mirando y dijo;

- Jose, Jose, ven aquí, que mi conejito quiere decirte algo.

- Pues no lo oigo.

- Si, si escúchalo, acerca tu boca y verás.

Comencé a comerle el coño como un poseído, le chupé toda la raja para dedicarme luego a su clítoris. Se retorcía de placer y tras un genial orgasmo se derrumbó presionado su coño contra mi boca.

- Bueno ahora me toca a mí.

- Vale, que quieres, una mamadita o una pajilla.

- Ya puestos me gustaría que me lo hicieras con las tetas.

- Pues acércate y ponla en medio.

Que cubana más magnífica. Me corrí casi al instante llenándole los pechos de leche. Después proseguimos viendo la película y se me ocurrió una idea.

- Laila me gustaría que me volvieras a masturbar, hoy estoy excitadísimo.

- Pues acercare y te lo hago.

- Si pero es que me gustaría que me lo hicieras de una forma especial.

- ¿Que quieres?

- Me gustaría que me dejaras masturbarme metiéndola entre tus piernas, como si te follara a lo perrito.

- Bueno vale, pero de meterla nada, no me engañes o termino con estos juegos.

- No mujer, tranquila que yo no te haría nada que tu no consintieras.

Así pues ella se puso a cuatro patas y yo comencé a meterla entre sus piernas como si me la follara a lo perrito. Comencé a meter y sacar pero apuntando hacia arriba, para que mi polla le frotara el clítoris. El placer que sentía era indescriptible, también para ella que gemía sin cesar. Cuando noté que me iba a correr se lo hice saber y ella me pidió que se lo tirara en la boca, como la escena que estaba en marcha en la película. Se lo trago todo entre gemidos y lametones a mi polla, me dejó el capullo reluciente. Despues cogio y se metió mi polla hasta el fondo. Que placer el sentir su gruta húmeda y caliente envolviendo mi polla. Comenzó a cabalgarme de una forma frenética. Pegaba unos saltos que hacían que la penetración fuera total. Estuvimos así unos minutos hasta que noté que ella llegaba al orgasmo, era fantástico sentir los músculos de su vagina apretar mi polla mientras tenía el orgasmo, así que cuando se calmó aceleramos el ritmo y el que se corrió fui yo.

- Me corro, me corro.

- Si, si dame tu leche. Córrete dentro, quiero sentir tu caliente leche en mi interior.

- Ahhhhh, si toma corrida, toma.

- Aagghhh que gusto.

Fue la mejor corrida de mi vida. Cuando nos calmamos ella se levantó y sobre mí y abrió las piernas.

- Je, je, je, mira como chorrea corrida por los labios de mi coño, me encanta sentirla caer y rozar mis piernas.

- Pues si quieres te lo vuelvo a llenar, que yo me he quedado con ganas de más.

- Si ven que, te la chupo para que se te ponga dura y te corres otra ve dentro de mí.

- Si, si chupo, chupo.

- Agghh, uffff, mira como crece en mi boca, siiiiii, siiiii.

- Venga ponte a cuatro que te la meta.

- Si empuja fuerte, empuja, quiero sentir tus huevos rebotar contra mi coño.

- Toma, toma.

- Que gusto, si no pares.

- Es fantástico sentirla entre tus jugos y mi corrida.

- Venga dale fuerte y córrete.

- Siiiii, siiiii toma mi leche en tu coño, toma.

- Dame, dame, pero no la saques, quiero sentirla dentro.

- Ufffffffff. Té lleno el depósito de leche. Aaaggghhh.

Cuando se la saque fue maravilloso ver las chorreras que salían de su coño. Ella al verlo comenzó a jugar con él metiendo y sacando la corrida con sus dedos mientras mi semiflácida polla jugaba con su clítoris. Así seguimos hasta que se volvió a correr. Que espectáculo más fantástico, digno de una película porno.

Cuando nos relajamos nos fuimos a duchar juntos, allí lo volvimos a hacer para finalmente irnos a dormir cada uno a su cama no sin antes despedirnos a través de la ventana que hizo comenzar esa lujuriosa relación de sexo, porque si algo nos quedó claro era que lo nuestro era sexo, no amor, para el amor ya teníamos nuestras respectivas parejas, pero el placer que sentíamos al follar juntos era mayor de lo que se pueda imaginar.

