Una noche cualquiera
Era un miércoles por la noche cuando salimos a cenar mà esposo Nacho y yo, llovÃa hacÃa frió las calles estaban vacÃas. Después de cenar nos apetecÃa tomar una copa, fuimos en busca de algún sitio que pudiera estar animado pero todos los sitios conocidos estaban desangelados. Aburridos sin saber a donde ir, Nacho me decÃa ir a tomar la copa al club de intercambios, su idea era la mejor y entre semana no habÃamos ido antes al club,
Cuando entramos al club nos sentamos en una mesa, en la pista dos parejas bailaban se metÃan mano se besaban, habÃa poca gente sentadas en grupo de cuatro en tres mesas. Hechada una primera vista al local estaba claro que los desparejados éramos nosotros. Pedimos las copas sin quitar ojo a lo que hacÃan las dos parejas de la pista y otras dos que lo pasaban bien en su mesa. Tanto mirar me ponÃa caliente humedecÃa mà coño, empapaba los dedos de Nacho que acariciaba mà sexo. TenÃa ganas de follar con mà marido, él también me deseaba.
En el club hay una piscina de agua caliente con espuma, le propuse a Nacho hacer el amor en el agua, nos levantamos vimos que no habÃa nadie, tenÃamos para los dos aquella bonita piscina. Pagamos por guardar nuestras ropas y usar la piscina. Envuelta en la toalla que me daban salÃ, Nacho ya estaba en el agua, desnuda me metà en la rica y relajante agua caliente con espuma.
Al abrazar a Nacho nuestros cuerpos calientes se frotaban ricamente con suavidad sensualidad, cada caricia la sentÃa especial. Fundimos nuestros cuerpos con caricias con mucha pasión, notaba mà entrepierna arder y al tocar su polla la sentÃa más caliente de lo normal. Le pedà a Nacho la polla, querÃa mamarla, le dije que se quedara sentado al borde de la piscina. Su verga mojada con espuma y caliente resbalaba suavemente en mis manos, la devoraba en la boca con todas mis ganas.
Después de una intensa mamada, Nacho se bajó entró al agua a mà lado, me daba la vuelta desde atrás a gatas me penetraba. Su polla entraba suavemente lubricada por la espuma y mis flujos, puse las manos los brazos fuera de la piscina para soportar las penetraciones el bombeo de Nacho. Llegaron los primeros orgasmos mientras su verga me follaba, sus dedos los clavaba dilataba mà culo.
Follar en aquel lugar era muy sexy, la idea de que alguien pudiera verme me excitaba más, jadeaba gritaba a viva voz. Animaba a Nacho para que no parara de follarme, lo mucho que me gustaba… disfrutaba estaba tan bien que le pedà que me follara por el culo. Su polla mojada bien lubricada entraba en mà ano despacio, empezó a moverla poco a poco cada vez más rápido, sus movimientos se aceleraron y mis orgasmos uno tras otro.
Ocupada en lo que estaba, de repente sentÃa golpear mà rostro con una calida polla, excitada como estaba sin mirar metà en mà boca aquella verga que se ofrecÃa tan deliciosa. Me dedicaba a gozar de la polla de Nacho a mamar la desconocida verga. Cuando sentà dentro del ano el semen de Nacho me di la vuelta para besarle para agradecer su rica manera de hacerme el amor.
Luego saludaba al inesperado visitante, tenÃa su polla erecta, vino a nuestro lado, me besaba le rodeaba con mis piernas hasta meter en mà cueva su polla. Abrazada a él cabalgaba follaba sin parar, hasta que salió su polla. Me daba la vuelta le ofrecÃa mà ano le pedÃa que me follara, metió con fuerza toda su verga por el culo, fuerte pero breve se corrÃa dentro de mÃ.
Cuando nos recuperamos nos presentamos, quedamos para otro dÃa, follar en aquel lugar y con la sorpresa del desconocido ha sido una de mis mejores experiencias.









