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Deseaba sexo oral

Escrito en Sexo Oral por Relatos Eroticos el Domingo 23 Julio 2006 a las 7:43 pm

Esta historia es acerca de mi y una amiga con ventaja que tuve hace unos años atrás cuando Yo tenía 20 años (tímido respecto al sexo opuesto) y ella tenía 28 años, morena con un cuerpo delgado pero sus buenos senos y trasero. Nos conocimos en una fiesta que un amigo en común nos invito. En esa fiesta enganchamos inmediatamente y al final de la fiesta la fui a dejar a su casa, quedando de vernos al otro día. Tuve deseos de invitarla a un motel pero no me atreví.

Tuve un sueño húmedo con ella y dejé las sábanas tiesas y ese día la fui a buscar por la noche, tomamos unos tragos y me dijo sin rodeos que deseaba estar conmigo (estaba muy nervioso por la propuesta ya que yo tenía muy poca experiencia!) y yo acepté. Gocé del sexo tradicional con ella como nunca esa noche.

En ese entonces era tímido en lo que respecta al sexo, ella tenía más experiencia que yo, era separada y me enseñó algunas técnicas para hacerla gozar más, con ella tuve mi primera penetración al estilo “perrito”. Ver su culo y mi pene penetrándola una y otra vez me excitaba mucho, y para que decir el sentir mis bolas golpeándole el trasero.

Tuvimos buen sexo tres noches seguidas, pero no hubo sexo oral (hasta ese momento nunca me lo habían mamado) y lo único que deseaba era eso, tenía unos labios carnosos que me ponían a 100! y no me atrevía a pedírselo, como dije era tímido a esa edad. Bueno, por motivos de trabajo ella estuvo fuera diez días y cuando volvió me llamó para encontrarnos en su casa y pasó lo mejor…

Al llegar a su departamento ella se fue al dormitorio, pero antes me dijo que me desnudara por completo y mientras me desvestía se fue al dormitorio a esperarme. Cuando estuve listo ya estaba con el pene erecto y al entrar ella estaba sentada al borde de la cama de rodillas y desnuda (tenía cama baja tipo japonesa), me dijo: “Acércate y ponte frente a mí”… mi pene quedó frente a su cara y dijo “Desde el primer día que deseo mamar tu pene, pero te quería hacer sufrir un poco y la verdad es que no aguanto más. Sabías que tienes un pene grande y grueso?” (Debo decir que tengo un pene de 20 cm y bastante grueso). Entonces comenzó a besar mis bolas y fue lamiendo mi tronco muy despacio, deteniéndose en el borde del glande y con su lengua con movimientos rápidos me acariciaba el frenillo. Solo usaba su boca y no me tocaba con sus manos. Esto hizo que mi glande si hinchara de una manera que nunca creí posible. Luego con sus labios besó la punta del glande y abrió sus boca solo un poco y comenzó a tragarse mi glande con suavidad hasta tragárselo todo y su lengua se movía por todo alrededor. Estaba en el cielo. Esto lo hizo varias veces y con algunas variaciones.

Después con su mano izquierda empezó a masajear mis bolas, con la otra rodeó el tronco de mi pene acariciándolo suavemente y mientras su boca masajeaba mi glande, No puedo describir la sensación de placer que me producía esto!… toda su atención estaba concentrada en mi pene, no tocaba ninguna otra parte de mi cuerpo. Esta actividad duró creo que unos cinco minutos y luego se dio vuelta para que la penetrara por atrás, pero estaba tan caliente con esta mamada que le dije “Maldita, yo deseaba que me mamarás mi verga desde el primer día, y tu querías hacerme esperar pero no te aguantaste… Ahora hembra caliente ponte de frente y continúa lo que empezaste”. Así que ella volvió a masajearme las bolas con una mano, la otra en el tronco y mi glande que ya estaba morado de lo hinchado dentro de su boca… “Mmmmm… hembrita… con tu lengua acaríciame el frenillo”.

Cuando sentía deseos de correrme la detenía un rato y hacía que lamiera mis bolas sin tocarme el resto del cuerpo y luego que continuara mamando… así la tuve 20 minutos por querer hacerme sufrir la maldita y ella me pedía que la penetrara por su rica vagina, pero no. Hasta que llegó el momento y descargué mi leche con fuerza en sus labios y cara. Ella con la lengua empezó a recoger mi semen de sus labios y con los dedos recuperó todo el semen que pudo de su cara y se chupaba los dedos con cara de gozadora. Mi pene aún estaba hinchado pero no tan duro. Le dije que lo tomara con sus manos y me ordeñara con su boca hasta tomarse la última gota de mi semen, leche que no se podía desperdiciar.

Después de este día, tomé confianza y yo controlaba la situación y le ordenaba que me mamara el pene como esa noche, a ella le gustó esto y desde ese momento siempre me hacía sexo oral como a mi me gustaba. Después de “ordeñarme” descansamos un rato… y luego cuando estaba excitado de nuevo la penetraba por su coño y su anito, haciéndola gozar hasta el orgasmo.

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No era tan mayor

Escrito en Sexo Oral por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:48 pm

Mi nombre es Alberto, tengo 42 años y quiero contarles un relato sucedido hace solo seis meses y que ha cambiado mi vida. Estaba pasando una mala racha económica, leyendo el periódico local en busca de esa oportunidad de trabajo inexistente, repare por azar en la sección de contactos en un anuncio que decía algo así como “Abuela, necesito una urgente relación, pago bien, tfno…”. En un principio lo pase por alto, tenía necesidad de dinero, pero follar con una anciana no me seducía nada. Luego, pensé: “Que pierdo con llamar, siempre se puede salir corriendo”.

