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De vacaciones en el campo….

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Viernes 8 Diciembre 2006 a las 7:06 pm

Mi nombre es Fernando, y esta historia que les voy a relatar, es real y ocurriò ( Y seguirà ocurriendo…) en el campo de mi abuelo, en la Pcia de Buenos Aires, en Argentina.
Tenìa en ese momento 24 años, y me encontraba pasando las vacaciones de verano en el campo de mi abuelo. Durante las tardes aprovechaba y salìa a caminar, y siempre era acompañado por uno ò dos perros de la casa. Una tarde entre tantas, estaba mas caliente de lo normal por haber observado cojer a dos perros, eran dos machos, y sin embargo igual se estaban cojiendo, y parecian disfrutarlo mucho. Yo, de fuerte tendencia homosexual, pero no declarado, estaba a full con la escena que habìa visto. Aprovechè la soledad de mi caminata, y me dispuse a hacerme una paja para calmarme, me sentè junto a unos arboles de un montecito de Eucaliptus, y comencè a pajearme lentamente, mientras los perros me miraban. En un momento, quise fantasiar como que iba a ser cojido por detras, y me puse en cuatro patas mientras me pajeaba, y esto aparentemente atrajo a uno de los perros, el cual empezò a olfater mi culito redondo, y a jadear como excitado. Al ver esto, me calentè màs, y no dudè en bajarme el pantalòn de gimnasia que llevaba puesto, dejando solo mi colita protejida por el slip. El perro siguiò interesado en olfatearme, y entonces se atreviò a dar un paso màs, y comenzò a lamer alrededor de mi agujerito, ò sobre el slip, humedeciendo todo mi ano, que a esta altura querìa solamente una cosa…una buena verga caliente. Excitado al màximo, pensè que podrìa dejar que el perro me la pusiera, total nadie se enterarìa y quedarìa solo en mi recuerdo, y me animè un poco màs y me quitè el slip.
Ahora sì el perro lamia directamente mi ano, lo estaba babeando todo, lo lubricaba como para calentarme al màximo, y por lo visto, èl tambien se habìa calentado, ya que en un momento le mirè la verga y la tenìa completamente afuera, roja, larga y humeda.
Cada vez estaba mas deseoso de ser penetrado, y esto no tardo en llegar, en un momento siento que el perro deja de lamer mi culo, y busca treparse sobre mi espalda.
Lo siento subir y aferrarse con sus patas a mi cadera, y sentì el roce caliente de su verga contra mis nalgas humedas de saliva. Intentaba penetrame y no podìa, no acertaba al agujerito, entonces lo ayudè con mi mano, le tomè la verga y le puse la punta en mi culo, empujè un poco y la hice entrar apenas, cosa que èl entendiò y siguiò por su cuenta, y en dos embestidas cortas pero rapidas, ya me la habia metido hasta la mitad.
El placer que sentia era enorme, el perro empujaba,. metìa y sacaba, y mi cola se iba dilatando mas y mas, hasta que finalmente sentì que habia entrado toda la verga, y solo faltaba la bola que se le forma al final. Super caliente, quise que esa bola tambien entrara, ya no me importaba nada, solo querìa ser la hembra de ese perro y nada màs, y comencè a empujar en sentido contrario a los embates del perro, sintiendo como esa bola se apretaba en la entrada de mi culo, y para mi sorpresa, era tal la lubricaciòn que el perro tenìa en la verga, seguramente por los liquidos preseminales, que la bola parecìa querer entrar, hasta que en un momento, entrò y trabò en mi culito, quedando toda la verga y la bola como un gran tapòn. Realmente en ese momento no tenìa nociòn de cuanto de profundo habìa sido penetrado, pero tiempo màs tarde cuando el perro la saco pude ver que mi cola se habia tragado en pedazo de carne de mas de 25 cm, grueso y caliente, aparte de la bola que tenia un diametro descomunal, como de 8 cms!!
Les aseguro que el placer era total, el perro no podìa moverse con libertad, y solo hacia movimientos cortos, con su gran verga toda envainada en mi orto. Asi estuvo unos 5 minutos, hasta el momentop en que se diò vuelta y quedò culo con culo abotonado a mì.
Yo me pajeaba, y ya no sabia como contralar la leche, querìa acabar, el sentir mi colita tan llena y caliente me tenìa loco, pero antes de darme cuenta, el que empezò a aabar fuè el perro.
Se sentia hermoso, la leche me hacia cosquillas a lo largo de mi intestino mientras recorria el tubo de la verga del perro, no les miento, cada bombazo de leche parecia una cosquilla que luego terminaba en una sensaciòn caliente cuando salia de la verga y entraba en contacto con las paredes de mi culo. No se cuanto acabò, estuvo como dos minutos soltando leche, cuando aL fin pareciò haber terminado, aprovechè yo y tambien soltè mi leche, cosa que el perro percibiò, ya que mientras acababa mi ano se contraìa sobre su verga, y esto parecia gustarle ya que jadeaba màs fuerte que antes.
Pasamos unos 10 minutos en esta posiciòn, abotonados, hasta que la verga se desinflò y el perro la sacò de mi culo. Se echò en el pasto a limpiar su verga, y yo no pude aguantar y me tirè a su lado, acerquè mi boca hasta la verga humeda, caliente y mojada en leche, y le comencè a pasar la lengua lentamente mientras con una mano me frotaba la colita que me habia quedado abierta.
Se la chupè, y me gustò, el perro parecia disfrutarlo, yo seguìa caliente como si nada hubiera pasado, y mientras la chupaba y la saboreaba, seguìa en cuatro patas lamiendo a mi macho, cosa que aprovecho el segundo perro que habia vendi con nosotros, pero que hasta el momento no habia parecido importarle la situaciòn.
Sin mucho preambulo, el perro me montò, buscò mi culo, que al encontrarlo abierto no opuso resistencia, y me penetrò violentamente, mientras yo seguia chupando la pija que rato antes me habia hecho tan bien la cola. La sensaciòn de ser una hembra librada a la suerte de estos dos machos, era tan grande que ya no me importaba nada, el segundo perro cojia mi culito profundamente, no era su verga tan grande como la del primero, pero la movia tan ràpido que el placer era indescriptible. Nuevamente la historia se repitiò, el perro se diò la vuelta, y me acabò en el culo igual que su compañero, y yo acabè por segunda vez, y por segunda vez chupè una verga cuando esta abandonò mi colita.
De mas esta decir que cuando el segundo perro acabò, sentì como que me habian hecho una enema, y tuve que ponermecuclillas y largar toda la leche sobre el suelo, ya que si caminaba con el culo tan lleno seguramente se me iba a salir mojando mis pantalones.
Les aseguro que ver la leche blanca, caliente y espesa de los perros, caer desde mi cola, fuè una sensaciòn poco veces vivida, hasta lleguè a meter mis dedos en el culo para ayudar a que salga la leche, tan solo por sentir lo lubricado y caliente que me dejaba el ano.
Creo que la cojida con los dos perros durò alrededor de una hora y media. Luego de tan grata experiencia volvì a intentarlo, pero hasta hoy no he podido lograr excitar a dos perros a la vez, pero se que ese momento va a volver a llegar.
Bueno, espero que les haya gustado esta historia, si quieren pueden contarme las suyas ò proponerme hablar del tema a mi correo.

