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Follando en las alturas

Escrito en Infidelidad por Relatos Eroticos el Domingo 31 Diciembre 2006 a las 10:59 am

Amigos lectores:
Si han tenido la oportunidad de leer relatos anteriores míos (”Si el closet de Acapulco hablara (MPC); “Con mi cuñada también” ó “Fantasía hecha realidad”, les agradezco de antemano el que se hayan tomado el tiempo para hacerlo), han podido ver que hablo de un país centroamericano en el que tuve la oportunidad de vivir hace ya unos 15 años atrás.

Bueno, de regreso a mi país natal, seguí con mis viajes a esas tierras para visitar a los amigos que había hecho en esos años, trataba de ir por lo menos una o dos ocasiones al año. En uno de esos viajes es donde y cuando se desarrollar esta historia.

Era temprano por la mañana ya que el avión parte a las 6:30am de la mañana y viene desde Los Ángeles, California por lo que se podrán imaginar que en muchas ocasiones sobrevenden los boletos por lo que hay que llegar con algunas horas de anticipación, aunado a que era época navideña. Después de hacer mis trámites, y lograr llegar al avión pude sentarme y me comencé a relajar.

Algunos minutos después una preciosa mujer de baja estatura (1.60 mts) me preguntó si los dos asientos que tenía a mi lado estaban ocupados (los correspondientes a la ventanilla y el central), no lo estaban por lo que me pare para que pudiera sentarse y poderla ayudar con el equipaje de mano que traía. Me llamó mucho la atención su belleza, yo le calculo que a de haber tenido unos 30 años, y más aún el tener una hija de unos 7 años.

El vuelo tardó en despegar por lo que nos pusimos a platicar de todas las cosas imaginables, realmente nada de importancia. Parte de la plática fue a lo que se dedicaba cada uno. He de decirles que en esa época tenía unos 17 años, pero siempre me han calculado más edad y sumado a que de joven me gustaba mucho viajar de traje (hoy en día lo hago exclusivamente en viajes de negocios). Tratando de hacerme el interesante le dije que yo tenía 24 años y que iba a cerrar un negocio que se había concretado con unos inversionistas de ese país. Así seguimos, ella me platicó que era divorciada, que solo tenía a la niña que iba con ella, etc., etc., que el papá de la niña vivía la mayor parte del mes en México por negocios por eso del motivo de su viaje. Logramos despegar por ahí de las 6:45. Ese vuelo debía de hacer una escala antes de nuestro destino final por lo que íbamos a estar casi 5 horas juntos. La plática era amigable e interesante.

Como buen puberto, no dejaba de imaginarme el meterme al baño con ella y hacer el amor, desde que desperté al sexo esa era una de mis fantasías, pero ahí quedaba, no era la primera ni la última ocasión que lo imaginaba. La hija se había quedado dormida ante lo tempranero del vuelo.

En el desayuno nos ofrecieron Champagne con Jugo de Naranja a lo que acepte con gusto, no olvidemos que era todo un hombre de negocios (me acuerdo y me da risa realmente). Ella aceptó, de ahí pedimos varias más. El alcohol hizo efecto y la plática se hizo más interesante, aquí es donde comienza lo divertido de este relato. Al calor de las copas me platicó un poco de su intimidad, de que su marido no la deseaba, que era frío con ella, que hacían el amor en muy pocas ocasiones… Se podrán imaginar que con esa plática mi hormona despertó, yo quería cumplir mi fantasía de hacerlo en un avión y por otra parte hacerla ver que era hermosa, que la deseaba, que su esposo no se daba cuenta de la belleza que tenía en su propia casa. Ya con el valor que da el alcohol le dije que era hermosa, que yo haría lo que fuera para tener una mujer así entre mis brazos y poderla amar. Su respuesta fue el silencio por lo que me sentí realmente apenado y me fui al baño, me sentía como un verdadero imbécil.

Ya dentro del baño no hice otra cosa más que reprocharme por el comentario. Al pasar de los minutos tocaron a mi puerta, jamás me imagine que podía ser ella por lo que dije “ocupado”. Su voz la tenía muy grabada y me dijo “abre por favor”. Lo hice y quise salirme del baño pero ella no me dejó, cerró la puerta con nosotros adentro y me besó tiernamente. No podía creer lo que estaba pasando. Le quise pedir una disculpa pero en el momento en el que quise hablar calló mis labios con un tierno beso que poco a poco se fue volviendo pasional.

Nos besamos tiernamente y las caricias fueron subiendo de calor. Pude sentir su espalda, de ahí sus deliciosos pezones. Se sentó en el WC y me bajó el cierre del pantalón, sacó mi pene y lentamente lo comenzó a besar, de ahí se lo metió completo a la boca, era un sexo oral como jamás lo había sentido (y tampoco tenía mucha experiencia). Volvió a besarme y lentamente le quité la blusa que traía, no imagine con lo que me iba a topar, en precioso sostén beige casi transparente guardián de un pecho de buen tamaño pero firme, con aureolas de un tono un poco más oscuro, y pezones erectos, no pude resistirme y los metí a mi boca, los sacaba, les daba pequeñas mordidas, era realmente extasiante. La despoje de su blusa, brassiere y le acaricie la espalda. Podía sentir su respiración en mi oreja. Me quitó la camisa, dejándome la corbata puesta, podía verme en el espejo y era mejor que cualquier película porno que había tenido en mis manos hasta ese momento.