Llamé, me atendió una voz cálida que dijo ser la interesada, no me dijo nada por teléfono, requería una entrevista, allí hablaríamos de dinero y de los detalles. Me citó en su domicilio, la casa estaba en el centro de la población, en la zona de los ricos, había pasado por allí muchas veces y me había fijado en el portero del inmueble. “Vivir aquí debe costar lo suyo” había pensado. El portero tenía encargo de dejarme pasar, el interior del portal era impresionante, me había vestido con mi mejor traje y gracias a eso pase desapercibido. La casa tenía pocos vecinos y los apartamentos eran al parecer duplex. Llame y me abrió una señora de edad indetectable y de una gran belleza, melena rubia bien cuidada, piel morena, no había arrugas a la vista, una blusa semitransparente, seguramente para la ocasión, dejaba ver un sujetador negro y rojo que apretaban unas poderosas tetas, la falda corta asomaba unas piernas de mujer madura que nada tenían que envidiar.

“¿Albero, verdad?, Soy Raquel, la abuela del anuncio, con quien habló por teléfono”. “No entiendo”, dije. “No parece Ud. muy mayor”, sonrió “Tengo 72 años, aunque gracias al gimnasio y al bisturí, aparento muchos menos como Ud. ve y además dada mi posición no puedo andar por ahí buscando pollas que llevarme a la boca”. Me dejó clavado. “Mire Alberto, se trata de lo siguiente, solo pido un buen polvo con una peculiaridad, ha de ser en presencia de mi marido, que tiene la edad que yo, pero está peor conservado, además una vez que me folle, doy por sentado que mi marido se excitará y estará en disposición de follarme, si no es así tendría que ayudarme a que pudiera hacérmelo”.

No podía creer lo que estaba oyendo, “pero, que diablos” pensé. “Y el precio” pregunté. “La tarifa, por el primer polvo 600 euros, si mi marido me folla, 600 más”. No lo pensé más, la mujer estaba apetecible y por mal que fueran las cosas…”¿Cuando quiere que…?” No me dejo continuar, “¿Le parece bien ahora?”. Me llevó de la mano hacia el dormitorio en el piso superior, era más grande que mi casa, al fondo, junto a la cama un hombre mayor leía distraído, nos ignoró, vestía una bata y estaba inmerso en su lectura. Raquel se me acercó y comenzó a desnudarme, asintiendo a medida que descubría mi cuerpo, dejó caer mis pantalones y tiro de mis calzoncillos, “Vale, creo que servirá” dijo mirándome la polla que luchaba por levantarse en medio del pudor que me suponía el evento.

Se abrió la blusa, se soltó el sujetador, tenía dos tetas de impresión, la cicatriz de debajo que luego descubrí me hizo comprender que no eran naturales. Dejo caer la corta falda y dejo al aire un pubis totalmente depilado, no tenia barriga, las tetas no colgaban, no había arrugas, parecía una mujer de cuarenta años. Se acerco, pegó sus tetas a mi cuerpo y directamente me metió la lengua en la boca al tiempo que dirigía su mano a mis testículos y los levantaba como cociéndolos a peso. Se dejo caer en la cama y empujo mi cabeza hacia su inmaculado coño. Olía divinamente, Metí mi lengua entre sus labios vaginales y subí en busca del clítoris, era muy grande, el más grande que me había comido. Raquel estaba necesitada de hombre, comenzó a gemir casi de inmediato al tiempo que la piel de sus nalgas se volvía de gallina y todo su cuerpo se estremecía. “Alberto, amor, follame, por favor.”

No esperé, me desplacé sobre su cuerpo y coloque mi polla en su vagina, nos dimos la vuelta, ella me cabalgaba, saltando sobre mi polla con la ligereza de una niña de veinte años, profiriendo todo un repertorio de obscenidades, al tiempo que se corría, joder con la abuela, la di la vuelta y tras media docena de mete sacas me corrí centro de ella.

Ladeo la cabeza “Antonio, ¿puedes venir?”. El anciano se levantó dejó caer la bata y comprobé su pene flácido, No tenia buena pinta, yo me acababa de correr, la tenia dentro y aun la notaba dura, pero mi compañero de aventuras… Antonio subió a la cama, fui a sacarla y Raquel me dijo, “espera, déjala dentro y por favor masajea un poco a Antonio mientras yo se la chupo”. ¡Caramba! era eso, “Bueno, Alberto a ganarte el pan”. Haciendo equilibrio, comencé a realizar una paja a mi compañero de fatigas mientras su mujer le mamaba la punta. Fue un trabajo duro, a base de moverme, me volví a correr dentro de Raquel, pero con premio, Antonio se empalmó, con mucho cuidado le ayude a meterla en el coño encharcado de su mujer y a base de masajearles los testículos e introducirle un dedo en el ano, siguiendo las instrucciones de su espesa, conseguimos que se corriera.

Me estaba duchando cuando Raquel se coló en la ducha, te has ganado un regalo especial y dicho esto se sentó en un banquillo especial que había al fondo y me dio una entre mamada y cubana que me dejó para el desguace.

