Mientras duerme mi marido

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:24 pm

Era una noche en la cual fuimos a una cena de Aniversario de la empresa donde trabaja mi marido, yo vestida de un vestido rojo ajustado a mi hermoso cuerpo a lo cual cabe rescatar que tengo unas buenas tetas y un deseado culo acompañada de una estatura de 1.70 cm y se notaban mis largas piernas, llevaba una sandalia de taco alto y mi cabello recogido rubio.

Llegamos al lugar donde estuvimos toda la noche sentados en la mesa sin que pasara nada particular. Ya muy entrada la noche noté que ya no había casi personas en la fiesta, solo algunos compañeros de mi marido que en ese momento me percaté se fijaban en mí, miré a mi marido y pude notar que por causa de las copas bebidas se había quedado dormido, entonces supe que eso seria mi gran oportunidad.

Se me acercó uno de sus compañeros que debo decir que estaba bastante fuerte y me sacó bailar, cuando llegamos a la pista la música que sonaba era bastante romántica, entonces el aprovechó para abrazarme y apretarme contra su cuerpo, bailamos unos minutos y sentí que el se apoyaba cada vez más contra mi cuerpo y pude sentir que apoyaba su bulto contra mi. Como yo estaba pasadita de copas lo miré y me lancé contra sus labios dándole así un gran beso con la lengua, mire hacia donde estaba mi marido para ver en que estado se encontraba y él seguía dormido. Entonces después del beso me agarró de la mano y me llevó hacia la cocina la cual ya se encontraba vacía.

Llegamos a la cocina y yo que ya no podía aguantar el deseo de tener su verga entre mis labios, me arrodille ante él y la bajé la bragueta y dejé así en libertad su abultado pene, la mire sorprendida por la grandeza de su pene y temí que no cupiera en mi boca medio por lo menos unos 25cm, la tomé entre mis manos y me dispuse a hacerle una buena paja mientras lo hacia el mi dijo que no aguantaba más y que por favor me tragará esa enorme verga que tenia en mis manos, yo accedí y me empecé a darle una buena mamada la cual con su mirada el me agradecía, en eso nos percatamos que otros dos compañeros de mi marido nos habían seguido a la cocina, se acercaron hacia mi y empezaron a manosearme, uno introducía su dedo en mi muy mojada raja mientras el otro me succionaba los pechos y yo seguía con la enorme verga en mi boca.

Uno de ellos me tomó del brazo pidiéndome que me ponga de pie, al ponerme en pie se lanzaron hacia mí despojándome del vestido de una forma desesperada besándome y lamiendo todo mi cuerpo, uno de ellos me obligó que me ponga de cuatro, uno de ellos se escurrió debajo de mí, introduciendo suavemente su glande dentro de mi vagina y otro me introducía un dedo en el culo sugiriéndome que seria penetrada por atrás el tercero me agarró del pelo y me levantó la cabeza dándome leves golpes por el cuello y la cara con su pija que estaba muy tiesa, yo me sentía realizada engañando a mi marido con tres hermosas vergas que se introducían en cada orificio que encontraban a su paso.

El que estaba bajo mío me penetraba con tanta fuerza que me hacia pensar que mi vagina se partiría en mil pedazos, mientras el otro ya había introducido la mitad de su verga en mi culo. Yo me encontraba en una posición que solo podía sucumbir ante un deseo tan fuerte. El que me introducía por el culo sintió que el dolor que yo sentía era demasiado grande y fijándose que había una frasco de mayonesa cerca de él y se percato que también había un pepino, lo unto en el pepino para introducirlo dentro de mi agujero lo cual me excitaba aún más, cuando mi culo ya se encontraba bien lubricado encostó su pija hacia mi agujerito lo introdujo de un solo golpe, estuvimos así por cinco minutos aproximadamente y luego cambiamos de posición. Después de esto me condujeron hasta la mesada de la cocina haciéndome acostar sobre ella, al que me penetraba por el culo pasé a chuparle la verga, al que yo le hacia una rica mamada a pasó a chuparme la concha y así quedando el tercero que pasó a acariciar, lamer y succionar mis senos.

El que me mamaba la concha se detuvo para así colocarme mermelada de fresas y continuo lamiéndomela, al que le estaba succionando la pija no aguantó haciendo que ese manjar de liquido corriera por mi boca llegando a mi garganta, yo me relamía saboreando su esperma, mientras que el que me chupaba las tetas se subió encima de mí para hacerse una paja rusa que al final también termino por correrse en mis bellos pechos y el otro pasó a metérmela con tanta fuerza que yo ya sentía que se venia entonces le pedí que se corriera en mi deseado culo, el me puso de cuatro y como ya estaba bien preparada lo introdujo con mucha fuerza y a la tercera embestida ya se corrió dentro de mi culo. Luego a todos pasé a darles una buena chupada para limpiarles la verga.

Después de tanto gozo nos vestimos, y prometimos que algún día volveríamos a repetir esta misma experiencia. Ya lista yo salí sola para que nadie sospechara y en ese mismo momento noté que mi marido ya se había despertado y me preguntó de donde venia lo cual respondí que estaba buscando el sanitario y el inocentemente me indicó donde quedaba en realidad. Tomé mi cartera, abracé a mi marido y le di un largo beso en la boca, salimos del lugar tomamos un taxi y volvimos a casa. Relatos Porno

Sexo sin limites

Escrito en Orgias por Pornografo el Miércoles 22 Marzo 2006 a las 4:49 pm

Relatos Porno

Todo comenzó con una salida en la noche, en la que mi esposa y yo decidimos ir a tomar unos tragos en una licorería muy concurrida de la capital. Primero me presentaré soy Daniel y estoy casado con Patty, somos una pareja joven y nuestra amiga en común se llama Soledad.

