Abogado travesti
Hola, soy abogado. Esto me pasó al poco tiempo de recibirme. Fui llamado por el familiar de un preso que cumplÃa su condena de seis años de prisión. Necesitaba presentar un recurso para probar su buena conducta en prisión y
de esa manera lograr una reducción de la pena. Fui al penal para entrevistarme con el condenado, me interioricé de su
situación y al finalizar la charla, mientras guardaba los papeles, él me dijo que debÃa pedirme un favor. Cuando le pregunté qué necesitaba, me respondió que querÃa que le consiguiera una puta para la “visita sanitaria” de la siguiente semana. Me dijo que si sus compañeros de celda no lo veÃan visitado por una mujer lo violarÃan. Le dije que era difÃcil conseguir una
mujer que quisiera entrar en una celda para tener relaciones con él frente a varios reclusos. Me dijo que no era frente a todos, que se acondicionaba una celda para que el encuentro fuera Ãntimo, aún más, me dijo que él no querÃa tener sexo, sino solamente que sus compañeros creyeran que lo habÃa tenido, para que lo respetaran porque de lo contrario sufrirÃa vejaciones todo el tiempo y pensaba que en cualquier momento lo violarÃan. Le prometà que harÃa lo posible y me fuÃ. La verdad es que olvidé el tema y a la semana siguiente recibà un llamado de mi cliente recordándome lo prometido. Sintiéndome culpable salà en busca de alguna puta que se animara a ir a la cárcel para los “encuentros sanitarios”. Era bastante temprano y en la avenida no habÃa ninguna, llamé a las que figuraban en los avisos del diario, pero ninguna querÃa ir.
Llamé a mi cliente y le dije que resultaba imposible conseguir alguna chica. Deseperado, él me dijo que si sus compañeros no lo veÃan entrar con una mujer en la celda sanitaria lo iban a violar. Sintiéndome responsable le sugerà que podÃa entrar un travesti, y aunque no tuvieran sexo, los demás creerÃan que habÃa entrado su novia y no lo molestarÃan. Me preguntó si conocÃa un travesti y le dije que podÃa ir yo mismo, que entrarÃa a la celda con él, charlarÃamos un rato y luego me irÃa,
sus compañeros creerÃan que habÃa estado con una mujer y asunto arreglado. Me dijo que le parecÃa peligroso pero que preferÃa eso a tener que soportar una violación. Como uno de mis hobbies es vestirme de mujer cuando estoy solo, tenÃa todo lo necesario. Me pareció que serÃa una manera de enmendar mi olvido. Me puse una tanga negra, pantys blancas, pollera corta negra, botas negras altas, prótesis en los pechos, corpiño negro y polera blanca, procedà a maquillarme, usé una base en la cara, sombra en los ojos, pinté mis labios y terminé poniéndome una peluca rubia. Completé el disfraz con lentes oscuros negros. Al mirarme al espejo pensé que me veÃa muy bonita. Tomé una cartera negra, bajé a la cochera y salà con mi automóvil hacia el penal. Al llegar y anunciar que iba para la visita sanitaria se desataron los problemas, el guardia me pidió los documentos, le dije que no tenÃa. Me pidió entonces la licencia de conducir, quise inventar una excusa pero me
habÃa visto bajar del vehÃculo. Me dijo que podÃan detenerme por conducir sin licencia, se la dà al tiempo que le querÃa explicar que todo era una confusión. Él no me prestó atención sino que exclamó: ¡Ah, un puto! ¿Asà que venÃs por
la pija que extrañás?, ¡degenerado de mierda te voy a dar pija! Al escuchar los gritos otro guardia se acercó y entre los dos me llevaron por un pasillo, mientras yo protestaba e intentaba explicar la confusión. Abrieron una puerta y me empujaron dentro, cerrándola inmediatamente. Escuché el grito :¡Fiesta! Y me di vuelta encontrándome frente a seis reclusos. Giré hacia la puerta pidiendo que me dejaran salir pero los seis se arrojaron sobre mà manoseándome y levantándome la pollera, alguno me pasó la lengua por el cuello, otros me sujetaron los brazos. Cuando el que parecÃa ser el jefe puso su mano donde suponÃa que estaba la vagina, sintió el bulto de mi pene y sonriendo dijo: ¡Ah! Putito! Me hicieron arrodillar y mientras me sostenÃan los brazos me obligaron a bajar la cabeza, sentà como me levantaban la pollera desde atrás y me bajaban rompiendo las pantys y la tanga, casi de inmediato sentà un dolor muy fuerte en la cola y un ardor que me hizo llorar, aquel bestia me habÃa penetrado sin ningún tipo de preámbulos, casi enseguida sentà como acababa y me inundaba con su semen,
apenas sacó su miembro, otro de su grupo ya estaba dentro mÃo. La sitación me desesperaba, querÃa que aquello terminara enseguida, en ese momento uno de ellos pareció leer mis pensamientos porque me preguntó:
¿Querés que todo pase rápido?, llorando hice señas con la cabeza que sÃ.
-Entonces tragate esto - dijo, y metió su pene en mi boca.
Pensé en morderlo para defenderme pero en ese momento ya estaba terminando el segundo y otro me penetraba, los que habÃan terminado me sostenÃan para que sus compañeros pudieran cojerme. Recibà una bofetada y el que me habÃa puesto el miembro en la boca me gritó:
-¡Chupá puta! Comecé a chupar, querÃa que todo terminara
Cuando él empzó a eyacular me ordenó que tragara, asà lo hice. Noté que el miedo y el dolor iban pasando, algo se despertó en mÃ, en el fondo me estaba gustando, asi que empecé a chupar más fuerte y a balancearme hacia atrás y adelante.
Ellos se empezaron a reir y me decÃan :
¿Te gusta puta? ¿Querés más? y cosas por el estilo, yo empecé a decirles que sÃ, que querÃa más, que era su puta
y que ellos eran unos machos formidables. Cuando todos pasaron dos o tres veces cada uno, yo estaba agotada. Llamaron
al guardia, quien riéndose me llevó hasta el estacionamiento y me dijo:-
Adiós abogado.
No volvà a ver a mi cliente, pero algo se haqbÃa despertado en mÃ, sigo siendo abogado, atiendo solamente casos de divorcio, pero a la noche salgo a la calle como travesti para prostituirme