Cene con ellos, Antonio me pregunto a que me dedicaba, estoy en paro, soy ingeniero, pero ahora no tengo trabajo, se intereso por mi especialidad y me ofreció trabajo en una de sus empresas. No lo pensé, acepte de inmediato, el empleo incluía, lo supe después, el follarme a su mujer una vez a la semana, previa cita, que nos viniera bien a los dos y dejarle participar a él en alguna de ellas. La realidad es que Raquel ha salido una viciosa de espanto y me folla a veces cuatro veces a la semana, me deja seco, pero eso si me ha regalado un apartamento en su mismo edificio y ella no lo sabe aun, me va a regalar un BMW 530i que ya tengo reservado. Y es que no la cobro ya los servicios. Relatos Porno

Mi primito, su cola y yo

Escrito en Sexo Oral por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:44 pm

Yo soy Karen, no es mi nombre verdadero, pero lo que voy a contarles es real, sucedió cuando yo tenia 20 años, esa tarde salí temprano del trabajo, era Viernes y me sentía cachonda tal vez por la proximidad del fin de semana o porque mis padres habían salido esa misma mañana fuera de la ciudad con mis tíos para cerrar una operación de bienes raíces, aunque solo se ausentaban hasta el Sábado a la tarde, estar sola en casa me excitaba… pero de repente recordé que no estaría sola, mi primito de 18 años seguramente ya estaría en casa esperándome, se suponía que yo, la prima “mayor” lo cuidaría mientras mis tíos y mis padres estaban fuera.

Aprovechando que salí 2 horas antes del trabajo, entré sigilosa y silenciosamente a casa para asustar a mi primito, que seguramente todavía no estaba aclimatado a nuestra casa. Logré abrir la puerta de la calle sin hacer el menor ruido, y atravesé la sala agazapada, me dirigí a la sala donde esta la televisión, pero mi primo no estaba ahí, en silencio fui hacia la cocina pero tampoco lo encontré allí, entonces me imagine que estaría en la planta alta, recostado en algún cuarto, subí en el mayor de los silencios y vi luz en el baño que se encuentra justo frente a mi cuarto (ya estaba anocheciendo), entonces me acerqué lo más posible al baño, la puerta estaba abierta, me imaginé que estaría mirando si su rostro tenia agné, logré acercarme al baño casi a un metro, de ahí podría darle un buen susto. Cuando iba a tomar impulso, vaya sorpresa que me llevé!!!!! Ahí estaba mi primito mirándose al espejo, semidesnudo, solo llevaba puesto ¡Mi ropa interior!

Me quedé paralizada unos segundos, en un primer momento pensé en irme tan silenciosamente como habia llegado y hacer de cuenta que no había visto nada, pero me quede observándole un rato más. Paul, mi primo es hermoso, alto, delgado, fino, me quedé maravillada con su cola; redondita, paradita, mis pequeñas bragas se le metían profundamente en su divina cola, eso me excitó muchísimo. Repentinamente sentí que estaba frente a la oportunidad de realizar mi más intima fantasía sexual, pero dentro de mi se debatía toda la carga familiar y cultural… ¡es mi primito! ¡no corresponde! pensaba, pero todo mi cuerpo temblaba de deseo, no pude contenerme más y de un salto trabé con mi pie la puerta del baño para que siguiera abierta, mientras tomaba a mi primo del brazo…

-¡Con que esas tenemos!. Exclamé.

- Llego dos horas antes del trabajo y encuentro a mi primo probándose mi ropa interior.

Paul empalideció, trataba de taparse pero no tenía con que, quedo expuesto completamente a mis ojos vestido de mujercita.

- Asi que tenemos aquí una maricona, le dije con tono inquisidor.

- ”No!” exclamó, - ”Solo me puse tu ropa intima, porque quería imaginarme lo sensual que te verías tu con ella”.

- ”A mi no me engañas”, le dije.

- ”Tu te pones cachonda probándote ropa de mujer, te observé como te mirabas al espejo”.

- ”No por favor debes creerme, olvidemos esto, discúlpame por tomar tu ropa sin permiso” imploraba Paul.

- ”Nada de eso!!! grité, “si te gusta la ropa intima femenina te pondré lo mejor que tengo”.

- ”No, no!! terminemos con este tema”, suplicó Paul.

- ”Te pintaré y maquillaré como a una señorita” seguía hablando yo, haciendo de cuenta que no escuchaba lo que él decía.

- ”No basta! me voy” exclamó Paul intentando salir del baño.

Entonces lo tomé de las caderas ( como se toma a una mujer) y lo empujé hacia mi diciéndole al oído;

- “Calma jovencita, no querrás que toda la familia se entere de como te encontré vestida en el baño, verdad?. El bajó la cabeza y yo le di unos besitos en su hermoso y largo cuello.

- “Muy bien, dije, “Ahora sé una buena chica, que tu prima te vestirá y pintará como es debido”. Yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero una fiebre de lujuria se apoderó de mi.

Entonces llevé a Paul a mi cuarto, el temblaba y yo también. Le quite todo lo que llevaba puesto, no podía creerlo, tenia a mi primito toda la noche para mi sola y él estaba ya entregado. Abrí mi guardarropas y le dije a Paul;

- “Ve eligiendo algo, yo bajaré a buscar una botella de champagne, eso nos pondrá más cachondas”.

Cuando volví con la botella y un par de copas, Paul no había elegido nada, todavía estaba avergonzado, le serví champagne y se tomo casi media copa de un sorbo.

- ”Bueno veremos que tenemos aquí para vestir a esta señorita tan bonita” dije.

Tomé las braguitas más pequeñas y sexys que tengo y comencé a vestirle, las bragas subían por sus largas piernas, hasta internarse profundamente en su cálida cola, era maravilloso ver su perfecto culito con unas braguitas tan pequeñas, coloqué su pene hacia abajo y hacia atrás, y volví a empujar nuevamente las bragas hacia arriba para lograr un calce muy profundo, su polla quedo escondida dentro de la ropa interior, parecía una nenita coñuda!!, después le puse un corpiño con suplemento de silicona, estoy segura que con el movimiento, le daría la sensación de tener un par de insolentes tetas. Paul respiraba agitado, yo estaba viviendo un sueño. Luego le puse pantymedias, portaligas, un collar y un par de aros en sus orejas. Seguíamos bebiendo, yo no permitía que la copa de Paul quedara vacía, lo quería todo desinhibido para mi esa noche.

