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De vacaciones en el campo….

Escrito en Zoofilia por Relatos Eroticos el Viernes 8 Diciembre 2006 a las 7:06 pm

Mi nombre es Fernando, y esta historia que les voy a relatar, es real y ocurriò ( Y seguirà ocurriendo…) en el campo de mi abuelo, en la Pcia de Buenos Aires, en Argentina.
Tenìa en ese momento 24 años, y me encontraba pasando las vacaciones de verano en el campo de mi abuelo. Durante las tardes aprovechaba y salìa a caminar, y siempre era acompañado por uno ò dos perros de la casa. Una tarde entre tantas, estaba mas caliente de lo normal por haber observado cojer a dos perros, eran dos machos, y sin embargo igual se estaban cojiendo, y parecian disfrutarlo mucho. Yo, de fuerte tendencia homosexual, pero no declarado, estaba a full con la escena que habìa visto. Aprovechè la soledad de mi caminata, y me dispuse a hacerme una paja para calmarme, me sentè junto a unos arboles de un montecito de Eucaliptus, y comencè a pajearme lentamente, mientras los perros me miraban. En un momento, quise fantasiar como que iba a ser cojido por detras, y me puse en cuatro patas mientras me pajeaba, y esto aparentemente atrajo a uno de los perros, el cual empezò a olfater mi culito redondo, y a jadear como excitado. Al ver esto, me calentè màs, y no dudè en bajarme el pantalòn de gimnasia que llevaba puesto, dejando solo mi colita protejida por el slip. El perro siguiò interesado en olfatearme, y entonces se atreviò a dar un paso màs, y comenzò a lamer alrededor de mi agujerito, ò sobre el slip, humedeciendo todo mi ano, que a esta altura querìa solamente una cosa…una buena verga caliente. Excitado al màximo, pensè que podrìa dejar que el perro me la pusiera, total nadie se enterarìa y quedarìa solo en mi recuerdo, y me animè un poco màs y me quitè el slip.
Ahora sì el perro lamia directamente mi ano, lo estaba babeando todo, lo lubricaba como para calentarme al màximo, y por lo visto, èl tambien se habìa calentado, ya que en un momento le mirè la verga y la tenìa completamente afuera, roja, larga y humeda.
Cada vez estaba mas deseoso de ser penetrado, y esto no tardo en llegar, en un momento siento que el perro deja de lamer mi culo, y busca treparse sobre mi espalda.
Lo siento subir y aferrarse con sus patas a mi cadera, y sentì el roce caliente de su verga contra mis nalgas humedas de saliva. Intentaba penetrame y no podìa, no acertaba al agujerito, entonces lo ayudè con mi mano, le tomè la verga y le puse la punta en mi culo, empujè un poco y la hice entrar apenas, cosa que èl entendiò y siguiò por su cuenta, y en dos embestidas cortas pero rapidas, ya me la habia metido hasta la mitad.
El placer que sentia era enorme, el perro empujaba,. metìa y sacaba, y mi cola se iba dilatando mas y mas, hasta que finalmente sentì que habia entrado toda la verga, y solo faltaba la bola que se le forma al final. Super caliente, quise que esa bola tambien entrara, ya no me importaba nada, solo querìa ser la hembra de ese perro y nada màs, y comencè a empujar en sentido contrario a los embates del perro, sintiendo como esa bola se apretaba en la entrada de mi culo, y para mi sorpresa, era tal la lubricaciòn que el perro tenìa en la verga, seguramente por los liquidos preseminales, que la bola parecìa querer entrar, hasta que en un momento, entrò y trabò en mi culito, quedando toda la verga y la bola como un gran tapòn. Realmente en ese momento no tenìa nociòn de cuanto de profundo habìa sido penetrado, pero tiempo màs tarde cuando el perro la saco pude ver que mi cola se habia tragado en pedazo de carne de mas de 25 cm, grueso y caliente, aparte de la bola que tenia un diametro descomunal, como de 8 cms!!