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Dora en el campo

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:03 pm

Dora apareció en el campo, en la zona de Corrientes, contra una de las entradas, la encontraron sentada, amamantando una criatura; de raza negra, casi azulada, de unos 15 años y muda, solo se comunicaba por algunas señas.
Se acerco a las cocinas, y al poco tiempo de lavar ollas paso a cocinera de loa peones, cada año tenia un hijo nuevo, nunca supimos de quien, calculamos que de peones temporarios, ya que los normales del lugar tenían mucha edad y notamos que Dora los rechazaba.

Tirársele se le tiraron varios, de buenas piernas, con una pollera media corta que dejaba ver que no sabia lo que seria la ropa interior, y unas tetas siempre rebosantes de leche que presionaban contra la gastada remera mostrando unos pezones gruesos.

Yo siempre pasabas las vacaciones en el campo, mas ese año, que por caer mal de un caballo tuve que quedar en cama con una pierna muy golpeada, y donde cada cierto tiempo tenia que colocarme unos fomentos calientes que consistían en una tela que se calentaba con una plancha y unas fricciones.

Pleno verano, se había hecho de noche y me esposa, mi cuñada y el dueño de la estancia mi concuñado me dicen que tenían ganas de ir al cine, lógicamente con la pierna medio dura les explique que prefería quedar en cama, que pediría a Dora los fomentos y así partieron quedándome solo.

Se desato una tormenta de las normales en la época, me puse a leer y le pedí a Dora los fomentos, apareció al rato sin ningún sonido, pero con la ropa mojada de la lluvia, pude ver realmente que par de tetas y que nalgas que tenia, además su piel azulada brillaba con el agua, con algo de respeto, pero sin poder dejar de mirar semejante paisaje, le pedí que me colocase los trapos calientes en la pierna, me recosté, ya que normalmente esa operación me dolía mucho, y efectivamente sentí una puntada larga que me hizo cerrar los ojos y lagrimear.

Estaba así medio adormecido por el dolor cuando sentí una mano de Dora en mi entrepierna, abrí los ojos, la vi sin la remera con esas tetas impresionantes sueltas, por señas me dijo que se la saco que estaba mojada, le agarre la mano y la afirme en mi entrepiernas, no resistió para nada, al contrario, arrimo a mi otra mano su concha, de inmediato comencé a acariciarla, se notaba mojada y comenzó como a emitir un ronroneo, no podía creer, casi la empiezo a tocar y se me estaba yendo en la mano, me apoderé de uno de los pezones y al chuparlo sentí un chorro de leche en la boca, que comencé a mamar. Con eso su ronroneo y sus contorsiones se acrecentaron, la tome hacia la cama, y me la puse encima, siempre con alguna de sus tetas en la boca, sentí como sola se penetraba con mi pene, y como se desplazaba dentro de ella, casi como si me cubriera un guante ajustado, me volvió loco con sus contorsiones y presiones de de concha, sin poder contenerme me vacié dentro de ella, que seguía montándome y ronroneando. Sentía que seguía acabando interrumpidamente y aprovechándome, la puse de espaldas, y después de morderle las nalgas, enfile un dedo a su año, sentí que se ponía dura pero al ver que lo hacia despacio fue aflojando, cuando puse un segundo dedo comenzó otra vez a ronronear, así que con cuidado puse la cabeza de mi pija en su ano y presione despacio, sentí que apenas si entraba, pero para mi sorpresa casi se incorpora en cuatro patas y ella comenzó a presionar contra mi hasta que se lo enterró completo, le acaricie el clítoris que era grueso y saliente y comencé a bombear, cuando vote que tenia un orgasmo, trate de sacárselo, pero me lo apretó, y tuve que llenarle el culo de leche, sentía como si me devoraba de la forma que su esfínter me apretaba, se salio de mi, se agacho y se prendió de mi pija chupándola en una forma terrible, la doble y quedamos en un 69, yo estaba cansado, pero me excitaba demasiado, así que comencé a chupar su clítoris y le perdí dos dedos en el ano pajeandola, al rato la sentí correse otra ves y me vine en su boca, me lamió toda la leche, se paro y se fue corriendo. Me quede pensando, la boca no le sirve para decir cosas, pero que bien que la usa.

