Una pareja completa
Soy Francisca, chilena, una mujer común y corriente, hoy con 29 años, divorciada desde los 21 (felizmente divorciada). En marzo de 1998 (cuando tenÃa 22) conocà a Antonio de 28 años, un caballero por donde se le mire. El azar nos hizo trabajar juntos y por lo mismo estar mucho tiempo juntos. Era caballero, correcto, inteligente, educado, sencillo, circunspecto (palabra que conocà de él), sonreÃa con los ojos, tenÃa la palabra adecuada, la respuesta justa, la sonrisa a flor de piel… Un hombrazo!. Comencé a admirarlo.
Un dÃa feriado fui a trabajar con él y sentÃa que nos gustábamos pero pensé que yo me estaba pasando rollos asà que traté de pensar en otra cosa. Estábamos solos y como habÃa instalado el icq en mi computador en un momento le pedà que lo revisara y él vino de inmediato y se paró detrás de mÃ, yo sentÃa que me iba a desmayar o que sin querer le iba a rozar la mano… le dije que saldrÃa para que él revisara con tranquilidad y me dijo que no, que no me preocupara: yo de pié y el detrás de mà arreglaba el problema. Estaba tiesa de nervios, de vergüenza y se fue a su oficina como si nada y, entre bromas, me escribió por Icq que le gustaba mi trasero… me escribió que en vez de estar trabajando podrÃamos irnos a la playa y yo no sabÃa si él estaba jugando o sólo querÃa ver mi reacción asà que sutilmente le seguà el juego… Yo me morÃa porque me besara pero no ocurrió nada.
El icq hizo que comenzáramos a escribirnos a pesar de trabajar muy cerca. Nos escribÃamos cosas que frente a frente no eramos capaces de decirnos. Cada vez con un poquito de tono más elevado. Un dÃa me dio un beso en la nariz a lo que yo casi me morà de impresión y de alegrÃa. El tan caballero un dÃa me dijo que si yo llegaba temprano él me darÃa un beso de saludo donde yo quisiera y yo tan señorita le dije que en la perita. Los meses pasaron y ese hombre no sólo me gustaba, sino que me encantaba… Lo que me escribÃa hacÃa que me mojara entera y me costaba entender que eso me ocurriera si sólo me escribÃa. Me morÃa por un beso… y veÃa eso como algo tan lejano, por lo que pensé que a él sólo le gustaba escribir para excitarse y yo me pasaba los tremendos rollos.
Nunca olvidaré el dÃa en que se derretÃan las torres gemelas en EEUU y él me dio el primer beso… quedé helada, no supe qué hacer y me arrepentà de no haberme sentado en sus piernas sólo para haber gozado mejor ese besito que me dio y que podÃa ser el primero y el último.
Seguimos escribiéndonos como si nada y ese mismo mes él me llevó a una de las oficinas de la empresa y me sentó en un escritorio y me besó. Pero además se bajó el cierre de su pantalón y sin preguntarme puso mi cabeza en su miembro. Nuevamente quedé helada y más aún si yo una hora después tendrÃa una actividad religiosa. Entre a la iglesia pensando en él y ni me acuerdo de lo que se habló en la parroquia.
Los besos continuaron cada vez más fuertes y yo entraba a su oficina, cerraba la puerta, me sentaba sobre ponÃa sobre él pero sólo en una pierna y me desabrochaba los botones de la blusa para que besara mis pechos… él me los besaba tan rico, tan rico que yo no deseaba salir de su oficina ya que me mojaba entera. Eso me encantaba. El tiempo comenzó a pasar y en noviembre de ese año nos acostamos por primera vez. Yo estaba muy nerviosa porque llevaba más de 300 dÃas sin sexo… desde que me habÃa separado. De ese dÃa de lo poco que recuerdo por los nervios lo vi en un momento sobre mà y sudando de una manera increÃble. De pronto no sé cómo yo estaba sobre él, moviéndome y recuerdo que llegué a tres orgasmos… después de ello pensé, él es “espectacular”. Al dÃa siguiente nos saludamos como si nada y en un momento me preguntó qué me habÃa parecido el tamaño de su pene y yo muy suelta de cuerpo y sin pensar le dije “normal” (19 cm erecto). Con el tiempo conocà otros penes en fotos y me di cuenta que lo tenÃa grande.