Les aseguro que el placer era total, el perro no podìa moverse con libertad, y solo hacia movimientos cortos, con su gran verga toda envainada en mi orto. Asi estuvo unos 5 minutos, hasta el momentop en que se diò vuelta y quedò culo con culo abotonado a mì.
Yo me pajeaba, y ya no sabia como contralar la leche, querìa acabar, el sentir mi colita tan llena y caliente me tenìa loco, pero antes de darme cuenta, el que empezò a aabar fuè el perro.
Se sentia hermoso, la leche me hacia cosquillas a lo largo de mi intestino mientras recorria el tubo de la verga del perro, no les miento, cada bombazo de leche parecia una cosquilla que luego terminaba en una sensaciòn caliente cuando salia de la verga y entraba en contacto con las paredes de mi culo. No se cuanto acabò, estuvo como dos minutos soltando leche, cuando aL fin pareciò haber terminado, aprovechè yo y tambien soltè mi leche, cosa que el perro percibiò, ya que mientras acababa mi ano se contraìa sobre su verga, y esto parecia gustarle ya que jadeaba màs fuerte que antes.
Pasamos unos 10 minutos en esta posiciòn, abotonados, hasta que la verga se desinflò y el perro la sacò de mi culo. Se echò en el pasto a limpiar su verga, y yo no pude aguantar y me tirè a su lado, acerquè mi boca hasta la verga humeda, caliente y mojada en leche, y le comencè a pasar la lengua lentamente mientras con una mano me frotaba la colita que me habia quedado abierta.
Se la chupè, y me gustò, el perro parecia disfrutarlo, yo seguìa caliente como si nada hubiera pasado, y mientras la chupaba y la saboreaba, seguìa en cuatro patas lamiendo a mi macho, cosa que aprovecho el segundo perro que habia vendi con nosotros, pero que hasta el momento no habia parecido importarle la situaciòn.
Sin mucho preambulo, el perro me montò, buscò mi culo, que al encontrarlo abierto no opuso resistencia, y me penetrò violentamente, mientras yo seguia chupando la pija que rato antes me habia hecho tan bien la cola. La sensaciòn de ser una hembra librada a la suerte de estos dos machos, era tan grande que ya no me importaba nada, el segundo perro cojia mi culito profundamente, no era su verga tan grande como la del primero, pero la movia tan ràpido que el placer era indescriptible. Nuevamente la historia se repitiò, el perro se diò la vuelta, y me acabò en el culo igual que su compañero, y yo acabè por segunda vez, y por segunda vez chupè una verga cuando esta abandonò mi colita.
De mas esta decir que cuando el segundo perro acabò, sentì como que me habian hecho una enema, y tuve que ponermecuclillas y largar toda la leche sobre el suelo, ya que si caminaba con el culo tan lleno seguramente se me iba a salir mojando mis pantalones.
Les aseguro que ver la leche blanca, caliente y espesa de los perros, caer desde mi cola, fuè una sensaciòn poco veces vivida, hasta lleguè a meter mis dedos en el culo para ayudar a que salga la leche, tan solo por sentir lo lubricado y caliente que me dejaba el ano.
Creo que la cojida con los dos perros durò alrededor de una hora y media. Luego de tan grata experiencia volvì a intentarlo, pero hasta hoy no he podido lograr excitar a dos perros a la vez, pero se que ese momento va a volver a llegar.
Bueno, espero que les haya gustado esta historia, si quieren pueden contarme las suyas ò proponerme hablar del tema a mi correo.

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2 comentarios »

  1. Comentario por eduardo — Agosto 29, 2007 @ 11:00 pm

    Muy buena tu experiencia. quisieras me mae mandes otras experiencias que hayas tenido con perros. Yo tambien soy zoofilico y una vez un hermoso perro me rompio el culo y me lo dejo abierto hasta hoy

  2. Comentario por javier — Febrero 2, 2008 @ 3:33 pm

    Me encantó tu experiencia con los dos perros, me gustaria intercambiar experiencias. Soy Javier de Viedma - Rio Negro, escribeme javito3008@yahoo.com.ar

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