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Jack me desvirgó

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Miércoles 29 Noviembre 2006 a las 7:02 pm

Tengo 19 años y ahora puedo contar cómo fue mi primera vez.
Yo tenía en ese momento 14 años e iba a una escuela secundaria de monjas.
Como éramos todas chicas, todas hablaban de sus experiencias con los chicos, y todas decían que ellas salían con éste o aquél y que les tocaban los pezones y que les tocaban la cola y les metían dedos en la cola y en la vagina y que ellas gozaban mucho y contaban muchas cosas más.
Yo, que era muy menudita, aún no me había desarrollado totalmente, aunque estaba muy cerca de ello. Mis pechitos recién apuntaban pero los pezones ya estaban tomando forma. Apenas empezaba a aparecerme pelito oscurito en el pubis. Yo soy blanquita y de pelito rubio y ojos color miel.
Nada pasaba en mi vida en lo sexual. No salía con chicos, porque no me dejaban. Yo vivía en un departamento en un 5º piso y por la tarde estaba siempre sola estudiando porque mis padres trabajaban ambos y llegaban ya de noche.
Mi única compañía era Jack, mi perro labrador que jamás me abandonaba. Yo tenía una relación bárbara con él y él no quería estar con nadie más que conmigo. Por entonces tendría unos tres años, tal vez.
Yo sabía que en el departemento de al lado, había una perra pastora muy bonita. En ese momento, estaba en celo y mi Jack, que era virgen, estaba enloquecido. Todos saben que los perritos huelen una perrtita en celo a varias cuadras, ésta estaba al lado, aunque no podían verse. Jack ladraba y se movía de aquí para allá constantemente.
Me daba pena que le pasara eso, pero la vecina no quería preñar a su perrita porque era muy joven.
Esa tarde, decidí bañar a Jack, para ver si se calmaba. Ni por casualidad. En la bañera se movía más que nunca y dejó el baño a la miseria. Lo saqué al balcón para que se seque con el aire de una primavera muy calurosa. De pronto me acordé que no había secado el baño y me puse a hacerlo. Me saqué la ropa que estaba toda mojada y me quedé sólo con una remera grandecita y nada más.
Como Jack seguía ladrando y lloraba, me dió pena y lo dejé entrar nuevamente.
Enseguida se acercó a la puerta de entrada, que era desde donde podía oler mejor a su vecina y la escuchaba ladrar y llorar. Lo llamé fuerte, para que obedeciera y vino. Es un animal más dócil que obediente.
Al mirarlo, ví que tenía el pene muy grande, parte de él afuera de su piel. Me impresionó mucho, porque yo sólo imaginaba esas cosas, pero nunca las había visto. Ni de un chico ni de un animal. Jack no tenía esas conductas en otras ocasiones. Entonces, yo creí que ese estado le dolería, porque tenía el miembro muy grande, salido y al rojo vivo. También observé que aparecía una parte más grande, redondeada que nunca había visto así.
–Pobrecito, mi Jackito, le dije y lo acaricié. Él se puso más tenso aún y empezó a olfatearme más que otras veces. Enseguida, ofateó mi cola, cosa que hacía siempre. Y al notar que estaba sin bombacha, enseguida la lamió, como siempre lamen los perritos. Pero no se conformó y buscó mi vagina, y comenzó a lamerla también. Yo estaba arrodillada a su lado y él se movió con torpeza y se ubicó frente a mi lamiendo mivagina y olfateándome.
La gran sorpresa fue ver que su pene seguía creciendo y ya tenía unas proporciones asombrosas, al menos para mi.
Le tomé el miembro en mi mano y comprobé su dureza. Se puso más nervioso aún, entonces lo dejé.
Me puse a secar la bañera y estaba agachada limpiando los restos de pelo de Jack, cuando veo que se me acerca por detrás y se me sube encima. No supe bien qué hacer, pero me pareció muy cariñoso y tierno y yo amo a ese perro. De pronto veo como que intenta penetrarme. Miro por abajo mío y veo que tiene el pene muy duro y parado, y que empezó a moverse rápido. Apenas me tocaba con la puntita y eso me hizo estremecer. Yo ya estaba sintiendo cosas nunca vividas. No puedo saber por qué, ni cómo, pero un impulso me llevó a moverme de tal forma que, con un poco de ayuda con mi mano, Jack colocó bien su pene en la punta de mi vagina. Yo estaba ya en posición de perrita. Apenas entró una puntita, me la metió topda hasta el fondo. Yo, grité de dolor y de miedo. Sentí que estaba rompiéndome por dentro. Me asusté mucho, pero a la vez sentía algo que me hacía querer seguir en esa posicón con Jack arriba mío.
Había perdido la virginidad, ví unas gotas de sangre en el piso y me horroricé, aunque mi mamá me había contado algo al respecto, me asusté. Sólo la ternura y el abrazo de Jack me retuvieron ahí. El perro seguía moviéndose más y más y más rápido y se agitaba mucho. Yo también empecé a agitarme y sentía un fuerte calor en la cola y en mi rostro. Lo dejé hacer y Jack pareció enfurecer. Me apretó fuerte y sentí que algo mucho mas grande se había metido en mi vagina. Yo sentí un placer desconocido y empecé a gritar, no de dolor, sino de placer, porque esas sensaciones me gustaban mucho. Hasta sin darme cuenta, dije algo como, ¡vamos Jackito! ¡Vamos, no me dejes! y sentí un placer incalculable que me vino desde adentro lentamente, pero con una fuerza irrefrenable. Jack me llenó de su semen y yo exprimenté un placer tal, que quedé sin aliento. Luego supe que eso era un orgasmo.
Al ratito, yo quería salir de esa posición, pero Jack no se iba. Noté que no podía retirarse, aunque a mí me estaba doliendo demasiado esa penetración. Empecé a gritarle, salí Jack, por favor, andate!!
Y él quería pero no podía. Me asusté mucho, me aterré. Intenté moverme y cambiar la posición, era todo muy difícil. Me dolía, pero a la vez me agradaba. Jack me lamía el cuello y el pelo y seguía allí. Con mucha dificultad, no puedo contar bien cómo, logré cambiar la posición de ambos. Retorcidos los dos, al fin quedamos al revés. Yo sentía que mi vagina iba a destrozarse, pero al terminar el movimiento, quedamos enfrentados, yo abajo semisentada y él abrazándome pero penetrándome. Empezó a lamerme la cara y la boca. Eso no me gustó tanto. Pero era muy tierno. Yo misma lo llevé sin notarlo a que me lamiera los insipientes pezones que estaban muy rosados y extrañamente duros. Me gustó mucho que me lamiera allí. Lo estimulé sin proponérmelo a que siguiera moviéndose, y lo hizo. Yo empecé a sentir otra vez las mismas sensaciones, ahora puedo decir que tuve un segundo orgasmo y, por suerte, como soy muy menudita, en ese segundo orgasmo sentí tantas cosas que me llevaron a encoger las piernas abriéndolas más a su sexo y empecé a empujar con mis piecitos descalzos para hacer que se saliera de adentro mío. Costó mucho, y de pronto, él aulló raramente y yo sentí un dolor intensísimo y un ruido como el de un corcho que sale de una botella Blop!! Y en ese instante de máximo dolor, Jack pudo salir de mí.
Por mis gritos y mi actitud se asustó un poco y se fue a un rincón del living, lamiéndose el pene que ya estaba tomando tamaño y forma más normal.
Me gustó en el fondo, todo esto que me pasó con Jack, mi perro labrador.
En esos días lo hicimos tres veces más, con más cuidados y con mejor técnica. Gocé mucho y él también.
Al final, ahora yo tenía la experiencia mejor de todas mis amigas del cole, pero no me animaba a contarlo. Pero cuando ximena contó que se acariciaba la vagina y que tenía orgasmos, yo me sonreía.
Sí, señores, a mí me desvirgó mi perro Jack!!!