Seguimos en el tiempo, y ya todo era cada vez más fuerte, más besos, más intensos, más cara de palo y él me hacÃa sexo oral en su escritorio. Quedaba enferma… cosa más rica… después él terminaba en mi boca y asà nos pasamos varios meses hasta comenzar a hacer el amor en la oficina. Esperábamos a que se fueran todos y después nos tirábamos al piso y yo casi en pelota por completo… Uffff… Nos podÃan haber pillado y de hecho en dos oportunidades la vimos complicada escondiéndonos…Pero más no excitaba y la adrenalina subÃa.
Antonio era el dueño de la empresa, heredada de su papá. Y yo podÃa acceder constantemente a su oficina sin que nadie preguntara nada… aunque hoy pienso que nos sacaron la foto de lo lindo… (ja ja) El gerente de personal era su mejor amigo y sólo tocaba la puerta y entraba de inmediato a la oficina. Un dÃa yo estaba debajo del escritorio de Antonio haciéndole sexo oral de lo lindo y de pronto entró el gerente de personal. Antonio quedó helado, pálido y yo ahà debajo del escritorio seguà chupándoselo mientras Antonio no sabÃa qué hacer. El gerente de personal le preguntaba qué le ocurrÃa y Antonio le decÃa que se sentÃa un poco mal…apenas respiraba y yo con su miembro entero en mi boca. Antonio le decÃa creo que tengo apretado el pecho, debe ser el corazón… y el gerente algo preocupado le insistÃa en que llamaran a Help, a lo que Antonio seguÃa pálido y diciéndole que no se preocupara, que pronto se le iba a pasar… Ahà estuve yo cerca de 20 min. camuflada debajo del escritorio, chupándole de lo lindo el normal a Antonio y él pálido como una hoja.
Nunca olvidaré cuando fui a su oficina (en pleno horario de trabajo) y yo me habÃa sacado los calzones. Entonces él puso su mano en mi trasero y quedó helado, me dijo: me vas a reventar el marrueco con lo tieso que me lo pones!!! y asà nos pasábamos el tiempo… Siempre al filo de ser sorprendidos por alguien del trabajo. Hicimos muchas locuras… Él me llevaba a los mejores moteles, los más elegantes y yo que soy de familia común y corriente, popular, parecÃa cenicienta al lado de Antonio y el pobre después tenÃa que cruzar todo Santiago para llevarme a la casa. Nunca olvidaré cuando fuimos al motel y él llevó mermelada de durazno y me la puso en el pecho… comenzó a besarme los senos comiendo y saboreando toda la mermelada de mis pechos, como sabÃa que me gustaba la crema puso al mismo tiempo crema en su pene y ambos saboreamos de lo lindo en los cuerpos del otro. Quedamos enteros pegoteados pero habÃa sido todo muy rico… DÃas inolvidables.
El tiempo pasó y nos alejamos un tiempo pero después volvimos. Con más fuerza, con más pasión. Antonio abrió otro negocio y se trasladó y me invitó a que lo acompañara. En el nuevo lugar, tenÃamos sexo casi dÃa por medio. El tiempo siguió y Antonio quiso descansar de la pega y no querÃa trabajos ejecutivos. Sentà que todo iba a ser muy difÃcil, yo que estaba acostumbrada a verlo todo el tiempo no sabÃa que harÃa al no tener a diario sus besos, su cuerpo, su boca, su olor, sus manos, sus caricias… pensé que iba a ser terrible. Pero Antonio siempre ha pensado en todo y lo ha pensado por los dos. Se compró un departamento para convertirlo en nuestro nido de amor. SalÃa de mi trabajo y me iba a mi departamento (terminó siendo mÃo).
