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Se la entregue al primero

Escrito en Voyerismo por Relatos Eroticos el Martes 13 Febrero 2007 a las 7:51 pm

Mi esposa se llama Mirta, tiene 25 años y un cuerpo espectacular sus senos son redondos y sus pezones son grandes, sus piernas hermosas. Somos una pareja con una gran sensualidad y sexualidad, siempre fantaseamos con tener a un tercero en la cama puesto que siempre le he dicho que me gustaría verla como otro hombre la coje.

Esta historia es real, somos un poco exhibicionistas y me gusta que morboseen a mi mujer. Una noche le dije que se vistiera muy sexy, se puso una pollerita mini y una blusa un transparente y no se puso corpiño por lo que sus pezones oscuros se notaban sin mucho esfuerzo, estaba hermosa y muy provocativa. La invite a un pub donde tambien se bailaba. Por supuesto al llegar al sitio ella fue objeto de muchas miradas y a mí me gusto la sensación. Empezamos a bromear y le dije:

- Escoge a uno de esos hombres y coquetéale un poco.

Me señalo a un tipo de unos 30 años que estaba en la barra en realidad lucia muy varonil y su aspecto era agradable…

- Buen gusto le respondí, por que con la excusa de buscar hielo para tu trago te acercas a la barra donde esta él y muéstrale tus tetas y si puedes trata de rozarlas en su brazo.

- No te importa? me pregunto.

- Por supuesto que no, es una simple travesura.

Asi lo hizo y no solo rozo sus tetas sino que le puso la concha en su rodilla. Él la sintió por la forma en que abrió las piernas para frotarla aun más. Ella lo miró y le sonrió… Hola le dijo… me llamo Mirta y tu? Pues el apuesto joven resulto llamarse Raúl, ella se estremeció y vino enseguida a contármelo.

- Es el destino le dije, creo que es hora de realizar nuestra fantasía.

- Invítalo a la mesa me dijo y asi lo hice.

En un tris estábamos los tres en la misma mesa conversando amenamente. El Dj puso una música suave y les dije:

- Por que no bailan mientras voy al baño?.

Ok. Dijo Raúl, Fui rápidamente y cuando salí me sorprendí muchísimo, estaban bailando muy pegaditos y observaba como Raúl tenia a mi esposa entre sus brazos y obviamente su verga estaba rozando la entrepierna y la punta de los pechos estaban duros por el contacto. Yo conozco a mi esposa y se cuando esta caliente, ella le paso los brazos por el cuello y por la cercanía de sus bocas no pudieron evitar el beso… no importa dijo ella es la fantasía de Hugo y mía. Raúl entendió y enseguida le metió la lengua en la boca de mi esposa. Regresaron a la mesa y en la oscuridad del bar metí la mano por la falda y note su concha muy mojada… mas de lo normal. Ella abrió mas sus piernas y empecé a masturbarla, Mirta busco la boca de Raúl y vi como le agarro la verga por sobre el pantalón, es inmenso, me dijo en cuanto pudo.

- Ricardo estoy muy caliente por que no nos vamos a un hotel?.

Y asi lo hicimos. Una vez allí la desnude para él. Raúl quedo con la boca abierta al ver el cuerpo desnudo de Mirta. Ella se le acerco y comenzó a desnudarlo quitándole la camisa entre besos y caricias ella se fue poniendo de rodillas para quitarle el pantalón y se encontró de frente con un inmenso trozo de carne. Tenia la verga dura gruesa y larga con las venas brotadas de la calentura y por las caricias de mi mujer, Raúl tenia la cabeza con liquido seminal, ella no aguanto mas y se lo metió en la boca, lo mojaba con su saliva y le chupaba un huevo a Raúl como si fuera el más delicioso caramelo. El la tomo por la cabeza y la dirigía hacia dentro y hacia fuera, yo estaba loco de placer al ver ese espectáculo, al fin mi esposa se decidió pensé para mí. Raúl la acostó en la cama le abrió las piernas y comenzó a chuparle la concha a Mirta.

- Te gusta Ricardo?. Te gusta como Raúl me chupa la conchita?.

- Si… si, asi me gusta verte gozando con él.

Luego Raúl subió y le paso la lengua por las tetas ella se las dio y él le paso la lengua por el culo.