- ”Que guapa estáis quedando” le susurré al oído.

Con mi mejor perfume (el más femenino) le humedecí todas las partes que una chica debe perfumar, incluso las mas intimas. Finalmente le puse una falda cortisima y una blusa muy escotada.

- ”Ahora solo falta el maquillaje” le dije.

- ”No Karen ya es suficiente! estáis yendo demasiado lejos”, protestó Paul.

- ”Aquí mando yo jovencita y harás lo yo os diga” le repliqué tomando el rostro de Paul firmemente con mi mano.

- “Bebe un poco más y estaréis más tranquila”.

Me encantaba tratarle de “ella” era una forma muy sutil de condicionarle. Comencé a pintar sus labios con un color rojo pasión, mis pezones se ponían tiesos al recorrer sus labios con el lápiz, su sexy boca entreabierta entregándose a mis deseos más lujuriosos, de repente noté que el pene de Paul se había escapado de las braguitas y ahora levantaba la pequeña falda, Paul tenia una hermosa erección.

- ”Veis que te gusta lo que hago, asi me gusta que seáis muy putita, hoy serás mi putita” le susurré mientras terminaba de maquillarle.

Le pinté las uñas y una vez transformada en una deliciosa chica, Paul se contempló al espejo durante un largo rato por sugerencia mía, le hice posar en las formas más sugerentes y sexys, le enseñé a caminar femeninamente con tacos altos, la llevé al baño y le hice orinar sentada como toda chica, le enseñe a limpiarse el coñito después de orinar. La llevé nuevamente al espejo para que se mire, yo me puse detrás de ella y le dije;

- ”Mírate eres toda una puta deliciosa e irresistible.

Me acerqué más le abracé cruzando los brazos por encima de su vientre, le di 3 besitos en su cuello y le susurré al oído;

- “Quiero hacerte el amor, quiero tenerte toda la noche para mi, quiero que hoy seáis mi puta”.

Le introduje la lengua en su oreja, la faldita de Paul parecía una carpa debido a su erección. Entonces comencé a besarle la boca con mucha pasión, Paul, como una chica que es besada, cruzó sus brazos por detrás de mi cuello, creo que él comenzaba a entender el juego, yo le tomé de la cintura con una mano y con la otra le cogí firmemente la nuca, empujando su cabeza hacia mi boca. Mis pezones explotaban y ya estaba toda húmeda. Le abrí la blusa, le retire el corpiño y comencé a chupar los pezones de Paul, mi putita, que se ponían turgentes como los de una adolescente virgen.

- “Asi, muy bien, abandónate Paul, verás como te hago gozar esta noche, sé una buena chica” murmuré.

Mientras seguía lamiendo sus pezones, comencé a acariciar su culito, primero por encima de la falda, luego introduje la mano debajo de ésta y lo acaricié hasta que la falda se desprendió y cayó, la cola de Paul ardía, metí mi mano por debajo de la braguita y acaricié su suave y virgen orificio anal. ¡Que delicia! Un culito de 18 años, inexplorado, calentito, aterciopelado, redondito, firme. Mi cuerpo estaba en llamas, no podía creer estar tocándole el culito a mi primito. El hermoso pene de Paul se salió nuevamente de las bragas y se mostraba en todo su esplendor. Yo también me fui desvistiendo.

Puse a Paul boca abajo en la cama, y fui besando su cuello, bajando hasta su espalda, mis besos cada vez eran mas abiertos y húmedos, mis pezones erectos tambien recorrían su espalda, fui besando hasta llegar a su maravilloso trasero… besé suavemente sus glúteos, luego di varios mordisquillos, Paul suspiraba, con mi lengua dibujé círculos en su cola. Le retiré la braguita suavemente, ésta quedo trabada por la profundidad y la firmeza de los glúteos de mi primo, lo que hizo aún más excitante la tarea. Separé sus glúteos, y comencé a lamer su espléndido culo, mi lengua se enamoró de su delicioso orificio, besándolo cada vez más húmeda y profundamente, Paul se estremecía, él, (o a esta altura “ella”) estaba cachonda y alegre por el alcohol. ”Este es el momento” me dije. Fui hasta el guardarropas y retiré mi consolador con correas (un strap-on dildo) amarré las correas a mi cintura y me vi en el espejo, fue maravilloso; Allí estaba yo ostentando un gran pene plástico amarrado a mi pubis, y detrás mío se observaba a Paul recostado boca abajo. Acercándome a él, le acaricié su cabello y le dije;

- ”Oye preciosa quiero que me la chupes”.

Paul se sorprendió al ver el inquietante falo, pero le apoyé la punta en su boca entreabierta y él me siguió el juego, recorrió longitudinalmente con su lengua mi polla plástica sin quitarme la mirada de mis ojos, creo que me estaba provocando, luego cerro sus ojos y engulló deliciosamente todo mi pene en su sensual boca.

- “Así muy bien, eres una muy buena chupaverga, chúpatela toda, esta noche es toda para ti”.

