Ginecologa lesbi
Hac�a d�as que sent�a un escozor en mi zona vaginal. Al comienzo no le di importancia, pero poco a poco me preocup� porque en todo momento, incluso dormida, sent�a ese ardor que s�lo calmaba cuando pon�a mi mano sobre mis labios vaginales. Una amiga me recomend� a una ginec�loga a la que ella acud�a. Hice la cita y me present� puntual. Iba bien arreglada, con una falda amplia que dejaba ver mis piernas bien formadas, y una ropa interior nueva, casi transparente, que destacaba mi figura. A la hora indicada me hicieron pasar. El consultorio peque�o, pero acogedor, me hizo olvidar mis temores. La doctora vest�a un mandil m�dico que permit�a adivinar un cuerpo esbelto. Era bonita, no muy alta, sonriente, de cabellos sueltos y claros.
- Pasa - me dijo, d�ndome un beso en la mejilla - �En qu� te puedo servir?
- Hace varios d�as que siento un escozor en mis partes y eso me preocupa.
- �Qu� tipo de escozor?
- Es como un cosquilleo que me hace latir la vagina y s�lo se calma cuando pongo mi mano, fuerte, sobre ella.
- �Es agradable, o mortificante?
- Por momentos me agrada, es como si algo vibrase en mi interior y me hace suspirar.
Ella sonri� y me indic� echarme en la camilla, levantar mi falda y bajar mi truza. As� lo hice y ella se acerc�. La vi inclinarse sobre mi sexo desnudo y observar. Al hacerlo, su cabello cay� sobre mi bajo vientre produci�ndome una sensaci�n agradable. Ella continu� observando mientras sus cabellos me hac�a unas cosquillas deliciosas.
- �Es aqu� donde te late? - me pregunt� mientras tocaba con un dedo mis labios exteriores.
El contacto me hizo dar un peque�o brinco, pero comenc� a sentir algo indescriptible. Un cosquilleo invadi� todo mi sexo y, sin quererlo, comenc� a moverme lentamente. Ella segu�a tocando y preguntando:
- �Es aqu�, o ac�? �Sientes ahora ese escozor?.
- S�, all�, un poco m�s adentro.
- �Te molesta o te gusta?
- Me gusta, me siento en el quinto cielo. Siga, que me parece que su masaje me hace bien.
Ella continu� sus caricias, cada vez m�s intensas, y yo me mov�a cada vez con mayor rapidez. No pod�a evitar juntar mis piernas y aprisionar su mano. Era como si algo nunca vivido hubiese despertado en m�.
- Siga, siga, me calma, creo que eso es lo que necesitaba - le dec�a mientras mi cuerpo se agitaba.
- �Te gusta? �Quieres m�s?
- S�, mucho m�s - le contest� mientras abr�a mis ojos para verla.
Ella estaba sonrosada, los ojos semicerrados, la lengua la ten�a entre sus labios y jadeaba acompasadamente. Ya no pude resistir. Me mov� sin control y ella baj� la cabeza y bes� mi vulva h�meda y palpitante.
- �Te calma?
- S�, sigue, m�s r�pido; qu� rico es esto; mi co�o va a explotar. Mete tu lengua, ch�pame todo, me siento mojada, algo late en mi interior, qu� rica lengua.
Mientras hablaba mi mano derecha se pos� sobre su nalga izquierda; sent� la tela de su mandil m�dico y algo tidio y suave bajo �l. No pude evitarlo y mientras me mov�a y gritaba pidiendo m�s, acarici� su piel, su colita tibia y tersa; ella suspiraba y me dec�a:
- Tranquila, rel�jate y goza, ya s� lo que tienes y lo que necesitas. Yo te voy a curar.
Lanc� una cantidad inmensa de jugos que ella absorbi� complacida. Al finalizar la consulta me cit� para despu�s de dos d�as. All� estuve, puntual, pero eso se los contar� en mi pr�xima.









me encanto el ralatome gustaria ser penetrada por dos vergas una atraz y otra adelante y chuparl una mas.me fascina mi panocha humeda me encata meterme el dedo y chuparmelo
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