Jack me desvirgó
Tengo 19 años y ahora puedo contar cómo fue mi primera vez.
Yo tenÃa en ese momento 14 años e iba a una escuela secundaria de monjas.
Como éramos todas chicas, todas hablaban de sus experiencias con los chicos, y todas decÃan que ellas salÃan con éste o aquél y que les tocaban los pezones y que les tocaban la cola y les metÃan dedos en la cola y en la vagina y que ellas gozaban mucho y contaban muchas cosas más.
Yo, que era muy menudita, aún no me habÃa desarrollado totalmente, aunque estaba muy cerca de ello. Mis pechitos recién apuntaban pero los pezones ya estaban tomando forma. Apenas empezaba a aparecerme pelito oscurito en el pubis. Yo soy blanquita y de pelito rubio y ojos color miel.
Nada pasaba en mi vida en lo sexual. No salÃa con chicos, porque no me dejaban. Yo vivÃa en un departamento en un 5º piso y por la tarde estaba siempre sola estudiando porque mis padres trabajaban ambos y llegaban ya de noche.
Mi única compañÃa era Jack, mi perro labrador que jamás me abandonaba. Yo tenÃa una relación bárbara con él y él no querÃa estar con nadie más que conmigo. Por entonces tendrÃa unos tres años, tal vez.
Yo sabÃa que en el departemento de al lado, habÃa una perra pastora muy bonita. En ese momento, estaba en celo y mi Jack, que era virgen, estaba enloquecido. Todos saben que los perritos huelen una perrtita en celo a varias cuadras, ésta estaba al lado, aunque no podÃan verse. Jack ladraba y se movÃa de aquà para allá constantemente.
Me daba pena que le pasara eso, pero la vecina no querÃa preñar a su perrita porque era muy joven.
Esa tarde, decidà bañar a Jack, para ver si se calmaba. Ni por casualidad. En la bañera se movÃa más que nunca y dejó el baño a la miseria. Lo saqué al balcón para que se seque con el aire de una primavera muy calurosa. De pronto me acordé que no habÃa secado el baño y me puse a hacerlo. Me saqué la ropa que estaba toda mojada y me quedé sólo con una remera grandecita y nada más.
Como Jack seguÃa ladrando y lloraba, me dió pena y lo dejé entrar nuevamente.
Enseguida se acercó a la puerta de entrada, que era desde donde podÃa oler mejor a su vecina y la escuchaba ladrar y llorar. Lo llamé fuerte, para que obedeciera y vino. Es un animal más dócil que obediente.
Al mirarlo, và que tenÃa el pene muy grande, parte de él afuera de su piel. Me impresionó mucho, porque yo sólo imaginaba esas cosas, pero nunca las habÃa visto. Ni de un chico ni de un animal. Jack no tenÃa esas conductas en otras ocasiones. Entonces, yo creà que ese estado le dolerÃa, porque tenÃa el miembro muy grande, salido y al rojo vivo. También observé que aparecÃa una parte más grande, redondeada que nunca habÃa visto asÃ.
–Pobrecito, mi Jackito, le dije y lo acaricié. Él se puso más tenso aún y empezó a olfatearme más que otras veces. Enseguida, ofateó mi cola, cosa que hacÃa siempre. Y al notar que estaba sin bombacha, enseguida la lamió, como siempre lamen los perritos. Pero no se conformó y buscó mi vagina, y comenzó a lamerla también. Yo estaba arrodillada a su lado y él se movió con torpeza y se ubicó frente a mi lamiendo mivagina y olfateándome.
La gran sorpresa fue ver que su pene seguÃa creciendo y ya tenÃa unas proporciones asombrosas, al menos para mi.
Le tomé el miembro en mi mano y comprobé su dureza. Se puso más nervioso aún, entonces lo dejé.
Me puse a secar la bañera y estaba agachada limpiando los restos de pelo de Jack, cuando veo que se me acerca por detrás y se me sube encima. No supe bien qué hacer, pero me pareció muy cariñoso y tierno y yo amo a ese perro. De pronto veo como que intenta penetrarme. Miro por abajo mÃo y veo que tiene el pene muy duro y parado, y que empezó a moverse rápido. Apenas me tocaba con la puntita y eso me hizo estremecer. Yo ya estaba sintiendo cosas nunca vividas. No puedo saber por qué, ni cómo, pero un impulso me llevó a moverme de tal forma que, con un poco de ayuda con mi mano, Jack colocó bien su pene en la punta de mi vagina. Yo estaba ya en posición de perrita. Apenas entró una puntita, me la metió topda hasta el fondo. Yo, grité de dolor y de miedo. Sentà que estaba rompiéndome por dentro. Me asusté mucho, pero a la vez sentÃa algo que me hacÃa querer seguir en esa posicón con Jack arriba mÃo.