- Si… asi Raúl que bien me la chupas, asi… asi. Cojeme Raúl no aguanto más. La dio vuelta bruscamente, le separo las piernas y se la metió a fondo, papito que lindo lo que me haces, decía ella.

- Cojeme Raúl metemela toda.

- Asi, te gusta que te lo meta.

- Si, si… mas damela con todo.

Yo no aguante mas y empecé a pajearme.

- Te gusta Ricardo, mira como me cojen. Te gusta mi concha Raúl.

- Si la tienes mojada y caliente. Te gusta mi verga?.

- Si papi, claro que me gusta, cojéeme más.

- Voy a acabar, dijo Raúl.

- Si acabas lléname la concha con tu leche… asi… que lindo Raúl que hermosa verga tienes.

- Yo tambien estoy acabando.

Mirta tambien tuvo el orgasmo mas fuerte que yo recuerde. Yo todavía me estaba masturbando cuando vi que Mirta se me acerco y me lo chupaba desde la cabeza hasta la base yo no lo tenia tan grande como Raúl, pero si era bien grueso, Mirta me puso la concha en la cara mientras me lo mamaba yo sentía el semen de Raúl cuando le chupaba la concha eso me calentó aun mas y explote en su boca. Esa noche llegamos a casa y cogimos como locos recordando las escenas de mi esposa con Raúl. Lo vimos unas cuantas veces mas e hicimos doble penetración y otras posiciones que después les contare, esta historia fue real y nos encanto.

Mi Novia sumisa resulto ser bien puta

Escrito en Voyerismo por Relatos Eroticos el Martes 25 Julio 2006 a las 7:57 pm

Hacia 4 años que estaba de novio con Silvina, cuando la conocí ella tenía 18 y era virgen, tuve el honor y placer de ser el primero. A esta altura yo tenía 25 años de edad y ella 22. Luego de bastante tiempo de noviazgo, había roces y demasiados. Los padres de ella tuvieron que emigrar a otro país por cuestión de necesidad pero Silvina decidió quedarse en su casa sola, que estaba a 3 cuadras de la mía. Nuestro sexo era muy convencional y yo la culpaba todo el tiempo por el sexo malo que teníamos. Hoy ya con 30 años me doy cuenta lo equivocado y errado que estaba, siempre es más fácil culpar al otro por nuestras miserias. Volviendo a la historia, discutíamos mucho, y un par de veces la insulte y la saque sutilmente de mi casa.

Luego de nuestra ultima discusión pasaron 3 días sin vernos, la noche de ese 3er. Día me reuní con mi mejor amigo, fuimos a tomar una cerveza y hablamos de nuestras cosas, le conté lo que me estaba pasando con Silvina, el estaba al tanto de casi todo lo nuestro pues hablábamos mucho. El me hizo entender lo valiosa que era Silvina, me decía que era una Mujer muy buena, muy leal, que no se había ido con los padres por mi, fuiste su primer hombre, etc, etc . Tenía razón y el remordimiento era enorme en mi interior.

– La voy a ir a ver. Le dije.

Me despedí de mi amigo y me fui a su casa. Golpeé la puerta y no contestaba nadie, las dos persianas que daban a la calle estaban cerradas. Eran las 23 Pm. y no estaba, que raro pensé. Como tenia llaves de su casa, ella me las dio cuando sus papas se fueron, rara vez la usaba, decidí abrir la puerta, la cerré y me senté en un sillón de mimbre junto a la entrada. Pasaron 10 o 15 minutos y escucho la voz de ella que se acerca pero no estaba sola, hablaba con un hombre. Será el hermano pensé?. Cuando coloco la llave en la cerradura me di cuenta que esa voz masculina no la conocía. De un salto me dirigí a la cocina y de ahí a un Patio, es un patio pequeño con una pequeña baulera donde esta lleno de porquerías que uno no usa, las ventanas de la habitación de ella dan al patio al igual que la de la cocina. Me metí entre las cajas de porquerías en la baulera. Mi corazón latía a 1000 pulsaciones por segundo.