Estábamos en casa cuando Patty salió recién de darse un baño y fue ese momento que mi excitación creció, le tome de la cintura y la tire sobre la cama, ella sin ningún reparo decidió seguirme, acto seguido le abrí las piernas con la mano mientras le besaba sus labios carnosos y rojos, fui bajando poco a poco por su cuello, me detuve en sus senos, que les cuento que son grandes y bien paraditos, comencé a chupar y mamar sus rosados pezones que cada vez se ponían mas y mas duros, con un pequeño mordisqueo a sus tetas Patty soltaba un grito que me volvía loco. Seguí bajando por su vientre, no aguantaba mas, tenía un olor delicioso, llegue hasta su bello que cubre una pequeña parte de su vagina ya que siempre le pido que se depile, si es que yo no me meto al baño y le depilo y de paso me la tiro en la ducha, llegue por fin a sus labios vaginales rosados y un poco irritados porque recién se los acababa de depilar, ya se pueden imaginar estaban totalmente suaves y húmedos con su sabor y olor que me enloquecen y hacen que cada día le ame y le adore mas a mi esposa, continué con una comida de su vagina, total; Patty gemía ya sin poder y me pedía que me sacase el pantalón y le entregue mi verga para que me la mamara, pero yo con cierto morbo sólo quería ver su cara de excitación mientras le seguía comiendo, trató de levantarse y le impedí, la tome de los brazos y los sujeté por sus muñecas, le dije:

- Déjate comer la concha que estas deliciosa, disfruta lo que tu marido te hace, mi amor.

Al terminar de decirle estas palabras ella soltó un grito y enseguida se vieron sus contracciones en su estómago, estaba terminando y yo estaba gozando con toda su concha bien lubricada, me levante y me dijo que me tocaba, a lo que le dije que lo dejemos para mas de noche pero ella insistía y le deje que solo me de unas tres mamadas a mi verga quitándole enseguida, repitiéndole que si seguimos no vamos a poder salir y nos vamos a quedar tirando y que mejor me deja picado y ella dijo, esta bien mas de noche te como y me trago toda tu leche.

Patty empezó a vestirse, es muy bonita y tiene un cuerpo de latina, es decir, buenas tetas, una cintura bien definida, sus caderas anchas y lo mejor un culo redondito y bien salido que me enloquece, en eso le sugerí que no se ponga interior (calzonario, bragas, bombacha, etc. Para que entiendan los lectores) y ella acepto, se sacó la tanguita y me la metió en el bolsillo, yo estaba caliente aún mi verga seguía en pie.

Salimos temprano de casa a eso de las 21.00 h directo a la licorería y baje a comprar un par de six pac de un licor que es buenísimo Cristal, tomábamos mientras conversábamos de cómo nos conocimos, que fue por intermedio de su mejor amiga Soledad que es mi amiga desde la niñez y por circunstancias de la vida estudiaron, Patty y Soledad en la misma escuela, además les hago saber que Soledad fue la persona con la que exploramos juntos nuestras sexualidades, ella era mi profesora, me enseñaba como debo acariciar el clítoris de una mujer, sus senos, zonas erógenas, etc. Pero los contaré en otra ocasión. Para no alargar les sigo contando, en lo que estábamos acordándonos de Soledad, Patty me dice que estará haciendo ella y yo como buen esposo y amigo le dije que le llame desde mi celular (móvil) para suerte estaba en su casa y como vive cerca le dijimos que se aliste para salir a dar una vuelta, le pasamos recogiendo por su casa, cuando salio, la condenada sale con un pantalón pegado al cuerpo, una camiseta cortita, para que tengan una idea les describo como es ella, mide 1,75, delgada, es instructora de aeróbicos (con eso basta), siempre fue el mejor culo de mi barrio.

Saludamos, yo muy caballerosamente me baje del auto y le abrí la puerta; al saludarle, como esta fuera del auto, le di un beso en la mejilla y le hice saber lo buena que estaba, cosa que paso desapercibida por Patty, ya que estaba emocionadísima de volverle a ver, en fin saludaron yo conduje nuevamente a la licorería a comprar mas y mas Cristal, conversábamos de todo pero le dio ganas de hacer pipi a Soledad, momentos en lo que aproveche para besarle a Patty y meter mi mano en su concha que estaba húmeda, me decía que tenga cuidado que no llegue Soledad y sin querer le dije y si llega que?, a lo que noté como se encendió de excitación y me dijo que quería que le tire como una puta, pero llegó Soledad y todo quedo ahí, claro ella se dio cuenta de lo que pasó puesto que nos dijo que hemos aprovechado el momento en que se fue al baño, nos dijo “no pierden ni un rato para estar manoseándose, no coman pan en presencia del hambriento” todos nos reímos y yo les sugerí, que vayamos a casa ya que tenía una botella de vino y nos calmaría el frío y estar mas calientes, puesto que las noches en Quito son frías.

Ya en casa nos fuimos a ver la tele y accidentalmente puse una película porno, que es una de nuestras favoritas, estábamos sentados los tres en el sofá, Soledad, Patty y yo, en eso empecé a besarle a Patty y a coger sus tetas y ella se dejó sin importar que Soledad estuviera presente, en eso me dijo al oído que quiere mamar mi verga ese rato, fui y cogí una cobija, Patty se arrodilló, me bajo los pantalones y comenzó a comerme, la puse las piernas al hombro y empecé un mete y saca de locura, paramos porque me pidió Patty y o sorpresa, cuando le dice a Soledad que: “yo se que tu estuviste con Daniel antes, por eso eres a la única que le puedo pedir esto, quiero cumplirle una fantasía que el a tenido y me ha comentado, quiere estar con dos mujeres al mismo tiempo y no he pensado en otro persona que seas tú, esto no lo hemos planificado y no te hagas que tu también tienes ganas” mas loco me quede cuando Soledad de la manera mas tranquila accede a la petición, no lo podía creer se me estaba por cumplir mi fantasía. Patty se arrodillo y siguió mamándome la verga y me dice que le desvista a Soledad, que me han dicho, como loco le saqué sus jeans azules, su tanga, ella hizo lo mismo con la blusa y sujetador, que dejaron ver sus tetas, las cuales no resistí la tentación y enseguida me las puse a comer, se imaginan la una me mama la verga mientras tanto le como las tetas a la otra y le toco su clítoris, las dos estaban que jadeaban sin resistirse, les hice acostar en el suelo, toda la casa es alfombrada, me dirigí a Patty, le abrí las piernas y de un solo empujón le introduje toda mi verga, Patty me pedía que me coma las tetas de Soledad y eso hice pero no solo me quede en sus tetas, baje a saborear su concha, la misma que volví a probar a los 18 años, el recordar ese aroma, ya que cada concha sabe y huele diferente, hizo que mi pene se ponga mas duro, estaba como nunca, les tenía a las dos como siempre he querido, cambiamos de posición, yo acostado Patty vino y se montó en mi verga.

