Confesiones de un Cross Dresser

Escrito en Transexuales por Relatos Eroticos el Martes 12 Diciembre 2006 a las 9:30 am

Había terminado el período de clases y los amigos decidíamos en donde trabajar para ganar unos centavos a la vez que nos pudiera dar tiempo para pasarla bien durante el verano. No sabía entonces que mi vida cambiaría radicalmente.

Mis padres tenían como amigo a un arquitecto escocés de nombre Simon K que iba por la vida comprando viejas casonas y haciendas casi en ruinas, reconstruyéndolas y vendiéndolas a los políticos y nuevos ricos que tenían deseos de poseer una lujosa casa de campo.

Simon K

relatos eroticos era un agradable hombre como de 50 años de edad , solterón empedernido, muy alto y fornido, hacía su vida entre un elegante penthouse en la ciudad de México y una vieja hacienda de principios de siglo en el estado de Querétaro en donde tenía una huerta de membrillos, otros frutales, se sembraba maíz y otros cereales. Con unos jardines hermosos, caballerizas y piscina.

Su chofer había renunciado ese mismo verano por lo que se me presentaba la oportunidad deseada, no solamente ganaría algún dinero sino que además me la pasaría manejando el poderoso vehículo de Scott , yendo y viniendo de la ciudad de México a Querétaro, llevando y trayendo a Scott y con la posibilidad deliciosa de pasar unas agradables estadías en la hacienda de Querétaro.

Mi trabajo de chofer era muy cómodo pues como hijo de sus amigos, Scott me tenía consideraciones especiales, así que cuando estábamos Querétaro yo podía asolearme, pasear, nadar o pescar en la represa libremente mientras mi patrón se dedicaba a revisar los trabajos, pagar a la gente, programar los trabajos por hacer y a leer, pues Scott era un lector incansable que cuando no estaba tras los empleados estaba en los jardines leyendo y tomando tequila con sangrita bebida a la que era muy aficionado, al grado de que continuamente se quedaba dormido en las sillas del jardín y por la noche había que llevarlo a su cuarto casi a rastras para que siguiera dormido pero en su cama. Al día siguiente se levantaba fresco como si nada y comenzaba el día muy temprano con una cerveza, se iba a revisar los trabajos de la hacienda y cerveza tras cerveza llegaba la hora de la comida, entonces combinaba la cerveza con el tequila y sangrita hasta la noche, cuando había que llevarle borracho a la cama.

En mi primer día de trabajo Scott me pidió que le llevara al aeropuerto para recibir a una amiga suya quien pasaría unos días en la hacienda.

La descripción que ahora hago de la tal amiga puede no ser la que en ese momento percibí pues es estoy seguro de no haberme fijado mayormente en ella al momento de conocerla pues no imaginaba los acontecimientos que relataré después. Se llamaba Loli, tenía cuarenta y dos años, pelirroja con el cabello corto casi como de muchacho, de cara bonita y ojos verdes, de aproximadamente un metro setenta y cinco, con el cuerpo relleno, ligeramente pasado, senos medianos pero llenos, de esos que no sobresalen mucho al frente pero que su base arranca casi desde bajo el brazo, con pezones erguidos y tirando ligeramente hacia afuera, lucía bonitas piernas coronadas por un estupendo trasero que forzosamente llamaba la atención, levantado, lleno y firme.

Su cara ovalada, pecosa y nariz algo respingada, mostraba a una mujer inteligente con una expresión algo dura pero que el sonreír le cambiaba el gesto y la mostraba mas joven y algo cándida o inocente.

Recuerdo que Loli me saludó y escuchó atenta la explicación sobre mi, la amistad con mis padres y el tipo de trabajo que haría durante mis vacaciones. recuerdo también que cuando Scott le mencionó que yo estaría a su disposición para llevarle a donde ella quisiera, ella hizo alguna broma sobre el chofer mas joven que había tenido.

Luego de salir del aeropuerto nos dirigimos a Querétaro, yo iba encantado porque era mi primer día de trabajo, iba al volante de un poderoso motor V8 último modelo y las expectativas de pasar un par de días en el campo se me antojaban fantásticas, sin imaginar que tanto serían.