Pasaron 2 minutos aproximadamente, y escuchaba las voces de los dos, se que estaban en la cocina. Tome coraje, todavía no entendía bien por que del temor, pues ella era mi novia y salí silenciosamente de la baulera, lo hice agachado, el patio estaba oscuro así que salvo que salieran al patio no podían verme. Me fui levantando minuciosamente para poder observar por la ventana, ahí la vi a Silvina, estaba sentada en una silla de espaldas a la ventana y sobre la mesa había muchas fotos que ella le estaba mostrando al muchacho, que estaba en la silla junto a ella. Y este quien mierda es???. Pensé herido en mi orgullo masculino. Era un tipo alto de 1,80 aprox. y en mi vida lo había visto. No sabia si entrar de un salto y que hago? pensé…me tengo que pelear…decidí quedarme un poco mas espiando, escuchando su conversación.

– …sii..aca en esta estoy con dos amigas… Le decía ella.

– …estas muy linda en la fotos. Decía el.

– Graaaacias. Le contestaba ella con una sonrisa.

– ..ay tuve un día hoy!, estoy toda contracturada Le decía ella tomándose el cuello y moviéndolo para ambos lados.

– Quedes que te haga unos masajes?. Le dijo el.

–..mmm..que lindo..dale. Contesto Silvina. Me quede petrificado, inmóvil y no entendía bien todavía la situación.

El se paro le hizo dar vuelta la silla. Ella quedo con el respaldo de la misma sobre su frente. Los dos estaban a espaladas mía y comenzó a pasarle sus manos por el cuello. Ella tenía un sweater, estábamos en época de frío.

– Sacate el sweater sil, así estas más cómoda. Ella se lo saco sin pronunciar palabras quedándose con una camiseta blanca. Sus manos seguían masajeando el cuello de silvina y comenzó a meterlas por debajo de su camiseta tocando sus hombros. Ella tenía los ojos cerrados y su cara por lo que podía observar era de sumo placer.
Las manos de este tipo ya no estaban realizando un masaje normal. Saco sus manos de los hombros de ella y bajo las mismas hasta su cintura, tomo la camiseta y se la levanto apoyándola sobre los hombros de silvina. Le desprendió el corpiño y toda su espalda quedo desnuda. Las manos recorrían de arriba hacia abajo toda la espalda y pude apreciar como comenzaba a meterlas para tocar sus tetas. Se las estaba tocando!. Y ella seguía igual!. Con los ojos cerrados y con cara de placer. No podía creer lo que estaba viendo.

El tipo se sentó tras de ella abrazándola, agarrándola de las tetas y su lengua comenzó a lamer el cuello, los hombros y todo lo que tenia a su alcance. Silvina giro un poco hacia atrás su cabeza y sus lenguas comenzaron a tocarse. El la hizo parar, siempre tras ella, le desabrocho los botones de su jean…uno por uno y comenzó a bajárselo con algo de esfuerzo pues ella los usa muy ajustados, siempre lamiéndole el cuello, oreja. Se los bajo totalmente y la hizo agachar apoyando su cuerpo sus tetas sobre la mesa. El se agacho y comenzó a pasarle la lengua a los cachetes de su cola, le bajo la tanguita y por lo que pude observar le estaba chupando la conchita y el culito también, usaba sus dos manos , metiéndole dedos por el culo y por la concha. Yo estaba petrificado y para mi sorpresa o no, con la pija superdura .
Creo que estuvo mas de 10 minutos chupándola, y parecía no cansarse nunca.

– Veni silvi..mira como estoy. Le dijo el reincorporándose y bajándose los pantalones.

Ella sonrió, lo empujo haciéndolo sentar, dejo caer sus rodilla al suelo y comenzó a metérsela en la boca. Se la estaba chupando magistralmente. El la miraba y le acariciaba el pelo. No se cuanto estuvo chupándosela, a esa altura yo había perdido noción de la realidad, parecía una película. Seguía con la pija en la boca hasta que el tipo le dio un preservativo, ella lo abrió con su boquita y se lo coloco.

– Sentate arriba mío bebe. Le dijo y ella lo hizo tomando la pija de el colocándola en su conchita. Entro de un tirón, ella le pasó los brazos tras el cuello. Y comenzó a subir y bajar su cuerpo. Se la estaba recontracojiendo y no dejaban de abrazarse y besarse, para colmo ella gemía fuertemente. Jamás lo hizo conmigo!!!!.