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Náufraga

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Viernes 24 Noviembre 2006 a las 6:58 pm

Cecina era parte de un grupo de biólogos que estudiaban las costumbres alimenticias y reproductivas de las ballenas asesinas u orcas como se les conoce también, en las aguas del océano Pacifico, frente a las costas de California.
Su bote contaba con lo necesario para mantener a las 8 persona por lo menos por una semana completa, aunque solo llegaban a permanecer hasta dos días seguidos antes de regresar a tierra firme, para entregar muestras y reabastecerse.
Dentro del grupo ella era la única mujer lo que hacia un poco complicado su estadía ahí. Pero lo que en ocasiones le provocaba sinsabores era que su belleza, inspiraba insinuaciones y celos entre los hombre, sobre todo no eran capaces de disimular su excitación, y quedaban boquiabiertos cuando a ella le tocaba entrar al agua, los trajes de baño resaltaban su curvas, sus pechos no eran grandes, pero si tenia una forma casi perfecta, redondos y firmes, muy firmes, y por comodidad ella no usaba sostén así que las miradas siempre estaba en ella. Su piel dorada al sol, piernas largas y fuertes, incluso su cabello corto y algo despeinado le daba un aire sensual.
Sucedió que en cierto día varias horas después de haber partido del muelle y encontrándose ya muy adentro en el mar, (y lejos de cualquier ruta comercial, pera evitar distracciones, interrupciones y turistas curiosos) recibieron el aviso de una tormenta que se acercaba rápidamente y que tenían que regresar. Varios del grupo se opusieron rotundamente porque recién habían encontrado la señal de un grupo que se había mantenido desaparecido por varios meses y no lo querían perder nuevamente, con lo cual las opiniones se dividieron, la discusión termino cuando grandes nubarrones cubrieron el cielo, y varios resoplidos se oyeron a un costado del bote. Precisamente era el grupo de orcas que había decidido acercarse a la costa para resguardarse, fue entonces que se decidió regresar aunque para ellos ya era demasiado tarde, apenas 15 min. Después de emprender el regreso las olas ya azotaban la embarcación, cuando de pronto un gran ola sin ninguna dificultad la volcó, todos lo tripulantes salieron despedidos y las olas los alejaban cada vez mas uno del otro.
Varias horas después con el mar en calma por fin Cecilia tomaba un respiro, justo después de que cayera agua, pudo sujetar uno de los botes salvavidas, aL cual se aferro con todas sus fuerza, gritando de vez en cuando para saber de sus compañeros. Ahora se preguntaba como estarían aunque se preocupaba más por si misma, ya había logrado recolectar varias botellas de agua para beber, una cuantas latas de comida, un botiquín para emergencias y lo necesario para aguantar algunos días.
Al pasar de las horas se dio cuenta de que no estaba sola, un tiburón blanco joven rondaba de vez en cuando buscando algún resto del naufragio, ella sabia que no atacaría al bote, así que no se preocupaba, también a lo lejos alcanzo ver las exhalaciones de agua de su grupo de orcas que poco a poco se acercaban, olvidando por completo su situación las observó a cada instante viendo que se acercaron a estudiar su bote, incluso una casi lo voltea al empujarlo desde abajo, así pudo ver a una orca casi adolescente enorme, pero aun jugando como una cría pequeña, era un macho, el cual se acerco tanto que, ella a pesar el peligro extendió su mano y acaricio su cabeza, gesto que agrado a la ballena puesto que se acercaba constante mente para recibir de nuevo la caricia. Permanecieron con ella muchos minutos como comprendiendo que ella necesitaba de esa compañía.
Hasta que se comenzaron a alejarse lentamente, ella ya no soportaba los rayos del sol, ya que solo traía puesto un bikini y una roída bermuda, así que decidió entrar al agua, se quito la pantaloncillo y se sumergió.
Todo el estrés y el cansancio la hizo descuidada, de pronto sintió la necesidad de moverse y al hacerlo apenas evito la embestida del tiburón, el que había visto antes, el pánico la aturdió y no podía subir rápido a la balsa, creyó que la siguiente embestida seria definitiva.
Y de pronto algo sucedió debajo del agua, un sacudimiento y al mirar atrás, Cecilia alcanzo a ver al tiburón salir del agua como si un torpedo lo hubiese golpeado, y siguiéndolo la orca, el macho joven, lo seguía y con una mordida lo sujetaba cerca de las branquia y lo sacudía, el tiburón abría sus mandíbulas tratando a de alcanzarlo, solo logro rasguñar su aleta dorsal, pero solo eso, el macho al contrario lo sujetaba y lo azotaba como a un trapo hasta que el tiburón dejo de moverse.
Cecilia impávida, solo no podía creer la escena, ningún biólogo había visto un trama tal, tan de cerca, y al mismo tiempo sentía gratitud hacia el animal que la había rescatado.
La orca dejo flotando el cuerpo del tiburón y se acerco a la chica que por un momento pensó que sufriría la misma suerte, pero el animal solo acercó su gran cabeza a su cuerpo y se embarro como lo hace un gatito o un cachorrito, ( bueno este era de 1 tonelada) sin pensarlo comenzó a acariciarlo como lo hacia desde la balsa, extrañamente el &quot..animalito&quot.. comenzó a entrar en una especie de trance, no se movía solo aleteaba lo necesario para mantenerse cerca de la chica, ella empezó a recorrer con ambas manos cada vez mas de el cuerpo de la orca, fascinada con la perfección, fuerza y belleza de ese animal, que además de todo, la salvó.
Poco a poco &quot..Titán&quot.. como ella comenzó a llamarlo, fue girando hasta quedar sobre su espalda, Ceci froto su vientre como lo hacia con los delfines entrenados con lo que ya había trabajado antes, pero no esperaba la reacción que Titán tenia.
Comenzo a mostrar su miembro, su erección aumentaba, ella no pensaba que hacia, estaba completamente en trance, como hipnotizada.
Al darse cuenta y a manera de juego sus mano aumentaron las caricia y comenzó a cercarse más al miembro rosado que seguía creciendo, era enorme, ella fascinada lo contemplaba, cuando vio a sus propia manos acariciándolo, y frotándolo a todo lo largo (si que era largo por lo menos 50 cm., no olvidemos que apenas era un adolescente) su forma y su color brillante la tenían impresionada.
Sin darse cuenta empezó a lamer la punta que antes era angosta ahora comenzaba a hacerse mas ancha, seguía lamiendo, sujeto la base de la cabeza con sus manos y la introdujo en la boca, apenas si la podía abarcar toda, pero aun así comenzó a chupar y succionar, después de un rato, un liquido muy espeso salía poco a poco, le excitación de cecilia no podía ser mayor, y se estremeció como choque eléctrico, Titán se aparto un instante para tomar una bocanada de aire y regreso a su posición, la muchacha regreso a cariciar al animal y nuevamente pasaba sus manos por esa enorme verga marina, y en un momento su mano se apodero de la cabeza y la froto entre sus dedos estrujándola suavemente, aun sin pensar en consecuencias, mas bien por instinto, Cecil se subió en el vientre y ahí montada siguió acariciando al cabeza del pene, al mismo tiempo que frotaba, su vagina y clítoris contra la piel del animal. Y a que al acomodarse arriba, se había sacado la tanga, así prosiguió, moviéndose adelante y atrás, hasta que pudo sentir un gran estremecimiento de todo el cuerpo de Titán, que descargo de un chorro una gran cantidad de semen, litros se podría decir.
Ante esta vista su deseo se apodero por completo de ella, se acomodo como pudo y pasando su mano por entre sus piernas, sujetó la parada verga y comenzó a deslizarse hacia atrás, guiando la cabeza en dirección de su vagina, comenzó poco a poco a meterla, era enorme pero aun así lo disfrutaba sentía el latir dentro de ella, todo su tamaño y su fuerza, cada latido la hacia estremecer, cuando sitio que ya no podía penetrar más, se apoyó en sus dos manos y comenzó e balancearse adelante y atrás, en un suavemente y saca, sintiendo como penetraba un poco más. Fue aumentado el ritmo hasta que éste fue frenético, ella no lo oía pero, lo que antes esa suspiros cortos, se hicieron gemidos, pero ahora ya estaba gritando, eran alaridos de places.
Entonces sintió otra venida, el sudor se confundía con el agua de mar que aún tenia en su bronceada piel, empezaba a desvanecerse cuando al tratar de sacar la, aún dura, verga de Titán esté, se corrió de nuevo, menos abundante que la primera vez pero aún así, el impuso y el empuje le ocasiono, a cecilia, otra corrida más fuerte y violenta que las anteriores acompañada de un ultimo alarido. Se desmayo.
Al despertar, se mantenia flotando, sujeta de la orilla de la balsa, al parecer solo se había desmayado un par de minutos, a duras penas se pudo subir y enconchándose en un rincón y cubierta por una manta, durmió toda la noche. Hasta la mañana al despertar, no recordaba nada después del ataque del tiburón.
tubo conciencia de todo lo sucedido paulatinamente, recordaba detalles, paso del terror del ataque, a la ternura, y la depresión , se preguntaba que le había sucedido para comportarse así, como había aparearse con un animal, y no dejaba de preguntarse que le había pasado, quiso morir, se alegriaba, lloraba , toda una tormenta de emociones y confusión, así siguió el segundo día, pero para el tercer día su mente se aclaro, calmándose entonces comprendió que lo había disfrutado y mucho, y que tal vez era una parte de su naturaleza y que no debía apenarse de ella.
Justo cuando se preparaba para pasar una noche más ahí, vio un gran bote que se acercaba y a varios de sus compañeros saludando con los brazos y gritando desde la cubierta.
Mientras que regresaban, alguien grito que un grupo de orcas los acompañaban, cecilia corrió a la cubierta y pudo ver muy cerca del bote unas 10 orcas y alcanzo a distinguir a Titán, con su aleta rasguñada, que nadaba junto los de su especie. Ella solo sonrió para sí.
Al regresar, contó solo lo necesario de su aventura, lo demás lo reservo para si, aunque ahora estaba consiente y dispuesta a que su vida cambiaria a partir de ese momento.
Un agradecimiento muy especia a Ariadnna, ya que esta historia esta inspirara en ella, y por la imagen que aquí aparece.
Si tienen comentarios (buenos o malos), ideas, fantasías, fotos o anécdotas, que les interese hacerme llegar no lo duden. Les daré respuesta

