Pies descalzos
Nuevamente quiero compartir esta historia, con todos aquellos amantes del fetichismo de pies femeninos. Esto que están a punto de leer me sucedió el mes pasado, verdaderamente fue muy placentero. Una de mis actividades preferidas los fines de semana es tocar y cantar trova en un pequeño bar, dicha actividad me ha dado la oportunidad de relacionarme con mucha gente y por supuesto muy buenas remuneraciones económicas.
Un dÃa al terminar mi presentación en el bar, se acerco a mà un matrimonio conformado por un joven aparentemente de muy buena posición económica y una mujer bellÃsima de aproximadamente 32 años de edad, el motivo fue hacerme algunas preguntas relacionadas con mis presentaciones en eventos diversos, después de una pequeña charla la pareja me contrató para asistir a una fiesta en una empresa de vinos y licores, que se encuentra en mi localidad.
El dÃa del evento, al llegar a la fiesta me di cuenta de que se trataba generalmente de gente muy joven, habÃa muchas mujeres muy guapas y vestidas sumamente elegante, la mayorÃa en vestidos de corte fino y para mi fortuna, casi todas en sandalias de tacón muy alto.
Al llegar, de inmediato se acerco a mà el matrimonio que me contrató, ellos me recibieron de manera sumamente atenta, yo no pude evitar observar con detalle a la chica, que por cierto se llama Natalia, ella vestÃa un vestido a medio largo, floreado en color amarillo, el cual se ajustaba de manera muy bella a su hermoso cuerpo, sus nalgas con una curva perfecta, recuerdo el escote, simplemente maravilloso, pues dejaba ver gran parte de sus bellos senos bien formados, ella calzaba unas sandalias de tacón alto, en tiras transparentes, lo que me permitió observar sus pies, sus uñas tenÃan pedicure francés, y en el tobillo izquierdo llevaba una cadenita de oro. Natalia no es muy alta, ni tampoco muy bajita, tiene el cabello rizado, quizás un poco largo, ella es de piel blanca y como ya comente con un cuerpo muy hermoso.
Después del caluroso recibimiento por parte de la pareja, me dirigà hacia la fuente central del jardÃn, que es donde tocarÃa, de inmediato comencé a conectar los cables y a acomodar algunas cosas que utilizo, en eso me percate que Natalia se dirigÃa hacia mÃ, su caminar era muy sensual, se veÃa muy linda. Casi al llegar a donde me encontraba, se atoro uno de sus tacones en los cables de los micrófonos, ella murmuro: “Ay, ya me atoreâ€. De inmediato y sin ninguna duda me incline y tome su pie por el tobillo, con el pretexto de liberar su pie del cable, en ese momento yo trataba de tocar disimuladamente todo su pie, de pronto ella se quito la sandalia para que yo pudiera liberarla de los cables, ella flexiono su pierna hacia atrás, lo que me permitió ver su preciosa planta, era de color rosado y daba la impresión de ser sumamente tersa; cuando por fin libere su sandalia de los cables le pregunte: ¿Te encuentras bien, no te lastimaste?, ella me respondió: “No, no fue nada, pero me da un poco de pena contigoâ€, ella sonrió, en eso yo hice el intento de ponerle la sandalia, a lo que ella accedió ofreciéndome su pie, nuevamente con la intención de tocar su pie le dije: ¿Segura, que no te lastimaste?, yo tome su pie y lo acaricie desde el tobillo hasta los dedos, ella sonrió diciendo: “Ay, me haces cosquillasâ€, en eso ella retiro su pie y coloco su sandalia.
Después de ese incidente yo no dejaba de pensar en Natalia y obviamente en sus preciosos pies, trataba de imaginar alguna estrategia que me permitiera tocar y si era posible besar y lamer sus pies. Al terminar mi presentación, me invitaron a comer y a disfrutar de la fiesta. Durante la comida fui interrogado por varias personas, me hacÃan preguntas relacionadas con la música y cosas asÃ, después de un rato yo seguÃa pensando en como lograrÃa tocar los pies de Natalia, para ese momento la mayorÃa de los invitados si no es que todos, ya se encontraban muy ebrios, y por supuesto el esposo de Natalia no era la excepción, fue entonces cuando se me ocurrió algo para lograr mi objetivo propuesto.
Comencé a guardar mis cosas con el fin de retirarme, en eso nuevamente apareció Natalia para decirme que por favor la acompañara, ya que ella serÃa quien pagarÃa el costo de mi presentación, era fantástico mi estrategia habÃa dado resultado.
