Iba caliente y de copas por los bares
Me llamo Javier, tengo 18 años, y vivo con mis padres en Ciudad Real, la historia que voy a contar me ha sucedido desde que me trasladé a Madrid por motivos de estudio. Tengo una hermana mayor, Penélope, que llevaba en Madrid viviendo dos años, ella tiene 20, y mis padres pensaron que lo más conveniente es que estuviéramos juntos para hacer economÃas. Ella vive en un pequeño apartamento pero como somos hermanos estamos acostumbrados a compartir el espacio y no esperábamos sentir estrecheces ni incomodidades. El apartamento está en un barrio muy animado, Chueca, corazón de la zona gay de Madrid pero nuestros padres no dicen nada ya que por la renta que pagamos nos serÃa muy difÃcil localizar otro.
La primera noche que pasé en el barrio mi hermana me pidió que la acompañara a tomar una copa y dar una vuelta. Ella iba muy guapa con minifalda y top, yo más corriente con un pantalón vaquero y una camisa. HabÃa muchos sitios abiertos y entramos en algunos a echar un vistazo a ver si Penélope veÃa a algún conocido, por fin entramos en uno donde mi hermana se encontró con una amiga, pedimos una copa, y nos quedamos charlando a pesar de la música con la amiga de mi hermana. Al rato se acercó a nosotros otra chica que conocÃa a mi hermana y su amiga y que era realmente espectacular: alta como de metro ochenta con tacones, labios gruesos, muy morena de piel, de pelo largo cobrizo, con unas tetas y un culo estupendos que un traje cortÃsimo y ajustado no hacÃa más que resaltar. Mi hermana la presentó como Bambie y ella me miraba con unos ojos color miel grandes y vivaces que hicieron que me derritiera allà mismo. No pensé que una mujer de bandera como ella con una edad entorno a los 22 a 24 años se fijara en un pipiolo como yo de 18 pero la verdad es que no paraba de flirtear conmigo con la mirada y, a veces, por la proximidad, se rozaba descaradamente o me cogÃa la mano. Yo, a qué decirlo, le seguÃa el juego y no acababa de creerme lo que me estaba sucediendo. Mi hermana Penélope me miró y sonrió con complicidad y, creo yo, con curiosidad y cierto morbo que después comprendÃ, se despidió de nosotros y se fue con su amiga dejándonos solos a Bambie y a mÃ. Ella aprovecho y me llevo a una esquina especialmente oscura del local y comenzamos a morrearnos de forma lenta y sensual, su lengua se metÃa en mi boca y la mÃa en la suya atrapando con la boca sus gruesos labios y chupándolos con delectación. Nuestras manos tampoco estaban quietas y las mÃas empezaron a subir el mini traje de ella y acariciando bajo su tanga su duro culo, una verdadera delicia. Mi polla estaba ya tan dura que hasta me dolÃa de tenerla dentro del pantalón. Al apretarnos en el morreo noté que su tanga sobresalÃa un bulto grande y comprendà entonces la sonrisa y picardÃa de mi hermana Penélope cuando se despidió viéndome tan entusiasmado con Bambie.
Nunca habÃa tenido relaciones homosexuales pero en el estado de calentura que estaba lejos de asustarme me excitaba que Bambie fuera transexual, incluso, dado el tamaño de su paquete me excitaba pensar en la enorme polla que apenas podÃa contener el tanga. Ella se percibió de mi duda, me miro, y me dijo:
- Creo que te he sorprendido más de la cuenta.
- Desde luego que sÃ, le dije, pero lejos de arredrarme con mi mano palpé con suavidad y cogà bajo el vestido el gran pollón que tenÃa acariciándolo.
- Aaaaaaah, suspiró, sabÃa que eras una perra viciosa, sigue no te pares.
Desde luego tenÃa una polla espléndida, al acariciarla la notaba húmeda de la calentura y para demostrarle mi entrega y que estábamos en una esquina oscura me agaché y comencé a chupársela a pesar de que por su tamaño era la más grande que habÃa visto nunca.
- Uuuuuummm, chico, eres una caja de sorpresas, que bien mamas la polla.
Estaba entusiasmado a pesar de que era la primera polla que chupaba y no debÃa hacerlo mal por los gemidos y suspiros de Bambie: AsÃiiiii chico, asÃiiiiii, no te pares, chúpamela toda. Cada vez me la metÃa más hondo y con una mano le sobaba sus huevos, duros y apretados, y con la otra agarraba su culo que abrÃa ella con sus manos para poder tantearla su ano apretadito.
Me incorporé para evitar que se corriera ya que noté lo cachondÃsima que estaba con la mamada y, besándola, le dije si no tenÃa algún lugar donde poder follar a gusto.
- Claro que si, mi amor, ven que vamos a mi casa.
Salimos apresurados y calientes cogidos de la mano y nos metimos en una casa próxima donde vivÃa Bambie. En el portal, en el ascensor, nos metÃamos mano como desesperados, mientras subÃamos aproveché la lentitud del ascensor para arrancarle el tanga que apenas contenÃa su polla y ella se dio la vuelta, se inclinó y con las manos se abrió su culo gordito.