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Mi perro en casa

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 20 Julio 2006 a las 7:25 pm

Hola a todos.

Llevo mucho tiempo leyendo estos relatos tan interesantes hasta el punto que me he visto en el compromiso de contar una de mis experiencias zoofilias que yo personalmente he tenido, la titularé “Mi perro en casaâ€.

Vivo en una finca muy grande donde mi padre tiene muchos animales entre ellos perros. Con muchos de ellos he tenido experiencias sexuales de muchas maneras diferentes pero un día hice algo que para mí ha sido mi mayor experiencia.

Mis padres se habían marchado de casa, estaba yo solito y con unas ganas de echar un polvo de los grandes así que me propuse ir a ver a mi perrito pero quería que fuese algo especial, diferente…

Por ello mi mayor fantasía era llevar a mi perrito a mi casa, a mi cuarto y allí dejarme llevar. Note que el can estaba diferente, jamás había estado dentro de casa aunque se tranquilizó desde que empecé a masturbarlo. Empecé muy despacio, teníamos mucho tiempo por delante; de repente paré de tocarlo y me embadurné el ano con nata. Él desesperado comenzó a lamerme de una manera descomunal y comencé a masturbarlo de nuevo ayudándome de la nata. Lo hacia de manera que metía toda su polla dentro del bote y de ahí lo llevaba a mi boca, digamos que lo usaba como cuchara. Así estuve durante 15 minutos aproximadamente, era algo que no quería que acabara nunca. Ya, mas excitado que nunca gire al perro boca arriba con su pene completamente destapado y comencé a penetrarme de una manera que jamás lo había hecho. Recuerdo ver al perro como se babeaba de placer mientras me follaba. Su pene aun mas gordo seguía igual de duro e incluso todavía mas grande que en otras ocasiones.

Así seguimos durante 20 minutos, finalmente después de varias corridas en mi ano me deje correr en la boca.

Creo que esto me ha valido para disfrutar del sexo como quiero y con quien quiero. Ahora mismo tengo novia y un amante que lo visito siempre que puedo para que me eche “un cableâ€.

Espero que os haya gustado, un saludo.

Una aventura ardiente

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:25 pm

Mi nombre es Sandra, y vivo en las afueras de la ciudad de Guadalajara, en España. Lo que voy a relatar es cien por cien real, y espero que con esto algunas se animen a hacerlo, aunque sea una vez en su vida. Tengo 29 años, y estoy divorciada desde hace dos años. Mi marido me engañaba con una mujer de la ciudad, a la que dejo embarazada, mientras que a mí siempre me decía que no era el momento para encargar chicos. La cuestión es que conseguí quedarme con esta propiedad donde vivo ahora, la cual es bellísima y tiene mucho aire libre. Los primeros meses a los que vine a vivir aquí fueron duros, porque me encontraba muy sola. De vez en cuando pasaba un vecino de aquí cerca, y me ayudaba en algunas de las tareas, además de alcanzarme a la ciudad cuando lo necesitaba. ¡No piensen mal!, porque este señor tiene unos setenta años, y el veterano esta felizmente casado con su señora, la cual es encantadora.

Pero la aventura surgió a los seis meses mas o menos de estar aquí. Como podrán comprender, seis meses sin un hombre puede enloquecer a cualquier mujer joven y atractiva como yo. Por lo menos me siento así, porque soy de mediana estatura, cabellos castaños cortos y tengo buenos atributos: unas tetas divinas y una cola envidiable para unas cuantas.

Pasando al punto de este relato, la cuestión radica que justo por esos días fui hasta la ciudad en busca de diversión y de algún hombre que me sacara la calentura. Recorrí varios clubes y pubes pero no me agrado ninguno. Se veían muy toscos y ordinarios, y algunos pensaban en cosas asquerosas como sadomasoquismo y orgías. Volví esa noche a mi casa, y para aliviar en algo lo cachonda que me encontraba, tome uno de los pepinos de mi huerta y me saque las ganas con una buena paja. A pesar de todo, la calentura me estaba poniendo medio loca, hasta incluso llegue a pensar de provocar a mi vecino, el veterano, pero me arrepentí porque vi que era un pobre hombre que se había portado muy bien conmigo y sentí que no era justo si lo incitaba a acostarse conmigo.

Pasaron algunos días mas, y ya la concha no daba mas: necesitaba de una verdadera pija. Justo ese día paso mi vecino, el cual venia acompañado de su señora. Se iban por una semana a una feria, en la provincia vecina. Lo curioso que traían consigo un perro. ¡Que hermoso animal!. El mismo era un gran danés negro, alto y esbelto, un pura raza genuino. Me pidieron que si no me animaba a cuidar del animal esa semana en que se encontrarían ausentes. Al principio desistí, porque semejante perro en casa me daba un miedo bárbaro. Mi vecino dijo que era muy mansito, y que por la comida no me hiciera problema, porque trajo una bolsa de alimentos para él. Además me comento que estaba entrenado para obedecer, y que los bichos de esa raza jamás atacan a lo que los cuidan. En resumen, tanta charla que logro convencerme para que le cuidara al perro en casa por una semana. Esa noche deje al perro atado afuera de la casa, pero en la madrugada se puso a llorar. Sin duda estaba acostumbrado a dormir afuera, por lo que lo deje entrar en la casa y lo acosté en la sala, sobre la alfombra. Me fui a dormir, y no ocurrió nada mas esa noche.