Tuvimos otras noches así pese a que me quede recaliente por tenerla mas tiempo. Al próximo año al ir al campo vi a Dora con un mocoso rubio, le pregunte a mi concuñado que me dijo no digas nada, no se de quien es pero mi mujer casi me castra ya que los únicos rubios aquí somos yo y vos cuándo estas, pero voltearse a la Dora, lo veo muy difícil, una ves me confeso le hizo unos tiros pero casi lo escupió señalándole su esposa. Guarde silencio, indudablemente Dora elegía a sus machos y yo tuve esa suerte.

Relatos Porno

Paola en un motel

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:01 pm

Ya les conte mi primera experiencia con Paola la amiga de mi hija pero por supuesto que no podia quedar solamente ahi, las oportunidades de tener relaciones con muñequitas como ella son pocas, asi que despues de es primera vez vinieron varias mas, la siguiente y ultima que les contare sucedio en un motel de la Cd.de Mexico.

Una tarde que le llame a su celular para saber como estaba me dijo que desde ese dia no habia podido dejar de pensar en nuestro encuentro y que incluso una tarde que estaba sola en su casa al recordar se habia masturbado pensando en mi, eso hizo que se me parara la verga, ? que tal si mañana no vas a la escuela y paso por ti para invitarte a desayunar, ! me encantaria me dijo,? Donde y a que hora. al dia siguiente nos encontramos lejos de la escuela, llevaba puesto su uniforme colegial pero la falda se la habia subido una cuarta arriba de las rodillas, cuando entro en el carro nos besamos apasionada y muy humedamente, ? como estas mi amor, me pregunto y despues me dijo yo he estado muy exitada desde ese dia y en las noches acaricio mis senos y mi panochita pensando en ti, la verdad es que me tienes muy inquieto a mi tambien, le conteste, ? donde vamos a desyunar, mer dijo, vamos a un restaurant muy bonito que conozco saliendo a cuernavaca, ? te parece, y ella me contesto, ? que te parece si mejor desayunamos en la cama de un hotel desnudos los dos, por supuesto que no hiba a rechazar una invitacion asi, tomamos insurgentes y durante el camino yo ya estaba muy caliente pensando y saboreando lo que me hiba a comer, le acaricie la pierna y ella las separo, deslize la mano hacia arriba y las abrio mas, ella comenzo a acariciar mi verga que para ese momento ya estaba bien dura, subi mas la mano y acaricie su panochita sobre el calzon, pude notar que ya estaba humedo, saque la mano y la lleve a mi nariz para oler ese rico aroma, ? te gusta como huelo. me pregunto, me gusta mas como sabes, le conteste por respuesta obtuve un buen apreton de verga y una sonrisa encantadora.

Cuando llegamos al cuarto del Motel asi parada comenze a besarla mucho en la boca, si hay algo que realmente se disfruta la hacer el amor son los besos, la tome por sus nalguitas por abajo de la falda y encima del calzon que como ya antes les conte son pequeñas, duras y muy redondas, la aprete contra mi verga bien parada y ella suspiraba y me besaba apasionadamente, subi las manos y desabote su blusa de colegiala, traia puesto un brasier blanco muy delgado y suave con broche al frente le solte el brasier y acariecie sus tetitas, sus pezones estaban duros y muy inflamados, aunque no son grandes, son deliciosos, beses su pezones y los lami, despues di mordiscos suaves y ella gemia y se apretaba contra mi, le baje el cierre de la falda y callo al piso, traia sus calzones blancos en conjunto con el bra, acaricie de nuevos sus nalguitas y poco a poco ella fue desvistiendome tambien a mi, le baje el calzon y la lleve a la cama, la acoste boca arriba con las piernas colgando de la cama, me acerque a ella y comenze a besar sus piernas, ella comenzo a moverse y a jalar de mi cabello, !