- Venga mi amor, chúpame el culo que me encanta.
Arrodillado con una mano cogà su polla dándole un suave vaivén mientras besaba ese culazo y metÃa mi lengua en ese anito que se abrÃa y permitÃa que le follara el culo con la lengua.
- Aaaaaaaah, maricón, que lengua tienes, chúpalo, métemela en el culo.
- Te gusta, eeh zorrita, eres una perra susy, ábrete el culo para que lo joda.
Por fin el ascensor llegó a su piso, no sé si hubiéramos aguantado mucho más. Fuimos a su dormitorio y caÃmos abrazados en su cama desnudándonos a manotazos, mi polla saltó como un resorte cuando me quité la ropa, Bambie se quedó solo con las medias con costura que llevaba. Nos abrazamos y besamos y ya más lentamente tomó ella la iniciativa y me dejé hacer; se puso sobre mÃ, invertida, y empezamos un 69 fantástico, me agarraba el culo y los huevos y chupaba mi polla como nadie, con suavidad, acelerando o parando, era una verdadera experta chupando pollas. Con ella sobre mi tenÃa una vista espléndida de su culo y su enorme polla que apenas me cabÃa en la boca. Chupando como estábamos los dos solo se oÃan nuestros gemidos y suspiros. Mis manos se deslizaban por su culo y, por delante, hasta sus gordas tetas y sus duros pezones.
- Levantándose me dijo: anda mi amor, date la vuelta y ponte como una perra que vas a saber lo que es dar gusto.
Abierto de piernas como una zorra susy, con mi culo a su disposición empezó a besarlo y meneándome la polla con una mano me chupó los huevos metiéndoselos en la boca y al final enterró su lengua en mi culo.
- Aaaaaaaaaaah, puta zorra, chúpamelo, méteme la lengua, que gusto me estás dando.
- Te gusta eeeeh, mariconazo, esto no te lo habÃa hecho nadie. A que es la primera vez que te dan por el culo con la lengua.
- Siiiiiiii, zorra, siiiiii, que gusto me das, me voy a correr con tu lengua en mi culo.
Era increÃble, era virgen del culo aunque habÃa tenido fantasÃas sexuales que hasta ahora no se habÃan cumplido pero con Bambie vi que todo era posible. Después de un rato de follarme el culo con la lengua mi polla estaba a punto de estallar y empezó a alternar su lengua con sus dedos, uno al principio, dos más tarde.
- Zorra, que gusto me estás dando, dame por el culo, no te pares.
- Vaya, vaya, cómo te gusta, eres una puta viciosa. Ahora vas a probar algo bueno de verdad.
Despatarrado como estaba noté que ella se ponÃa a mis espaldas y untaba con un gel mi culo, cogiéndome de las caderas comenzó a penetrarme despacio con cuidado dado lo enorme de su polla. TenÃa miedo por su tamaño y a la vez una calentura enorme que deseaba que enterrase ese pollón hasta el fondo. Desde luego tenÃa mucha experiencia, paraba cuando notaba que sentÃa dolor hasta que se acomodaba.
- Mi amor, me estás matando de gusto, cómo me gusta que me folles el culo.
- Claro cariño, despacito veras como te encanta, te voy hacer una puta enculadora.
Por fin note que llegaba hasta el final era increÃble lo gorda y larga que la tenÃa, con dificultad llevé mi mano hacia atrás y sobé sus huevos y toqué su polla que apenas podÃa abarcar. Mmmmmmmmmm, que gusto, tócame los huevos. Despacio inicio un suave vaivén que me estaba volviendo loco, paraba, la sacaba casi del todo, volvÃa a enterrármela hasta el fondo, era el delirio.
- Ooooooh, que gusto zorra, rómpeme el culo, échame tu leche.
Cambiamos de postura, sin sacarla se puso ella debajo y yo arriba cara a cara; el movimiento se hizo más frenético cogió mi polla con su mano y me la meneó sin parar, ella no paraba de culearme.
- No puedo más cabrón, me dijo, te voy a llenar el culo de leche.
- Aaaaaaaaah, no pares, no pares, jódeme, rómpeme el culo.
Noté como se corrÃa y su polla gordÃsima me llenó el culo de leche, Aaaaaaaaaaaaaah, maricón, me corroooooo. Yo exploté lanzando chorros de semen que le llenaron las tetas y la cara con mi leche, Aaaaaaaaaaaaah, zorra, toma mi leche.
Caà exhausto sobre ella sin importarme lo pringados que estábamos los dos llenándonos de besos a pesar de que mi semen bañaba su cara.
- Cariño, le dije, ha sido maravilloso es el polvo más salvaje de toda mi vida.
- Ella me miro y besándome me contestó, cuando te vi me di cuenta de que eras una perra viciosa y ya ves que no me equivoque.
Nos quedamos asà un rato y seguimos viéndonos pero eso lo comentaré en un próximo relato.









Me encantó el relato.
Sobretodo porque no fue violento, Bambie es maravilloso.
Disfruten y en paz.