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La consentida del profesor

Escrito en Infidelidad por Relatos Eroticos el Miércoles 13 Diciembre 2006 a las 10:45 am

Les voy a contar una historia que me sucedió hace más o menos 20 años. Yo tenía 19 años y el 48. Era un hombre alto, blanco, con unas canas que le quedaban muy bien, pero lo más que llamaba la atención eran sus ojos azules. Los tenia de un azul raro que cambiaba según la ropa que tenía puesta. Que si me enamore de el? Si, lo ame con locura y él a mí también, a pesar de ser casado.

Lo que deseo contarles me sucedió en septiembre de ese año en la Universidad donde ambos estábamos, el de profesor y yo de alumna. Me toco informar de otra clase que estaba tomando y él era la persona indicada para ayudarme ya que el tema ya había sido escrito por él en un libro.

“Buenos tardes, Profesor” dije al entrar a su oficina en el sótano del edificio
(después supe que las oficinas de esa área eran “bunker” anti bombas nucleares y si se cerraba la puerta no se escuchaba nada hacia afuera)
“Buenas tardes, cierra la puerta, please” me respondió con esa voz ronca y única que muchas veces me hizo derretir.
Hablamos del trabajo y de lo que yo quería hacer.
“Te voy a ayudar reúnete conmigo el sábado luego de la 1:00pm. Consigue estos materiales”

Se despidió de mi, pero había algo en su mirada que me intrigo algo que no me dejaba concentrarme el resto de la semana y mucho menos el viernes, día en que tomaba la clase con él.

“leíste el material… muy bien, te espero mañana”
“hasta mañana” le respondí con una sonrisa
“Espera, me gusta tu blusa” me dijo y echo a caminar por el pasillo sin darme tiempo a reaccionar

El sábado fui temprano a la Universidad y espere a que terminara su clase se tomara un café masticara un chicle (goma de mascar) y llamara a su esposa del teléfono de la oficina diciéndole que iba a llegar luego de las 5:00 PM

“Así nadie nos molestara mientras estemos aquí” dijo y cerro la puerta

Siempre recordare su ropa ese día, un mezclilla azul y una camisa tipo polo rosada; la cual hacia resaltar aun mas sus ojos azules (era raro verlo así ya que siempre andaba en chaqueta o guayabera según las normas de la universidad). Yo llevaba una camisa corta, con el logo de la universidad y un mezclilla azul también y unas sandalias negras. Comenzamos a hablar del trabajo, cuando sonó el teléfono

“Holy shit, dije que no me molestaran” y respondió de mala gana.

Se me olvido decirle que sus padres eran norteamericanos aunque el vivía aquí desde pequeño, por eso muchas veces hablábamos en ingles. A través de la conversación supe que tenían visita en su casa y su esposa lo reclamaba, él simplemente le dijo que estaba en una reunión y que ella resolviera.

“En que nos quedamos… oye nadie te había dicho que tienes los pies muy lindos”
“¿En serio?” le dije riendo
“En serio, eso y muchas cosas mas” me dijo esta vez muy serio y mirándome a los ojos, no resistí su mirada
“Tienes los pies, las piernas, las manos, los ojos, la boca…” Fue entonces cuando me beso, sentí que todo daba vueltas. Que me derretía,
“wow” fue lo único que logre decir, El se puso de pie y aseguró la puerta
“Ven, abrázame” lo abracé y comenzamos a besarnos a acariciarnos a sentirnos
“¿Sabes que en la clase me pones mal? ¿Que me miras y me confundes? ¿Te gusta?” me dijo mientras con su mano me acariciaba mi trasero y pegaba su cuerpo al mío
“Mucho… demasiado” le conteste sintiendo su miembro pegado a mi. Se sentía grande y firme.
“Eres señorita”
“No, solo he estado con uno… par de veces” (mi ex)
“Eres entonces señorita, tengo que tratarte con cuidado” dijo y se quito la camisa.

Tenia pelo en el pecho entre rubios, canas y negros. Lo acaricie y jugué con ellos. De un impulso me quite la blusa, quería sentir su pecho contra el mío. Lo oí gemir al sentir mis senos contra su pecho. Su gemido hizo que me mojara aun más de lo que estaba

“Que rica estas!!!”