Soledad se arrodilló en mi cara, mientras tirábamos, les pedí que se toquen las tetas una a otra y no solo se tocaron sino que como en las películas se empezaron a dar pequeños besos, Patty tomó la iniciativa y le mamó las tetas a Soledad, Soledad espero su turno he hizo lo mismo, yo no lo podía creer estábamos en el clímax, me sentía el hombre mas dichoso sobre la tierra, en lo que estábamos cogiendo las intercambié, es decir a Soledad la puse a que me monte y a Patty lo suyo con su concha en mi cara, por sus gemidos y sus gritos supuse que terminaron mientras les comía la concha a cada una respectivamente, ya que yo quedé completamente empapado de sus jugos deliciosos, pero por efectos del alcohol estaba como toro dando verga y no terminaba, lo cual supe aprovechar de buena manera y las cogí, a Patty la quité de mi cara y se sentó sobre el sofá, cuando me vio solo con Soledad me dijo “que rico que tiras papito, te gusta tirarte a la Soledad, tírale y mírame como me cojo mi concha” cosa que yo aproveché y me senté, abrase a Soledad por su cintura y mientras cogíamos, le chupaba las tetas, cuando escucho unos gemidos espectaculares, era Patty que llegaba nuevamente, decía:

- Que rico… que rico, aaahhh… aaaaahhhh.

En eso Soledad se viene sobre mi verga igual gime como lo haría una puta y me abraza fuertemente. Con las dos terminadas las puse de rodillas apoyando sus codos en el sofá, que imagen la que tenía frente de mi, los dos mejores culos que me he comido listos para seguir recibiendo verga, me dirigí a Patty la penetre en su concha mientras que con mi mano derecha metía los dedos en la concha de Soledad y con el pulgar presionaba en su culo, al oírlas jadear decidí sacar mi pene de la concha de Patty y le metí lentamente por su culo, solo se deja cuando esta súper excitadísima y me cuesta trabajo, pero para mi sorpresa mi verga entró sin problemas mientras le cogía a Patty por el culo y a Soledad con mis manos por su concha y su culo, le decía a Patty:

- ¿Dime por donde te estoy dando?

Ella respondía:

- Por el culo mi vida, que rico, que rico, méteme toda la verga y luego tírale a la Soledad.

Saque mi verga del culo de Patty y estaba tan excitada que viró la cabeza y abrió la boca para que le meta en la boca y me empezó a chupar se metía casi toda mi verga, no iba a desaprovechar el otro culito así que saque mi verga de tan rica mamada que me estaba haciendo Patty y me puse atrás de Soledad y de un solo empujón le introduje todo mi bulto en su concha húmeda he hice lo que le corresponde a Patty es decir, le introduje mis dedos en su vagina y culo, pero ella no aguantó mas y se vino como nunca, estaba rojísima, sus pezones duros y parados, las contracciones de su estómago no paraban, por lo que me quise pasar a darle verga a ella, pero me impidió y me dijo que siga dándole a Soledad, cosa que me alocó y la cogí la hice recostar en el lado izquierdo del sofá a Soledad y Patty se acostó en el otro lado, es decir le di la vista plena para que vea como mi verga entraba en la concha de su mejor amiga, en esos momentos recordé una conversación que tuve con Soledad en la que me decía que a ella le gustaría ser penetrada con las piernas recogidas y sus pies apoyados en el pecho del hombre, y que creen… eso mismo le hice, le dije que recogiera sus piernas y la tomé de sus tobillos y puse sus pies en mi pecho, le gusto por cuanto le entraba toda mi verga en su concha, no paso ni dos minutos y termino como lo hizo Patty, en eso regreso a ver y Patty seguía masturbándose y me dice:

- Sigue no pares de darle quiero que le termines que le des tu leche.

No pude aguantar mas y en unos mete y saca terminé dentro de su cocha que ella sintió y terminó junto con migo, al mismo tiempo lo hacía Patty que terminaba con sus dedos metidos en su concha y gritando de su orgasmo.

Fue lo mejor que me ha pasado, terminamos exhaustos nos vestimos y fuimos a dejar a Soledad en su casa, al llegar allá nos despedimos con un beso que nos dimos los tres que delicia.

Trio excitante

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:29 pm

Aventura vivida por mi con mi esposa, hicimos un tr�o con un chico contratado. Al principio mi chica dudaba. Poco pas� hasta que se decidi�. Est�bamos muy estimulados cuando nos dirigimos al hotel de citas. Apenas subimos al cuarto, buscamos en el diario un masajista profesional que contratar. No buscamos mucho, llamamos a un chico llamado Cristian cuyo anuncio le interes� a mi chica. Esperamos un tiempo y el tel�fono son�. Atend� ansiosamente. Era el chico para informar que ten�a que pagar extra en recepci�n. Baj� tan r�pido como pude y ella decidi� esperar en el cuarto. Pagu� y me present� a Cristian invit�ndole a subir sin demoras.

Subimos los dos pisos por la escalera y para mi sorpresa mi chica esperaba en el pasillo curiosa por ver como era nuestro acompa�ante. Los present� se saludaron y sin demora nos dirigimos al cuarto. Apenas pasamos la puerta pregunt�:

- �Qu� hacemos?

A lo que mi chica respondi�:

- T� eres el que invent� a esto.

Me re� y contest�:

- Quit�monos la ropa y hagamos sexo.

Eso hicimos. Quedamos los tres en ropa interior. La observ� a ella mirando al masajista de arriba a abajo con lujuria, sent� alivio al darme cuenta que el chico le gustaba y que se lo coger�a con placer. Nos subimos a la cama llevando s�lo ropa interior. Ella se sent� frente a Cristian d�ndome la espalda y comenz� a besarlo, se tocaban sus cuerpos mientras yo acariciaba su espalda observando como se com�an las bocas.