Ahà tenÃamos relaciones casi todos los dÃas, era fantástico, rico y él delicioso. Antonio me conocÃa al revés y al derecho y sabÃa todo lo que a mà me encantaba, sabÃa el momento preciso de cómo y cuando besarme. Comenzó a integrar videos de Internet triple x, eso me calentaba de una manera muy rápida. El siempre me decÃa que yo era voyerista a lo que tuve que aceptarlo. Yo me mojaba con una rapidez y él paralelo me seguÃa estimulando, besando, chupando, apretando, donde a mà me encantaba. No sé cómo comencé a tener cada vez más orgasmos. Yo transpiraba como chancho, nunca me habÃa ocurrido. Quedábamos muertos, tirados, secos. Era increÃble. El único problema era que no tenÃamos cama asà es que lo hacÃamos en el piso los primeros dÃas hasta que la amoblamos por completo (quedaba con las rodillas moradas, ya que la única manera que puedo llegar es subiéndome sobre él y moverme con una fuerza que incluso yo desconozco). Me viene un fuego y el clÃtoris comienzo a frotarlo en su cuerpo y ahà muero, definitivamente muero, o mejor dicho kgo, porque literalmente me he llegado a hacer kk con los orgasmos que he tenido, es vergonzoso pero real. El siempre buscaba el video adecuado, el que sabÃa que me iba a excitar, aunque no me hacÃa mucha gracia que él recorriera muchos videos porque me daban como un poco de celos, pero Antonio siempre tenÃa la palabra adecuada para calmarme. No sé cómo comencé a excitarme viendo mujeres besándose. Yo siempre he tenido claro que me encantan los hombres y que hay que ser demente para que una mujer bese a otra mujer, pero lo peor es que no me excitaban las mujeres pencas sino que las minas más ricas. Un dÃa habÃan dos minas tocándose y en un momento se pusieron el choro con choro comenzaron como a rozarse y como a chocarse. Yo quedé helada… Lo encontraba demente pero Antonio siempre me dijo que no me preocupara porque era sólo una estimulación, que él tenÃa claro mi sexualidad y me preguntaba qué es lo que me excitaba y yo le decÃa que era y él explotaba, eyaculaba de imaginarse, o sea explotábamos juntos.
Un dÃa llegó con una cámara fotográfica asà que nos fotografiamos en pelota de lo lindo. Las fotos eran tÃpicas de portal porno pero con la única diferencia en que ambos sabÃamos quiénes eran. Las fotos eran casi artÃsticas y con poses como cayeran, ahà Antonio las dejaba en su computador. Nuestra confianza era impagable, imposible de encontrar en otra parte.
Antonio es alto y moreno, de pelo en pecho como mono y un sabor delicioso. Unas manos suaves como las de los médicos, las piernas como las de los futbolistas, la precisión de un cirujano, un aguante de sexo de mÃnimo 30 minutos que es lo que yo necesito para llegar a mis orgasmos, un pene grande y grueso 19 x 6, una lengua jugosa, una boca que no se detiene si desea besar cm a cm y la imaginación de un novelista. Además es ardiente, caliente, fuerte, entregado, viril, suave cuando es necesario, cariñoso, romántico, sencillo, ideal,… En resumen es un hombre completo (con y sin ropa) “tiene todo lo que una mujer necesita para ser feliz”. Yo soy todo lo contrario, un potro sin domar, salvaje, impulsiva, gansa. Soy de esas que me lanzo y no pienso, de las que hay que detenerme para no hacer tonteras, de las que hay que hablarle mil veces de lo mismo hasta que lo entienda, porfiada, llevada a mis ideas, con deseos de libertad, camino contra la corriente, soy extremista, no conozco los matices, llorona, infantil, inmadura, quizás una piedra en bruto… Como buena ariana llevo fuego en la sangre como mi signo.