Debo decir que entonces yo tenía apenas 19 años, soy de complexión delgada pero atlética y en ese entonces mi vida sexual no era especialmente activa pues educado en una rígida instrucción católica muy conservadora, todo mi conocimiento consistía en las normales y a veces fantasiosas pláticas con los amigos, masturbaciones solitarias o ayudado por alguna amiga del colegio con quien había compartido caricias y un par de veces había hecho el amor con mi primera y última novia muy de prisa y sin detenerme a pensar, todo con mucho remordimiento y también mucha excitación. Así que por lo mismo mi vida sexual era mas bien pobre y honestamente y quizá por mi rigurosa educación era un tema que no me ocupaba mucho la cabeza.

Durante el viaje por carretera, recuerdo haber intervenido poco en la conversación, quizá porque ellos se enfrascaron en una conversación en Inglés con acento escocés difícil de seguir y quizá porque como no conocía yo a la señora guardaba respetuoso silencio. Tampoco recuerdo además que ella me hubiera dirigido mucho la palabra durante el viaje, pues las observaciones que hacía sobre el panorama las dirigía a su amigo Scott, quien entre trago y trago respondía

Llegamos por la noche a la hacienda y nos fueron asignadas habitaciones para dormir y para no perder la costumbre hubo que ayudar a Scott a llegar a su cuarto pues ya tenía varios tequilas de mas, Loli se despidió de mí deseándome buenas noches, agradeciéndome el que la hubiera transportado y dándome un beso en la mejilla.

Por abreviar les contaré que Loli era un encanto, educada, buena conversadora, de risa fácil y amistosa con todos los trabajadores de la hacienda, así que pronto se ganó mi admiración.

Una noche que veníamos de Querétaro, Loli, me había pedido que le ayudara a acomodar a Scott en el auto porque venía borracho como una cuba, después de algunos trabajos entre el mesero del sitio donde habíamos cenado y nosotros dos, logramos que se recostara en el asiento trasero y antes de arrancar el auto estaba dormido. Loli a quien por su plática se podía notar que había bebido un poco mas de la cuenta se sentó en el asiento delantero junto a mí y justo al tomar carretera, se recostó en el asiento poniendo su cabeza en mi pierna y su mano vagando por mi pierna pronto se clavó en mi entrepierna debajo de mis testículos haciendo que yo tuviera una fulminante erección. Como es natural yo estaba excitadísimo pero a la vez no sabía que hacer y trataba de mostrarme sereno, aunque eso no importaba porque casi inmediatamente se incorporó y plantándome un beso en una mejilla me susurró al oído que bajara la velocidad y me dejara llevar, al mismo tiempo con sus dos manos había comenzado a desabrocharme el cinto, abrir mis pantalones y bajar la cremallera, con el mismo tono de voz me pidió al oído que me levantara un poco y le ayudara a seguir adelante.

Todavía algo incómodo por la vergüenza, levanté un poco el cuerpo apoyándome en el volante y ella aprovechó para bajarme toda la ropa, liberando mi pene que en ese momento estaba por reventar. Ella seguía pegada a mí, me lamía la oreja y me pedía que no quitara mi atención de la carretera y que la dejara hacer a ella. Recuerdo que además de excitadísismo estaba nervioso, pensando en que Scott pudiera despertar y nos pillara en ese trance. Loli me tomaba del pene y lo acariciaba con una mano, lentamente, con mucha ternura, yendo de la punta a los testículos y de regreso, al tiempo que me decía palabras cariñosas al oído referente a la textura, la rigidez, el tamaño, pidiendo que le permitiera probarlo, hablando de lo rico que sería sentir mi semen escurriendo por su vagina y ese tipo de frases que hacen que cualquiera se reviente solo.