Sorprendida de mis propias palabras, embriagada del poder que da tener un pene y un hombre donde usarlo. Ver a mi primito chupándome la polla me hizo perder la cabeza, todo mi instinto animal se apoderó de mi; tomé firmemente el rostro de Paul y le dije;

- “Muy bien jovencita sigue chupando, deja aflorar completamente tu lado femenino, goza, ponte cachonda porque ahora voy a penetrarte”. Paul saltó de la cama.

- ” Basta, hasta aquí he llegado yo, me voy” exclamó, entonces.

Le tomé del brazo bruscamente y le coloque con mucho rigor boca abajo sobre mis faldas y comencé a aporrear su firme culo mientras le decía;

- “Ya basta jovencita de tantos caprichos, estuvisteis provocándome toda la noche y ahora no me dejareis con las ganas”.

La cola de Paul quedó toda colorada, en mis piernas empecé a notar la erección incipiente que Paul estaba experimentando, observé la mano con que abofeteé su trasero, ésta descansaba sobre los redondeados glúteos, pero el dedo mayor estaba apoyado justo sobre su virgen ano, entonces suavemente pero sin detenerme fui haciendo presión hacia adentro, hasta que vencí la resistencia de su esfínter, mi dedo entró fácilmente, Paul gimió deliciosamente, su culito estaba húmedo y caliente como el coñito de una colegiala. La erección de mi primo aumentó.

- “Veis que te gusta?, veis lo putita que eres, Paul? ” dije dulcemente, sin dejar de meter y sacar el dedo de su cola.

Paul abrió más sus piernas, ofreciéndose al placer. Ahora sí! “Ella” estaba entregada, cuando consideré que su colita estaba lo suficientemente dilatada, llevé a Paul a la cama, le puse boca abajo con su cabeza apoyada en el cojín y su trasero levantado, todo expuesto, indefenso y abierto para mí, ajusté mi pene femenino para que me frotara el clítoris, posicioné la bulbosa cabeza de mi pene plástico justo frente de su orificio anal, coloqué lubricante, tomé a Paul de sus caderas y dije;

- ”Disfrútalo Paul”.

Empujé muy suavemente mi pene hasta que entró la cabecita, Paul lanzó una mezcla de gritito y gemido, sus piernas temblaban yo estaba en la gloria, le propiné una bofeteada en su húmeda cola y le ordené:

- ”Vamos Paul ábrete toda para mí”, su ano se aflojó y el resto del pene entró con mucha facilidad.

Me vi en el espejo, no podía creerlo tenía a mi primo tomado de sus caderas, con mi pene dentro de su culo y lo estaba desvirgando!. Me sentí muy poderosa, follándole, piloteando la situación, muy segura de mi misma. Apoyé mis excitados pezones en la espalda de Paul y le susurré al oído;

- “Veis Paul ya estoy toda dentro de ti, siente como mi pene te desvirga, gózalo, sé que te gustará”.

Y empecé a menear mi cadera haciendo entrar y salir el dildo del inocente culito de Paul. El gemía como una mujercita, yo me sentía súper poderosa. Cogí a mi putita suavemente del pelo, le levanté la cabeza para que mire el espejo que tenía frente a su rostro y le ordené;

- “Paul mírame a los ojos mientras te penetro, quiero que te sientas penetrada también por mi mirada, quiero que además de sentirte penetrada, te observes siendo penetrada, mírate perder la virginidad, será un maravilloso recuerdo para nosotras dos”.

Nunca olvidaré la expresión de placer en la boca de Paul. Seguí culeándome a mi primito cada vez con movimientos más rápidos, Paul ardía de placer e intentó tocar su pene para eyacular, yo le quité su mano bruscamente y le dije;

- “Quieta jovencita, te haré tener un orgasmo como lo tienen todas las chicas, ya veras será mucho más intenso de los que estáis acostumbrado como hombre”.

Los gemidos de Paul se convirtieron en suplica.

- ”Oh Karen, hazme venir, por favor”.

Entonces posicioné el dildo un poco mas abajo y más profundo en la cola de Paul, intentando encontrar el punto “G” masculino, según leí en los libros. Creo que lo hallé!!!. Ahora Paul se retorcía de placer, sus manos arañaban las sábanas, su boca entreabierta dejaba un charco de saliva en la cama, gemía y llorisqueaba y empujaba todo su desvirgado culo hacia mí.

- ”Ooohhh, no pares Karen!!! No te detengas por favor!!! sollozaba mi puta.

La fricción de la base del dildo contra mi turgente clítoris y el éxtasis de Paul me provocaron el orgasmo más intenso y maravilloso de mi vida. En ese mismo instante sentí las contracciones del ano de mi primo envolviendo mi pene femenino y vi tener a Paul un intenso orgasmo con todo su cuerpo, dejando un inmenso charco de semen sobre mi cama, ahora si, tomé su pene y lo empuje hacia adelante y atrás varias veces para que descargue toda su leche.

- ”Muy bien mi putita, asi, goza, goza, habéis visto, os hice tener un orgasmo con todo el cuerpo, un orgasmo femenino”.

Recogí con mi mano el semen y lo vertí sobre mi pene, que ahora entraba y salía lentamente del culo de Paul.

- ”Siente preciosa, te estoy llenando el culito de leche, estoy eyaculandome tu culo”, le murmuré a Paul.

Que suspiró, mientras le embadurnaba sus glúteos con el resto de semen y también le eché algunas gotas en su espalda simulando otra eyaculación. Retiré mi dildo del culito de Paul, le abracé, le besé, apoyé su cabeza en mi pecho y lo acaricié con todo mi amor.

- ”Este será nuestro maravilloso secreto, Paul, no debes preocuparte, todos los hombres tienen su costado femenino, quieran o no reprimirlo” le consolé.