Llevamos años juntos. El sexo sigue igual de rico, igual de intenso, igual de fuerte. Parece que nunca hemos estado juntos. Me hace un sexo oral del que me derrite, no sé cómo me chupa que me vuelve loca… sus besos son exquisitos, él tiene eso que se llama arte de amar. El goza con mis orgasmos y con él nunca he tenido que mirar el techo, me espera para que lleguemos juntos, disfruta y yo loca por él. Sólo nos habÃa faltado el sexo anal, algo que yo nunca estuve de acuerdo pero con él las ganas me sobraban. Sólo le tenÃa miedo al dolor pero de pensar que a ambos nos podÃa gustar me tenÃa intranquila. Un dÃa cuando estábamos en un motel llamé por teléfono y pedà de esas cremas que son para estimular el ano. Antonio no dijo nada, sólo me miró y cuando llegó el producto actuó. Ahà estábamos nosotros en pleno espectáculo…ambos querÃamos eso y lo disfrutamos como chancho. El en un principio fue muy cuidadoso porque a mà me dolÃa mucho y una vez que vio que el dolor pasó comenzó a penetrarme como loco, estaba como enfermo y no paraba y yo que no conocÃa eso comencé a llegar también porque él se encargaba de acariciarme para que yo estuviera bien, me acariciaba tan rico el clÃtoris que yo creo que de lo lubricada que estaba goteaba. Ufffff fue fuerte y muy rico, lo disfrutamos a concho.
Con Antonio tenemos una gran confianza, somos parejas, amigos, cómplices, pero por sobre todo somos Partner. El siempre me ha contado sus fantasÃas y hemos llegado al extremo que cuando estamos juntos él comienza a hablar e imaginar que hay otra fémina Generalmente siempre puso a mi hermana y a mi amiga la Josefina, qué es mi gran amiga que tengo. En un principio no me parecÃa la idea que las nombrara a ellas porque me daban celos. Pero como Antonio todo me lo explica y sabe calmarme, los celos se me fueron pasando. Yo sabÃa que a él eso lo excitaba mucho porque siempre me decÃa que en el arte del sexo habÃa que ocupar todos los sentidos. Al final yo no tenÃa problemas en que él nombrara a mi hermana o a la José, total era un juego… asà que le mostré unas fotos de mi hermana y de la José para que Antonio supiera con quien fantaseaba… Con Antonio siempre hablábamos que de haber alguna locura de ese estilo serÃa porque ambos estábamos de acuerdo, y yo siempre le dije que yo estaba muy bien asà con él, que yo no tenÃa fantasÃas, que era muy feliz con él. Pero él siempre insistÃa con el tema que siempre juntos, que nunca a espaldas, que la confianza, que esto y que lo otro y al final un dÃa le dije: si algún dÃa aparece alguna pareja sólo dime: prepárate. Si me preguntas, tengo 3 segundos para decir que no. No me preguntes.
La José es mi única amiga, ella ha sufrido harto en la vida y yo la quiero harto, ella es de la misma edad mÃa pero morena, lo contrario de mÃ. Tuvo un pololo por 2 años y el año pasado (2004) se fueron a vivir juntos pero no duraron ni 8 meses conviviendo. Pobre José. Yo le he dicho que he tenido mucha suerte con Antonio que realmente no merezco tanta felicidad. Con la José siempre hablamos nuestras cosas, ella me ha contado de sus pololos y ella conoce mis historias. Desde que le hablé de Antonio le conté que él me hacÃa llegar un montón de orgasmos y que gastaba un dineral conmigo en moteles. Ella me decÃa: chuta! en serio? (no sé si no me creÃa o estaba impresionada).
A la José le gusta leer historias en Internet, y siempre me dice que yo envÃe una historia de mi “espectacular” para ver si es tanta la maravilla.
Como yo soy asà impulsiva y no pienso mucho las cosas le dije que yo no tenÃa problemas en escribir mi historia pero el problema era que yo en el trabajo que tengo ahora tenemos las páginas de Internet restringidas y que yo no tengo Internet en mi casa. Pero la José como es como yo y para variar Ariana, me dijo que no me preocupara que yo escribiera la historia y que ella la subÃa a la red a esas páginas que ella visita. Como que no quiere la cosa me agregó: puedes agregar fotos de la maravilla que tienes… para que la historia llame más la atención.