Al llegar a una pequeña oficina, que por cierto estaba algo retirada del jardÃn, ella me dijo: “Oye, tocas muy bien, me encanta tu manera de interpretar. Tú crees que serÃa mucho pedir, que me cantaras una canciónâ€, en eso ella tomo una guitarra que se encontraba en un pequeño sofá y me la dio. Yo le respondÃ: Bueno si tú quieres y crees que no te cause problemas con tu esposo. Ella sonrió y me dijo: “No te preocupes, él me tiene mucha confianza y además sabe que me encanta la Trova, anda cántame algoâ€. En eso se me ocurrió un nuevo plan, y le respondÃ: Bueno pero después tu me haces un favor. Ella me contesto: “Claro, lo que quieras, siempre y cuando este a mi alcanceâ€.
Después de tocar tres canciones para Natalia le dije: Ok, ahora te puedo pedir el favor. “Claro, a ver dimeâ€, respondió. Para ese momento mi corazón latÃa de manera más intensa a raÃz del nerviosismo que sentÃa, hasta que dije: PodrÃa tocar un momento tus pies, ella se sorprendió y con un gesto de incertidumbre me contestó: ¿Mis pies, para qué?, yo le respondÃ: Bueno en realidad siempre he tenido curiosidad de sentir los pies de una mujer, y más aún cuando los tiene tan bellos como tú. Natalia contesto: Bueno si tú quieres. Esas palabras fueron para mà inolvidables. Ella se sentó sobre el escritorio y cruzo la pierna, yo me arrodille frente a ella y tome su pie izquierdo, posteriormente retire lentamente su sandalia, tratando de percibir el olor de su bello pie, en eso ella me dijo: ¿Acaso nunca le habÃas tocado los pies a una mujer?, yo le respondÃ: No, jamás lo habÃa hecho, yo seguÃa acariciando su pie, tocaba sus dedos y masajeaba con delicadeza toda su planta, después hice lo mismo con su otro pie, recuerdo que los tenÃa muy suaves, y el olor de estos era a crema mezclado con zapato, en eso ella dijo: “Oye que rico masaje, ya me dolÃan un poco los pies de tanto caminarâ€, le respondÃ: Natalia te molestarÃa si le diera un beso a tus pies, ella me miro a los ojos y me dijo: “En realidad me da pena, no es que me moleste, pero si lo quieres hacer y no te da asco, hazloâ€.
Rápidamente acerque su pie izquierdo a mi boca y le di un beso justamente arriba de sus dedos, su olor me excitaba cada vez mas, ella puso los brazos por detrás de su espalda y se recostó sobre el escritorio, lo que me permitió observar con mayor detalle sus plantas, fue entonces cuando no pude contener mas mis ganas y empecé a lamer con cuidado sus pies, ella se reÃa y me decÃa: “Me haces cosquillasâ€, al mismo tiempo que abrÃa sus dedos de sus pies, mientras tanto yo aprovechaba para pasar mi lengua en medio de estos, después coloque mi nariz justo abajo de sus dedos con la intención de oler cada vez mas sus pies, eso a ella le causo un poco de gracia y comenzó a jalar mi nariz con sus dedos, el hecho de tener sus pies en mi cara fue maravilloso, pues pude sentir con detalle toda la tersura y el aroma de sus pies. Asà pasaron alrededor de diez minutos, hasta que ella a consecuencia del alcohol me jalo de la corbata y comenzó a besarme, yo la tome por las piernas, las cuales quedaban justo a la altura de mi cintura, y las recorrà de abajo hacia arriba hasta llegar a su vagina, eso me excito aún mas, asà que me volvà a arrodillar para besar y lamer sus piernas, en eso escuchamos una voz llamando a Natalia, de un salto ella se puso de pie y acomodo sus sandalias, rápidamente tomo el dinero de un cajón y me dijo: Bueno aquà esta tu paga y en verdad te agradezco que hayas aceptado venir. En eso entro a la oficina Ana, la hermana de Natalia para comentarnos que en ese momento partirÃan el pastel. Asà salimos de la oficina, Natalia se notaba un tanto apenada conmigo, asà que decidà retirarme del lugar.
Fue asà como vivà una de las experiencias más placenteras gracias a mi pasatiempo favorito.









yo tambien soy fetichista me gusta como estuvo tu relato