Le desabroch� el sost�n y Cristian se lo quit� bes�ndola con intensidad bajando por el cuello hasta lamerle las tetas. La cara de ella era de placer intenso. El masajista le bes� bajando por su abdomen. Le quit� la pantaleta bes�ndole y excit�ndole hasta hacerle gemir para m� esto era muy intenso. Al ver como lam�a su vagina eyacul� como pocas veces.

Me dirig� al ba�o a limpiarme. Sin demorar sal� para ver una escena muy estimulante. Ella estaba en cuatro siendo penetrada con fuerza por Cristian. La escena era muy sensual. Los dos ten�an cuerpos muy atractivos y veros fornicar era muy agradable a la vista. Sub� a la cama y me arrodill� frente a ella que sin dudarlo agarr� mi paloma y la meti� en su boca mientras gem�a de placer por el entrar y salir de la paloma del extra�o.

En este tipo de hoteles hay muchos espejos. Me estimulaba mucho ver la escena reflejada en uno muy grande que estaba en la pared. Disfrutaba como �l se balanceaba penetr�ndole arrodillado detr�s de sus nalgas grandes y redondas haci�ndole gemir silenciada por el miembro dentro de su boca. Tiramos as� un buen rato.

Luego ella se acost� y nuestro amigo se acost� sobre su cuerpo, mi esposa abri� las piernas y el se lo meti�. Yo me acost� al lado para ver bien lo que pasaba. Ve�a claramente el miembro de Cristian cubierto con un cond�n entrar y salir dentro de la cuca de mi esposa que explotaba de placer. Lo hicieron as� por un buen rato. Ella le dijo que se quitara, el se levant� y se puso de rodillas en la cama. Yo permanec� acostado boca arriba. Ella se sent� sobre m� d�ndome la espalda y tom� mi pene metiendoselo y comenz� a rebotar. Quit� el cond�n al amigo y comenz� a mamarselo. Era demasiado para m�, al poco tiempo acab� de nuevo.

Ella se levant� y �l le dijo que tiraran sentados uno frente al otro. Mi chica le dijo que se pusiera un cond�n, lo que hizo al instante y frente a frente comenzaron a fornicar como pocos. Sus cuerpos eran muy atractivos. La escena era muy agradable a la vista. Se hac�an el amor con intensidad, sus movimientos eran de sexo perfecto. Se besaban locamente comiendo sus lenguas. Ella gem�a de placer. Yo solo miraba mi pel�cula porno privada. Era una escena muy er�tica. Sus dos cuerpos eran perfectos, sudados de placer. Tiraron por un buen rato hasta que ella explot� en un orgasmo muy intenso. Ese cl�max marc� el fin de la aventura.

El chico se visti� y se fue. Nunca supimos m�s de el.

Mi mujer y un pibe

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:18 pm

Hola a todos, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina (tengo 35 años, mido 1.85, tez blanca, ojos marrones) y lo que les voy a contar me ocurrió en febrero de este año. Estoy casado con “Clara” hace 6 años y siempre tuvimos un buen sexo. Ella tiene 34 años y es profesora de Educación Física y profesora en un gym cerca de nuestra casa. Ella tiene un cuerpo fenomenal, por lo que en la calle todos voltean a mirarle la cola (lo cual me excita mucho y una de mis fantasías siempre había sido verla coger con otro hombre). Sus pechos no son ni grandes ni chicos.

El día de nuestro aniversario me propuso que vallamos a algún lado a bailar, lo cual acepte. Mis compañeros de trabajo me recomendaron un boliche que queda a 30 cuadras de mi casa. Al llegar la noche, mi mujer (que estaba hermosa, con un jean apretado y una remera que dejaba ver su ombligo) y yo nos fuimos en mi coche hasta el boliche.

Cuando entramos al boliche, mi mujer se fue a sentar y yo fui a comprar dos vasos de cerveza. Después de tomarnos los dos vasos, fuimos a bailar (yo mucho no sé bailar, pero acepté por ser nuestro aniversario). Después de bailar un tiempo, entre besos, abrazos y risas, Clara fue al baño y yo me fui a sentar. Cuando salió del baño, saludó a un chico de unos 19 años (que pensé que tenía) y se quedó un rato hablando con él. Cuando volvió a la mesa le pregunté quién era y de dónde lo conocía y me dijo que se llamaba Gonzalo y que lo conocía del gym. En ese momento empecé a imaginarme si había pasado algo entre ellos (ya que Clara siempre va al gym con una calza y una tanga bien metida en la raya, sin dejar algo a la imaginación). Una vez le pregunté por qué iba así vestida al gym y me dijo que nunca más le haga una escena de celos, que odiaba que haga eso y que si iba así era porque de esa forme estaba más cómoda. Por eso no quise preguntar nada más sobre ese Gonzalo. Él estaba vestido con un joggin negro y una remera roja ajustada. Volviendo al tema, después de estar un rato sentados se acercó Gonzalo y mi mujer nos presentó:

- Gonzalo, él es mi marido Juan. Juan, él es Gonzalo, un chico del gimnasio.

- Mucho gusto - respondimos los dos.

- ¿Te molesta si saco a bailar a Clara? - me preguntó él.

- No, no - le respondí.

- Clara, ¿Queréis bailar? - le preguntó.

Clara me miró y yo le hice una seña de que fuera. Entonces ella le dijo que sí.