Nunca me quedó claro si la José se referÃa a “la maravilla que tienes” por pica, o por qué… El asunto es que yo le entregué en la mañana antes de irme a trabajar el diskett con esta historia a la José. Le dije que ahà iban todas las fotos que yo tenÃa con Antonio asà que por favor me cuidara el diskett y que pusiera la que ella encontrara más adecuada con la historia… Pero luego acordamos no colocar fotos ni nada y sólo subir la historia a Internet.
A la hora de almuerzo del 12 de junio de este año, la José me llamó llorando y me dijo que tenÃa que hablar conmigo, yo le dije qué ocurrÃa y ella me dijo que necesitaba hablar urgente y que fuera a su trabajo a buscarla, yo habÃa ido en un par de oportunidades -muy poca- y ella me habÃa presentado a la gente que trabaja con ella, sus compañeros, sus compañeras y su jefe. Yo le dije que no podÃa ir porque me juntarÃa con Antonio e irÃamos a un motel top (nos gusta pese a que tenemos Dpto., por los lugares nuevos) y ella me dijo que fuera antes a buscarla y que me esperaba a las 5. Yo tenÃa que juntarme con Antonio a las 18.00 asà es que sentà que algo de tiempo tenÃa, él vendrÃa a buscarme a mi trabajo como lo hace siempre y yo pensé que iba a alcanzar asà es que no le conté a Antonio que me iba a juntar con la José. Llegué a su oficina y ahà estaban sus compañeros de trabajo, parecÃa que todos me conocÃan (aunque sólo me habÃan visto un par de veces) me hicieron pasar a la oficina del jefe de la José porque ahà estaba él con ella. La cosa es que saludé a la José y a su jefe y ella le dijo que se irÃa conmigo.
Yo que todavÃa no entendÃa nada le dije que me explicara que yo tenÃa que juntarme con Antonio. Ella me dijo que fuésemos a su oficina y ahà cerro la puerta y me dijo: Valentina, no sé cómo explicarte, es que me da vergüenza, es que me siento mala amiga, es que esto y que lo otro. Yo que veÃa que la hora avanzaba le dije que me explicara porque no entendÃa nada. Entonces ella me dijo, es que Antonio, y yo le dije qué? ella me abrazó y me dijo Valentina es que desde que me hablaste de Antonio, al leer la primera parte de la historia (agregamos después dos partes más para subirla aquÃ) y de como él era yo no he dejado de pensar en él. Llevo como una semana soñando con Antonio, mojándome como loca y ni siquiera yo me lo explico. Yo no sé qué cara yo tendrÃa y ella siguió: con esto de la historia no he trabajado en todo el dÃa, apenas subà lo tuyo a la red no he dejado de ver las fotos de Antonio en el disquete que me pasaste… Yo abrÃa mis ojos que parecÃan que se me iban a salir y ella muy suelta de cuerpo me agrega la frase para el bronce: si yo hubiese sido tú, te habrÃa dejado estar con nosotros… y yo al querer decirle: Dónde la viste? le dije: Dónde quieres ir… buaaaaa. No sé qué le pasó a la José pero su cara de afligimiento se le pasó por arte de magia. Me dijo vamos hoy “antes de que te arrepientas”… yo estaba muda.