Comeme como tu sabes, me muero por sentir tu boca en mi panochita, no la hice esperar, meti la cara en su panochita, le separe los labios con las manos y meti mi lengua en su deliciosa rajita, estaba bien humeda cuando toque su clitoris con la lengua haciendo presion sobre de el su cuerpo se estremecio me apreto la cabeza contra su panochita y se vino enmedio de gemidos y la respiracion muy agitada, bebi sus jugos que tenian un sabor dulce delicioso mientras ella se acariciaba los senos con los dedos medio abiertos y los pezones enmedio, me levante y ecrque la cara a la suya ella se avalanzo sobre de mi y besandome y lamiendome los labiso me dijo. Tenia tiempo que queria conocer el sabor de mi panochita pero no queria hacer de mis dedos, queria saborearlos asi de tu cara, de tu boca, lamio alrrededor de mi boca hasta que esta estuvo bien limpia, esto me puso mas caliente todavia, despues mientras me jalaba la verga de arriba a abajo me dijo, ahora es tu turno ó mejor dicho el mio por que quiero besarte el pito y que te vengas en mi boca, todavia me acuerdo del sabor de tu semen y quiero volver a sentirlo caliente en mi boca, me lo voy a comer todito, te voy a lamer la verga como nunca y a besar los guevos hasta que te vengas en mi, asi lo hizo comenzo a lamer mi verga desde la base hasta la cabez y cundo llegaba arriba succionaba con fuerza, la sensacion era deliciosa, la verdad es que ni siquiera las mujers mas grandes con quien habia tenido sexo mamaban tan bien como esta chiquita, se metia en la boca y succionaba nuevamente, lo sacaba y con la lengua hacia por la orilla de la cabeza, !que ricura¡ bajaba hasta los guevos y se los metia en la boca, despues de varias arremetidas bajo a los guevos y con la mano los hizo a un lado y comenzo a lamer entre el ano y el escroto ! que sensasion! nunca la habia sentido, cuando yo ya no podia mas se lo hice saber y lo tomo con las dos manos, se lo llevo a la boca y tal como hacia antes succiono con tal fuerza mientras me la jalaba que dispare una abundante cantidad de semen en su boca, se trago todo mi semen y todavia volvio a succionar para sacarme hasta la ultima gota se rescostos sobre de mi y descansamos un rato, despues de un momento se levanto para ir al baño a lavarse la boca y me deleite nuevamente de su cuerpo, !que vista¡ la vi caminar hacia el baño y su cuerpo se me figuro al de esas modelos delgadas sin ser demasiado flacas y sin forma, sus piernas largas y bien formadas, las nalgas redonditas y duras, acinturadita, sus tetitas bien respingonas, el pubis peludito, muy cuidado, medio afeitado y con linda forma, ademas como estaba bien bronceada se veia deliciosa con los triangulos bas claros del bikini, nuevamente vis sus pechos, que ricura de pezones, morenitos y bien hinchados.

Cuando regreso del baño se acosto junto a mi y comenzamos nuevamente a acariciarnos, volvio a tomar mi verga entre sus manos y comenzo a jalarmela nuevamente, yo comenze a besarle nuevamente los senos y a morder sus pezones, me acoste sobre le abri las piernas y las levante y poco a poco le fui metiendo la verga hasta el fondo, ella comenzo a sudar, su respiracion se agito y comenzo a mover las caderas, de repente algo que me sorprendio muy agradablemente, contraia la vagina, en mexico decimos que tiene “perrito” y apretaba mi verga en cada movimiento ! que ricura! estuve bombeando un buen rato y ella me abrazaba con las piernas alrrededor de la cintura, despues de un buen rato la puse sobre de mi y ella se incorporo para vernos las caras, yo tome sus senos en mis manos y comenze a masajearlos, le pellizcaba los pezones y ella respondia con movimientos y gemidos de gusto, bajaba la cabeza y me daba largos besos se movia en forma circular y despues se salia y entraba, lleve mis manos a sus nalgas y comenze a acariciarlas metia la mano en la division de las dos y acariciaba su panochita con mi verga adentro, lleve la mano adentro y comenze a acariciar su culito, ella respondia nuevamente con mas movimientos, besos y gemidos, pococ a poco introduje un dedo en el ano de Paola y me dijo ! mas, mas por favor mete mas tu dedo, asi lo hice y comenzo a moverse cogiendose mi dedo hasta que se lo meti todo y se movia mas rapidamente de adentro hacia afuera, me voy a venir le dije y ella contesto ! yo tambien ¡ meteme el dedo hasta adentro y tambien la verga cuando lo hice dejamos de movernos y comenzo a hacerme “perrito” sin moverme seti que me estaba vieniendo en forma muy abundante, ella me beso en forma desesperada y casi mordia mis labios. nos quedamos largo rato acostados, desnudos, acariciandosnos y besandonos hasta que llego la hora de irnos se puso nuevamente su uniforme y salimos del motel, cuando llegue a dejarla me dio un besos muy rico y la promesa de rgresar al Motel muchas veces mas.