En un momento dado sujetando su mano con una de las mía, tuve que pedirle que esperara porque estaba por venirme y no quería terminar, ella cerrando la mano en torno a mi pene detuvo las caricias pero no los besos en la mejilla y en la oreja. Así estuvimos un rato, ella recargó su cabeza en mi hombro como para dormitar pero no soltó mi pene. Después, tiempo después, tiempo que a mi pareció una eternidad, ella lentamente fue bajando la cabeza hasta engullir completamente mi espada de carne, suspirando ruidosamente. Yo pegué un respingo en el asiento al sentir su cálida y húmeda boca y quise tratar de escapar, mas pensando en que mi pene explotaría en su boca cosa que me parecía penosísima, que por hurtar la caricia, que me tenía fascinado, pero ella me sujetó con la mano libre y comenzó en lento vaivén que hacía que la sangre me llegara de la punta hasta la cabeza, pronto, tratando de que me soltara le avisé que me venía y ella sin soltarme hundió mas la cara y recibió mi primer chorro en la garganta pues sentí como se atragantaba un poco y tragaba todo lo que de mí salía. Terminó de tragar y se quedó muy quieta sin sacar mi pene de su boca, como sabiendo que éste estaba demasiado sensible, luego, lo sacó y lo besó en la punta con ternura provocando que me retorciera por la nueva sensación.

Terminado ese ritual, se incorporó y me besó en la mejilla.

Yo casi no había articulado palabra alguna y la verdad no sabía que hacer así es que aparentando mucho mundo le contesté agradeciéndole a ella.

Pero no habíamos acabado, procedió a abrirse la falda completamente, Loli usaba una falda de esas que se enrollan alrededor de la cintura y que se sujetan por un cinto y a un lado con un seguro. Ella desenrolló su falda y descubrió unas bellísimas piernas y una ligera pantaleta blanca, la que fue bajando lentamente hasta quedarse con ella en las manos y guardarla en su bolso de mano.

La noche era oscura y no podía ver mucho, además de que no sabía como actuar, repito, aún pensaba que Scott podía despertar y eso me tenía con cierto miedo pero cada vez que algún auto venía de frente o alguno nos rebasaba aprovechaba para ver que su mano acariciaba suave y tranquilamente su bello púbico mirándome a los ojos. -tu conduce, déjame hacer a mí, me decía.

Era el momento de cambiar de camino, entrábamos en un camino vecinal, sin iluminación y solitario que nos conducía finalmente a la hacienda por lo que ya no vería nada. -Ven, me dijo, tomando mi mano, guiándola a su vulva y colocando toda la palma de mi mano en ella, siente la tersura, siente mi humedad, siente mi calor, déjate conducir, relájate, disfruta de mi, disfruta de este momento que será único. yo había masturbado a alguna amiga de la escuela así que sentía que pisaba terreno firme y pronto quise insertar mi dedo medio, pero ella me detuvo.

-todo a su tiempo, dijo. -despacio, disfruta cada paso.

-siente la sedosidad de mi bello, siente la tersura de mi piel alrededor del bello, baja tu dedo lentamente para que puedas sentir con las llemas toda la ranura hasta mi ano.

Hablaba despacio, con una entonación especial, como en trance, a la vez que guiaba mi mano para que con la punta de los dedos fuera sintiendo cada parte de su cuerpo que ella describía.

-ahora me voy a abrir para ti, usa tu dedo para que vayas conociendo cada parte de mis profundidades, si, mételo, mételo lentamente y dime que sientes.

Yo apenas podía articular palabra!, era para mi una nueva experiencia que no había considerado, no estaba preparado para alguien así! Además Scott estaba dormido atrás y tenia pavor de que de repente se despertara y nos alcanzara a oír y además ¿como podía yo poner atención si a la vez conducía el vehículo?

Ella parecía notarlo porque insistentemente me pedía que me relajara, que disfrutara. Finalmente, guiado por ella, fui metiendo mi dedo lentamente, ella sujetó mi mano con fuerza y comenzó a mover la cintura para clavar bien mi dedo y enfrentar su clítoris contra la palma de mi mano

-déjame a mi hacer, solo sígueme y nota como voy ascendiendo en un orgasmo para ti, recíbeme con atención, diciendo esto metió en su vagina uno de sus dedos bajo el mío, sentí como lo movía lentamente, pidiéndome que lo hiciera igual. Así estuvimos un rato, ella guiaba mi mano e imprimía a mi mano la velocidad que ella consideraba adecuada, en un momento dado, sacando mi mano la llevó a mis labios untándolos con la humedad que llevaban, me pidió que oliera su aroma y que lo probara con la lengua poniendo mis dedos en mi lengua. Luego llevó sus dedos a su vulva y después de acariciar con ellos mis labios me besó tiernamente, demorándose al recorrerlos con su lengua, como probando su sabor en mi.