Al otro día me levante temprano y como lo hacemos todos, me dirijo al baño para orinar. Estaba medio dormida, por lo que entre al baño y me encuentro con el perro adentro. Me asuste y luego me di cuenta que había quedado la puerta del baño abierta y el pobre animalito había entrado al baño a tomar agua o husmear, o yo que sé. Lo trate de echar, pero no me hizo caso, y con las ganas de mear que tenia, no aguante, me baje la bombacha y me senté en el inodoro con el perro frente a mí, mirándome. Mientras estaba orinando, veo que el perrito se había divertido con mis calzones sucios, a los cuales los lamió y mordisqueo. Cuando quise retarlo por eso, el can estaba lamiendo la bombacha que tenia puesta, la cual estaba a la altura de mis pantorrillas. Se ve que la misma estaba con restos de mis jugos vaginales, además esa noche, después de entrarlo a la casa, me había hecho una paja de película con mi pepino. Pude observar como la lengua del perro mojaba sobre mi bombacha. En eso veo, que se le empieza a asomar una punta roja en el forro de la pija del perro. Indudablemente se estaba excitando el can. Lo corrí, y el perro no me hacia caso. Quiso meter su cabeza entre mis piernas, y consiguió en el forcejeo meterme un lengüetazo a la concha. ¡Que divino!, pero me pareció morboso por lo que me subí el calzón y salí raudamente del baño, con el perro siguiéndome. Entre al dormitorio, pero el perro quedo fuera. Sentía como el perro rasgaba la puerta, pugnando por entrar. Me vestí, y sin darle mas importancia al asunto, tome el desayuno y le di de comer a Zoltran, que así se llamaba la bestia. Se ve que el hambre es mas fuerte que el sexo, porque ni bien se puso a comer, el perro se tranquilizo y se echo a descansar.

Esa mañana, hice las tareas cotidianas. Almorcé y por la tarde me dirigí a dormir una siesta. Zoltran estaba inquieto, y para que no pasara lo de la noche, opte por meterlo en el dormitorio, para que no hicieran algún desastre en la casa. Me acosté en la cama, y el perro sobre el suelo, debajo de la misma. Encendí el televisor y estaban dando una película, que sin ser explicita, era un poco fuerte en la temática. En eso veo el pepino, y se me ocurrió hacerme una pajita vespertina. Me masturbe como una yegua, retorciéndome sobre la cama con mis orgasmos. Cuando acabe, deje en el suelo el pepino, todo mojado con mis jugos vaginales. Entonces siento que de abajo de la cama sale Zoltran como enloquecido, y lamió el pepino como un desesperado, mientras de su vientre se asomaba con toda claridad una larga polla roja y nervuda. Me sorprendió, porque yo estaba sin mi bombacha, con la concha al aire. Dejo el pepino y se trepo a la cama. Me lamió como loco toda la concha, trate de sacarlo, pero la calentura del animal era impresionante. De tanto forcejear lo deje, y en eso me empezó a trabajar la cabeza. Sola con las ganas de coger de meses que tenia, pensé que si nadie se enteraba, el perro podría divertirse y yo también. Mientras lamía, la pija del perro se ponía cada vez más grande y gruesa, y se le salió hasta una bola que tiene atrás. En eso, entendí que si el perro me daba placer, yo debería devolverle algo, así que gire sobre la cama y de espaldas me ubique debajo de su vientre. Le tome la pija y pase mi lengua. Esta le recorría la verga, mientras esta ultima largaba unos chorritos como de orín y semen. Me la metí toda adentro de la boca y se la chupe como si fuera la pija de mi ex-marido. Mame y mame como una loca y de tanto chupar se ve que el animal estaba por acabar, porque se contorsiono y un chorro de semen casi me ahoga. A horcajadas la saque de mi boca, mientras chorros de leche espesa salía de la comisura de los labios. Escupí y escupí, y la verga del can, aun seguía emitiendo leche.¡Nunca pensé que los perros acabaran de esa manera!.

Al rato se ve que Zoltran se alivio, pero yo seguía caliente, por lo que decidí tirar todo lo morboso, prohibido, perverso, etc, al diablo; me desnude y le ofrecí toda la concha al perro. ¡Era la pija de verdad que necesitaba y la que tenia a mano!. Me coloque en cuatro patas como lo hacen las perras, y movía mi culo frente al hocico de Zoltran, provocándolo. Demoro un ratito, mientras yo con mi mano me pajeaba, tocándome el clítoris y metiendome el pepino en la concha. Se ve que los jugos de mi concha lo hacen calentar, porque comenzó a lamer como un desesperado. Pude ver de reojo que la punta de la pija se le salía. De repente dejo de lamer, y abruptamente se monto sobre mis espaldas, abrazándome con sus patas delanteras sobre mi cintura, y acercando su verga a mi concha. El perro insistía en ponerla, mientras hacia los movimientos coitales que hacen los de su especie, pero la verga no entraba a mi concha. Yo podía sentir como los juguitos que escupe su verga mojaban todos los pendejos y los labios de la concha, y el roce de la punta de su polla me daba un placer indescriptible. Lo mantuve así por unos minutos, y al rato me pareció una herejía que dos mamíferos (como lo somos Zoltran y yo) no copuláramos como lo hacen los animales. No aguante mas tanto amague y jueguitos, que ayudando a Zoltran, por debajo mío le palpe con mi mano la pija, y tomándola de su tronco (que estaba gruesísimo) la conduje a la entrada de mi vagina. Le puse la punta adentro y tal vez algunos centímetros, y lo solté.

De inmediato con tremenda verga ensartada en mi concha, el perro se movía, copulándome como si fuera una perra. Sentía como entraba y salía esa enorme vara de carne. ¡Por fin tenia una pija de carne en la concha!. Me dedique a disfrutar de ese momento, el cual me pareció más excitante que cualquier amante humano hubiera tenido. Algunos segundos después, el perro se empezó a mover frenéticamente, y me golpeaba con su pelvis como si estuviera por acabar. Me metió toda la verga dentro, incluso la gorda bola que se le forma al final de la pija, y con todo eso dentro, me empujaba a lo bestia, donde sus testículos se sacudían entre mis piernas. De repente, Zoltran se detuvo, y al instante una enorne oleada de semen inundo mi útero. ¡El animal estaba acabando dentro de mí!. ¡Dos mamíferos, estaban en el éxtasis de la reproducción!. Mire al espejo de mi dormitorio, y me vi como gozaba, mientras el perro apoyaba su hocico sobre mi espalda, y su lengua salía de su boca, chorreando hilos de saliva sobre mí. Al rato, palpe mi concha con la polla perruna aun dentro, y sentí que por los costados de mis labios rezumaba semen de perro, mezclado con mis jugos vaginales. Al ratito Zoltran tiro hacia atrás para retirarse dentro de mí, pero ¡no podía sacarla!. La bola que se le formo, era tan grande como una manzana, y el ancho de mi concha no le permitía el paso para que saliera. ¡Que susto me lleve!. ¡Había quedado abotonada con el perro!. Instintivamente, el perro paso una de sus patas traseras por sobre mi culo, y ahí si quedamos como lo hacen los perros. ¡Culo con culo, abotonados como bestias!.