– Ahhhh….Ahhhhh…Mmmmm…Ohhhhhh…Ahhhhhh. Ella no paraba de gemir.
– te gusta mamita, te gusta sentir la pija así..mm..sii.. Le decía el suspirando.

–..Ahhh..siii…Ahhhh..me encanta que me cojas..Ahhh. Le contestaba ella.

Se había enganchado con las barbaridades que le decía el tipo!. No la reconocía. No era la misma mina que cojia conmigo casi siempre bajo las sabanas y con casi cero luz. Ella seguía moviéndose.

– Date vuelta bebe. Alcancé a escuchar que le dijo a ella.

Ella se dio vuelta y se sentó dándole la espalda. En esa posición podía observarla muy bien. Como movía su concha para sentirlo, sus tetas se bamboleaban hacia arriba y hacia abajo y tenia una cara de puta total gimiendo y gritando que la coja.

– ahhh..mmmm..como me calentas Silvi..sii bebe..seguí así..si..

–.Ahhhh..Ahhhh…te gusta como te cojo?…mmmm…Ahhhhh..te gusta?. Le decía ella!!!!.

– Me dejas probar por la colita bebota. Le dijo el.

Ella simplemente se paro y se apoyo sobre la mesa de la misma manera que cuando se la estaban chupando. Y tomo su cola con ambas manos tratando de abrir un poco mas su anito virgen. El le paso saliva con su boca y se la fue metiendo de a poquito. No se si se la metió toda o no…pero el se movía bastante rápido y ella gritaba cada vez mas.

– AHHHHHH…UHHHHHHH..AHHHHHHH…OHHHHHHHH. Gemía gritando cada vez más fuerte. El le daba y le daba.

– Ohhh..uhhh.tocate la conchita bebe. Le dijo el.

Y ella no se como pero bajo un brazo y comenzó a masturbarse. Me había confesado que nunca se había tocado. Y yo por supuesto le había creído.

Con semejante pija en su culo y tocándose las partes donde mas le gusta. Tuvo un orgasmo que por el griterío, creo único en su vida.

– ACABOOOOO…..ACAAAABOOOO…OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH…AH
HHHHHHHHHH…AHHHHHHHHH…UHHHHHHHHHHH…AHHHHHHHHHH!!

El comenzó a moverse más despacio y ella le pidió por favor que se la saque de la cola.
El se movió hacia un costado aun con la pija redura con el preservativo colocado. Ella se fue levantando lentamente.

– Estas bien bebe???. Le dijo el.

Ella solo lo miro con una cara de puta recojida, apoyo sus rodilla en el piso, le saco el preservativo de la pija y comenzó a chupársela fuertemente moviendo rápido la mano.

– Ohhhh..mmmm…uhhhh…Acaboo bebe…acabooo bebeeee…Ahhhhhhhhhhh!!!.. Ohhhh!!!!..Uhhhhhhhh!!!!!.

No podía creerlo pero no saco la boca de su pija, la seguía chupando ya mas lentamente y comenzó a pasarle la lengua limpiando gotitas de semen que aun le salían.
Y la leche?????? Me preguntaba yo. No podía creerlo pero se la había tragado toda si derramar ni una gotita.

– Mmmmmm bebeeee….te la tragaste toda? Le pregunto con una sonrisa.

– ..mmm..sii!!!….jajajaja… Nunca la había probado!!…me gusto!. Le contesto ella.

– Voy al baño a limpiarme. Le dijo a el.

El quedo solo en la cocina, tomo unas servilletas de papel y se las pasaba por su pija, limpiándose un poco. Comenzó a hablar en vos baja como felicitándose el mismo:

– Que putita linda, que culito hermoso me coji. Decía mientras no dejaba de Limpiarse.

Me metí otra vez en la baulera y me deje caer sobre las cajas de porquerías.

