La madre tan ardiente como la hija

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Domingo 14 Enero 2007 a las 10:21 am

Esto ocurre el 22 de diciembre del 2000, cuando yo me encontraba de compra en un concurrido lugar publico del centro de la cuidad.
Era una calurosa atardecer de verano víspera de navidad, en esa ocasión yo me encontraba realizando las compras para la navideña. Luego ingreso a una galería comercial. en el pasillo de esta galería, que estaba atestado de gente divisé a una joven pelirroja de 28 años a la que no la vi cara, pero era una escultural mujer maciza de pechos enormes, los muslos rotundos y, por supuesto, las nalgas desbordantes. Mas que me llamo la atención su grandioso culo embutido en un apretado pantalón pescador estilo jeans. era ideal para mi fetiche olfativo, me acerco bastante a ella por detrás simulo que se me a caído una moneda me agacho rápidamente penetro mi nariz a su culo le doy una olfateada y siento un olor fecal proveniente de su ano y que de muy excitadísimo, y luego ella ingresa una tienda de articulo de bebe. (más…)

La prima caliente de mi mama

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Lunes 8 Enero 2007 a las 10:10 am

Todo comenzo cuando a mi madre se le ocurrio mandarme de vacaciones a la ciudad de arica(chile) al principio estaba super achacado por que de ir, me perderia de las grandes aventuras de las que acostumbraba gozar con mis amigos en el verano.
(más…)

La enfermera

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Lunes 1 Enero 2007 a las 7:36 pm

Soy una mujer de 33 de edad, soy enfermera y adoro mi trabajo pero a pesar de mi seriedad profesional me encanta ver los pacientes hombres desnudos, especialmente los tipos maduros mayores de 50 y los ancianos. Me vuelve loca y me encanta cuando debo lavar enfermos de esas edades o cuando me toca a mí afeitarlos abajo para alguna operación.

Hace tiempo se hospitalizo un tipo de 65 de edad, alto y robusto, como me gustan a mí, el cual debía ser operado de cálculos en el hígado. La enfermera de guardia era yo al momento y bueno, llegue a su habitación, lo salude y le dije que dentro de poco regresaría para prepararlo para la operación. El me pregunto en que cosa consistía esa preparación y yo le explique que debía rasurarle desde el abdomen hasta parte de los muslos. Cuando le dije así el hombre se puso rojo y quedo sin voz. Me pregunto si tenia que hacerlo yo o lo podía hacer el, pero yo le respondí que ese era nuestro trabajo y si se afeitaba como no debía luego los médicos se enojaban con nosotras. Trate de calmarlo diciéndole que no se preocupara, que para mi era una cosa de todos los días, que me viera como una profesional.

Al rato regrese con la afeitadora y la espuma y le pedí que se desnudara y se metiera boca arriba en la cama. El hombre se moría de la vergüenza y se quito solo la camisa del pijama pero se metió un rato para quitarse lo demás, hasta que decidió bajarse los pantalones. Apenas vi ese hombre acostado en la cama, desnudo, me excite toda. Era tan bello, alto, blanco, robusto y con un poco de barriga, peludo y con un pubis exuberante y las bolas gruesas y llenas de pelos como a mí me encantan.

Le afeite la barriga y luego, cuando llegue al pubis y toque su pene, todavía flácido pero grueso, se le comenzó a parar, hasta que se le puso duro y grande, como de 20 cm., con una cabeza redonda como un caramelo. Era para comérselo todo, pero tuve que contener las ganas porque estaba trabajando.

Cuando se le paro la verga ese hombre no sabia que hacer, yo tuve que calmarlo diciéndole que era normal, que sucedía a todos. Le afeite el pubis, la ingle, los testículos, que eran enormes y aguaditos, y parte de los muslos. Después lo limpie y le pele la verga para quitarle algunos pelos que le entraron en el glande. Durante toda es procedura esa verga no dejo de estar parada y hacia arriba, pegada de la barriga y casi le llegaba al ombligo. Fueron casi veinte minutos en los que goce viéndole y tocándole su órgano sexual pero sin poder hacer nada.

Al siguiente día después de la operación cuando entre en su habitación porque me tocaba llevarle la medicina me dijo que habían venido en la mañana dos enfermeras a lavarlo pero el se negó porque le daba vergüenza. Ellas le respondieron que por un día lo dejaban tranquilo pero que al día siguiente tenia que dejarse lavar porque los médicos no permitían pacientes sucios. Yo le dije que si el quería yo podía ocuparme de lavarlo mientras el no pudiera hacerlo, visto que ya lo había visto desnudo. El pensó por un instante y me dijo que si. Ese día lo lave en la cama. Fue tan divino lavarle su verga y sus bolas, se las enjabone, le pele la polla y se la enjuague bien. A pesar de que estaba todavía con un poco de dolores por la operación, le vino una erección fenomenal. Esta procedura de lavarlo en la cama duro tres días hasta que lo lleve a la ducha y lo lavaba un poco sentado otro poco de pie.

Una semana después me dijo que posiblemente al día siguiente le darían el alta pero que necesitaba una enfermera que viniera a su casa por lo menos por una hora y media, a lavarlo y curarlo en casa hasta que le quitaran los puntos porque vivía solo, era viudo y me propuso de trabajar para el con una buena remuneración por hora. A mi la idea me gusto porque desde que lo vi desnudo siempre llegaba a mi casa después del trabajo a consolarme con mi dedo, y de paso, había notado en el una doble intención. Le dije que si y nos pusimos de acuerdo en base a mi horario del hospital.