Comenzó a mamarme los senos uno a uno, jugaba con mis pezones, me los mordía suavemente, me enloquecía sus labios, su aliento. Mientras me chupaba los senos comenzó a soltarme la correa del pantalón, le dio trabajo y se echo a reír.

“Me rindo… desnúdate”

Fue una orden, un mandato, que obedecí de inmediato. En aquel momento pesaba unas 110 libras. Tenia (aun los tengo) los senos erectos, redondos y las nalgas firmes y redondas y mi piel color bronce.

“Preciosa”

Y comenzó a desnudarse el también. A pesar de sus casi 50 años tenia un cuerpo perfecto, sin grasa, fuerte y un pene firme y de unas 9 pulgadas (mas de 20cms). Se comenzó a masturbar y a gemir

“¿Sabes las veces que hecho esto a tu nombre en las ultimas semanas?” dijo con voz entre cortada
“¿Muchas?…”dije acercándome y tomando su pene entre mis manos y haciéndole lo mismo que él hacia
“Detente, chúpala”

Lo miré por que en realidad en aquel momento no sabía bien como hacerlo. Tal vez leyó en mi mirada mi inseguridad porque me dijo que me dejara llevar y así lo hice. Sabia delicioso. Lo metía y lo sacaba de mi boca como si fuese un dulce. Sentía que él estaba a punto de enloquecer, de perder el control.

“Basta… me vas a hacer venir y no quiero. Aun no… Dios, estas encharcada” dijo

Mientras estaba acariciándome mi chochita y haciéndome gemir. Comenzó a acariciarme el clítoris firmemente, a un ritmo lento y a decirme cosas en el oído en ingles que me hacían enloquecer

“Vamos mamita dame todo lo que tengas… ¿sigo?”
“Si… sigue… sigue.” Su mano siguió acariciándome con firmeza ya no resistí mas y me apreté contra el para ahogar un grito…
“me vengo… así!!!!!!!” Me tuvo que sostener para no caer, cuando recupere las fuerzas:
“¿Seguimos?” se sentó en una de las sillas de la oficina invitándome a sentarme en su falda.
“Ahora tu misma te lo vas a meter… sin prisa y suave” y así lo hice poco a poco, el pene de él se fue introduciendo dentro de mi
“Me duele…” le dije sin dejar de mirarlo a los ojos
“Lo se. Hazlo suave… así…”

Me dolía en serio, mi ex novio no tenia el pene tan grande ni tan ancho como él y solo lo habíamos hecho par de veces y con prisa. Ahora era diferente el dolor pasó tan pronto lo tuve todo dentro de mi.

“Ahora eres mía… solo mía” me dijo.

Comenzó el movimiento de mete y saca colocando las manos en mis nalgas. Sentía su pene grande salir casi del todo de mi cuerpo. Me enloquecía. Yo cerraba los ojos perdiéndome en el placer. Lo escuchaba gemir con fuerza, respirar profundo, apretarme contra él.

“Muévete así… dale duro… dale” gemía yo le respondía de la misma manera. Le pedía que me hiciera suya con fuerza que me abrazara fuerte.
“Soy tuya, mi vida tuya” se que le dije al borde del orgasmo
“Mía… me vengo mami… te la voy a echar toda adentro…”

Grité apretándome contra él mientras un orgasmo más fuerte que el primero me recorría el cuerpo. Él se estremecía, pude sentir como su pene latía dentro de mí y mi vagina respondía latiendo también.

“Tu interior late” me dijo mientras me acariciaba la espalda con ternura, le di un beso en el cuello y me di cuenta que lo había marcado sin querer
“Te marqué, lo siento… tu esposa”
“No me importa… TÚ, eres mi mujer” me dijo mirándome a los ojos y dándome un beso
“Tuya siempre” le dije

Creo que desde ese momento nos enamoramos. Estuvimos 4 años juntos, pero las circunstancias de la vida nos separaron. Tuvimos muchos mas encuentros los cuales les contaré mas adelante.

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