Abrí su pantalón y al sentir su ropa interior mi erección fue mayor, el glande de mi pene brillaba como nunca. Se volteo y me dijo que le acariciara las nalgas con mi pene erecto, lo hice mientras que metía la mano para acariciar sus labios y sus bellos púbicos (siempre me han encantado verlos y sentirlos), me pidió que me hincara y le hiciera sexo oral, lo hice, ella se recargó contra la pared del pequeño baño y subió su pierna al lavabo. Era delicioso su sabor, era obvio su baño mañanero, era la combinación del olor del baño y las secreciones vaginales, era delicioso, no podía dejar de lamer. Podía sentir las contracciones en sus piernas, como venía un gran orgasmo, lo tuvo, secreciones habían por doquier, era más y más, yo lamía y lamía, pero el resultado era como si no lo hiciera. Me tomo del cabello y no me dejaba separarme de su cuerpo, de ese pequeño monte de placer. Cuando recobró la conciencia me dijo que estaba en deuda conmigo, yo ya no pedía más, lo vivido era más de lo que jamás me hubiera imaginado, pero ella seguía con la idea de que estaba en deuda por lo que se sentó en el WC y de nuevo introdujo mi pene en su boca, era delicioso, apenas y me tocaba, con su mano acariciaba mis testículos mientras que con la otra jugaba con mis pezones. Esa mano que se encargaba de mis testículos también jugaba con mi ano. En un principio no estuve muy de acuerdo, era complicado dejar mis prejuicios a un lado, pero con la excitación la deje, no me arrepiento, era una sensación inolvidable, pasaba su lengua por mis testículos, los metía una por uno en su boca, les daba pequeños jalones que dolían pero también eran deliciosos, pasaba su lengua y hacia círculos en el escroto, era mágico, me estaba llevando a una eyaculación segura, pudo darse cuenta y se detuvo, quise seguir masturbándome para poder terminar, pero con voz tierna me dijo que me sentara en el WC que quería ser penetrada. Lo hice y teniendo su espalda pude sentir lentamente el calor de su templo, mi pene estaba vuelto loco, temía eyacular, pero su ritmo me permitió controlar el impulso.

Apenas la había penetrado cuando escuchamos al capitán indicar de que iniciábamos el descenso en nuestra escala, realmente no le dimos importancia ya que era un rapidín, teníamos el tiempo suficiente.

Lo hicimos en la misma posición pero teniendo su pecho al alcance de mi boca, era delicioso. Yo moría ya por terminar pero ella me pidió que no lo hiciera dentro de ella, que ante el poco contacto íntimo con su marido no se cuidaba y que las pocas ocasiones que lo hacían era con condón, que podía quedar embarazada y eso traería más problemas en su matrimonio, que terminara en su boca, sus palabras me sonaron a gloria, se sentó en el WC y siguió con el sexo oral, me masturbaba con su mano y su boca, era evidente mi pronta eyaculación, vimos de nuevo el señalamiento de regresar a nuestro asiento, yo le pedía que no, que no me dejara así, eyacule en su boca, aterrizamos y me beso, pude sentir mi propio semen en mis labios, era romper con otro prejuicio, nuestras lenguas juguetearon hasta que decidimos arreglarnos e irnos a nuestro asiento. El avión aún no llegaba al tobogán y a un alto total, seguía en pista rodando, al salir del baño las aeromozas que estaban sentadas se nos quedaron viendo de no muy buena gana. No nos importo, nos regresamos a nuestros asientos con la suerte de que su hija seguía aún dormida. Llegamos a nuestra escala. El resto del vuelo no platicamos, yo me quede dormido, al aterrizar en nuestro destino final nos despedimos, sabíamos que no nos volveríamos a ver, que había sido una aventura y un bello recuerdo para ambos, así fue. Mi novia junto con su madre fueron por mí al aeropuerto, no la podía borrar de mi mente.

Más bien, así creí que iba a ser, como a la semana llegaron mis papás y nos invitaron a un asado en el rancho de mi vecina. Después de un rato, mi vecina me presentó a su mejor amiga que iba junto con su esposo, al voltear para saludar resultó que se trataba de Cynthia, mi compañera de viaje, esa mujer que no podía sacar de mi mente.

Se podrán imaginar que ella supo que todo lo que le había dicho de los negocios que tenía y todas esas tonterías, además de mi edad eran falsos. Casi terminando la comida se me acercó y me dijo que era un gran mentiroso, pero que me daba las gracias por el momento tan hermoso y loco que habíamos pasado, que nunca lo iba a olvidar. Espero que así sea ya que por lo menos por mi parte no se me ha olvidado y lo llevo con un ardiente y bello recuerdo de mi juventud. Estoy casi seguro de que mi vecina supo lo que había pasado ya que siento que desde esa comida ella no me veía con la misma cara que antes, anteriormente yo era el vecinito de 17 años, ahora ante sus ojos era un hombre. Considero que así sucedió o por lo menos así lo deseo creer, mi vecina también es una belleza, pero jamás pasó nada, no la volví a ver.

Espero que haya sido de su agrado y haya despertado algo positivo en sus vidas, no olviden que el sexo es una de las cosas más hermosas que tenemos, cada uno tiene su magia y belleza.

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