Sexo anal con mi cuñado

Escrito en Sexo Anal por Relatos Eroticos el Jueves 23 Marzo 2006 a las 2:35 pm

La historia que estoy por contar es algo que me da verg�enza pero que a su vez es el momento que m�s goc� en mi vida. Me llamo Marcela, tengo 38 a�os y vivo en Buenos Aires, estoy casada desde hace 15 a�os y tengo 2 hijos.

Un d�a, alrededor de las 2 de la tarde, mis hijos estaban durmiendo y mi marido trabajando (�l trabaja hasta las 7 de la noche) yo estaba haciendo gimnasia en casa, ten�a puesto una remera celeste y un pantal�n de color blanco, de repente todo se apag�, se hab�a cortado la electricidad. Entonces lo llam� por tel�fono a mi cu�ado (el marido de la hermana de mi marido) que se llama Jorge y tiene 33 a�os, �l sab�a de electricidad, enseguida vino a casa y en 10 minutos ten�a energ�a nuevamente. Yo mido 1,58 y peso unos 49 Kilogramos y mi cu�ado (Jorge) es alto, mide 1,79 y pesa unos 80 Kilogramos, estas diferencias entre �l y yo son importantes por lo que hicimos juntos.

Luego que �l guardara sus herramientas, nos quedamos parados charlando, de repente se me qued� mirando directo a los ojos y luego se me acerc� hasta quedar a muy pocos cent�metros sus labios de los m�os, de repente sus manos comenzaron a rodearme la cintura hasta llegar a mi espalda y luego bajaron hasta mi cola acarici�ndola toda. Yo me qued� helada, quer�a detenerlo pero mi cuerpo no me respond�a, sab�a que si no lo deten�a me iba a coger, no s� como pero lo sab�a. Entonces cerr� los ojos y �l me bes�, de repente no sent� m�s sus manos ni sus besos pero no me atrev� a ver que pasaba, unos segundos despu�s lo volv� a sentir pero esta vez sus manos me acariciaban mis peque�as tetas, una de sus manos baj�, se meti� dentro de mi pantal�n, luego dentro de mi bombacha y no par� hasta que un dedo se hundi� en mi concha, entonces comprend� que �l estaba detr�s de m�.

Yo sab�a que ten�a que parar con esto, que yo estaba casada y �l tambi�n y sobre todo que �ramos cu�ados pero el placer que sent�a me lo impidi�, no lo pude resistir m�s, no pude ocultar lo que sent�a y comenc� a gemir, me inclin� hacia delante y sent� algo enorme que choc� contra mi cola, era su pene, un enorme bulto, tir� una mano hacia atr�s, la puse entre �l y yo y tom� ese enorme bulto en mi mano. Mientras me apoyaba por atr�s Jorge comenz� a decirme cosas al o�do, me dec�a que me quer�a coger, que hac�a tiempo que me miraba y le gustaba mi cuerpo por ser chiquita y delgada, que le encantaba mi peque�a cola, dec�a que ten�a el culito paradito y redondito como a �l le gustaba y que siempre se preguntaba como ser�a penetrarme.

Sus manos comenzaron a bajarme el pantal�n, yo me di la vuelta y tambi�n comenc� a bajarle el pantal�n, y luego, al bajarle el calzoncillo, algo duro largo y grueso apareci� entre mis manos, �que pija m�s enorme� pensaba yo. Si hab�a llegado hasta ah� ya no pod�a detenerme, ahora estaba dispuesta a todo, sin pensarlo mucho me agach� delante de �l, tome su pija con mi mano y me la hund� en la boca, casi no me entraba, Jorge me tomaba de la cabeza y me la empujaba hacia �l. Luego los dos nos miramos y fuimos hasta una mesa, me sent� sobre ella, abr� las piernas y Jorge se coloc� delante, tom� su pija con la mano y me la puse entre las piernas, inmediatamente �l empuj� y comenz� a met�rmela lentamente, al principio me doli� pero luego el placer me ceg� y s�lo ve�a placer y placer. Enseguida todo su pedazo entr� dentro de m�. Jorge me besaba la boca y las tetas mientras toda su pija entraba y sal�a una y otra vez rozando mi cl�toris y poni�ndome cada vez m�s loca. Poco tiempo despu�s tuve un orgasmo con unos gemidos tan fuertes que casi grito de placer.