Antes que yo dijera nada me dijo: tengo pedido un radio taxi para que nos vayamos a tu trabajo porque no tengo mi auto. No paraba de hablar, seguramente porque estaba muy entusiasmada. De pronto me miró y me dijo: pero qué haré? no sé qué debo hacer… yo como buena amiga le dije: bueno, a Antonio le encanta el sexo oral, y si quieres haz lo mismo que hago yo, pero, el infaltable pero, no lo beses en la boca y no lo rasguñes… No pasó ni medio minuto y el radiotaxi nos estaba esperando. Llegamos a mi trabajo a las 17.50 hrs. Ella fue al baño a “arreglarse un poquito” y yo seguÃa en estado de shock. Yo parecÃa una bruja y la José una modelo, con su mejor pinta (como no tiene guagua se ve regia y yo tuve mi guagua a los 18 años) se soltó el pelo y me dio un beso de amiga. Yo no sabÃa qué le dirÃa a Antonio asà que a las 18.00 hrs puntual bajé al auto donde él me esperaba y la José salió a la cola mÃa… abrà la puerta del auto para subirme y le abrà la puerta de atrás a la José para que se subiera. Saludé a Antonio y -como si nada- le dije ella es la José. Ella le sonrÃo y le brillaban los ojos.
Como vamos a un lugar cerca de mi trabajo tenemos y tenemos que pasar sólo 5 semáforos en lo que yo esperaba que la José se bajara y dijera “Vale que te vaya bien y nos vemos otro dÃa…” pero la José es Ariana como yo asà que es cosa que se le meta algo en la cabeza para que no se detenga hasta que lo logre. En 5 min. ya habÃamos llegado al motel. Llegamos y Antonio me abrió la puerta del auto, enseguida le abrió la puerta a la José y entramos los tres. Nadie decÃa nada. Antonio dijo: y esta sorpresa? yo le dije que la José querÃa hacernos compañÃa, entonces Antonio se levantó y le dio un beso en la frente a ella para que se calmara, yo me fui al baño y me desnudé, me tomé el pelo y cuando volvà Antonio y la José miraban una pelÃcula porno.
La José andaba con falda y botas asà es que se soltó la falda y Antonio se de a poco comenzó a sacársela. Yo comencé a besar a Antonio en sus hombros y a pasarle las manos por su pecho, él me respondÃa con besos y buscaba mi mirada y sonreÃa como haciendo algo que no debÃa. No dejaba sola a la José.. ella comenzó a sacar los botones de él y buscó su pecho e hizo el mismo gesto que hago yo, comenzó a olerlo como desesperada. La José se veÃa sexy por que quedó con ropa interior y con sus botas, como ella es alta y delgada Antonio la buscaba para mirarla. Yo llevé a Antonio y lo dejé atravesado en la cama, comencé a besarlo al revés y quedé en frente de la José… ella comenzó a chuparselo como loca, como que nunca habÃa chupado a un hombre. Antonio comenzó a gemir fuerte e intentaba hacernos el quite porque se habÃa excitado muy rápido, a la José apenas se le veÃa su cara porque su cabellera la tapaba toda y seguÃa chupándoselo fuertemente a Antonio, al mismo tiempo que ella recorrÃa sus piernas de futbolista.
Estuvimos como 20 minutos de la misma manera y Antonio besaba mis pechos y comenzaba a acariciar los de la José, yo notaba que Antonio y la José estaban bien, ambos se habÃan gustado y yo también estaba muy excitada, Antonio estaba que reventaba pero se detenÃa, apenas respiraba porque yo no me separaba de su boca. El abrÃa y cerraba sus piernas y la José seguÃa ahà como pegada. El saltaba suavemente de placer, creo que no lo podÃa creer… decÃa nooo que ricooo, nooo, y me buscaba nuevamente. Mi vagina estaba muy mojada y yo buscaba la mano de Antonio para que me frotara el clÃtoris como él sabe hacerlo. No sé en qué momento sonó el celular de la José y ella que se habÃa sacado todo se levantó sólo con sus botas café a atender. Como no le puse atención aproveché de subirme sobre Antonio porque yo también estaba que reventaba. En eso se abrió la puerta y… entró alguien.