Le pedí perdón si en algún momento me excedí, le ofrecí mi cola si él quería reivindicarse como hombre, pero me dijo que estaba exhausto y que me amaba. Esa noche dormimos juntitos y abrazaditos toda la noche, cada tanto yo acariciaba la cola de Paul, como cuidándola. Ese fue el día más feliz de mi vida sexual. Hoy Paul tiene una hermosa novia y yo estoy casada, pero nunca podré olvidar el día en que Paul descubrió su lado femenino y yo mi lado masculino. Ardo de deseos de volver a penetrar a Paul. Cuando hay una reunión familiar yo procuro acariciar el culito de Paul cuando nadie nos ve, enseguida me humedezco toda y mis pezones estallan, y me parece que Paul también se excita. Que me perdone mi marido, que me perdone la novia de Paul… pero yo no pierdo las esperanzas. Relatos Porno

Labios de fresa

Escrito en Sexo Oral por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:12 pm

Labios de fresa que todavía sueño, todavía recuerdo. Tus labios de fresa que hace años que no siento y que tanto añoro, tus labios de fresa besándome. Aún los recuerdo, tan rojos, tan hinchados, tan brillantes, tan tuyos y de nadie más. Desde que te fuiste he tenido más amantes y amores, pero no he vuelto a encontrar unos labios de fresa como los tuyos, y a veces los añoro tanto. Deseo tenerlos sobre mi piel, y entonces cierro los ojos y trato de imaginarte, sueño que tus labios me besan de nuevo, tus labios de fresa sobre mis labios, mordiéndose, besándose. Tus labios hinchados recorriendo mi piel, deslizándose por mi cuello, y luego por mi cuerpo desnudo hasta mis senos erectos.

Tus labios besando mis pezones, tu lengua lamiendo mi piel y tu boca alrededor de la punta de mi seno. Tus labios rojos descendiendo por mi vientre muy despacio, haciendo que mi cuerpo se estremezca y mi sexo se humedezca. Tus labios hinchados, llegando a mi sexo, mientras mi cuerpo descansa sobre la cama, y siento como besan mi pubis y exploran mi sexo. Abro las piernas, y siento esos labios rozando mi clítoris, y tu lengua húmeda y caliente lamiéndolo con suavidad, mi cuerpo se estremece de placer y deseo.

Tus labios calientes, rojos, hermosos, húmedos, hinchados, recorren mi sexo, desde mi vagina hasta mi clítoris, desde mi clítoris hasta mi vagina. Tu lengua introduciéndose en mi vagina y un suspiro se escapa de mi garganta, mi cuerpo de estremece mientras siento todas esas sensaciones que tus labios de fresa me causan.

Decides apartarte de mi sexo, te pones sobre mí y siento tu sexo introduciéndose en mi, despacio. Tus labios se dibujan frente a mí, rojos, hinchados y brillantes. Acerco mi boca a ellos, quiero sentirlos en mi boca eternamente, para siempre. Los saboreo, los aprieto y los muerdo, los repaso con mi lengua. Tu cuerpo unido al mío en una sinfonía de amor y deseo. Tus labios unidos a los míos, en una sonata de ensueño. Besos, caricias, deseo, suena el disco de Ana Belén de fondo.

Nuestros cuerpos sobre la cama, te empujo hacía la derecha y unidos nos giramos, vuelvo a empujar, y me pongo sobre ti. Sigo besando tus labios de fresa; nunca dejaría de besarlos, aunque llegaran a escocerme tanto que me hiciesen daño. Porque ese dolor, viniendo de tus labios, seria maravilloso.

Cabalgo sobre tu cuerpo, despacio, marcando el ritmo, llevando las riendas de la situación. A parto mis labios de los tuyos, te observo, tus ojos negros mi miran. He deseado tanto todo esto, que quiero retenerlo para siempre en mi retina. Tus manos acarician mis nalgas, ni dedo acaricia tu labio inferior y no puedo dejar de desearlos. Acerco mi boca a tus labios, vuelvo a besarlos, mientras tus manos acarician mis senos ahora. Tus manos calientes, suaves, sobre mi piel ardiente. Te deseo más que nunca y más que nunca te poseo, porque nunca antes te he poseído. Tus labios besan ahora mis senos que se muestran ante ti anhelantes. Tus labios, chupan, muerden y lamen mis pezones. Un nuevo suspiro escapa de mi garganta.

Detengo el ritmo, cojo tu cara con mis manos y llevo tus labios hasta los míos y te beso, introduzco mi lengua en tu boca, y busco tu lengua. Me sumerjo en el beso, hace siglos que no siento tu lengua bailando con la mía y por eso la saboreo, porque sé que tardaré mucho en volver a bailar con ella. Terminó besando tus labios rojos, hinchados. Esos labios que tantas veces soñé, que tantas besas deseé volver a tener sobre mi piel.

Y sobre mi piel se mueven tus labios, descendiendo por mi cuello, provocándome esa sensación de placer que remueve mis entrañas. Y vuelvo a cabalgar sobre ti, la sensación se intensifica, cada vez siento más placer, el placer de tus besos y el placer de mi cuerpo. Eléctrica sensación que se esparce por mi cuerpo, tu sexo se tensa eléctricamente en mi. Y estallamos al unísono en un último arrebato de pasión que quema nuestros cuerpos irremediablemente.

Y abro los ojos y tus labios rojos ya no están. Ya no siento su calor sobre mi piel. Se han ido, se han perdido en el baúl de mis recuerdos. Los añoro como nunca y como nunca los deseo. Tus labios de fresa, rojos, hinchados, perfectos.