Relatos porno

Espiando a mi cuñada

Escrito en Voyerismo por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:14 pm

En las vacaciones de verano, Cristina, mi cu�ada soltera de 19 a�os nos visitaba desde hace a�os, pero esta ocasi�n fue diferente, ella hab�a crecido y se convirti� en un culo de mujer. Ella es blanca de facciones hermosas, unos senos redondos firmes enormes, acinturadita y muy nalgona, es chaparrita y luce muy voluptuosa. Este verano decid� que estrenara el cuarto reci�n construido con el fin de rentarlo, hice algunas adaptaciones que me permiten observar lo que sucede en el cuarto y en su ba�o.

La iluminaci�n es tenue y permanente, la decoraci�n es muy c�lida e intima y algunos espejos me permiten observar desde mi estudio.

Yo solo esperaba ver ese hermoso cuerpo mientras se ba�aba o cambiaba de ropa, pero lo que pude ver supero por mucho mis fantas�as.

Despu�s de recibirla me retire a trabajar en algunos pendientes a mi estudio, ella se instalo en el cuarto disfrutando los detalles y disposici�n de los muebles, orientados hacia los grandes espejos de todas las paredes, buscaba los interruptores pero solo serv�an para prender algunas luces pues hay 3 luces permanentes que me permiten ver siempre lo que pasa ah� adentro. Puso la radio y se dispuso a desempacar sus maletas, se desnudo dejando ver por primera vez la blancura de su piel, lo plano de su vientre lo velludo y negro que tenia ese triangulo entre sus piernas era una panocha deliciosa lucia carnosita, se quito el brassiere y conoc� esos hermosos pezones rosaditos paraditos y de un color rosa igual a su labios eran peque�os pero muy erectos, su ombligo era grande y redondo, se dio la vuelta para levantar sus pantis y se agacho, hay! dios m�o empinada me permiti� ver su bultito pachoncito y la entrada a esa puchita rosita, y ese culito ese asterisco rosita peque�o y apretadito, pinche chamaca! que buena esta!.

Se puso una camiseta grandota a manera de camis�n, pens� que se acostar�a y terminar�a el show. Pero que equivocado estaba, era solo el comienzo. De un peque�o bolso saco unas tijeritas y una crema para depilar, se acost� en el sill�n reclinable frente al espejo tras el cual observaba, prendi� la l�mpara y se abri� de piernas! se iba a depilar! claro una puchita tan peluda se le iba a salir del bikini!. Empez� por recortar lo largo del vello y cada vez se ve�a mejor su puchita ahora notaba lo carnoso de sus labios y la forma abultadita de su cl�toris, dejo las tijeras y se coloco la crema, se recost� con las piernas bien abiertas para dejar a la crema hacer efecto, y esos fueron unos minutos deliciosos, ah� estaba mi cu�ada abierta de piernas mostr�ndome su puchita abierta a trav�s del espojo, si ella hubiera sabido que la observaba, se muere de la pena.

Yo estaba con eso a reventar, mi erecci�n me invitaba a masturbarme y a tomar algunas fotos, se incorporo y se retiro la crema, delineando un triangulito arriba del monte, ahora lucia un co�ito depilado divino se ve�a la forma de su puchita abultadita carnosa como patita de camello, ahora sobresal�a el cl�toris, �Que grande se ve�a!.

Se paro, tomo un bolsito rosa de su maletita y saco para mi sorpresa un consolador enorme, se recost� nuevamente en el sill�n abri� sus piernas y empez� a acariciar su cl�toris con el vibrador, casi me vengo, pero eso lo hice cuando se lo meti� en esa puchita que yo consideraba virgen, que delicia ver como se revolcaba, mientras el vibrador hacia lo suyo. La muy cachonda se empinaba para verse en el espejo mientras se lo met�a fren�ticamente, estallo en un grito y un orgasmo fant�stico, yo me vine igual que ella que quedo tirada con el culo abierto y ensartada por ese monstruo de consolador.

Lucia hermosa, escurr�a su pucha desee como nunca poder pasar mi lengua por ese culito. Despu�s de algunos minutos se meti� al ba�o, se ducho y se fue a dormir.

Ahora estaba convencido que val�a la pena haber construido ese cuarto, me esperaba un nuevo d�a y una nueva visi�n, mi meta era cojerme a mi cu�adita, pero esa y lo que paso en los siguientes d�as son otras historias.