Relatos Porno

CASO 2: Nadia

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:03 pm

Bueno mi especialidad es ser un Doctor del Sexo un amigo de la gente que necesita desinhibirse y ser feliz en su sexualidad, pero también es algo difícil el hacer este trabajo sin disfrutarlo, a veces te involucran y te vez envuelto enana orgía de placer que hace que te olvides de los pacientes.

Caso 2:- Nadia

Ella es un caso que yo denomino como incapacidad de llegar a ser feliz, ella tiene 19 años y cada vez que me habla me pone los pelos de punta y otras cosas también.

Una tarde ella me invito a su casa vimos una películas y por supuesto ella empezó a contarme sus problemas en el amor, soy terapeuta, me confunden con psicólogo algo que no me molesta, me decía que nadie la había visto con amor, que nadie la comprendía, que no tenia una vida sexual muy activa, y me pregunto que podía hacer, le recomendé que no se desesperara, que tuviese paciencia y que para satisfacer sus deseos de sexo no era malo “Masturbarse”. Me dijo que me haría caso, paso el tiempo y un día me dirigí a su casa para ver como iba, cuando llegue ella estaba completamente exhaustada y muy sudada, le pregunte que le pasaba y me dijo que nada que estaba haciendo un trabajo en la pieza que aun no terminaba y que debía acabar se fue y me dejo en su living.

Me senté a esperar, pero luego de un rato quise saber que hacia y fui a su pieza cual fue la sorpresa cuando iba a abrir la puerta para ver que pasaba y tocaron la de la calle, le dije que siguiera en lo suyo que yo habría la puerta, pero no respondió, fui abrí la puerta y gran sorpresa era la prima de Nadia, Paulina, la cual andaba con un peto y una jardinera encima la cual dejaba ver sus caderas las cuales no eran para nada mal, empezamos a conversar, me preguntaba que tanto hacia Nadia y le dije que iría a ver nuevamente fui a su pieza pero esta vez la puerta estaba entreabierta y se escuchaba un leve gemido a placer, pensé que por fin había tenido suerte y que Nadia estaba con un hombre, mi curiosidad me mato y abrí un poco mas la puerta, ya por supuesto mi órgano reproductor estaba listo para ser usado, pero lamentablemente ella se dio cuenta y dejo de hacer lo que hacia y se tiro debajo de la cama obviamente no había ningún hombre y ella se estaba masturbando, lo malo fue que cuando entre mi aparato hacia un bulto en el pantalón y ella se percato, se acerco y sin tapujos me tomo por sobre el pantalón mi aparato y empezó a masajearlo, me dijo que por que había ido que ella no había terminado aun su trabajo y que por tonto debería terminarlo yo.

Se arrodillo me bajo el cierre y empezó a chuparme el pene de manera brutal, sentía cada chupada como hacia presión en mi miembro sentía su mano sujetando mi pene en su base, y no paraba estuvo casi 5 minutos en eso, le dije que ya bastaba con eso que Paulina se daría cuenta, pero no se detuvo se empezó a desvestir y dejo sus pechos al aire su trasero cuando se bajo las bragas y empezó a sobajar su culo en mi pene, lo hacia con pasión y empezó a bramar sus quejas cosa que obviamente escuchaba Paulina, me decía que la tomase que la hiciera mía, en algún momento lo pensé, pero ya lo había hecho le metí todo mi pene rojo y a reventar en su vagina, definitivamente se la estaba metiendo como animal, hasta que algo llego por detrás mió con la jardinera colgando y una mano metida en la entrepierna a besarme, era Paulina que termino de bajarse todo y como yo tenia a Nadia a lo perrito se metió por encima de ella y empezó a ponerme sus pechos en la boca, yo solté las cadera de Nadia y tome el culo de Paulina, Nadia cayo a la cama soltándose de mi pene, metió la mano debajo de la almohada y saco un consolador doble el cual le metió por el culo a Paulina esta grito de placer lo doblo y le metió la otra punta en la vagina esta se doblo tomo mi pene y se lo metió en la boca y empezó a chuparlo, era mucho mas delicada que Nadia, mientras Nadia se manoseaba por todos lados, yo estire la mano donde Paulina hasta su culo saque la punta del consolador que estaba metida en el y empecé a llamar a Nadia ella entendió. Se volteo y se acerco hasta la punta del consolador, y ella misma se lo metió. Quedaron unidas como perros y empezó el coro de bramidos y quejidos de las primas. Mire sobre el velador y había una cámara, tome alguna fotos para inmortalizar aquel momento, ellas se safaron y se fueron con la boca hasta mi pene lo empezaron a chupar pero la presión fue tanta que acabe sobre sus caras y quedamos tendidos en la habitación.