Este relato se lo dedico a alguien que sé que nunca lo leerá, peor que es la persona por la que lo he escrito, que ha sido mi inspiración. Para Antonio, el primer chico al que besé.

Aquella comida de coño

Escrito en Sexo Oral por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 4:48 pm

Hola a todo el mundo! Mi nombre es Cris y tengo 18 a�os! Quiero saludar a una persona concretamente, una persona que conozco y que hace poquito public� un relato aqu�, esa persona escribe bajo el pseudonimo de Greenmind, somos amigos desde hace muchos a�os y ahora explicar� un poco m�s sobre todo esto.

Hace un par de d�as, entr� en esta p�gina buscando alg�n buen relato que leer, muchos me gustaron, y al entrar en la secci�n de autosatisfacci�n, v� uno que me llam� la atenci�n simplemente por el t�tulo, lo abr� y comenc� a leer. Cuando le� su nombre ya sab�a que se trataba de �l. Agregu� la direcci�n que hab�a en el relato y habl� con �l. Hablamos durante horas, ya que hac�a much�simo tiempo que no habl�bamos y que no nos ve�amos. Hoy estoy aqu� para darle una sorpresa a mi amigo escribiendo un relato que espero que le guste y le haga ilusi�n saber que no he olvidado aquella comida de co�o que me hizo. Mi relato trata sobre eso, y voy a comenzar explicando lo principal, por qu� surgi� la situaci�n.

Un d�a, al conectarme al Messenger, le v� conectado y hablamos durante toda la ma�ana, despu�s de comer hablamos tambi�n y no paramos hasta la 1 de la madrugada. Nosotros �ramos y somos muy amigos, pero siempre ha habido algo m�s que simple cari�o de amistad entre �l y yo. A mi me gusta mucho, y yo a �l tambi�n, o al menos le gustaba en aquel entonces. En aquella conversaci�n hablamos de sexo, un tema que no puede faltar en una conversaci�n. �l me contaba su pajas y yo le contaba las m�as, intercambi�bamos consejos sobre qu� le gustaba a una chica o a un chico, y en esa conversaci�n surgi� el tema del sexo oral, yo nunca hab�a practicado sexo oral, solamente hab�a hecho alg�n pajilla por aqu� y por all� y el me dijo que hac�a las mejores comidas de co�o de toda Espa�a, yo me re�, pero me insisti�. Entonces fue cuando empez� lo bueno. Le hice un reto haciendo ver que lo dec�a en co�a, pero por supuesto, lo estaba diciendo totalmente en serio, le dije:

- Si de verdad lo comes tan bien, tendr�s que demostr�rmelo.

�l acept� y entonces fue cuando me qued� helada cuando me pregunt�:

- �Te viene bien quedar ma�ana por la ma�ana?.

Yo me qued� petrificada, pensando -ma�ana me comer� el co�o- as� que le dije que si, que pod�amos quedar por la ma�ana. Mi madre trabajaba por la ma�ana y mi padre todo el d�a.

A la ma�ana siguiente, despu�s de haber dormido solamente 3 horas por culpa de los nervios, me levant� sobre las 8, desayun�, arregl� un poco el piso y m�s que nada mi habitaci�n y me met� en la ducha cuando me envi� un mensaje al m�vil para decirme que ya sal�a de su casa, eran las 11:25. Ten�a una hora de camino, ya que �l vive bastante lejos de mi pueblo.

Dentro de la ducha, desnuda, comenc� a tocarme un poquito los pezones y a acariciarme un poco los labios del co�o. Ahora voy a aprovechar para describirme. Soy bajita, rubia, tengo los ojos verdes, soy delgada y con buen cuerpo, uso la talla 85 de pecho y me encanta masturbarme.

A las 11:46 sal� de la ducha, hab�a pasado la mayor parte del tiempo con el co�o abierto ech�ndome agua para que estuviera bien limpito. Me vest� y me estir� en la cama con el m�vil en la barriga esperando que me hiciera la perdida que me indicara que ya hab�a llegado. A las 12:09 son� el m�vil, y me puse el triple de nerviosa, me mir� al espejo para ver como tenia la cara, los ojos, el pelo. Me pas� el dedo por la rajita del co�o, para ver si ol�a mal y si lo ten�a bastante mojado… lo ultimo acert�, pero mi chocho ol�a perfectamente bien. Me asom� al balc�n y a los 4 minutos v� que sub�a la cuesta que hay al lado de mi edificio. Subi� en el ascensor y yo le esperba con la puerta abierta. Me abraz� y me dio dos besos en la cara. Entonces el co�o me empez� a dar palmaditas, y me puse nerviosa al decirle:

- Teniendo en cuenta que me vas a besar otros labios, �Porque no me das un pico en vez de darme 2 besos?.

Nos besamos en un largo morreo y nos fuimos a mi cama, donde me quito toda la ropa, empezando por la camiseta, el sujetador, los pantalones y el tanga con la frase “dejar sobras en el plato es de mala educaci�n”.