Al principio, empezaron bailando un poco separados. Después de un rato de baile, Gonzalo se le fue acercando poco a poco, la agarró de la cintura y la acercaba más hacia su cuerpo. Yo esperaba una reacción de Clara pero ella no hizo nada. Mientras bailaban, Gonzalo empezó a apoyar a mi mujer con su bulto que comenzaba a crecer. Entonces mi mujer acerca su boca hacia su oído disimuladamente y se fueron más al fondo donde desde yo estaba sentado no los podía ver. Eso me excitó muchísimo. Cuando no los vi más, me levante y los perseguí escondiéndome entre la gente. Una vez que los encontré, me fui a un rincón a sentarme y mirarlos desde ahí. Ella bailaba dándole la espalda y le pasaba la cola por su bulto, que mostraba una gran erección. Después, él le da vuelta y le da un beso muy apasionado, el cual mi mujer lo aceptó. Mientras se besaban, Gonzalo bajó sus manos y empezó a tocar la cola de Clara y ella metió su mano dentro del pantalón de Gonzalo y le agarró su bulto. Estando un rato así, veo que mi mujer le saca la mano del pantalón, entonces yo me fui rápido hacia donde estuve sentado al principio. Cuando llegaron, mi mujer me dijo que valla a comprar unas cervezas. Yo acepte, y al volver ellos estaban sentados y hablando como si no hubiera ocurrido nada.

- ¿Te gusta como baila? - le pregunté a Gonzalo.

- Sí, baila muy bien - me respondió - tenéis mucha suerte de tener una mujer tan linda como Clara.

- Gracias - le dije.

- Voy al baño y ahora vengo - dijo Gonzalo.

Cuando se fue le pregunté a mi mujer:

- ¿Te gusta como baila?.

- Sí, se mueve muy bien.

- ¿Te gustaría seguir el festejo en casa?.

Como no respondía le dije que invitara a Gonzalo. Entonces ella me dijo:

- Si a vos no te molesta, me gustaría - me respondió - Para seguir bailando en casa - me aclaró después.

Entonces yo le dije que mi fantasía era verla con otro tipo teniendo sexo y ella no lo podía creer y me preguntó:

- ¿De en serio?

- Sí, pero nunca me animé a contártelo.

En ese momento llega Gonzalo y me dice:

- ¿Vos no bailas?

- No - le respondí.

- Nosotros nos vamos para mi casa, ¿Queréis venir? - le dijo mi mujer.

- Bueno, si a ustedes no le molesta.

- No, no nos molesta… vamos - dijo mi mujer.

Entonces salimos y nos subimos al auto. Clara se subió con Gonzalo atrás y yo conducía. En la mitad del camino, miro por el retrovisor y veo que mi mujer empieza a pasar su mano por encima del bulto del chico. Él enseguida me miró y yo hice de cuenta que no lo había visto. En ese momento escucho que le dice a Clara:

- Nos va a ver tu marido.

- No importa a él no le molesta - respondió ella.

Cuando llegamos a mi casa, mi mujer puso música y se puso a bailar sola, mientras yo fui a buscar unas cervezas. Cuando volví, ella seguía bailando sola y Gonzalo estaba en el sillón frente a ella.

- Baila con ella - le dije.

Entonces Gonzalo se levantó y empezaron a bailar. Esta vez fue Clara quien lo tomó de la cintura y lo acercó a su cuerpo. Mientras bailaban, él la rozaba constantemente. En un momento, mi mujer bajó su mano y la puso dentro de su pantalón. Gonzalo no sabía que hacer y me miró, entonces, yo le hice una seña como que no me molestaba y él se tranquilizó y empezó a tocar los pechos de Clara. Yo estaba totalmente excitado con lo que estaba viendo. Entonces, me paré y dije:

- Tengo una idea.

- ¿Cuál? - me preguntaron.

- Mi amor, ¿Por qué no le muestras a Gonzalo tu show?

- Bueno - me respondió y se fue a la pieza a ponerse su calza y su remera ajustada que siempre usa cuando me hace su show.

- Ven, sentarte. Vas a disfrutar del mejor show de streepteas de tu vida. Pero tenéis que estar relajado y gozar.

Nos tomamos unas cervezas y vino Clara.

- Prepárense, empieza el show - dijo ella y puso la música.

Empezó a contornear todo su hermoso cuerpo con sus manos dándonos la espalda. Cuando se dio vuelta, se sacó la remera, pero tenía puesto un corpiño rojo, y dándose vuelta nuevamente (moviendo su cola hermosa en forma sensual) se sacó la calza. Tenía puesta una micro tanga roja que me puso a mil. A Gonzalo también (me di cuenta por el tamaño de su bulto). Entonces mi mujer se nos acerca, se arrodilla delante nuestro y nos pasa la mano por el bulto a los dos. Después se paró, se sentó (dándole la espalda) sobre el bulto de Gonzalo y le pidió que le saque el corpiño. Yo pensé que él acababa en ese momento, pero no fue así. Clara empezó a mover su cola a lo largo del bulto de Gonzalo y este empezó a emitir un gemido, lo cual me excitó tremendamente. Ella se paró y dándonos la espalda, se sacó la micro tanga. Se dio vuelta y nos dejó a la vista una concha toda mojada y depilada.

- Ven - le dijo a Gonzalo tomándole de la mano.

Él se paró y empezó a bailar con ella apoyándole su bulto que parecía que iba a reventar. Ella le sacó la remera y le dijo:

- Veo que el gimnasio te está haciendo bien - ya que él tenía los pechos y el abdomen un poco marcados.

- Necesito que me cojas ya. Necesito chuparte la pija - le dijo mi mujer.

Él me miró con cara de asombro y yo le dije:

- Complácela.

Entonces mi mujer le bajó el pantalón, pero no el bóxer blanco que tenía puesto porque a mi mujer le gusta ver los bultos (me di cuenta cuando vimos una película porno) y este era uno grande.

- ¿Qué tenéis acá? - le preguntó Clara masajeándole el bulto.

- Un regalote para vos por tu aniversario - le contestó.

Después de acariciar ese bulto por un rato, le bajó el bóxer y se sorprendió al ver una verga de ese tamaño. Yo tampoco podía creer el tamaño de su verga.

- ¿Te gusta? - preguntó Gonzalo

- Sí, es enorme - respondió mi mujer y se la empezó a chupar desesperadamente.

Él me miró y le dije:

- Quédate tranquilo y disfruta de la puta de mi mujer.

Gonzalo cerró los ojos y empezó a gozar. Yo no aguanté más, me saqué el pantalón y empecé a hacerme flor de paja. Después de estar 5 minutos así, Clara le dijo a Gonzalo:

- Me gustaría que te pruebes algo, ¿puede ser?