Me tranquilice y me dedique a gozar de las oleadas de leche que Zoltran seguía soltando dentro mi concha, sabiendo que al cabo de unos minutos a los perros se le deshincha la bola y salen de las perras. Pero nunca me imagine que demorara tanto, porque estuvimos como media hora, pegados, con la verga perruna insertada en mi vagina. En ese lapso me dio sed, y a pesar de que tenia al can pegado a mi culo, salí de mi cuarto en cuatro patas, arrastrando al perro con mi culo. No podía llegar al refrigerador a tomar la botella de agua, por lo que tuve que tomar agua del plato del perro. ¡Eso fue el colmo!. Me sentí una verdadera perra, con el perro clavado a mi culo, y tomado agua de un plato como las bestias!. Espere y como dije antes, a la media hora, Zoltran tiro y yo colabore tirando también y ahí sentí como la polla se deslizaba desde mi vulva a través de mis labios, y resbalando escuche un ¡plop! como las sopapas. Salió la enorme polla del can, era roja muy oscura, casi violeta y chorreaba líquidos de cualquier color y cantidad. De inmediato comenzó a rezumar de mi concha, el mismo liquido que el perro chorreaba de su pija, y sentí que chorros de semen canino salían de mi vulva. Trate de tocarme la concha, pero cuando lo hice me asuste, porque me había quedado un hoyo que hasta mi mano se perdía dentro. Al ratito tomo su tamaño natural, porque estos músculos se dilatan muchísimo. Mire a Zoltran, y se había echado sobre el piso y levantando una de sus patas trasera, se lamía la polla, como compadeciéndola del trabajo que había hecho. ¡Habíamos cogidos como dos bestias, y ambos nos sacamos las ganas!. Fui al baño y me duche, porque con esa tremenda actividad sexual, me sentía muy sucia y realmente lo estaba.

Cuando salí me vestí y dirigiéndome a la cocina, le di de comer a Zoltran y con una caricia le agradecí el servicio prestado, y me devolvió una movida de cola. ¡Esa semana fue apoteósica, cogí varias veces con el perro de mi vecino!. Lo hicimos por todos lados, en mi dormitorio, la cocina, el baño, la sala de estar, incluso un día me arriesgue y lo saque al jardín. A la semana volvieron mis vecinos, y me preguntaron como se había portado. Por supuesto le dije que estupendamente, y en eso el vecino me dice que tiene una sorpresa. Resulta que en la feria compro una perra gran danés, para cruzarla con Zoltran. Casi suelto la risa cuando me dice: ¡Pobrecito, todavía es virgen!. ¡Que hija de puta que soy, había corrompido a un perro virgen!. Ah!, me olvidaba, todo los días Zoltran venia a casa por las mañanas y sin que nadie se diera cuenta, cogíamos como animales. Se ve que era un buen semental, porque al poco tiempo la perra del vecino tuvo cachorritos, y sorpresa fue cuando me regalaron uno. Hoy es chiquito, pero no pregunten quien lo va desvirgar cuando sea adulto.

El perro de mis vecinos

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 5:16 pm

Hola a todos, me llamo Rosa y tengo 25 años, esto que voy a contar algunas personas pueden verlo como algo triste, o otros como algo excitante. Partiré por lo más importante en este relato, que es lo que lleva ligado todo lo demás, ósea partiré contando como soy físicamente. Tengo el pelo negro bastante largo, ojos verdes, y la verdad es que soy algo gordita, soy como la gordita simpática que todos quieren tener como amiga solamente. Eso es lo que a llevado que asta hace poco, como 5 meses, allá al fin perdido mi virginidad, no con un hombre, sino con un perro.

Siempre he intentado adelgazar, con dietas y nutricionistas, bajo de peso bastante y ando toda contenta, pasa el tiempo y engordo de nuevo, y más que antes, por lo que he optado por no hacer dietas ni nada y mantenerme como estoy hoy. Siempre he soñado con encontrar al hombre de mi vida, esa sensación mágica que uno imagina, pero no pasa de ser una fantasía que los hombres de los que me he enamorado a lo largo de mi vida han logrado borrar. Todo esto me llevo a una depresión fuerte, pero que supere con una fuerza interior que desconocía por completo, y que termine de superar hace como 1 año.

Siempre me masturbo, lo hago con frecuencia, pero no he logrado nada mas que un pequeño orgasmo, lo que me desilusiona bastante y me deja insatisfecha. Asta que un día navegando por Internet encontré fotos de mujeres cogiendo con perros, lo que encontré extremadamente loco e imposible, un montaje pensaba yo, la curiosidad pudo mas y empecé a buscar mas información sobre el tema y me logre contactar con gente que ya lo había hecho, encontrando relatos y lo que mas me a excitado, videos de mujeres con perros. Al verlo en movimiento se notaba claramente que no era un montaje, que se podía hacer… Recuerdo haber buscado mucho material sobre el tema y haber estado muy caliente, habría querido inspeccionar a un perro en ese momento pero en mi casa no tenemos ninguno, vivo con mi padre y mi madre, ellos nunca han querido tener perros porque dicen que destrozan en patio.

Luego de un tiempo, un verano, nuestros vecinos iban a salir de vacaciones por unas semanas y nos pidieron a nosotros de favor que le cuidáramos la casa, a lo que mis padres accedieron. Los vecinos tienen un perro pastor alemán muy grande y al que con solo verlo causa temor, nosotros le damos los restos de comida que nos sobran para no botarla a la basura, por lo que para el perro no somos desconocidos, es mas, pudimos descubrir que el perro era muy cariñoso y manso. Yo me pase algunas películas por mi mente con la posibilidad de hacerlo con el perro que deseche al instante, me daba miedo, y mis padres podrían verme, lo que me daba mas miedo aun. Además me daba un poco de asco y no me acostumbraba a la idea.

Un fin de semana me llamaron unas amigas para salir a una fiesta, yo fui encantada, en la fiesta tome bastante alcohol, y baile mucho, pero paso el tiempo y me tuve que ir de la fiesta, un amigo me paso a dejar a la casa en su auto ya que yo estaba borracha y me podría pasar algo. Me despedí de el y se fue, me di media vuelta y allí estaba el portón de mi casa, no recuerdo bien lo que pensaba en ese momento, pero estaba excitada ya que le fui mirando la entrepierna a mi amigo todo el viaje, y asta le toque el muslo. Y recordé que la casa de nuestros vecinos estaba vacía, y que el perro estaba allí, camine hacia el portón de la puerta de mis vecinos y me senté allí, estaba excitada y pensaba en el perro, y en lo que había visto en Internet sobre la zoofilia. Asta que me decidí a entrar, no se como logre encaramarme en la reja y pasar hacia el otro lado, pise el suelo del patio y me caí al suelo, me levante un poco adolorida y busque al perro, no estaba, empecé a rastrear el patio asta que lo encontré, estaba metido en su pequeña casita.

Cuando me vio salió de ella moviendo la cola, yo le comencé a acariciar el lomo, la expectativa de que estaba apunto de ser penetrada me hacia tiritar de los nervios, y mi vagina se hacia agua. El perro se echo al suelo de espaldas dejándose acariciar el estomago, y allí estaba su pene, comencé a tocárselo, y a tocarle los testículos mientras que con una mano seguía acariciándole el estomago para que no se levantara. Recordé lo que había visto en Internet, a mujeres chupándole el pene a un perro, y no me resistí a hacerlo, me lo metí a la boca y empecé chupar, tenia mucho pelo el que se metía en mi boca, pero luego de un rato sentí que algo salía de la funda del pene del perro, deje de chupar y lo toque, el pene había comenzado a salir de la funda, eso de veras me excito, y se lo chupe de nuevo, el pene creció a un tamaño tremendo, casi no lo podía meter en mi boca, pude tocarle la bola que se les forma en la base, que estaba tremendamente gorda.