Me levante Nadia me dijo que volviera cuando quisiera, yo le dije que lo haría pronto, me agradeció mi concejo y mi ayuda, yo le dije que lo hiciera cuando quisiera, me retiraba y Paulina me alcanzo me abrazo me dio un beso en la mejilla, y me dijo que cuando terminaríamos lo que empezamos yo le dije que Nadia era mi paciente y que luego nos juntaríamos a terminar, cosa que por supuesto… Jamás paso

Por primera vez

Escrito en Jovencitas por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 4:42 pm

Lo conocí a través del Chat, Marco, un hombre de 35 años, mayor que yo y por supuesto con mucha más experiencia de la que yo podría tener a los 20 años. Todo comenzó un domingo por la noche, era uno de esos domingos aburridos sin mas que hacer que ver la televisión o navegar un rato por Internet, entre a un Chat y allí estaba nos conocimos y sus palabras me hacían sentir algo nuevo, éramos tan iguales y a la vez tan diferentes, su edad me asusto pero poco a poco se gano mi confianza hasta que llego el día en el que decidimos conocernos.

Nos quedamos de ver en un centro comercial de nuestra ciudad, era un Sábado por la tarde, me sentía nerviosa no sabia si estaba actuando correctamente solo sabia que deseaba conocer a ese hombre y allí estaba yo con un jeans azul apretado que resaltaba mi culo redondito y paradito y un top blanco que ceñido a mi cuerpo resaltaba mis tetas, me senté en la banca que habíamos acordado con Marco y analice mi entorno buscaba entre la gente a mi hombre hasta que vi a un hombre que se aproximaba hasta donde yo estaba, me sonrió y el corazón me comenzó a latir a mil por hora, me pareció eterno desde que lo vi hasta que se me acerco, era el, era Marco, un hombre alto, piel morena, fornido, se veía un hombre maduro mil cosas se me vinieron a la cabeza y entre ellas pensé que era mejor de lo que me esperaba, llego hacia mi y me miro de pies a cabeza y con su bella sonrisa me dijo: “Hola, tu eres Sara?”, apenas y pude asentar con la cabeza, extendió su mano y yo le di la mía, y me dijo: “Vamos a tomar una copa”, lo mire a los ojos y sonreí, sus manos eran grandes y un poco ásperas, me fascinaba ver como esas manos abrasaban las mías.

Marco y yo hablamos de todo y de nada en el bar, era un hombre fascinante, y existía una atracción mutua que se hacia sentir, la tensión sexual era tan fuerte, casi no me toco mientras estuvimos en el bar y eso hacia que mi piel deseara cada vez mas la suya, mis labios perdían su humedad así que a cada momento tenia que humedecerlos, Marco no dejaba de mirar mis labios cada vez que yo lo hacia. Parecía que no existiera nadie más alrededor de nosotros.

En medio de la platica comenzamos a hablar de sexo, me sentía tan cómoda con el, que el tema era tan ameno, entre confesiones y copas, le confesé que mi culito era virgen y que siempre había querido tener sexo anal pero que los tipos con los que había estado no habían sabido como “acceder” a mi culito. Dos o tres veces había intentado tener sexo anal pero había sido tan doloroso y traumático que había desistido. Marco sonrió y me dijo: “Vamonos”, yo le dije: “¿Que?, ¿Adonde?”, Marco me dijo: “Confías en mi”, yo sabia lo que Marco buscaba y a decir verdad era lo que yo también deseaba.