Un marido voyeur dentro del armario

Escrito en Voyerismo por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 4:50 pm

La historia que les relato, trata de el momento en que me di cuenta que el hombre con que me casé era impotente y voyeur. Me casé muy enamorada con un compañero de oficina, el cuál quiso que no tuviésemos relaciones sexuales hasta después del matrimonio y en nuestra época de noviazgo le gustaba que me vistiese con minifaldas y ropa muy sugerente, llevándome a fiestas donde me daba la impresión que quería provocar a sus amigos, luciéndome vestida así.

En la actualidad tengo 27 años y llevo 2 de casada y fue en la noche de bodas que Saúl me confesó que a él no se le paraba así nomás ya que desde muy joven la única manera que funcionaba era cuando veía hacer el amor a una pareja de manera muy morbosa. Lo intente de todo, desde vestirme provocativamente hasta ver películas pornográficas juntos, que lo único que lograban era ponerme súper excitada y sudorosa por las escenas que ahí veía, pero mi marido nada de nada.

Un día me dijo que lo que más morbo le daba, era imaginarse que me penetraban dos hombres a la vez y él observaba oculto, desde el ropero de dos cuerpos que teníamos en nuestra habitación. Un poco molesta por haberme enterado de sus deseos pensé dejarlo, pero por el amor que un día sentí acepte y lo dejé que el ideara la forma en que se pudiese excitar.

Un buen día me dijo que había una fiesta en la que irían ex compañeros de facultad y que quería que yo seduzca a alguno para traerlo a casa. Fue así como ese día trajo a la casa una bolsa con ropa, que el mismo había comprado y me la dio para que me vista esa noche. había en la bolsa un vestido negro de lycra que a duras penas me cubría las braguitas diminutas que tenia puestas, en las piernas me coloqué unas pantimedias oscuras pero las braguitas eran blancas, de tal modo que si me sentaba se podrían ver por el contraste de colores. Me indicó que no me ponga sujetador y la tela del vestido rodeaba mis senos como un guante. Me coloqué unos zapatos de tiras de cuero y sin talón. Para ser franca me gustaba la ropa que había comprado, salvo que tendría que moverme con cuidado para no estar exponiendo mis encantos a todo el mundo.

Llegamos a la fiesta y las miradas de los hombres aterrizaban sobre mis pechos y mi trasero, sintiendo que me comían con los ojos a pesar de las miradas furiosas de algunas de sus esposas. Transcurrió la fiesta y Saúl mi marido, se perdió en la fiesta y se enfrasco en conversaciones con algunos de sus amigos, dejándome a merced de los que quisieran conversar y bailar conmigo.

El promedio de edad de los compañeros de Saul era de 35 años y baile creo que todas las piezas con ellos, quienes aprovechando la falta de atención de mi marido, me apretaban a la hora de bailar y algunos llegaron a decirme que matarían por tener mi cuerpo. Yo me estaba calentando, de ver que era el centro de atención de tantos hombres y de tantas cosas que decían a mi oído.

Fue así que transcurrió la noche y que decidí darle gusto a Saul, así que me quedé al final conversando con dos de sus compañeros. A pesar que me había dejado a merced de todos los hombres, Saúl no me perdía de vista y es así como lo llamé delante de sus amigos y le dije que me sentía un poco cansada y que quería retirarme. Saúl haciéndose el borracho me increpó que el quería divertirse y que esperara un poco.

Daniel y Gino, que era con los que estaba conversando, me dijeron que si yo deseaba podrían llevarme a casa. En vez de uno, podría llevarme dos a casa. Si con esto no se excitaba el impotente de mi marido, nada lo haría y les dije, si por favor porque Saúl cuando toma se aparece al día siguiente a la casa. Ambos se miraron cómplicemente y salimos al estacionamiento.

Gino me abrió la puerta y yo me senté en el asiento delantero, no sin antes permitir que viera mis braguitas a través de las pantimedias. Daniel entro en la parte de atrás, pero se acercaba a conversar sintiendo yo, como miraba a través del escote del vestido. Gino que era el que conducía, aprovechaba cuando hacia los cambios de marcha para rozar mis piernas y yo no las movía de su sitio. Mientras viajábamos, les contaba que Saúl mi marido no me prestaba atención y que yo estaba cansada de tal situación. Les indiqué un camino para llegar a la casa mas largo, para que Saúl pudiese llegar antes.

