Hacan muchos das que mi marido me andaba amenazando con una agradable sorpresa para mi cumpleaos. Yo andaba intrigadsima, y la verdad es que no sospechaba lo que me esperaba. Finalmente lleg el ansiado da, mi marido me dijo que tendramos que mandar a los chicos donde mi hermana pues quera que en la casa quedramos solo los dos. Hicimos todos los arreglos de manera que permaneciramos los dos en nuestra intimidad, yo avizoraba una noche llena de pasin y sexo. Y eso era lo que ms deseaba.
Mi marido haba preparado la sala de la casa muy bien, haba una cubeta de hielo con champaa y cuatro copas. Cuando le pregunt por que tantas copas, me dijo que tuviera paciencia. Empec a sospechar algo raro, pero no dije nada. Empezamos a beber y a bailar con una msica muy romntica que l haba elegido. Nos empezamos a excitar, pero l se mantena calmado. Al poco tiempo, son el timbre, mi marido fue a abrir la puerta y entraron a la casa dos jvenes que llevaban unos maletines consigo.
Mi marido me los present y me dijo que eran strippers y que haban venido para que yo disfrutara de un espectculo sensual. Me fij en ellos, eran muy simpticos, especialmente uno que dijo llamarse Jorge, alto, morocho y de buena complexin; el otro, Gabriel, tambin era lindo, mas clarito y ms bajito que su compaero, pero tambin tena un lindo cuerpo como el que los muchachos jvenes deberan tener. Sus edades oscilaran entre los 25 y 28 aos. Se sentaron a platicar y compartir el champaa con nosotros, notaba que ambos me miraban pero se portaban muy educados conmigo. Yo estaba un poco incmoda pero emocionada por lo que saba se vena. Pronto estara viendo a estos muchachos bailar y desnudarse para m. Me intrigaba saber como seran sus vergas.
Llegado un momento, cuando mi marido ya haba abierto la segunda botella de champaa, que los muchachos pidieron dirigirse al bao para asearse y cambiarse. Al poco rato, salieron de all, vestidos ambos de vaqueros. Camisas de franela a cuadros, jeans, botas y el tpico sombrero. Pusieron su propio cassete en el equipo de msica y empezaron a bailar al ritmo de una msica muy movida. Mi marido y yo, nos sentamos juntos a observarlos. Yo llevaba una falda larga y una blusa que hacia juego. A medida que el baile avanzaba, mi marido empezaba a manosearme. Yo le retiraba la mano, al principio, pero poco a poco le dej hacer lo que quera, a medida que vea como los muchachos se sacaban la ropa y me senta mas excitada.
Despus de unos diez o quince minutos de baile, los muchachos quedaron sin ropa, excepto por las botas y una minscula tanga que cubra sus intimidades. Entonces Gabriel empez a bailar l solo mientras Jorge lo observaba y se serva ms champaa. Mientras se contoneaba Gabriel se acercaba hacia m y de repente, de espaldas a nosotros, se quit la tanguita. Lentamente fue girando para que pudiera observar su semiflcida verga. Yo estaba mojada y mi marido me estaba pasando la mano por mis piernas, por debajo la falda, y pese a la semi penumbra de la habitacin, ellos podan observar lo que pasaba. Mientras Gabriel segua bailando, Jorge empez con lo suyo, despus de variados minutos de contoneo se acerc a m y me pidi que la bajara la tanga. Yo le dije que no, pero mi marido me anim y finalmente lo hice. Su pene salt como un resorte, pero no estaba parado.
Durante varios minutos estuvieron deleitndome con su baile desnudos. Vea sus vergas oscilar como pndulos, y observaba sus hermosos cuerpos bronceados. Por momentos se acercaban a nosotros, y yo poda sentir sus vergas casi en mi cara. As estuvieron durante varios minutoseso pareca no tener fin y yo no quera que termine. Le coment a mi marido que haba tenido una excelente idea y que ese era el mejor regalo de cumpleaos que hubiera deseado. Lo que me apena, le dije, es que sus vergas no estuvieran paradas. Entonces el acerc su boca a mi odo y me susurr… tcaselas, mastrbaselas y te dars el gusto de verlas como quieres. Ese comentario me encendi, pero no me atrev a hacerlo. Entonces l les hizo una sea a los muchachos y ambos se acercaron a m, levantando sus miembros hacia m para que se los tocara. Ante la insistencia de mi marido que ya tena sus dedos en mi cuca, y la calentura que llevaba, se las agarr y empec a manosearlas lentamente, una con cada mano. Ese momento, el baile haba terminado.
El resultado no se hizo esperar, al poco tiempo ambos estaban con sus herramientas al mximo. Las vea hermosas, grandes, gruesas, llenas de venas, y estaba excitadsima pues mi marido me estaba masturbando a m, y l tambin se haba sacado su verga. Era un espectculo impresionante. Fue entonces cuando mi marido me volvi a susurrar al odo dicindome, cmetelas. Yo reaccion, quit su mano de mi concha y le dije que no hara eso. Ellos volvieron a bailar para m, esta vez con sus vergas tiesas y las acercaban a mi cara de tiempo en tiempo. Yo estaba calentsima y solo quera que todo terminara para poder follar con mi marido toda la noche. Pero l volvi a insistir. Quiero verte chupando esas vergas me dijo en un tono que si bien no era autoritario era muy estimulante. Yo pens que si no lo haca, tal vez se me jodera la noche y bueno pens, si l insiste y ah estn listas para m, por qu no probar el sabor de otras vergas?.
Entonces agarr la verga de Jorge, le di unos besitos en la punta, la lam un poco y despus de titubear un poco y volver a ver a mi marido, me la met en la boca, mientras con la otra mano agarraba la de Gabriel o la de mi marido alternativamente. Mientras esto suceda senta cuatro o ms manos recorrindome el cuerpo. Yo segua vestida, la falda levantada y la tanga mojada, los pezones erectos y de repente me sent con las tetas al aire, pues alguien me haba abierto la blusa y sacado el brasiere. Despus le toc el turno a Gabriel, su verga era un poco ms gruesa, pero menos larga que la de Jorge, y se acomod en mi boca a la perfeccin. No recuerdo cuanto tiempo estuve mamando las vergas, alternando una y despus la otra, pero estaba cachondsima y solo quera que eso termine para poder follar.
En un momento me encontr tirada sobre la alfombra boca arriba, con la verga de Jorge en la boca, la falda levantaba hasta mi cintura, sin nada arriba, la lengua de mi marido recorriendo mi concha, mientras Gabriel me besaba las tetas. Una autntica puta. En ese momento tuve un orgasmo espectacular. Me dio tanta vergenza que me levant y corr al bao y no quise salir ms de l hasta que los muchachos se hubieran ido, lo que efectivamente sucedi.
Cuando fui a la recamara, mi marido ya estaba all, esperndome con su mstil parado, pero yo estaba avergonzada. l me tranquiliz y me dijo que no echara a perder el festejo, que todo haba estado bien, que mi comportamiento haba sido lo que l siempre haba deseado ver, por lo que jams tendra nada que reprocharme.
Dems est decir que esa noche follamos como desposedos hasta ver las luces del amanecer. No se ha repetido la pequea orga, pero mi marido me anda diciendo que tiene otra sorpresa para m, en mi prximo cumpleaos. Relatos Porno