- Sí, como no - le respondió.

Entonces Clara se fue a la pieza y trajo mi slip con trompa de elefante. Como fuimos a un sex shop, lo vimos, pero como no nos animamos a comprarlo, mi mujer me hizo uno a mi medida. Cuando se lo dio a Gonzalo, este se lo puso pero no le entraba en la parte donde se mete la verga y Clara le dijo:

- ¿Y? ¿Te entró?

- No, es muy chico el agujero - respondió él.

Yo no lo podía creer y mi mujer se levantó y fue a buscar una regla y un hilo.

- ¿Qué vas a hacer? - le pregunté.

- Quiero medirles la verga - me respondió.

Entonces se acercó a mí y me la midió. Los resultados fueron: 16 cm. de largo, 4cm. de ancho y 13 cm. de diámetro (alrededor de mi verga). Después se paró y fue a medírsela a Gonzalo y los resultados fueron: 18 cm. de largo, 5 cm. de ancho y 16cm. de circunferencia. Yo estaba sorprendido y le pregunté a Gonzalo:

- ¿Cuántos años tenéis?.

- 18 - me respondió.

Yo lo mire y le dije:

- No puede ser.

- Acá tengo mis documentos - me respondió - ¿Queréis verlo?.

- Bueno - respondí y agarré el D.N.I

Increíblemente era verdad.

- ¿Y? - me preguntó Clara

- Tiene razón - respondí yo sin terminar de entender como él con 18 años podía tenerla más larga y más gruesa que yo que tenía 35 años.

Clara continuó chupándole la verga desesperadamente hasta que dijo:

- No aguanto más, métemela toda en la concha.

Entonces Gonzalo la levantó, la sentó en el sillón y empezó a chuparle la concha y el clítoris. Clara gemía como una puta desesperada por pija y me dijo:

- Ven mi amor métemela en la boca que quiero otra pija.

Me levanté, me acerqué a ella y me la empezó a mamar como nunca. Ver a mi mujer así me puso a mil, por lo que no aguanté más y le llené la boca de leche. Gonzalo siguió chupándole la concha hasta que ella tuvo un orgasmo con el que se retorció toda.

- Ahora métemela, no doy más, quiero que me la metas ahora - le suplicó mi mujer.

Él se sentó en el sillón y ella se agachó apoyando la punta de esa verga en la entrada de su concha. Gonzalo la tomó de la cintura, se la metió de una y mi mujer gritó como yo nunca la pude hacer gritar. Después de estar un rato así le dije a Gonzalo:

- Ahora quiero metérsela yo.

- Bueno - me dijo secándole la verga a mi mujer, y agregó - Vamos a la cama para estar más cómodos.

Nos fuimos al cuarto, con mi mujer agarrándole la verga. Cuando llegamos, Gonzalo me pidió que me acostara boca arriba y le dijo a Clara que se metiera mi verga en su concha mirándome de frente, ella lo hizo y él se arrodilló atrás de ella y le incrusto su gran miembro en el culo. Mi mujer pegó un grito increíble y me agradecía por esta fantasía que le estaba cumpliendo. Como Gonzalo le había dilatado el agujero de la concha, mi miembro le producía menos excitación de lo común a Clara. Después de estar unos 10 minutos así, Clara y yo tuvimos un orgasmo increíble y ella le pedía a Gonzalo que no parara que estaba gozando como nunca la habían hecho gozar. Yo a todo esto estaba sentado en un sillón al lado de la cama mirando el gran espectáculo que me estaba dando mi mujer.

Él siguió agrandándole el agujero del culo hasta que tuvo un orgasmo que le llenó el culo de leche. Clara se sacó la verga del culo y la empezó a chupar limpiándola de arriba a bajo. Cuando terminó de limpiarla, esa terrible verga estaba nuevamente al palo, por lo que Gonzalo la acostó sobre la cama (boca arriba), le abrió las piernas y le volvió a introducir ese enorme miembro. Siguieron cogiendo así por unos 10 minutos, hasta que mi mujer tuvo otro orgasmo, después de esto, Gonzalo le dijo:

- Voy a acabar.

- Lléname la concha de tu leche papi - le respondió Clara.

Entonces Gonzalo tuvo un orgasmo largándole toda la leche adentro. Ella ya tenía tanto líquido dentro que le chorreaba por las piernas.

- Muchas gracias por haber venido - le dijo mi mujer muy agitada.

- ¿Cómo? ¿Ya está? - preguntó Gonzalo.

- ¿Queréis seguir? - preguntamos Clara y yo.

- Que, ¿Ustedes no?

- Yo no puedo más, estoy re agotado - contesté.

- Yo también estoy agotada, pero quiero que me dejes agotada del todo - dijo Clara.

- Bueno, entonces arrodíllate y empieza a sobarme este vergón que tanto te gusta - dijo sacudiéndose ese terrible miembro.

Él se acostó boca arriba en la cama y le dijo:

- Empezar a cabalgar este caballo puta mía.

Clara agarró ese vergón y apoyó la punta en la entrada de su concha y él la tomó de la cintura y se la metió de una. Ella empezó a cabalgar como una loca sobre esa verga. Estuvieron 5 minutos así y los dos acabaron juntos. Gonzalo le sacó la verga del culo y le dijo que se la limpiara con la boca. Ella se metió hasta donde pudo en la boca y se la chupo con lo último que le quedaba de energía.

- ¿Listo? ¿Estás agotada del todo? - le preguntó Gonzalo.

- Sí, no doy más, me sacaste hasta la fuerza para pararme - le respondió Clara muy agotada y chorreando leche de su concha.

Después de cambiarnos, Gonzalo me dijo que lo que nos había sucedido esa noche lo publique en esta página y a mi mujer y a mi nos pareció buena idea.

Fiesta de placer con mi mujer

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:08 pm

Por el cumpleaños de mi esposa la invite a salir a una discoteca sin saber que ahí íbamos a encontrar tremenda experiencia con unos desconocidos que cogieron a mi mujer por todos sus huecos bañándola con su semen.