Salimos del bar y nos subimos a su auto, no sabia adonde me llevaba un cierto temor mezclado con excitación me invadía de pies a cabeza, casi no hablamos durante los 10 minutos que hicimos de camino, hasta que finalmente llegamos a lo que parecía ser su apartamento, bajamos del auto y nuevamente me tomo de la mano, entramos era un apartamento lujoso, en el cual vivía desde hace unos tres meses después de su divorcio, la luz era tenue, me quede de pie y comenzó a besarme el cuello desde atrás, no recuerdo haber sentido un beso tan rico en el cuello, estaba excitada, sus manos comenzaron a recorren mi cuerpo, suave y lentamente lo que me hizo sentir escalofríos y mis pezones se pusieron duritos, sentí su pene rozar mi culo, estaba durísimo y mi vagina estaba mojadísima. Bajo sus manos a ella y comenzó a acariciarme por encima del pantalón, lo desabrocho y lo dejo caer al piso, dejándome solo con una diminuta tanga, ahora sus manos calientes acariciaban mis nalgas.

No se con exactitud en que momento bajo su pantalón pero sentí su pene rozar mi culo, lentamente me quito el top dejando mis pechos al aire, me dio la vuelta y nos dimos un beso apasionado, me sentía desesperada, quería ser follada pero el me detenía y me llevaba a un ritmo lento, baje la mirada y pude ver su pene era mas grande y ancho a lo que yo estaba acostumbrada, me tomo de la mano y me llevo hasta su habitación, me acostó en su cama, que era enorme con sabanas suaves color ocre, quito mi tanga y quede completamente desnuda ante ese hombre casi desconocido, por la posición en la que me encontraba pensé que me iba a follar pero se acostó a la par mía y me puso de lado, separo mis piernas y recorrió mi coño con sus dedos grandes, paso toda su mano por mi vagina húmeda y de repente metió dos dedos lo que me causo placer y le dije: “Aaaahhhh… por favor, quiero que me folles ya “, Marco solo me dijo: “Espérate, relájate, hoy haremos las cosas a mi manera”, respire hondo y fui como arcilla en sus manos.

Comenzó a acariciar mi culo con su mano húmeda de mis propios jugos mientras que con la otra mano acariciaba mi clítoris en círculos, el placer que me estaba dando era inmenso no tarde en correrme y poco a poco su dedo en mi culito fue entrando con mas facilidad, después intento con dos dedos y me estaba haciendo sentir algo diferente deseaba tener toda su verga dentro de mi culo, puso la punta de su pene en la entrada del mismo y suavemente ejerció presión hasta que entro la punta, sentía cierta molestia y el lo noto se aparto de mi y alcanzo una crema que tenia en el baño, se hecho en la verga y me hecho en el culo, estaba un poco fría, nuevamente metió la punta en mi culito, y empujo lenta y suavemente poco a poco su verga se abría paso dentro de mi hasta que la metió toda, no podía creer que esa enorme verga estaba en mi culo, me sentía llena, y una sensación de perversidad me invadía y me hacia sentir salvaje.

Sin sacar su verga de mi culo adoptamos la posición de perrito y Marco comenzó a bombearme y lo que había sido suave y lento se torno fuerte y rápido, acariciaba mi clítoris, estaba tan excitada que no tarde en correrme, sintiendo como una fuerte corriente de energía invadía mi cuerpo, mis pechos se tambaleaban para atrás y para adelante.

Marco comenzó a golpear mis nalgas, y le dije: “Aaaahhh, vamos dame duro papi”, “aaahhh, aaahhh”. Nuestros cuerpos estaban empapados, la cabeza me daba vueltas, sentí que me iba a desmayar no soportaba contacto alguno con mi clítoris porque me corría, nuevamente metió sus dedos en mi vagina mientras que por detrás me estaba dando duro. Marco se corrió y caímos tendidos sobre la cama, no saco su verga de mi vagina hasta que esta perdió su erección.

Me había desvirgado. Nos quedamos acostados un buen rato, hasta que decidimos ir a tomar una ducha, pasamos toda la tarde follando y no solamente esa tarde sino que muchísimas tardes mas, aprendí de el muchas cosas y gracias a ese hombre soy adicta al sexo.

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