HabÃa perdido la virginidad, và unas gotas de sangre en el piso y me horroricé, aunque mi mamá me habÃa contado algo al respecto, me asusté. Sólo la ternura y el abrazo de Jack me retuvieron ahÃ. El perro seguÃa moviéndose más y más y más rápido y se agitaba mucho. Yo también empecé a agitarme y sentÃa un fuerte calor en la cola y en mi rostro. Lo dejé hacer y Jack pareció enfurecer. Me apretó fuerte y sentà que algo mucho mas grande se habÃa metido en mi vagina. Yo sentà un placer desconocido y empecé a gritar, no de dolor, sino de placer, porque esas sensaciones me gustaban mucho. Hasta sin darme cuenta, dije algo como, ¡vamos Jackito! ¡Vamos, no me dejes! y sentà un placer incalculable que me vino desde adentro lentamente, pero con una fuerza irrefrenable. Jack me llenó de su semen y yo exprimenté un placer tal, que quedé sin aliento. Luego supe que eso era un orgasmo.
Al ratito, yo querÃa salir de esa posición, pero Jack no se iba. Noté que no podÃa retirarse, aunque a mà me estaba doliendo demasiado esa penetración. Empecé a gritarle, salà Jack, por favor, andate!!
Y él querÃa pero no podÃa. Me asusté mucho, me aterré. Intenté moverme y cambiar la posición, era todo muy difÃcil. Me dolÃa, pero a la vez me agradaba. Jack me lamÃa el cuello y el pelo y seguÃa allÃ. Con mucha dificultad, no puedo contar bien cómo, logré cambiar la posición de ambos. Retorcidos los dos, al fin quedamos al revés. Yo sentÃa que mi vagina iba a destrozarse, pero al terminar el movimiento, quedamos enfrentados, yo abajo semisentada y él abrazándome pero penetrándome. Empezó a lamerme la cara y la boca. Eso no me gustó tanto. Pero era muy tierno. Yo misma lo llevé sin notarlo a que me lamiera los insipientes pezones que estaban muy rosados y extrañamente duros. Me gustó mucho que me lamiera allÃ. Lo estimulé sin proponérmelo a que siguiera moviéndose, y lo hizo. Yo empecé a sentir otra vez las mismas sensaciones, ahora puedo decir que tuve un segundo orgasmo y, por suerte, como soy muy menudita, en ese segundo orgasmo sentà tantas cosas que me llevaron a encoger las piernas abriéndolas más a su sexo y empecé a empujar con mis piecitos descalzos para hacer que se saliera de adentro mÃo. Costó mucho, y de pronto, él aulló raramente y yo sentà un dolor intensÃsimo y un ruido como el de un corcho que sale de una botella Blop!! Y en ese instante de máximo dolor, Jack pudo salir de mÃ.
Por mis gritos y mi actitud se asustó un poco y se fue a un rincón del living, lamiéndose el pene que ya estaba tomando tamaño y forma más normal.
Me gustó en el fondo, todo esto que me pasó con Jack, mi perro labrador.
En esos dÃas lo hicimos tres veces más, con más cuidados y con mejor técnica. Gocé mucho y él también.
Al final, ahora yo tenÃa la experiencia mejor de todas mis amigas del cole, pero no me animaba a contarlo. Pero cuando ximena contó que se acariciaba la vagina y que tenÃa orgasmos, yo me sonreÃa.
SÃ, señores, a mà me desvirgó mi perro Jack!!!
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QUISIERA QUE COJIERAMOS LOSTRES TU,TU PERRO Y YO
Me gusto tu relato, yo tuve mi prmera experiencia sexual con mi perro y fue algo maravilloso, soy bi no me gustan los hombres pero si las mujeres, pero las relaciones con perros no las cambio por nada, me auto nombro hot-bitch porque cuando estoy con un perro soy una perra muy caliente, me encanta sentirme perra y sentier que el perro es el amo, me gustaria que me escribieras, soy de Mexico y mi correo es esclavo-2@hotmail.com