Deje de chupar y el perro se levanto e inmediatamente se lanzo encima de mí a tratar de montarme con una fuerza terrible, pero me agarraba de la cabeza o de los costados, me baje los jeans que tenia puestos completamente junto con mi calzón y me puse en 4 patas, el perro metió su hocico entre mis piernas por detrás y me pego algunas lamidas, fueron solo segundos después los que hicieron falta para que me agarrara de la cintura, sentí el pene del perro resbalando por mi entre pierna, pero era muy grande, llegaba casi a mi ombligo por lo que no encontraba donde penetrarme, trate de sacarme al perro de encima para intentarlo otra vez, pero no hubo caso, así que gatee un poco como una niña de Internet me había contado lo hacia ella, y el pene se fue hacia atrás muy cerca de mi vagina, seguí gateando cuando de pronto siento el pene del perro entrar en mi conchita, entro muy poco, el perro me agarro mejor de la cintura y empujo, el pene entro completo y me desvirgo, dolió mucho, pero el alcohol que tenia en la sangre me hizo aguantar.

El perro comenzó a mover su cadera, y a metérmela más profundo, y luego comenzó con un mete y saca rítmico, al comienzo no sentí nada de placer, solo dolor, pero cuando comenzó a hacerlo de forma rítmica empecé a sentir placer, me sentía en la gloria, el perro lo hacia con mucha fuerza, tuve un orgasmo tremendo solo con unas cuantas embestidas del perro, empecé a moverme hacia atrás cuando el perro empujaba hacia delante al mismo ritmo del perro, lo que hizo que me llegara mas profundo con su exquisito miembro, tuve otros 2 orgasmos cuando el perro se bajo de mi cadera, no me había quedado pegada con el no se porque motivo, cuando salió el pene de mi interior salió junto con mucho liquido… y yo seguí en 4 patas masturbándome, cuando siento de nuevo que el perro me toma de la cintura, con las manos me apoye nuevamente en el suelo para que no me botara, esta vez me la metió de inmediato, y comenzó de nuevo con su tarea, lo sentí mucho más delicioso que antes, esta vez no sé cuantos orgasmos tuve. empecé a sentir mi vagina tensa y como con algo enorme, el perro termino de bombear y giro una pata por encima de mí, quedamos trasero con trasero, había quedado pegada esta vez. Cualquier pequeño movimiento que el perro hiciera me llenaba de placer y algo de dolor, apoye la cabeza en el suelo y me quede esperando que el perro se soltara.

Sentí como si una eternidad hubiera pasado, cuando al fin el pene salió, esta vez hizo un sonido muy chistoso, como un ¡Plap! Junto con liquido que callo al suelo. Quede exhausta, y me di cuenta que el sol ya estaba saliendo, el cielo estaba comenzando a ponerse azul, ya estaba amaneciendo, eso me asusto ya que estaba en el patio delantero de la casa, cualquier persona que pasara por allí me vería claramente, pero como era día domingo no había nadie saliendo de su casa para el trabajo. Me senté en el suelo y me levante apenas, mis piernas tiritaban, cuando siento que el perro se apoya en mi, el perro quería seguir haciéndolo, así que abrí la puertecita que da al patio de atrás de la casa, y sobre el pasto escondida cerca de un manzano me puse en 4 de nuevo. El perro no dudo en móntame de nuevo, gatee un poco y me la metió de nuevo. Lo hice de nuevo de golosa solamente, porque estaba cansada, igual disfrute enormemente como me la metía, tuve mas orgasmos, el perro termino se giro, y quedamos pegados, pero esta vez el perro comenzó a tironear asta que el pene se zafo junto con un sonido mas fuerte que antes, pero no me dolió cuando se salió.

Me tire al suelo exhausta al limite, cuando el perro comenzó a tratar de lamerme la vagina, yo solo abrí las piernas recostada de espaldas en el pasto y deje que el perro hiciera lo que quisiera, fue extremadamente relajante, tenia la vagina muy dilatada y el perro metía la lengua muy profundo, después pareció cansarse y se echo en el suelo a lamerse su pene. Yo me levante y me puse el pantalón, salte el muro que da a mi casa, y entre por la puerta trasera, fui directo a la cama y me dormí de inmediato.

Desperté como a las 4pm, mi mama se asusto mucho por lo tarde que había llegado a casa, yo le dije que la fiesta había durado mucho. Ese día quede muy adolorida, como a los 4 días después tenia unas ganas locas de hacerlo de nuevo, solo pensaba en eso, me las ingenie para hacer algún plan. Les dije a mis padres que saldría a una fiesta, pero era una mentira, salí y espere en una esquina de la calle una hora prudente para entrar a la casa de mis vecinos, a eso de la 1am entre, mis papas habían dejado esta vez al perro en el patio de atrás, así que ingrese a el, y allí me estaba esperando mi perrito, movía la cola feliz y me olorosaba.

Me desnude completamente esta vez, ahora el perro parecía solo querer cogerme, no pude chupársela como la otra vez, así que me puse en 4, y el perro me monto, no tenia el pene parado así que estuvo un rato intentando metérmela, asta que tubo un tamaño aceptable y me la metió. Esta vez no sentí ningún tipo de dolor, era placer absoluto. Cuando el perro termino de cogerme quedamos pegados, lo que duro sus 10 minutos, después el perro se dedico a lamerme la vagina. Durante los días que pase recuperándome de la primera cogida con el perro había fantaseado con probar hacerlo también por el ano, y no me iba a quedar con la duda de cómo se sentía, pero me daba miedo quedar pegada por el ano, así que lo primero que hice fue intentar masturbar al perro, lo que no dio mayor resultado, lo que quería era agrandar el pene del perro para que así la bola de la base creciera y por el tamaño no pudiera entrar a mi ano, así que aprovechando que el perro estaba quieto, metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a chuparle el pene, el que creció bastante, mientras se lo chupaba me metía un dedo en el ano, lo que nunca había hecho, se sentía raro, pero me metí 2 dedos y cabían sin problema, cuando ya el perro comenzó a desesperarse por montarme y el pene estaba grande, me puse en 4, el perro me monto y me ensartó de inmediato en la vagina, lo que yo no quería, con mucha fuerza logre sacarlo de encima y me agache un poco mas, el perro me monto de nuevo, el pene bailaba por mis nalgas, y tal como leí en muchos relatos no me lograba apuntar, lo tome con una mano y lo dirigí a mi ano, entrando solo la punta.

El perro empezó a mover su cadera y en cada empujón me la metía mas adentro, me dolía, pero como había leído también en algunos relatos, el dolor se fue pasando y me empezó a encantar, con una mano me masturbaba mientras el perro me daba por el ano, me estuvo dando por el culo un rato asta que decidí sacarme el pene del ano y meterlo en mi vagina nuevamente, ya que el pene se estaba poniendo muy grande y comenzaba a dolerme, lo agarre con una mano y me lo saque del ano, me levante un poco y me lo metí en la vagina. No sé cuantas veces fui cambiando el pene del perro de agujero, pero me corrí muchas veces, y el perro también… cuando el perro se canso se echo en un lado del patio y yo me quede acostada en el suelo descansando. Creo que asta dormí un poco, pero comenzó a hacer frío y me desperté, tome mis ropas, me vestí y salte el muro hacia mi casa no con mucha facilidad, el ano me ardía un poco.

