Desvirgada en el sofa

Escrito en Primera vez por Relatos Eroticos el Martes 13 Febrero 2007 a las 10:26 am

Les voy a contar la primera vez que tuve sexo. Yo tenía 16 años y salía con un chico de 24, él siempre tenia ganas de coger, pero yo era virgen y me daba un poco de miedo, así que siempre le decía que estaba menstruando o que no me encontraba bien.
Al final me dio miedo que me pusiera los cuernos, ya que estaba claro que él tenía unas necesidades que yo no atendía, así que un día le llamé y quedamos para ir a cenar a su casa.
Yo quería que esa noche él me hiciera el amor, así que me puse un uniforme de colegio que creí que le excitaría: llevaba una faldita muy corta con unas braguitas blancas debajo, unos calcetines blancos hasta la rodilla, y una blusita muy fina sin nada debajo. Yo estaba (y estoy) bastante buena y el atuendo era muy provocativo. Para salir a la calle me puse una chaqueta larga.
Cuando llegué a su casa, él me abrió la puerta y me dijo que fuera entrando. Seguramente suponía que quería hacer el amor con él esa noche, porque vi que estaba excitado.
Él fue entrando a la cocina y yo me quité la chaqueta. Con el uniforme que llevaba fui a la cocina, él estaba de espaldas a mí y cuando se dio cuenta que estaba en la puerta de la cocina, se giró y me vio; no decía nada, así que yo le dije “quiero que seas mi maestro”.
Entonces él se me echó encima y empezó a besarme con más pasión que nunca. Me abrazó y me llevó hasta el sofá sin dejar de besarme.
Una vez en el sofá, me sentó y se arrodilló delante de mí, me levanto la faldita, me quitó las bragas blancas y empezó a lamerme la concha. Nunca me habían hecho eso antes y yo me estremecía, sentía su lengua por mi clítoris y me encantaba, empecé a mojar todo y él empezó a meterme la lengua por la cocha. Eso me encantó. Mi novio, Juan, me aguantaba las piernas abiertas con las manos, pero no hacía falta, porque yo no tenía ningunas ganas de cerrar las piernas, el placer que me daba era bestial.
Entonces Juan se empezó a desabrochar el pantalón y sacó se verga. Era enorme, yo nunca había visto nada tan grande hasta entonces y me asusté un poco, aunque estaba tan cachonda que no quería echarme atrás.
Juan se desnudó, y yo empecé a hacer lo mismo, pero el me pidió que no me quitara la faldita, que le excitaba mucho.
Entonces Juan me preguntó si quería chupársela y yo le dije que sí. Él se sentó en el sofá y yo me arrodillé ante él. No estaba muy segura de como hacerlo, pero empecé a lamérsela y me di cuenta que se ponía aun más dura y grande, así que rodeé su cabecita con los labios y empecé a metérmela y a sacármela de la boca, cada vez lo hacía más deprisa, pero no me metía mucha polla en la boca, así que de repente Juan me cogió la cabeza por la nuca y empezó a presionar para que me la metiera más adentro. Yo iba metiéndomela y sacándomela sin parar, y cuando me la metía, lo hacía hasta el fondo, con mis labios rozándole los huevos. Yo le oía gemir y eso me ponía muy caliente, entonces, oí que me decía “para, para, que me voy a correr”, pero yo estaba muy caliente y no le hice caso, así que su verga explotó en mi boca, yo no me lo esperaba y todo su líquido empezó a derramarse y a chorrearme por los pechos.
Entonces Juan me hizo levantar la cabeza y me dijo “lo ves, putita? ahora lo has derramado” Así que empezó a lamer el líquido de mi cuello y mis senos. Yo notaba su lengua por mi pecho y, instintivamente, empecé a masturbarme con los dedos. Juan siguió lamiéndome todo el cuerpo y me empezó a meter los dedos en la vagina, yo me estremecía del placer. Su verga ya se estaba poniendo dura otra vez y me dijo:
“quieres que te la meta?”
Estaba muy cachonda “Si, pero no se si me va a caber”
El me dijo que me pusiera a cuatro patas en el sofá, y el se puso de pie detrás mío, de manera que su polla estaba a la altura de mi concha. Me agarró de las caderas y noté la punta de su verga en mi concha, yo ya estaba toda mojada y quería que me la metiera, él fue metiendo y sacando la verga de dentro de mí, y sentir su verga me ponía muy caliente, así que empecé a gemir. Eso debió de excitarle mucho porque noté que empezaba a cogerme más fuerte y que me metía la verga más rápido. Instintivamente, movía mis caderas para darme más placer todavía.
Yo sentía tal placer que estaba en otro planeta, y él, de repente, me la metió toda de golpe. Hasta entonces solo me había metido una parte y esa penetración me dolió mucho, así que solté un grito.
Juan estaba tan caliente que no hizo caso y siguió metiéndomela hasta el fondo, mi dolor en seguida se volvió placer y empecé a gemir muy fuerte. Oía que Juan también gemía y me iba diciendo “mira como te cabe, putita, te la estás comiendo toda entera”.
Yo sentía que sus huevos chocaban contra mi culo y me excité aun más. Estaba llegando al orgasmo cuando sentí que Juan explotaba dentro de mí, sentí todo su jugo caliente en mi vagina y eso me dio mucho placer, tanto que llegué a mi primer orgasmo.
Juan sacó la verga de dentro de mí y empezó a acariciarme toda. Yo estaba toda sudada y temblorosa del placer que acababa de experimentar y me dormí en el sofá, solo con la faldita puesta.
No se cuanto tiempo dormí, pero me despertaron las caricias de Juan en mis pechos, me había llevado a su habitación y estaba tumbada en su cama. Mis pezones se empezaron a poner duros y Juan siguió acariciándome y lamiéndome. Yo notaba que me estaba mojando otra vez, y cuando Juan se dio cuenta, se tumbó encima de mí y empezó a penetrarme. Esta vez quería sentirle todo dentro de mí y le pedí que nos diéramos la vuelta. Sin sacarme la verga, rodamos un poco y yo me quedé encima de su verga, por mi propio peso me la metí toda dentro y empecé a mover las caderas a un ritmo delicioso. Le sentía dentro de mí y sabía que iba a tener otro orgasmo, que no tardó en llegar. Los dos nos corrimos a la vez y fue maravilloso.

Esa fue mi primera vez y no sería la última, ni mucho menos. Con Juan descubrí que me gustaba el riesgo y empezamos a hacer el amor en sitios donde podían descubrirnos: en los probadores de una tienda, en los lavabos de un bar, en el coche aparcados en la calle… Una vez nos lo montamos en una discoteca, pero esa es otra historia.

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2 comentarios »

  1. Comentario por ser — Marzo 25, 2010 @ 6:59 pm

    mi amor escribime asi arreglamos algo dale?

  2. Comentario por Caliente — Junio 21, 2012 @ 2:12 am

    Me encanto, deseo pasar lo mismo

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