Nunca había estado yo en una situación tan erótica, mi pene volvía a estar completamente erecto y sobresalía de mi ropa abierta y aunque ella no lo veía lo adivinó porque después de haberme besado llevó mi mano de nuevo a su vagina y recogiendo humedad con mi mano untó con ella la punta de mi pene, para luego recorrer despacio con lengua toda la punta.

Después se volvió a incorporar y me susurró al oído- Mete un dedo despacio.

En este momento su voz ya se oía con cierta dificultad porque los suspiros y jadeos eran cada vez mas fuertes y le impedían susurrar claramente. Metí mi dedo como ella me indicaba y guiado por ella, lo comencé a mover de adentro hacia afuera. Ella mientras tanto se frotaba el clítoris y se había recostado completamente en mi hombro. Aunque para mí la posición era incomodísima y ya empezaba a sentir calambres en mi mano y brazo, debo haber hecho un buen trabajo porque sentí claramente como su vagina se contraía varias veces sobre mi dedo, ella gemía y se ponía toda tensa, apretaba las piernas y aprisionaba mi mano. cuando finalmente se relajó tomó mi mano y me indicó que estuviera quieto, pero presionándola para que no sacara mi dedo.

Pasado un momento, desprendió mi mano, se incorporó del todo y dándome un beso, me dijo: -ha estado bien ¿no? y procedió a arreglarse la ropa.

Al tratar de componer la mía y rozar con sus manos mi pene notó que aún estaba yo mas que duro y sobresalía del lío de ropas, listo para eyacular por todo lo que acababa de pasar así que me dijo -aún tienes algo para darme ¿no? y diciéndolo recogió algo del líquido que tenía ya en la punta, me untó con él los labios y me besó en la boca, un beso que era mas una caricia con los labios que un beso, luego hablándome al oído me pidió que le avisara cuando estuviera listo para venirme.

Se agachó y comenzó a acariciar con la punta de los dedos el pene, de arriba a abajo, casi imperceptible-mente, con caricias excitantes pero desesperantes porque yo tenía necesidad de terminar, me acariciaba despacio, a veces poniendo mas presión en ciertas partes, a veces aplicando su boca sobre mi pene, apretando los labios sobre la punta, obligando a los labios a abrirse e introduciendo sólo la punta en su boca y luego jalándola de la base con la mano, forzando a los labios a dejar la punta salir.

yo que aun seguía conduciendo el auto, había disminuido la velocidad casi hasta detenernos y ello lo notó porque sin incorporarse me pidió que siguiera conduciendo, que no me detuviera. Seguimos así un rato hasta que yo ya no podía aguantar más, entonces le avisé que parara, que me venía, inmediatamente ella introdujo la punta de mi pene en su boca y comenzó a mover la lengua sobre de ella, hasta que exploté, Fue una venida larga y fulminante que me dejó casi aturdido. Ella absorbió literalmente mi semen y continuó sosteniendo mi pene en su boca mientras yo acariciaba su cabeza. fue un momento casi mágico. Cuando sintió que llegábamos a nuestro destino y se lo comuniqué, me besó con ternura varias veces la punta, se incorporó, me besó en la boca y me ayudó a componer mis ropas.

Finalmente habíamos llegado a la hacienda. Hubo que sacar del auto casi en calidad de bulto a Scott y ponerlo en su cama, cosa que nos tomó algo de tiempo, al final, con los ojos brillantes y una expresión que la hacía verse radiante, Loli me dio las gracias y un beso en cada mejilla, entró en su cuarto y deseándome buenas noches, cerró la puerta.

Con Loli, a los 19 años traspasé la barrera de lo sensual y lo erótico

En otra ocasión les narraré la segunda parte de esta historia

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