Llegamos a la casa y les agradecí el aventón, pero me dijeron que últimamente habían sucedido muchos asaltos y que era mejor que se cercioraran que todo estaba bien dentro de la casa. Todo estaba saliendo bien y no tuve que hacer esfuerzo para que entrasen en la casa. Antes de eso, de reojo vi la cochera y pude ver que Saúl ya había llegado. En el momento de entrar, solté las llaves de mis manos y me incliné dejando mi culo a la altura del paquete de Gino. Daniel cerró la puerta y en el momento que me levanté con las llaves Gino me cogió los pechos masajeándolos y bajando fácilmente la parte superior del vestido, dejando al aire mis tetas. Daniel se puso delante de mí y metió su mano en mi chocho masajeándolo también. Me derretí en ese momento. Les dije que en la entrada no, que mejor subiésemos a mi habitación. Subimos los tres las escaleras prácticamente a tropezones, ya que no me soltaban y sus manos recorrían mi cuerpo tocándolo todo. Entramos a mi cuarto y prendí la luz, viendo el ropero con la puerta entreabierta y sabiendo que Saúl estaba dentro. Le iba a dar el espectáculo que él quería ver, solo que no iba a ser con uno como él pensaba, sino con dos machos de verdad.

Gino me sacó el vestido y las pantimedias, mientras que Daniel procedía a desvestirse. Mi cuerpo seguía siendo acariciado por sus manos, cogiendome las tetas, chupandolas y jalando el hilo dental que era lo único que me cubría. Gino también se quedo sin ropa, quedando ambos lado a lado desnudos, así que me arrodillé y empecé a mamarselas, metiendome en ocasiones las dos vergas a la vez en mi boca. Se las corrí y mamé hasta que me bañaron la cara con su leche y lamí toda su descarga. Siguieron acariciándome, esta vez encima de la cama y uno de ellos me lamía el coño, mientras el otro me ponía nuevamente su tranca en la boca para que siga chupando.

Debido a que no tenia una penetración desde que me casé, estaba deseando que me claven de una buena vez y Gino se puso encima de mí enterrando su rica verga en mi chucha, mientras que mi marido era mudo testigo de la culeada que me estaban dando. Gino y yo nos pusimos de costado sin que él saque su verga de mi chocho y Daniel se puso detrás de mí, introduciendo su tranca en mi ano y yo me sentía en la gloria con las vergas de ambos. Nuestros cuerpos sudaban a mares por el esfuerzo de la posición y un rato mas tarde ambos soltaron su leche inundando mi chochito y mi culo.

Así nos quedamos hasta que nos recuperamos, pidiéndoles que se retiren porque mi marido estaría ya por venir. Me dijeron que aún no y la verdad yo tampoco quería que se vayan, pero no sabia que era lo que pasaba por la mente de Saúl, escondido en el ropero.

Gino me levantó de la cama y me coloco en cuatro patas, bombeando mi chocho sin pausa haciéndome ver el cielo. Daniel por su parte buscaba mi boca con su verga y yo comencé a mamarla y a masturbarlo, mientras que ellos me decían que era una puta rica y que suerte la de tu marido que te culea cuando quiere. Si supieran pensaba yo, mientras era enculada por un lado y por el otro mamaba y le daba un placer a Daniel que hacia que su cara se transfigure. Primero sentí la leche caliente de Gino, que se vació dentro mío dando gemidos y acelere la corrida de Daniel para suelte su leche sin sacarlo de mi boca.

Se vistieron dándome las gracias por tan estupenda velada y salieron de la casa, quedándome yo en la cama con las piernas abiertas y la boca con restos de la leche, que era la evidencia de la culeada que me habían dado.

La puerta del ropero se abrió y salió Saúl con la bragueta abierta y el pene bien parado. Esa noche lo hicimos por primera vez desde que nos casamos y aunque tiene la verga pequeña, debo decir que la disfrute. Luego me dio las gracias por lo que había hecho por él, diciéndome lo excitante que había sido verme así, enculada por dos a la vez y que se sentía feliz de tener una mujer tan puta como yo. Ahora cada vez que mi marido quiere tener sexo conmigo debo buscar un macho para traerlo a mi cama antes.

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