Era el 1 de Agosto del año en curso día en el cual mi esposa cumple años, quería hacer algo especial para ella, entonces se me ocurrió invitarla a cenar y luego a bailar en una discoteca del lugar, cuando le dije sobre lo que había planeado para su cumple se emociono tanto que me abrazo y beso de tal manera que los dos nos excitamos mucho, y como ya se darán cuenta terminamos cogiendonos y culeando como locos, yo chupaba sus grandes y ricas tetas intentaba meterlas totalmente en mi boca pero era imposible ya que las tiene grandes y duras, ella abría las piernas como si fuera a dar a luz y yo metía mi verga muy dura y parada un su chucha rica y totalmente sin un solo pelito en ella, gemía de placer y su hueco es tan grande que mi verga se perdía dentro entonces empezó a terminar y yo dentro de ella, le encantaba que le llene con mi leche hirviente su chucha y luego le encanta llevarla a su boca y mamarla como no tienen idea, es una experta mamando vergas ay veces que me hace terminar nuevamente en su boca luego de haberlo echo dentro de su concha enorme y rica.

Llego la noche y nos disponíamos ya salir a cenar y luego ir a bailar, ella estaba vestida con un vestido negro muy chiquito, mostraba mas de lo debido, tenia un escote que casi dejaba a la vista sus pezones, y era muy corta que de igual manera dejaba ver parte de su culo cuando caminaba, estaba muy provocativa, no llevaba ropa interior porque cuando usaba ese vestido le gustaba estar solo con el mismo y con nada mas, ya luego de cenar fuimos a una discoteca, entramos y la discoteca estaba casi repleta y cuando íbamos caminando entre la gente a mi mujer le comenzaban a tocar intencionalmente su culito redondo y paradito, tomamos unas cuantas copas y ya estábamos un poco tomaditos, entonces mientras bailábamos yo la acariciaba de forma provocativa para excitarla y excitar a los hombres que no le quitaban la mirada de encima.

Entonces de repente se acerco un hombre por detrás de ella y empezó también a bailar pegado con ella y yo bailaba por adelante, ella estaba en medio de los dos y al sentir que otro hombre estaba detrás de ella y rozando su culo se excito mas y empezó a moverse de tal manera que su culo se pegaba fuerte contra su verga, ella al sentir que la verga del tipo empezaba a pararse la empezó a coger con su mano haciendo que el tipo le empiece a coger su culo, el tipo se dio cuenta que no usaba ropa interior y al darse cuenta de eso bajo el cierre de su pantalón dejando salir su verga y con disimulo para que nadie se de cuenta con excepción mía levanto muy poco del vestido de mi mujer e intentaba penetrar a mi mujer, entonces ella me dijo: “El tipo que esta detrás mi me quiere meter su verga y yo quiero que me la meta”, entonces yo la mire y le dije: “Entonces que esperas deja que te meta su verga y luego le dices que vamos para la casa y que ahí puede hacerte lo que el quiera”, entonces ella dejo que al fin el meta su gran verga en su chucha, ella estaba empapada y deseosa de esa verga grande y rica pero quería que el tipo la coja totalmente desnuda, entonces ella saco esa verga de su chucha se dio la vuelta y le dijo: “Vamos hasta mi casa ahí vamos estar muchos mas cómodos”, a lo cual el no se negó, y quien negarse a semejante propuesta.

Salimos de ahí y el nos dijo: “Yo los sigo por mi auto esta acá”, le dijimos ok que nos siga, pero no sabíamos que el al ir en su auto iba llevando un amigo mas completamente escondido, cuando llegamos a la casa vimos que del auto de el se bajo el con su amigo, entonces nos miramos con mi esposa y le dije mira vas a tener la oportunidad de coger con otro mas no solo con aquel desconocido, y mi mujer estaba tan excitada que dijo: “Si eso quiero… quiero que me culeen muchos hombres y me hagan sentir toda una puta”. Entramos a la casa pusimos música estábamos en la sala sentados en la alfombra y de pronto el hombre que estaba metiendo su verga a mi esposa en el bar la empezó acariciar totalmente sacándole el vestido y dejándola completamente desnuda, ella quería que el meta ya su verga entonces todos nos sacamos la ropa y mientras nos daba una mamada a mi verga y a la verga del tipo el otro tenia sus patas muy abiertas y metía su verga con fuerza y le decía: “Esto te gusta no puta”, y mi mujer gemía y le decía: “Si esto me gusta me encanta que me metan la verga es tan delicioso dame tu verga y tu leche dentro de mi”, entonces yo me acosté y ella empezó a montarme mientras chupaba la verga de uno de ellos el otro mientras empezó a meterle la verga por el culo y le metíamos luego los dos la verga por su vagina haciéndola gritar de placer, entonces empezamos a rotar todos y la penetrábamos los tres por la boca el culo y su chucha, ella terminaba una y otra ve una y otra ve, hasta que uno de ellos se vino en su boca bañando su cara con leche al ver eso el otro tipo se vino dentro de su chucha junto con mi verga a dentro y yo sentía como salía su leche hirviente y eso me hizo a mí poner tan excitado que también termine en ese momento y la leche de los dos salía a chorros de su concha súper abierta.

Luego de haber estado así por mas de dos horas los tipos se vistieron y se fueron felicitándome por tener tan buena puta como mujer y me dijeron que si íbamos con mi mujer otra vez por esa disco no dudemos en buscarlo ya que el siempre pasa ahí, y nos dijo también que para otro iba a traer todos los amigos y hombres que mi esposa quiera cogerse, ella le dijo: “¿En verdad soy una buena puta? y el le dijo: “De las mejores que he probado”, entonces mi mujer le dijo: “La próxima vez quiero hacerlo con muchos hombres mas y que me abran las piernas y me culeen”.

Vaya fiestita y vaya puta que tengo por mujer.

La boda

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 4:45 pm

Llevo cinco años casada. Mi marido es de color y los padrinos de boda fueron dos íntimos amigos de mi marido también de color. Andy, mi marido y yo nos conocimos en un bar donde solíamos almorzar y que estaba muy cerca de nuestras empresas. Intimamos y empezamos a salir. Al poco decidimos casarnos.