Fue entonces que de la boca de Jorge salieron las palabras que toda la vida recordar� �Date vuelta� me dijo cuando termin� de acabar, yo sab�a lo que eso significaba y sus consecuencias, entonces le expliqu� que de atr�s era virgen y que ni siquiera a mi marido le hab�a dado la cola por miedo a que me lastimara y eso que mi marido no tiene la pija tan grande como �l, en ese momento fue cuando pens� en sus 80 kilos y en su enorme pija dentro de la peque�a cola de una mujer de 48 kilos, solo pensaba en si resistir�a esa penetraci�n, adem�s siempre pens� que el sexo anal era algo sucio y doloroso.

Pero luego, quise ser penetrada, en ese momento no pens� en lo sucio ni en el dolor, s�lo quer�a gozar m�s y m�s y por primera vez en la vida quer�a que una enorme pija entrara hasta el fondo de mi cola sin importar lo que yo sufriera si me part�a en dos, entonces s�lo le dije �Soy toda tuya Jorge… incluyendo la cola� �l me tomo de la mano y me llev� al sill�n donde me pidi� que me acostara boca abajo, luego me coloc� un almohad�n debajo de la cintura y qued� con la cola levantada, �l se puso crema en la pija y se coloc� detr�s de m�, me pasaba la pija por la cola, sobre los cachetes, por la vulva, sobre el ano, lentamente introdujo un dedo en mi ano y luego dos, mientras me dec�a que abriera las piernas, que me relajara, y… de repente vi las estrellas, sent� un dolor tan fuerte que se me escap� un peque�o grito, algo duro y grande me estaba desvirgando el ano.

Los segundos de penetraci�n parec�an minutos, al rato pens� que ya me la hab�a metido toda, pero cuando me dijo que solo hab�a entrado la punta, pens� �Por Dios… me va a desgarrar el culo… y bueno de algo hay que morir�, estaba tan caliente que no me importaba desmayarme de dolor, s�lo quer�a que �l, mi cu�ado, me partiera el culo y para demostr�rselo le dije �Dale Jorge… deja a tu cu�adita bien� y empuj� la cola hacia arriba, el continu� empujando muy lentamente, a veces me la sacaba toda y me la volv�a a meter pero cada vez un poco m�s adentro, me penetraba con mucho cuidado, sent�a como mi cola se abr�a y su pija entraba cent�metro a cent�metro mientras un par de l�grimas brotaron de mis ojos, Jorge me pregunt� si me dol�a mucho, le ment�, le dije que estaba bien y que me la metiera toda, porqu� eso era lo que quer�a.

Luego de un rato de culiarme me dijo que ya la ten�a toda adentro, me hab�a penetrado completamente, yo no pod�a creer lo que estaba haciendo, mi cu�ado me estaba penetrando por el culo, tampoco pod�a creer que toda su enorme pija haya entrado en mi cola, sent�a la punta de su pija en mi est�mago y mi cola desgarrada y partida en dos. Una vez penetrada por completo gem�amos los dos, nos mov�amos los dos juntos, culiando y culiando, gozamos del sexo anal un largo rato hasta que tuve mi segundo orgasmo, tampoco sab�a que el sexo anal pod�a provocar un orgasmo, seguro que lo est�bamos disfrutando, luego Jorge comenz� a temblar y gritaba mientras yo sent�a como su pija se sacud�a cada vez que eyaculaba dentro de mi culo. Nunca lo hab�a imaginado a mi cu�ado gozando de esa forma y menos cogi�ndome como lo hizo. Cuando Jorge me sac� la pija me dijo que un hilo de sangre chorreaba de mi ano, eso no me sorprendi�, me hab�a imaginado que me desgarrar�a el ano con semejante pene.

Hoy, un tiempo despu�s de esa movida tarde, me sigo preguntando como fui capaz de hacer lo que hice, y de c�mo pude resistir esa penetraci�n anal con un dolor que nunca olvidar� pero tambi�n una experiencia y un placer que tampoco nunca olvidar�, tampoco olvidar� a mi cu�adito que hasta ahora fue el �nico due�o de mi trasero. Relatos Porno

2 comentarios »

  1. Comentario por sergio — Noviembre 19, 2006 @ 2:06 pm

    muy buena le historia me encantaria conocerte y hacerte gozar todas las noches que quieras

  2. Comentario por LUIS NARANJO — Diciembre 4, 2006 @ 2:46 am

    QUE RICO MAMITA HOJALA MI CUÑADA Y YO HICIERAMOS LOMISMO

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