Luego de 3 días volvieron los vecinos a la casa, por lo que mis aventuras terminaron por un tiempo. Tiempo que tuve para pensar muchas cosas nuevas para hacer, asta que llego el día en que mis vecinos saldrían a una fiesta en la noche y dejarían la casa sola, esa era mi oportunidad, dije que saldría como la otra vez a una fiesta, después me pase a la casa de los vecinos, allí estaba esperándome mi perrito otra vez. En el patio de mis vecinos tenían hartas sillas, las que puse mirándose de frente y en fila, logrando así una especie de cama, después de excitar al perro chupándosela, me senté y me tire de espaldas, me costo hacer que el perro entendiera lo que yo quería, pero al final lo logre, afirme las patas delanteras del perro con mis manos y me metí su pene en mi vagina, en posición misionera, y el perro comenzó a mover su cadera, en esta posición no me la metía muy profundo, pero podía sentir mejor el pelaje del perro con mi piel, abrace al perro con mis piernas y el cumplió su labor, fue una noche de mucho placer, el perro al correrse saco su pene de mi interior, dejándome mi entrepierna y alrededores llenos de semen el que recogía con mis dedos y me lo metía en la vagina masturbándome, pero el perro no quiso que yo siguiera haciendo eso y me lamió todo su semen que tenia en mi cuerpo. Fue una noche de placer extremo, pero corta, ya que el miedo a que llegaran mis vecinos hizo que me fuera a mi casa temprano.

Desde esta vez no lo he hecho mas, no he tenido otra oportunidad de hacerlo, y lo deseo con intensidad. Tener un perro puede ser muy bueno para las mujeres como yo, las que no somos muy agraciadas físicamente y a las cuales los hombres no cotizan mucho, es algo mucho mejor que masturbarse o usar consoladores, yo deseo tener muchos perros cuando al fin tenga mi propia casa, los que satisfagan mis necesidades de sexo, aunque se desee igual el amor de un hombre, por lo menos no te sientes tan sola.

Una super tarde

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Jueves 16 Marzo 2006 a las 4:51 pm

La semana pasada decid� invitar a mi amiguita (cari�osa) a tener una s�per tarde, ella me hab�a comentado que su fantas�a era hacerlo con un perro y ser grabada mientras lo hace, as� que decid� complacerla tal como ella me complace.

Eran m�s o menos la 1:30 p.m. y en la ciudad donde vivimos hace demasiado calor a esa hora. Llegamos a mi departamento donde cr�o a mi perro un mast�n negro ella vest�a unos shorts color celeste y un top rojo, al instante en que llegamos a mi departamento le presente a mi mascota, el es juguet�n as� que de inmediato se puso a jugar con mi amiguita decid� ir por la c�mara de video mientras ellos se conoc�an mejor. Cuando volv� a mi sala mi amiga estaba sentadita en el sof� con las piernas entreabiertas y mi perrito estaba olfateando entre sus lindas y torneadas piernas. Decid� comenzar a grabar, mi amiguita se quito el top, ella no usaba sost�n as� que sus senos saltaron y empez� a apretarse sus pezones se recost� en el sof� y mi perro lam�a su ombligo su pecho, ella se acariciaba.

Se quito el shorts y la tanguita que usaba, mi perro tenia su miembro erecto med�a casi 25 cm no les miento yo nunca hab�a visto a un perro as�, el jadeaba y mi amiguita gem�a, ella estaba desnuda y h�meda se acariciaba sus senos y se apretaba los pezones, con ambas manos acomodo a mi perro entre sus piernas, no se como pero el perro le introdujo todo su miembro erecto mi amiga dio un grito que se escucho fuerte pero disfrutaba ella y el perro.

Yo solo grababa pero me hab�a excitado mucho al ver como mi mascota follaba a mi amiga, ellos disfrutaban yo grababa de cerca casi a cent�metros de donde ocurr�a la penetraci�n pude observar como ella se vino varias veces, mi amiga gem�a y gritaba mi perro jadeaba dejando caer su saliva en el abdomen de la chica ella la tomaba con sus manos y se frotaba los pechos, traspiraba, mi perro se retiro y mi amiguita se puso en 4 patas el perro la monto y la penetro de uno solo, ella dio un grito de placer y mi perro termino derramando sus l�quidos por todo el piso. La hab�a dejado caliente mi amiguita no hab�a terminado y yo estaba a 100, me dijo que quer�a que lo hici�ramos quer�a hacerlo conmigo, as� que coloque la c�mara en un �ngulo de tal modo que se viera todo lo que hici�ramos.

Ella estaba acostada en el sof� yo solo me acost� sobre ella acarici�ndola, pellizc�ndole los pezones amas�ndolos y la penetre, ella gem�a como loca me abrasaba, me clavaba sus u�as en la espalda sent� que se vino con un gran gemido yo sabia que ya iba a terminar pero no quer�a embarazarla as� que me retire, ella tomo mi pene con su mano y empez� a acariciar el glande, lo chupo una vez y termine derramando mi semen en sus pechos, en su cuello, en su cara y su pelo ella segu�a queriendo mas pero ya no hab�a mas.

Nos fuimos a la cocina a tomar algo ambos est�bamos desnudos, mi perro estaba con sed as� que le di agua, yo y mi amiga tomamos unos cuantos vasos, ella se sent� en la mesa y segu�a masturb�ndose yo ya me hab�a excitado nuevamente as� que la hice ponerse de pie y le dije que me diera sexo oral as� lo hizo, por un rato estuvimos as� seguidamente la sub� en la mesa y empec� a mamar los pezones, las tetas, el ombligo la abr� de piernas y la penetre. Estuvimos disfrutando, est�bamos sudando, yo estaba concentrado en complacer a mi invitada. Met�a y sacaba varias veces, ella me abrazaba, jalaba mi cabello, acariciaba mi espalda con sus manos, yo le acariciaba las tetas y pellizcaba sus pezones, seguidamente cambiamos de posici�n ella puso sus manos en la mesa y yo estaba detr�s metiendo mi verga por su vagina, est�bamos disfrutando, cada vez eran mas r�pidos mis movimientos la sent� venirse, retire mi verga y la penetre por su cola, le gustaba ser follada salvajemente. Segu� as� por unos 5 minutos metiendo y sacando mi pene d�ndole cachetadas a su colita (que rico culo) pens� y termine dentro de ella.

- Ahhhhhh!!!

Mi invitada se tumbo en el piso y yo a su lado descansamos por un rato. Nos fuimos a lavar al ba�o y pasamos por la habitaci�n de mis padres, nos miramos fijamente a los ojos con mi bella acompa�ante y entramos a la alcoba, yo me sent� en la cama, ella se quedo de pie la atraje hasta mi y empec� a besarla, besar sus dos bellos senos, a chupar y morder sus pezones me acost� en la cama y le dio una gran mamada a mi miembro �f esa fue mejor que la anterior se subi� encima m�o y empez� a cabalgarme, yo jalaba sus pezones ella sub�a y bajaba por el tronco, estaba h�meda (que rico), ella acariciaba mi pecho lo ara�aba, se inclino hacia atr�s siempre apretando bien. Cambiamos de posici�n, la acost� y le practique sexo oral chupaba succionaba sus cl�toris, le met�a mis dedos y los sacaba ella gem�a y tiraba de mi cabello, cuando por fin se vino y termin� sus l�quidos me ba�aron la cara y decid� penetrarla. Estaba tan excitado, la penetre y comenc� a moverme, ella disfrutaba y apretaba mi miembro.

- Aaaahhh ya no aguanto m�s.

Y me vine dentro de ella, nos besamos, me acost� a su lado y nos quedamos ah�.

Cuando recuperamos el sentido vimos la puerta mi mascota estaba parado y mir�ndonos como c�mplice de nuestro acto vino sin que lo llamemos y se acost� entre los dos. La lam�a a mi compa�era y me lam�a a m� y ah� quedamos los tres amantes exhaustos pero complacidos.

Ese fin de semana hicimos el amor por toda la casa y hasta ahora cada que podemos lo hacemos mi amiguita, mi perro y yo.

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