Una tarde, estábamos en la cama después de hacer el amor y en broma empezamos a pincharnos cuál era nuestra fantasía sexual. Al principio ninguno quería decirlo, pero al final nos lanzamos.

- No te enfades por esto, pero mi fantasía sexual sería follarte entre dos o tres tíos. Verte la cara de inmenso placer cuando seas ensartada por inmensos rabos.

- ¡Eh! ¡Copión! Esa era mi fantasía, ser ensartada por ti y por uno o dos tíos más. Aunque por ahora me conformo con este inmenso rabo tuyo - dije montándome encima de él y clavándome su inmensa estaca hasta el fondo.

- Y no me enfado, de hecho me encanta.

Así seguimos con los planes de boda. Y llegó el día de la boda. Ya en la mesa, Andy y yo nos excitamos mutuamente. Mi vestido tenía unos botones por delante, justo por la zona de mi bajo vientre y tenía una capa de tela por encima para disimularlos. Por debajo de la mesa, Andy me soltó los botones y metió su mano. Yo abrí la cremallera de su pantalón y saqué su pene para poder masajearlo más a gusto. Un par de sus dedos no dejaban de entrar y salir de mi vagina mientras otro dedo masajeaba mi clítoris. Los dos tuvimos que disimular mientras terminábamos corriéndonos.

Llegaba el momento de cortar la tarta. Me até disimuladamente los botones del vestido y mi marido se subió la cremallera del pantalón aunque todavía no se le había bajado el bulto. Cortamos la tarta y nos dimos un besazo y todo el mundo empezó a vitorearnos y tomarnos el pelo.

Empezó el baile y después de mi marido, bailé con los dos padrinos de boda. Los dos se apretaban contra mí y rozando su pene contra mi cuerpo de tal forma que poco a poco nos fuimos excitando todos. Ya no podía aguantar más. Me fui al baño. Mi marido me siguió y nos metimos en uno de los baños. Allí, le levantó el vestido, y bajándome las bragas me clavó su estaca. Los embistes fueron duros y rápidos y nos corrimos rápidamente. Eso nos calmó un poco hasta la noche. Cuando terminamos, me comentó que si alguno de los padrinos me pedía un beso, que por favor no me enfadara y que le diera.

- Bueno, así probaré algo diferente - le dije bromeando.

Andy salió primero y cuando fui a salir yo, me topé con Mark, uno de los padrinos.

- ¿Calmando los ardores? - me preguntó.

- Un poco - le contesté sonriendo.

- ¿Puedo darte un beso? Los padrinos también besan a las novias y tú todavía no has recibido ningún beso de los padrinos.

- Tendrás morro - le dije entre risas, aunque acerqué mi cara a la suya.

Éste me abrazó y nos dimos un morreo increíble. En eso llegó el otro padrino y también quiso otro beso. Después de morrearme también con él nos separamos y seguimos con la fiesta.

Al llegar la noche, Andy me dijo que tenía una sorpresa para mí. Que la íbamos a pasar en el hotel. Estaba intrigadísima, pero no quiso decirme más. Subimos a la suite y allí me esperaban los padrinos de boda, Mark y John. ¡Desnudos! Mark es un tiarrón, grande y fuerte. John tiene una estatura normal tirando a bajo, pero su rabo… ¡era inmenso!.

- ¿Te acuerdas de nuestra fantasía? - me susurró mi marido.

- ¡Andy! - le abracé emocionada aunque un poco cortada - No me lo esperaba. Y menos en la noche de bodas.

- ¿No quieres hacerlo?.

- Sí, pero no sé ni cómo empezar.

- Quiero que sea una noche de bodas memorable - me dijo Andy dándome un beso.

- ¿Qué tal si desnudas a tu marido y nosotros dos te desnudamos a ti? - dijo John.

Andy me sonrió para darme confianza y empecé a quitarle la chaqueta. Poco a poco le fui desnudando. Luego me tocó el turno a mí. Los dos padrinos empezaron a quitarme las prendas muy despacio, acariciando las partes que iban quedando libres con manos y boca. Poco a poco me fui excitando. Mark había quitado mi última prenda, las braguitas y se quedó allí. Sentí su lengua y sus dedos masajeando mi concha y agarré la pija de John y me la metí a la boca. Las caricias de la lengua de Mark me volvían loca. Sus dedos entraban y salían por mis agujeritos y ya apenas aguantaba más. Por un costado, Andy chupaba mis tetas como si fuera un bebé muerto de hambre. Al rato nos corrimos. Luego, Andy me clavó su pene por el culito mientras John lo hacía por la vagina. No quise dejar a Mark y su pene se metió en mi boca. Y así, entre cambios entre ellos, fui mamando las pollas de los tres, los tres me fueron metiendo sus enormes vergas por mis agujeritos.

Al día siguiente Andy y yo nos fuimos de viaje unos días. Después de regresar hicimos una fiesta privada para “celebrar el regreso” los dos padrinos de boda y nosotros. Al poco descubrí que estaba embarazada. Mi marido es de los que piensa que hay que tener los hijos mientras se es joven. No estoy segura de quién de los tres es el padre de mi hijo mayor, pero no me importa. En estos cinco años, nos hemos juntado varias veces y hemos pasado noches memorables. Jamás me he arrepentido de haber conocido a estos tres magníficos hombres.

Brasil me pone cachondo

Escrito en Orgias por Relatos Eroticos el Martes 30 Noviembre 1999 a las 12:00 am

Mi nombre es Javier, y he tenido la suerte de vivir por lo menos una vez una experiencia de sexo en grupo, fue ya hace unos años pero revivir esas imagines me sigue excitando mucho. Tenia entonces 21 años y mi novia Adriana 20, al final de curso nos fuimos a pasar unos dias de vacaciones en Brasil, conseguimos una referencia de una casa en Recife y nos fuimos para allí. No fue difícil dar con la mujer que nos alquilaría una casa pequeña cerca del mar por unos dias, luego de llegar a un acuerdo económico, llamo a su sobrino para que nos llevara a ver la casa y decidir que hacíamos, la mujer habia sufrido un accidente y tenia una pierna rota y no pudo acompañarnos.
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