Cuando llegue a su casa por primera vez el me esperaba con una bata y debajo solo los calzoncillos, me dijo que no podía caminar mucho por los dolores y los puntos pero si quería beber algo que abriera el refrigerador como si estuviera en mi casa. Yo le dije que era mejor hacer mi trabajo. Me llevo a la ducha, me indico donde estaban los jabones y las toallas. Yo le dije que se quitara la bata y lo ayude a quitarse los interiores, lo desnude completamente. Que bello tener su pene delante de mí y sus bolas que sin bello pubico se veían más enormes y aguadas. Apenas quedo desnudo enseguida se le paro la verga pero era ya una costumbre que le sucediera delante de mi y no se puso rojo.

Primero le lave la espalda con cuidado para evitar de no mojarle la herida y vi sus hermosas nalgas, luego le dije que se volteara hacia mi y le pase una toalla húmeda por el pecho y con la ducha después lo lave de la cintura para abajo, por delante y por detrás. Esta vez no me puse guantes y pude tocarle y acariciarle mejor su sexo. Apenas le agarre la polla, erecta, para enjabonársela sentí una exclamación de placer. Se la enjabone con suavidad y le enjabone el escroto y se lo acaricie con mis dos manos. El con una mano trato de tocarme una teta y fue en ese momento que los dos revelamos lo que ya ambos entendíamos desde que lo lavaba en el hospital. Por la primera vez le di del tu y le dije que si quería me quitaba la camisa y así hice. Me desnude y comencé a mamarle la verga. Le di primero besitos en el glande mientras le pesaba los enormes testículos que a su vez besaba también. Después me metí toda su verga en la boca mientras le tocaba las nalgas que eran duras y redonditas.

Se lo mame con tanto deseo hasta que dio un grito y me acabo en la cara y en los labios. Me inundo toda de una leche espesa y caliente.

Desde ese día nos hicimos amantes y después que se mejoro de la operación y no hubo más necesidad de que fuera todos los días a su casa, nos vemos una o dos veces a la semana y no todo es mamadera, no echamos buenas tiradas.

En el hospital sigo gozándome con los ojos a los paciente que veo desnudos y en mi vida privada me lo gozo a el.

Madura caliente follando en la tienda

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Miércoles 27 Diciembre 2006 a las 9:52 am

Ella mide como 1.77, con el cabello largo y liso, negro como el azabache al igual que sus ojos que son levemente saltones y un poco achinados, con unas tetas del tamaño exacto y en forma de pera y un culito bastante relleno pero a la vez pequeño. Precisamente ahorita la estoy viendo en una foto y eso me excita muchísimo, ver esos labios carnosos cubiertos por un rojo intenso y recordar como recorrían en conjunto con su lengua mi verga tiesa. El asunto es que un día fui a enviar un sobre vía correo y en el estacionamiento me la conseguí por casualidad. (más…)

Viejos son los trapos

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Lunes 18 Diciembre 2006 a las 9:39 am

Yola era viuda y probablemente vino a España con sus dos hijos para alejarse de sus trágicos recuerdos y porque su ciudad, Koenisberg, en Prusia Oriental había quedado en poder de los rusos. Se amoldo a nuestra tierra mejor que sus chicos, quienes acabaron por casarse con muchachas alemanas e irse con ellas a su país. Ella no quiso volver. Aquí tenía su trabajo y su casa y no se entendía nada bien con sus nueras.
(más…)

El chofer cachondo

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Sábado 9 Diciembre 2006 a las 9:26 am

Había terminado el período de clases y los amigos decidíamos en donde trabajar para ganar unos centavos a la vez que nos pudiera dar tiempo para pasarla bien durante el verano. No sabía entonces que mi vida cambiaría radicalmente.

Mis padres tenían como amigo a un arquitecto escocés de nombre Simon K que iba por la vida comprando viejas casonas y haciendas casi en ruinas, reconstruyéndolas y vendiéndolas a los políticos y nuevos ricos que tenían deseos de poseer una lujosa casa de campo.

Simon K

relatos eroticos era un agradable hombre como de 50 años de edad , solterón empedernido, muy alto y fornido, hacía su vida entre un elegante penthouse en la ciudad de México y una vieja hacienda de principios de siglo en el estado de Querétaro en donde tenía una huerta de membrillos, otros frutales, se sembraba maíz y otros cereales. Con unos jardines hermosos, caballerizas y piscina. (más…)

Una licenciada de ensueño

Escrito en Maduritas por Relatos Eroticos el Jueves 2 Noviembre 2006 a las 9:15 am

Todo comienza en que una tarde, yo le llevaba como siempre, o al menos por lo regular lo hacia, un par de deliciosos pasteles, al verme me pasa adelante (estabamos en su oficina) al yo ingresar la deliciosa de su secretaria se retiraba (deliciosa, porque tenia un trasero enorme, pero los pechos de la lic. Me volvian loco) pues me ofrecio asiento y me pidio que cerrara la puerta ya que deseaba refaccionar tranquila, yo accedi a estar sentado en una silla que se situaba a su lado y al verla, se me para mi orgullo, ella vestia una blusa negra con un gran escote, el cual permitia ver su tremendo busto, asimismo tenia una falda larga roja con un pijazo o avertura por la parte de la pierna izquierda, unas medias negras que WOW! (más…)

« Entradas anterioresEntradas siguientes »

Powered by Relatos Porno