Se puso de rodillas en el suelo, me cogio de las piernas y me las abri�, comenz� a echarme suavemente el aliento en los labios del co�o, y yo notaba como estaba caliente y se posaba en todo mi co�o, despu�s se fue acercando poco a poco hasta que sus labios tocaron los m�os y fue frot�ndolos contra mi co�o muy suavemente, sac� la lengua y me la pas� por toda la raja, desde abajo hasta arriba, saboreando mis l�quidos que ya me chorreaban por todo el agujero. Lam�a y relam�a todo el co�o, lo mismo me com�a el cl�toris que me daba chupadas en el agujero, despu�s me succionaba los labios menores y met�a la lengua dentro del agujero tanto como pod�a. Mov�a la cabeza de un lado para otro sin apartar su cara de mi co�o, sin quitar la lengua de mi co�ito chorreante. Me corr� al instante y �l saboreo toda mi corrida. Se levant� del suelo con un bulto descomunal en la entrepierna (nunca le hab�a vista la polla), me dijo que me pusiera tumbada en la cama de lado. �l comenz� a desnudarse y yo me masturb� mientras le ve�a quitarse la ropa, cuando termin� y se quit� los calzoncillos que dejaron en libertad aquella polla enorme, mi co�o se estremeci� y me corr� en mis manos. Se tumb� en la cama en la posici�n del 69, pero de lado, y me dijo:

- No me comas la polla, este es tu momento, rel�jate y disfruta.

Yo hice caso, no le com� la polla, pero no le pod�a quitar ojo de encima. Me cog�o de las dos piernas y meti� su cara en mi co�o, lami� hasta el �ltimo rinc�n de mi raja y meti� y sacaba su lengua de mi co�o, haci�ndome sentir un placer imposible de explicar con palabras. Mov�a la cabeza para arriba y para abajo metiendo su lengua en mi agujero, para dentro y para afuera, despu�s me escup�a en el cl�toris y relam�a todo lo que pod�a. Con el movimiento su polla chocaba contra mi cara y sus l�quidos me estaban impregnando la mejilla izquierda.

Hab�amos comenzado a las 12:15 o as�, y ya eran las 12:55 y mirando como me com�a el co�o, parec�a que no ten�a la menor intenci�n de parar en ning�n momento. Met�a dos dedos en mi agujero mientras me relam�a el cl�toris con la lengua, despu�s met�a 3 dedos hasta que meti� los 4 y entonces comenz� a masturbarme a lo bestia, me corr� otra vez, mojando la cama, porque esta vez me corr� a chorro. �l saboreo todo mi co�o y de repente hizo una cosa que no esperaba, pas� su lengua por todo el co�o pero sin detenerse, sino que sigui� por toda la raja del culo, lami�ndome el ano e intentando meter la lengua dentro. Eso me puso guarra, puta, perra, zorra, me puso de todo… en aquel momento me hubiera follado hasta a un perro, me hubiera tragado cualquier corrida, de un perro, un caballo, un t�o… lo que fuera, m volv� a correr y esta vez ya no pude m�s y tuve que pedirle que parara. Me mir� y me dijo en tono de burla:

- �Ya no puedes m�s?.

Yo le sonre�.

- �Te ha gustado como te lo he comido?.

- S�, me encanta, lo haces mejor que nadie.

Se sent� en la cama y comenz� a masajearse la polla mientras me miraba, miraba mis tetas, mi co�o abierto ante sus ojos, me miraba a la cara, los labios, la lengua… me miraba en todas partes mientras se hac�a una paja. Baj� la cabeza y me dijo que si no pod�a m�s que me iba a comer el culo, al menos para hacerse una paja. Me comi� el culo aproximadamente 20 minutos sin parar y su polla estaba toda llena de venas y dur�sima. Entonces a la 13:35, me pregunt�:

- �A que hora plega tu madre?.

- A las 14:00, llega a casa a las 14:45 m�s o menos.

Me cogio por la cintura y me levant� de la cama, se estir� boca arriba y me dijo:

- Ponte en la posici�n del hocico, tienes que sentarte en mi cara, pero de cara a m�, vale?, para poner el co�o en mi boca.

Cuando me puse me corrigi� un poco la postura y me acomod�, me sigui� comiendo el co�o igual que antes, con las mismas ganas o incluso con m�s, mientras se pajeaba. Entonces fue cuando lleg� la gran sorpresa, estando entre mis piernas, me dijo:

- Cris, te voy a pedir una cosa, meate en mi boca.

El co�o se me humedeci� y not� que unas ganas de mear que antes no hab�a notado, bajaban ahora por todo mi co�o. Me relaj� y prepar� mi co�o para echarle la meada a Rober en la boca. Tarde un poco por culpa de los nervios y por la excitaci�n, pero despu�s de intentarlo un poco, un chorro de pis sali� de mi co�o y call� dentro de la boca de Rober, y mientras beb�a mi meada, se pajeaba cada vez m�s r�pido y m�s fuerte. Fui meando chorrito a chorrito y �l se lo tragaba todo, me ped�a m�s y m�s hasta que le dije:

- No me queda m�s que un poco.

- Meate cari�o, meate en mi boca.

Me mee en su boca y se pajeo mas fuerte a�n y entonces se corri� con toda mi meada en su boca. Solt� unos chorros de semen que me llegaron hasta la espalda.

Nos limpiamos y nos vestimos, y juntos nos echamos en la cama abrazados. Le dije que me hab�a encantado y que me hab�a dado mucho morbo, primero lo de comerme el co�o, segundo lo de comerme el culo y tercer lo de mearme en su boca. Nos quedamos un rato relajados en mi cama hasta las 14:30, que fue cuando me dijo que ten�a que irse, porque ten�a 3 cuartos de hora de camino a casa. Nos despedimos con un gran beso y se fue.

Y ahora como ya he dicho al principio que quer�a darle esta sorpresa, hay otra cosa que quiero decirte y quiero que quede grabado aqu�. Ya que tu me demostraste que eres el mejor comiendo co�os, yo te voy a demostrar que puedo tragar tanto semen como quieras echarme. Te devolver� la tarde que me hiciste pasar, cuando tu quieras quedamos, que tengo preparada para ti una estupenda mamada. Te quiero mucho.

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