Mi primer impulso fue taparme porque me asusté. La José en pelota decÃa hola y vi las manos de alguien en su rostro besándola fuertemente. Me quedé helada, yo habÃa visto y conocÃa a ese hombre, era Rodolfo, su jefe, él dejó su celular en el velador y dejó las llaves del auto. Eran las llaves del auto de la José… Rodolfo sonrió y sacó un cigarro, nos ofreció a cada uno y Antonio fumó sin decir nada… El silencio siguió y todos sabÃamos lo que eso significaba. Rodolfo me saludó y me sonrió. El era un hombre alto, de mirada como la mÃa, penetrante. Yo hice algo que no hago nunca, lo miré fijamente. La José se fue donde estaba Antonio y comenzó a acariciarlo, además comenzó como a danzarle. Rodolfo se desabrochó la camisa y se la dejó entreabierta, eso lo hacÃa ver muy sensual, era una camisa como las que usa Antonio en ocasiones especiales…. El siguió mirándome y yo me fui directo donde estaba él, solté la correa de su pantalón y le arranqué los pantalones. El tomó salvajemente por la cintura e intentó besarme el cuello, yo llegué al orgasmo sólo porque Antonio me habÃa dejado muy excitada. Aunque Rodolfo estornudara yo iba a llegar igual. Suavemente ató mis brazos a la espalda con su corbata. Miré a Antonio y la José lo besaba con locura, la José habÃa olvidado por completo lo que yo le pedà pero ya no importaba, Antonio también la besaba pero no respondÃa a sus besos de la misma manera en que lo hacÃa conmigo. Ellos gritaban de placer y yo trataba de concentrarme en Rodolfo.
El comenzó literalmente a languetiarme por completo y él estaba tan excitado que apenas me penetró y terminó. Yo intenté besarlo pero no pude, Rodolfo no tenÃa el sabor de Antonio asà es que solo me manoseaba por completo. Antonio estaba sobre la José, la penetraba de una manera que yo nunca habÃa visto, ella gritaba de lo lindo pero él no acabó en ella. De pronto Antonio dejó a la José y me subió sobre él, yo no podÃa afirmarme y él comenzó a decirme que me amaba, de pronto suavemente Rodolfo me tendió sobre Antonio y me penetró por el ano. Yo sentÃa una presión al tener a dos hombres dentro de mà que me provocó un placer extraño pero muy rico. En eso me dejaron descansar e hicieron lo mismo con la José. Después ambos besaban mis pechos cada uno con su boca me recorrieron hasta las piernas besándome y apretándome suave y fuerte al mismo tiempo. La José estaba tendida, tiesa, yo apunto de caer también. Luego cada uno volvió con sus parejas habituales y terminamos no sé cuántas veces porque siempre Antonio ha llevado la cuenta de mis orgasmos que logro con él. La Josefa y Rodolfo se tenÃan que ir a sus casas. La Josefa no dejaba de decirme lo rico que era Antonio, era delicioso, “una maravilla” como yo le habÃa comentado. Me entregó un papel que decÃa “gracias amiga”.
Esa noche no podÃa dormir desperté asustada, excitada, avergonzada… Lo primero que se me vino a la mente fue pensar que hice!. Pero luego pensé, lo voy a llamar…Me contestó el teléfono Antonio y me dijo: no te preocupes por lo de ayer ambos lo quisimos y sólo me importas tú…Eso fue sólo un rollo placentero pero es a ti a quien amo… Entendà que él es mi calmante, que sin él hoy simplemente no puedo vivir. Antonio ha calmado mi vida de una manera que nadie podrÃa hacerlo. Me calma como compañera y como mujer… Es todo lo que necesito. Necesito a ese hombre y a su cuerpo. Él lo es todo. Me conoce tanto que ayer me dijo que diciéndome que me amaba yo me excitaba más. Me hizo llorar. Yo pensé que él no sabÃa eso… pero no, él sabe todo lo que me gusta, todo lo que me provoca y todo lo que lo necesito.
Ojalá siempre estemos juntos, no me imagino la vida sin él… El sabe que lo amo con locura y que lo adoro. Que me hace inmensamente feliz. Que yo esté donde esté él está conmigo y que sin él simplemente se me acaba la vida. Llevamos 7 años y queremos morir juntos.








